Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

16 may 2019

El origen autópsico de Picasso........................ Montero Glez..

La revolución pictórica del artista malagueño tuvo su origen cuando presenció la disección de dos cadáveres a los que se les practicó la autopsia.

Picasso en La Californie. Cannes, julio de 1957.
Picasso en La Californie. Cannes, julio de 1957.
De todo el mundo es sabido que Picasso nació en Málaga, pero poca gente sabe que Picasso nació como pintor en Horta d'Ebre. Contaba con algo más de 16 años cuando llegó a este pueblo montañés y fronterizo entre Aragón y Cataluña, invitado por su hospitalario amigo, el pintor Manuel Pallarès.
El joven Picasso acababa de pasar la escarlatina en Madrid y su amigo lo invitó a recuperarse en Can Tafetans, la gran masía propiedad de los Pallarès que contaba con un molino de aceite, donde el pintor malagueño entró en contacto con la arraigada tradición de las almazaras.
Fue en Horta d'Ebre donde Picasso experimentó sus emociones más puras, sumergiéndose con ellas en su propia sustancia. 
Se relacionó con gitanos, campesinos y herreros.
 Pintó paisajes y escenas costumbristas. 
Tomó contacto y conocimiento con el medio rural y también con los elementos naturales que lo envuelven, pero lo más importante de todo fue que Picasso se transformó por completo cuando presenció la disección de dos cadáveres a los que se les practicó la autopsia.

Ocurrió una noche

Se trataba de dos mujeres de una misma familia; una anciana y su nieta que habían sido abrasadas por la descarga de un rayo durante una tormenta. 
El examen post morten se realizó en el chamizo del enterrador, en el mismo cementerio, y la forma de llevarlo a cabo dejaría a Picasso impresionado de por vida.
 Fue el mismo enterrador el que, armado con un serrucho y sin más luz que la de un farol, diseccionó las cabezas con un corte desde arriba hasta el cuello, dejando los sesos de los cadáveres al descubierto.
'Ciencia y caridad', pintado por Picasso cuando tenía 15 años para un concurso académico
'Ciencia y caridad', pintado por Picasso cuando tenía 15 años para un concurso académico
Estamos a finales del siglo XIX y cabe apuntar que, por aquel entonces, las autopsias todavía no estaban despojadas de sus elementos más bastos y tampoco estaban reguladas, es decir, no poseían una manera única de procedimiento. 
Esto reducía la efectividad de los resultados. 
Por lo dicho, la técnica uniforme a la hora de aplicar la disección no había llegado a todos los rincones y como ejemplo sirva el caso que aquí tratamos y que Picasso vivió de cerca hasta el desmayo. Al tratarse de un rayo, el trámite de la autopsia se efectuó a las bravas, procediendo a serruchar sin miramientos las cabezas para así establecer las causas científicas que determinasen la muerte de las dos mujeres.
Volviendo a la escena, propia de una novela gótica por el ambiente y por la manera que el enterrador tenía de diseccionar los cadáveres con un serrucho en su mano y un puro entre los dientes, es posible imaginar a un joven Picasso asistiendo a la autopsia bajo la luz escasa del farol. 
Desde aquel instante, en el subconsciente del pintor quedó la imagen de los rostros separados en dos partes. 
Puestos a imaginar, podemos aventurarnos a decir que en aquel momento tuvo lugar la revolución pictórica que décadas después Picasso expresaría en su obra plagada de caras abiertas y de perfiles dobles.
 De esta manera, la disección como método forense fue llevada al lienzo a través del ojo de Picasso y con ello se revolucionó el arte.
A pesar de la brusquedad de la autopsia de la que fue testigo, Picasso pudo observar lo que de alguna forma ya intuía; una revelación que le servirá para abrir figuras humanas con su pincel y alcanzar con ello la vanguardia pictórica. 
Tal vez sea por eso que cuando nos ponemos frente a alguno de sus cuadros donde aparecen rostros partidos, sentimos el golpe de un efecto pictórico en el que subyace la intuición del artista y con ello el poder intrínseco de la obra de arte.


El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.


 

Mafalda, la niña inconformista y encantadora

EL PAÍS reúne en una colección todas las viñetas del popular personaje creado por el dibujante argentino Quino.

Portada del primer número de la colección 'Mafalda', de EL PAÍS.
Portada del primer número de la colección 'Mafalda', de EL PAÍS.
La primera revista de Mafalda que compró el dibujante Agustín Sciammarella fue en el quiosco de la esquina de su casa, con 12 años.
 Vivía en la calle Talcahuano de Buenos Aires, justo encima de la editorial de la niña argentina más famosa del mundo.
 “Es imposible recordar solo una viñeta porque cada número tiene muchísimas para recordar”, sostiene, aunque alguna le viene a la memoria. 
Este año la creación de Joaquín Salvador Lavado, Quino, cumple 55 años y EL PAÍS lo celebra con una colección que reúne todas las tiras de la irreverente, concienciada y encantadora Mafalda.
 La primera entrega se puede conseguir en los quioscos el próximo domingo, 19 de mayo, por 4,95 euros. 
También está disponible en la web de Colecciones de EL PAÍS.

Mafalda nació de las manos de Quino (Guaymallén, Argentina, 1932), en los años sesenta, casi por casualidad, pues es fruto de un encargo publicitario. 

Este proyecto fracasó, pero Mafalda ya había visto los primeros rayos de luz y el historietista la usó para añadir un poco de humor a la revista Primera Plana

A partir de ahí, esta tira cómica publicada entre 1964 y 1973, se fue colando en las casas de casi todo el mundo, con más de 30 traducciones, las últimas al hebreo, el guaraní o el armenio.

A la casa del dibujante Fernando Vicente llegó para formar parte de la familia.
 “A mí me encanta y ahora mi hijo de 15 años lo tiene todo de Quino”, apunta. Una imagen de Mafalda decora incluso su habitación. “No es que se lo haya intentado inculcar como padre, es que le gustan los chistes, las ironías, le chifla por los mismos motivos que me gustaba a mí de pequeño”.

Mafalda, la niña inconformista y encantadora

 

El lenguaje directo y rápido que habla de lo cotidiano ha enganchado a generaciones. Sciammarella considera que parte de este éxito surge porque “la revolución siempre triunfa” y “ella iba contra todo y antes o después, quien más quien menos, se siente atraído”. 
En las 11 entregas de la colección Mafalda, editada por Lumen, se recoge toda la crítica social que define a la niña, pero también otro rasgo que el viñetista subraya:
 “La inolvidable ingenuidad de todos los personajes”.
Como profesional del dibujo, Sciammarella discute la aparente simplicidad que, a veces, se achaca al trazo de Mafalda. 
“Lo que parece sencillo es dificilísimo de conseguir, la familia Mafalda, con los amiguitos, ese coche del padre fantástico, toda esa sencillez de líneas y cómo gesticula cada personaje es muy potente”, explica.
 Coincide con él Vicente: “Quino tiene una mirada capaz de reducir a la mínima expresión cosas muy complejas de sintetizar; de una manera muy clara reduce los conceptos que quiere y eso no es nada fácil, sino todo lo contrario”.
Todos esos elementos que Quino conjugó en sus viñetas han convertido a Mafalda es una obra que, como buen clásico, no solo aguanta la revisión de los años, sino que va ganando en contenido. “Ahí reside su fuerza propia”, remata Sciammarella.

 

El hombre que estuvo más cerca de Karl Lagerfeld cuenta su historia

Maniquí de profesión, Baptiste Giabiconi tenía 19 años cuando conoció al diseñador y formaron una pareja a la que no pusieron etiqueta. Ahora prepara un documental para rendirle homenaje.


El modelo Baptiste Giabiconi.
El modelo Baptiste Giabiconi.

 

Durante años, los dos hombres mantuvieron una estrecha relación. Karl Lagerfeld consideraba a Baptiste Giabiconi como su hijo espiritual aunque fue algo más, una pareja con la que vivió una discreta relación. 
Maniquí de profesión, Baptiste Giabiconi tenía 19 años cuando se convirtió en el modelo fetiche del diseñador y en el hombre que le acompañaba a todas partes.
 Desde entonces, Giabiconi ocupó un lugar estelar en los desfiles de Chanel haciendo su debut en Couture SS 2009 y encargándose de cerrar los shows de la maison durante los siguientes años. 
Ahora Giabiconi se ha asociado con la productora Arthur para desarrollar una serie documental que rendirá tributo a Karl Lagerfeld, según informa Paris Match.
"Karl, mi ángel guardián, desde nuestra reunión, has sido mi guía, ¿qué sería de ti sin ti? Pienso en todas esas personas que se cruzaron en tu camino y te marcaron para siempre. 
Pienso en Eric, Virginie, Sebastien, Brad, Jake y muchos otros que, como yo, se sienten huérfanos hoy. 
Estoy orgulloso de este viaje que has hecho, un camino a veces lleno de trampas en un entorno que no era el mío. 
Yo, que tenía todo por descubrir, me extendiste la mano y nunca la soltaste.
 Mido la oportunidad de haber aprendido tanto a tu lado, tú, tan culto, tan brillante, un ser aparte, gracias, gracias por estar ahí para mí, por nosotros. 
Hoy pierdo una parte de mí, un Pigmalión, un padre, un hito, una parte de mi vida vuela contigo. 
Te quedarás para siempre en mi corazón ".
 Este fue el mensaje que el 19 de febrero, Baptiste Giabiconi escribió para despedir a Karl Lagerfeld, el día de su fallecimiento.

Giabiconi no era un desconocido en el mundo de la moda pero esta unión laboral supuso un salto cualitativo en su carrera.
 “Es la versión masculina de Gisele Bündchen. Bien con ropa y más aún sin ella”, dijo de él Lagerfeld. 
Baptiste definía así su conexión con el diseñador: “Karl puede despertar en mí un lado femenino sin que tenga la sensación de que mi masculinidad se vea afectada”. 

Ahora Giabiconi quiere llevar a un documental las vivencias junto a él. 
Un trabajo enriquecido con imágenes de archivo y anécdotas personales. Este proyecto promete revelar quién estaba detrás de estas famosas gafas de sol. 
Y probablemente en la primera vez en que se hablará de su historia más personal.

¿Quién cometió 10 asesinatos hace 2.000 años en un islote deshabitado?

Dos arqueólogos independientes y las universidades de Upsala, Cranfield, Estocolmo, Oxford y Complutense buscan una respuesta al crimen múltiple de la mallorquina Sa Galera.

  

 

 

Islote de Sa Galera, frente a la ciudad de Palma de Mallorca. 
Islote de Sa Galera, frente a la ciudad de Palma de Mallorca.
El islote de Sa Galera se extiende a 170 metros de distancia de la línea de costa de la ciudad de Palma de Mallorca. 
 Ocupa unos 1.800 metros cuadrados (la cuarta parte de un campo de fútbol) y nunca ha sido habitado por humanos, aunque muchas culturas lo han pisado. 
Sin embargo, oculta enigmas que traen de cabeza a los arqueólogos Ramón Martín y José Argüello que, desde 2012, lo han excavado junto a 80 voluntarios. 
Algunas de las interrogantes de esta planicie de roca ya han sido resueltas, pero otras continúan en el aire: ¿por qué y quién fue responsable de la muerte violenta de diez personas en la isla y las tiró a diferentes oquedades hace 2.000 años?
 ¿Por qué asesinaron a dos mujeres embarazadas? ¿A quién correspondía el cadáver del hombre rico? Ahora, el equipo investigador de Sa Galera y las universidades de Cranfield, Upsala, Estocolmo, Oxford y Complutense de Madrid buscan en la genética una respuesta.
 De momento, los especialistas ya han logrado reconstruir el rostro de uno de dos de los desdichados.
 Las investigaciones se alargarán hasta 2024.
Reconstrucción del varón rico hallado en el yacimiento de Sa Galera
Reconstrucción del varón rico hallado en el yacimiento de Sa Galera
Los primeros hallazgos datan de 1967 por parte del arqueólogo Lluis Plantalamor, pero no fue hasta 2012 cuando se realizaron de una manera más planificada y permitieron sacar a la  luz los restos de una pequeña estructura funeraria calcolítica (entre 2000 y 2200 años antes de nuestra era), además de 65 fragmentos de cerámica de ese periodo.
 Los cartagineses arribaron al islote entre los siglos IV y III antes de nuestra era, cuando excavaron un sistema de cisternas rituales y canalizaciones y un templo de unos 5 por 5 metros para crear un espacio sagrado.
 En la edificación se emplearon grandes sillares, de hasta 120 centímetros de longitud y 70 de ancho, que se extrajeron de la misma isla (la cantera es visible hoy en día). 
El edificio alcanzó los cuatro metros de altura y se veía desde cualquier punto de la bahía de Palma.
Antes de la Segunda Guerra Púnica entre cartagineses y romanos (218-201), el templo fue rodeado de una construcción más grande de 10 por 10 metros, y durante esa contienda fue objeto de dos destrucciones.
 Primero sufrió un incendio, pero fue reconstruido por los baleares. Finalmente, fue arrasado por los romanos, como demuestra el hallazgo de una punta de escorpión (proyectil), disparada desde un barco de guerra. 
De esa época se han hallado gran cantidad de cerámicas púnicas, íberas, norteafricanas e itálicas, que corresponden a ofrendas en el templo: ocho monedas, platos de pescado, cuencos, jarritas y un askos [especie de jarrón] ebusitano. 
 Casi todo, del siglo II a. de C., incluido un esqueleto dentro de una sepultura. 
Su buen estado de conservación permite saber que se trataba de un hombre bien alimentado y posiblemente rico, de 1,65 metros de altura y de entre 35 y 40 años de edad. Se ha reconstruido su busto.
Cuerpo de mujer hallado en una de las cisternas de la isla.
Cuerpo de mujer hallado en una de las cisternas de la isla.
El templo estuvo en uso hasta la conquista romana de Mallorca en el 123 a.C por el cónsul Cecilio Metelo. 
 Y eso que los cartagineses y sus aliados baleáricos (eran sus honderos mercenarios) habían construido una muralla y un torreón en torno al edificio para defenderlo y para proteger el puerto de la costa.
En el siglo I, con Hispania ya sometida a la bota de Roma, alguien abandona los 10 cuerpos. 
Entre ellos una chica de 22 años, boca abajo y embarazada de nueve meses o con el bebé recién nacido. 
El estudio antropológico indica que podría ser mestiza (negroide subsahariana y caucásica), algo que se confirmará con análisis de ADN. 
 Su rostro se ha recuperado gracias al trabajo de los antropólogos y artistas plásticos. "Está claro", señala Argüello, "que sufrieron una muerte en extrañas circunstancias porque sus cuerpos fueron abandonados de cualquier forma”. ¿La cuestión es por qué?. 
La posibilidad de que sus muertes fueran producto de un ritual es escasa y la investigación continúa".
Vista cenital del templo púnico con los tres aljibes y su sistema de alimentación.
Vista cenital del templo púnico con los tres aljibes y su sistema de alimentación.
Hasta el momento se han recuperado y restaurado más 200 piezas metálicas y cerámicas de esa época. 
El islote no fue vuelto a pisar por nadie durante más de mil años, hasta la Edad Media, de la que se han encontrado algunos materiales.
 En la Edad Contemporánea, la cercanía a un matadero y sus consiguientes olores y desperdicios hizo que no fuera urbanizado. En el siglo XX, solo los militares lo utilizaron como campo de tiro. Desconocían que estaban bombardeando un yacimiento de 4.000 años frente a las costas de Palma, al tiempo que permitían que el islote se librase de la salvaje ocupación urbanística de los años 60 y 70, y llegase así, casi intacto, hasta nuestros días.
 Con misterio incluido.