Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 ago 2019

La extravagante y blindada vida del rey de Tailandia

La controvertida figura del monarca, que hace unos días nombró consorte oficial a su concubina, está protegida por una rígida ley que castiga con penas de cárcel cualquier crítica a la familia real.

En vídeo, el rey Maha Vajiralongkorn de Tailandia, sentado junto a su esposa, durante la ceremonia para investir a su concubina. REUTERS
 
El rey Vajiralongkorn de Tailandia volvió a asomarse a la prensa internacional hace unos días, cuando vertió un poco de agua sobre la cabeza de Sineenat Wongvajirapakdi, convirtiendo así a esta mujer de 34 años en su consorte real
La particularidad de la ceremonia, retransmitida por televisión, reside en el hecho de que al lado del monarca se sentaba la reina Suthida, con quien contrajo matrimonio hace apenas tres meses, justo antes de su coronación.

La polémica ha sido una constante en la trayectoria personal de Vajiralongkorn, objeto desde su juventud de rumores privados recubiertos de un férreo silencio en público.
 La monarquía, pilar de la arquitectura política tailandesa, está protegida por una ley de lesa majestad que castiga con cuantiosas multas y hasta 35 años de cárcel todo comentario negativo sobre cualquier miembro de la familia real, mascotas incluidas.
La importancia reservada a los animales domésticos quedó demostrada en un vídeo filtrado por Wikileaks en 2009, en el que se podía ver al por entonces príncipe celebrando el cumpleaños de su caniche, de nombre Mariscal Jefe del Aire Fufú, en compañía de su tercera mujer, la princesa Srirasmi, ataviada solo con un tanga en presencia del servicio.
 Ningún medio nacional se atrevió a hacer el más mínimo comentario al respecto.
Desde que fuera proclamado heredero al trono en 1971, cuando contaba con 20 años, ha habido muchas dudas acerca de la capacidad del actual rey para liderar el país.
 A su excéntrica personalidad se suma el hecho de que ha pasado la mayor parte de su vida adulta fuera del país: primero estudiando en el Reino Unido y Australia, y después viviendo en Alemania, donde había fijado su residencia permanente. 
La sombra de su padre, por último, es muy alargada: el difunto rey Bhumibol fue un monarca muy longevo —se sentó en el trono durante casi 64 años—, considerado una figura de naturaleza divina que contaba con el fervor y la veneración de la gran mayoría de la población.

Su carácter errático se ve reflejado en su vida amorosa: el rey Vajiralongkorn ha estado casado cuatro veces. 
La primera de ellas en 1997 con su prima, la princesa Soamsawali Kitiyakaram, a quien unos pocos años más tarde abandonaría en favor de la aspirante a actriz Yuvadhida Polpraserth, con quien se casó en 1994 y tuvo cinco hijos, entre ellos a su primogénito, Juthavachara Mahidol. Dos años más tarde, la princesa se fugó al Reino Unido con sus hijos, por lo que a todos ellos se les retiraron sus títulos reales y pasaportes.

 

La tercera boda llegó en 2001, con Srirasmi Suwadee, una mujer miembro de su servicio, aunque el matrimonio no se hizo público hasta 2005, año en el que nació el príncipe Dipangkorn Rasmijoti. Tampoco esta relación acabó en buenos términos: acusada de participar de las prácticas corruptas de sus familiares, todos sus títulos reales le fueron requisados tras su divorcio en 2014. 
Esta decisión no afectó a su hijo, que permanece primero en la línea de sucesión como supuesto heredero de la corona tailandesa.
El 1 de mayo de este año, tres días antes de su coronación, Vajiralongkorn se unió en cuartas nupcias a Suthida Tidjai, antigua azafata de Thai Airways a la que había nombrado general del ejército.
 Esta pareja se ha convertido al menos en terceto, que se sepa, con la adjudicación del título de consorte real a Sineenat Wongvajirapakdi, de formación enfermera, el pasado 28 de julio.
A la lista de virtudes del monarca se añade una hipotética ludopatía.
 Así lo aseguraba en un cable de Wikileaks un exministro de asuntos exteriores de Singapur, un hábito que estaría financiado en parte por Thaksin Shinawatra, el hombre más rico de Tailandia y antiguo jefe de gobierno hasta 2006, cuando fue derrocado por un golpe militar que pretendía salvaguardar, curiosamente, la monarquía. Shinawatra vive desde entonces en el exilio, pero continúa siendo una de las personas más influyentes del país.

 El rey Vajiralongkorn ha roto varias convenciones relacionadas con la monarquía desde que accedió al trono, dilapidando la credibilidad acumulada durante el reinado de su padre. 
La primera de sus decisiones también fue de naturaleza económica: poner bajo su control personal la Oficina de Propiedad Real, una institución que gestiona las multimillonarias inversiones de la casa real y sus vastas posesiones a lo largo y ancho del país.
 Por si eso fuera poco, la semana pasada se anunció la decisión del gobierno de dejar exento al jefe del estado de pagar impuestos por sus terrenos, lo que le permitirá afianzar su posición de monarca más rico del mundo.
 Como parece apropiado tratándose de un semidiós, la monarquía en Tailandia es, cada vez más, una cuestión de fe.


DOS SIGLOS DEL PRADO............................. José Manuel Balleste

Así lucen Las meninas de Velázquez…sin Las meninas de Velázquez.

Así lucen Las meninas de Velázquez…sin Las meninas de Velázquez

De la muchedumbre a la soledad, del ruido al silencio. El artista José Manuel Ballester soñó en el Prado un universo pictórico desnudo de seres vivos. Solo el escenario permanece. Resultado: una desolación visual… y un ensayo conceptual. El arte que es y el que pudo ser.

Así lucen Las meninas de Velázquez…sin Las meninas de Velázquez

SIEMPRE HE PENSADO que si todos los recursos que conforman la cultura —entre ellos, el lenguaje verbal y el visual— existen no es solo por la necesidad de comunicarnos, sino también porque nos permiten perpetuar nuestra existencia a lo largo del tiempo.

 El presente se va enriqueciendo con la actividad artística de nuestros antecesores y es fruto de ese acervo cultural que nos ha sido transmitido.

Desde muy joven he visitado con frecuencia el Museo del Prado y recorrido su laberíntica estructura, empapándome de esas emociones que me producían las obras que contemplaba.

 Un lugar que rebosa universalidad y miles de enigmas porque el arte es capaz de mantenerse en el espacio de lo enigmático, lo mágico y a veces de lo incomprensible.

 Cada obra nos invita a entrar en su universo y una vez dentro de él puedes pasar mucho tiempo atraído por múltiples estímulos y matices. 

 En un determinado momento, hace ya más de 12 años, decidí intervenir en algunas obras que consideré significativas en la historia del arte con la idea de alterar la secuencia temporal que se representaba en ellas mediante la supresión de todos sus elementos narrativos.

 De esta forma, conseguía trascender su temporalidad e imaginar lo que podría haber sucedido en aquellos escenarios o lo que podría estar por suceder. 

Es entonces cuando paisaje, arquitectura y espacio cobran toda su importancia y se erigen como elementos sustanciales.

Esta alteración de la historia que narra cada obra modifica también sus cualidades iconográficas y ofrece al espectador la posibilidad de interpretarla de muy diferentes maneras. 

Perro semihundido (y en este caso, desaparecido), de Goya.

 

7 ago 2019

El matrimonio Obama se separa, según una publicación americana

No hay confirmación oficial de la pareja, aunque la noticia apareció en el número de agosto de la revista Globe. 

Barack Obama y su esposa Michelle, estarían en proceso de divorcio, según rumores atribuidos a la revista americana Globe, que publica la noticia en su portada del mes de agosto.
Obama, de 58 años, y su esposa Michelle de 55, llevan 27 años casados y tienen dos hijas de 18 y 21 años.
De momento, no hay declaraciones oficiales al respecto por lo que la noticia está sin confirmar por parte de los protagonistas.

El refugio en la Provenza de Carolina de Mónaco tras enviudar

Carolina de Mónaco
¡Se ha casado la hija de Carolina de Mónaco y es como si se hubiera casado mi hija! ¡La conozco desde que era así de pequeña! La vi en Saint-Rémy, precisamente donde ha celebrado su boda religiosa.
 Hace treinta años yo veraneaba también en una localidad de la Provenza, Carolina acababa de quedarse viuda y se había refugiado con sus tres hijos en un primitivo caserón de piedra en medio de un campo de lavanda.
 Por curiosidad, fui un domingo a verla.
¡Impresionante! El pueblo era pequeño, y ella, que vivía a tres kilómetros del centro, transitaba por la calle principal entre la panadería y la iglesia, con unas olorosas baguettes en un cesto y sus tres niños de la mano.
 Normal, ¿no? Lo que no resultaba normal era que a su alrededor llevara, caminando de espaldas, al mismo ritmo que ellos, a trescientos periodistas, fotógrafos, paparazzis, con micros de jirafa y pesadas cámaras al hombro, vociferando:
 “Carolina, mira aquí, ¿estás triste?”. Y a los niños, entonces no sujetos a ningún tipo de protección: “Andrea, Pierre, Charlotte… ¿os acordáis mucho de vuestro papá?”. 
 Los cuatro iban arreglados con cierto descuido, con alpargatas y atuendos de semiluto –ella con una cosita de algodón tipo bata–, y se desplazaban sin mover ni un músculo, sin hablar entre ellos, la mirada al frente. Incluso Carlota –de entonces cinco años– mantenía el semblante imperturbable. 

El cura los recibió en la puerta, que se cerró tras ellos, después de que Carolina y sus tres hijos le besaran devotamente la mano. 
Esa hora de descanso los periodistas la aprovecharon para “faire un verre” e incluso jugar a los dados sobre el empedrado.
 Cuando salieron, los rodearon y engulleron: “Carolina, ¿te volverás a casar?”. Y cuando se subían al coche aún preguntaban: “Charlotte, ¿lloras mucho por tu papá…?”.