Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

1 nov 2017

El abogado belga de Puigdemont dice que no acudirá a la Audiencia mañana

  • El letrado Paul Bekaert afirma que recurrirán cualquier petición de extradición.

    El abogado Paul Bekaert en su oficina en Tielt (Bélgica), este martes.
    El abogado Paul Bekaert en su oficina en Tielt (Bélgica), este martes. REUTERS
    El abogado de Carles Puigdemont en Bélgica afirma que su cliente no acudirá a la Audiencia Nacional, donde está citado a declarar el jueves y el viernes a las nueve de la mañana junto al resto de miembros del Govern acusado de los delitos de rebelión, sedición y malversación. 
    El letrado Paul Bekaert afirmó anoche en una entrevista para la televisión holandesa que el expresidente prefiere por ahora "esperar y ver", dado que tal como señaló en su comparecencia de este martes en Bruselas, no cree que existan garantías para recibir un juicio justo.
    "¿Va a presentarse su cliente el jueves ante la justicia española?", le interrogó el presentador de la cadena Nieuwsuur. "Por lo que me ha dicho hasta ahora, no.
     Está esperando a ver cuál es la reacción del Estado español y cómo se desarrollan los acontecimientos. 
    Así que, de momento, por así decirlo, el gato sigue en el árbol", respondió Bekaert.
    Mientras el expresidente guarda silencio sobre si acudirá o no a declarar a la Audiencia Nacional, su asesor legal, un experto en materia de extradición y antiguo defensor de presos etarras en Bélgica, ha sido el único en dar pistas sobre su estrategia frente a la acción de la justicia española.
     Este martes también habló en la cadena flamenca VRT, donde mostró su disposición a plantar batalla ante una eventual petición de los tribunales de extraditarlo a España: "Recurriremos cualquier intento de extradición", aseguró.
     El abogado aclaró que ello no implica que Puigdemont vaya a solicitar asilo en Bélgica, algo que por ahora no contemplan.
    En caso de que no se presenten el jueves en el tribunal, la Fiscalía podría pedir a la juez que lleva el caso, Carmen Lamela, que tramite una orden europea de detención y entrega, que de ser aprobada por la magistrada conllevaría una solicitud a las autoridades belgas para el arresto de Puigdemont y los exconsejeros presentes en Bélgica.
    Si el expresidente decidiera prolongar su estancia en Bélgica tendrá difícil granjearse cualquier apoyo político a su desafío a la justicia más allá del expresado por la ultraderechista Vlaams Belang, una formación marginal cuyo cóctel ideológico tiene como base la independencia de Flandes, euroescepticismo y una xenofobia sin tapujos.
    Las puertas de las instituciones comunitarias ya le estaban completamente cerradas en su etapa de president, por lo que es impensable cualquier respaldo por ese flanco.
     El Gobierno belga se ha desvinculado de toda relación con su aterrizaje en Bruselas.
     Su primer ministro, Charles Michel, aseguró que se le tratará como a un ciudadano más. Y sus tradicionales aliados flamencos de la nacionalista N-VA han salido rápidamente a negar cualquier implicación con el viaje ante el temor de que un acercamiento a Puigdemont pueda provocar nuevos roces con los liberales francófonos con los que comparten Gobierno de coalición al frente del país. 
    Solo el presidente del partido, el alcalde de Amberes, Bart de Wever, ha roto ese invisible cordón sanitario que parece rodear la visita del expresidente.
     "Carles Puigdemont es un amigo y será siempre bienvenido", afirmó este martes.

     

31 oct 2017

El “peligro mortal” de la gramática feminista

Un manual escolar escrito en lenguaje inclusivo desata una tormenta en Francia

La Academia alerta de la pérdida de poder del idioma.

Reunión anual de los miembros de la Academia Francesa, en diciembre de 2016, en París.
Reunión anual de los miembros de la Academia Francesa, en diciembre de 2016, en París. AFP/Getty Images

 Todo empezó con un libro de texto. 

Un manual escolar firmado por Sophie Le Callennec, profesora francesa de geografía e historia, ha desencadenado un debate nacional al ser el primero en adoptar el llamado lenguaje inclusivo, pensado para evitar las fórmulas sexistas.

 El volumen en cuestión, titulado Cuestionar el mundo, publicado en septiembre y dirigido a alumnos de Educación Moral y Cívica de 3º de primaria, ha levantado una ola de indignación y dividido a políticos e intelectuales sobre la necesidad de integrarlo o no en el uso común de la lengua.


La polémica ha llegado esta semana a la Academia Francesa. Sus 40 integrantes, los llamados inmortales, difundieron este jueves un comunicado donde se declaraban opuestos al uso de un lenguaje igualitario. “Ante esta aberración inclusiva, la lengua francesa se encuentra, a partir de ahora, en peligro mortal. 
Nuestra nación es responsable ante las generaciones futuras”, sostuvo el organismo, fundado en 1763.
Pese a todo, Le Callennec no hizo más que seguir los consejos formulados por el Gobierno francés en 2015.
 El Consejo Superior para la Igualdad, dependiente del Ejecutivo, publicó entonces una guía práctica “para una comunicación pública sin estereotipos de sexo”, que recomendaba citar siempre los dos géneros, ordenando alfabéticamente el resultado —se escribe “agriculteurs et agricultrices”, pero “femmes et hommes”— y feminizar los sustantivos que se refieran a oficios o cargos públicos, asignatura pendiente del francés. 
Además, la guía invitaba a incorporar un sufijo femenino a todo sustantivo masculino, separándolo tipográficamente dentro de cada palabra.
 Si esta gramática no sexista no terminó de calar, puede que fuera por la complejidad que esta última propuesta supone. 
Si en un escrito en castellano se puede sustituir la palabra ciudadanos por ‘ciudadanos/as’, ‘ciudadanxs’ o ‘ciudadan@s’, en francés resulta más difícil, porque no siempre es tan sencillo como alterar una vocal y porque el resultado es menos fácil de leer. 
Ante la falta de normativa compartida, se suelen utilizar guiones, barras, paréntesis, mayúsculas y hasta tres tipos de puntos. 
Así, el resultado puede ser citoyen/ne/s, citoyen.ne.s, citoyen-ne-s, citoyenNEs, citoyen(ne)s o, el más habitual de todos, citoyen·ne·s. De hecho, la Asociación Francesa de Normalización, a cargo de la estandarización tipográfica, estudia introducir ese punto medio en los teclados del país en 2018.

 Su intención inicial fue reconocer su uso en lenguas como el catalán y el occitano, pero la adhesión creciente a esta gramática alternativa no puede ser ajena al gesto. 

La utilizan, cada vez más, autoridades públicas, el mundo del asociacionismo y ciertos medios de comunicación, como la revista lésbica Well Well Well. 

 Pese a todo, la resistencia a adoptarla sigue siendo férrea y, seguramente, mayoritaria. Desde la aparición del manual de la discordia, la prensa conservadora ha denostado el método. 

Le Figaro lo calificó de “galimatías” y el semanario Le Point, que le dedica su portada esta semana, ha reescrito en lenguaje inclusivo fragmentos de Molière o Proust, tal vez para subrayar la ridiculez del invento.

 Por su parte, el filósofo Raphaël Enthoven tildó esta escritura de “agresión a la sintaxis” y “neolengua” orwelliana, expresando el sentir de otros intelectuales franceses.

 

Puigdemont dice que no volverá a España hasta que no tenga “garantías de un juicio justo”

Ahora ¿qué quiere ese esperpento con un juicio justo? ha sido él justo en algún momento de su vida? es algo que fastidia, el hace un desaguisado, juega a las banderitas, no tiene pudor y tensa la cuerda y va y se marcha a Bruselas....

A los cinco consejeros que se encontraban desde ayer lunes con Puigdemont en Bruselas se han unido el exconsejero de Cultura, Lluís Puig, y la de Educación, Clara Ponsatí.

Ahora tienen miedo ¿No decian que no lo tenían? a los dos dias de la matanza terrorista de la que ya no habla nadie, todos decian "No tinc por" y ahora escapan, huyen y dicen que tienen miedo, bueno no lo dicen pero lo demuestran. 

Se juegan muchos años de cárcel y se marchan.....pues que cobardes son, montan un sainete en su "Procés" y se buscan a gente fuera de España para protegerse....


Imagen de la sala donde comparece Puigdemont.
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha asegurado hoy martes en Bruselas que no escapará de la acción de la justicia, pero ha añadido que no volverá a España hasta que tenga lo que ha calificado de forma ambivalente como unas "garantías" que de momento, a su juicio, no se dan. 
"Si tenemos la garantía inmediata de un tratamiento justo, si nos garantizan un juicio justo, independiente y con separación de poderes, como en la mayoría de los países europeos, volveríamos de forma inmediata", ha añadido.
 Uno de los motivos que ha alegado para justificar su refugio en Bruselas es la decisión del Ministerio del Interior de retirar la seguridad a los exmiembros de su gobierno.
 Puigdemont, que se sigue considerando presidente de la Generalitat pese a la destitución por la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ha explicado cómo siete de los exmiembros del Govern se han desplazado a Bruselas “para hacer evidente la politización de la justicia española”.
 “No estoy aquí para pedir asilo político, sino para actuar con libertad y seguridad en la capital de Europa”, ha asegurado. Puigdemont considera una "amenaza" de 30 años de cárcel por la querella presentada por la Fiscalía General del Estado ante la posible comisión de los delitos de rebelión, sedición y malversación. 
“La otra parte del Gobierno, encabezada por el vicepresidente, seguirán en Cataluña como miembros legítimos del Gobierno de Cataluña.
 Nunca hemos abandonado al gobierno.
 Es más, vamos a seguir trabajando", ha dicho. "La justicia española no persigue delitos sino ideas. Y con mi presencia en Bruselas quiero dejar patente el grave déficit democrático que hay a día de hoy en el Estado español", ha atacado.
 La querella del fiscal general del Estado "no se sustenta jurídicamente", "persigue hechos e ideas políticas, no un delito" y "puede suponer 30 años a cada miembro del Govern o fianzas abusivas como ya hemos visto durante el proceso", ha remachado.Pues a J.....tocan!!

"El Gobierno español ha reaccionado a la declaración de independencia con la máxima beligerancia", ha subrayado. Puigdemont ha confirmado que su partido concurrirá a las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre.
 “Son un reto que vamos a aceptar", ha dicho antes de comprometerse a respetar los resultados y pedir al Gobierno que se comprometa a lo mismo

. De esa manera, el expresidente catalán trata de convertir la convocatoria electoral en un plebiscito por la puerta de atrás: el Gobierno de Rajoy debería reconocer la declaración de independencia si los partidos soberanistas obtienen la mayoría.
 "Yo y el pueblo catalán vamos a respetar los resultados del 21-D; ¿puede esperarse lo mismo del Gobierno?", se ha preguntado en un tono airado.
El expresidente ha insistido en que el Estado que ha convocado las elecciones le quiere "meter en la cárcel" por cumplir su programa electoral. 
Y ha desvinculado su traslado a Bélgica de una posible petición de asilo que abriría un cisma en el Ejecutivo belga. "Aquí hemos tenido una agenda estrictamente europea", explica. "No hemos tenido ningún otro tipo de contactos". 
A los cinco consejeros que se encontraban desde ayer lunes con Puigdemont en Bruselas —Joaquim Forn (PDeCAT), Meritxell Borràs (PDeCAT), Antoni Comín (independiente), Dolors Bassa (ERC) y Meritxell Serret (ERC)— se han unido el exconsejero de Cultura, Lluís Puig, y la de Educación, Clara Ponsatí.
Puigdemont ha explicado que el viernes por la tarde, después de tener una serie de datos de una "ofensiva" del Gobierno español y una querella del fiscal presentada ayer, el Govern acordó que "priorizaría la prudencia, la seguridad y la negociación".
Bélgica empieza a reaccionar a la inesperada visita del expresidente catalán, Carles Puigdemont. 
Y no precisamente a su favor: el viceprimer ministro belga, Kris Peeters, no ve con buenos ojos la visita del presidente catalán a Bruselas: "No quiero prejuzgar nada. 
Pero cuando uno declara la independencia, es mejor quedarse cerca de su pueblo", ha manifestado en la cadena belga Radio 1. "Tenemos que esperar su declaración y tener la cabeza fría. Las próximas horas y días aportarán luz", ha aseverado.

Así salían de fiesta nuestras abuelas y abuelos............. Sabina Urraca.

Historias de gamberrismo alcohólico, revolcones en el pajar y bailes en los que los cuerpos no se tocaban.

Así salían de fiesta nuestras abuelas y abuelos 
María Trinidad carraspea un poco al otro lado del teléfono. "Perdóname, hija, que es casi no hablo por este chisme nunca y no sé si me oyes bien.
 Me dice mi hija que quieres que te hable de las fiestas del pueblo". María Trinidad tiene 73 años, 9 hijos y 16 nietos. 
Vive en un pueblo manchego que antes habitaban 40 familias y ahora sólo 15.
 Ha trabajado la tierra, ha sacado adelante a toda su prole, ha sido viuda muy joven, se ha vuelto a casar.
Y, sin embargo, cuando me empieza a hablar de sus fiestas, sus borracheras y sus bailes, siento una extraña empatía.
 Me invade la sensación de que esta señora y yo, de haber coincidido en el espacio tiempo en edades similares, habríamos partido la noche.
"Alguna vez me he puesto mala, de vomitar en la cochera o en la cama -me cuenta con un puntito de emoción en la voz- pero en general el vino me ha sentado siempre muy bien, se me asentaba el cuerpo y lo pasaba de lo más bien.
 Mis hermanas, que somos 7, son buenas bebedoras y buenas bailadoras, y no veas las que hemos liado. 
Sobre todo de solteras, pero también de casadas.
 De acabar llorando y riendo tiradas en el suelo. Una vez mi hermana Soledad, que en paz descanse, se cagó en la puerta de casa del cura".
Vaya finura de esas abuelas, debo decir que otras nos divertíamos mucho pero eso es otra historia porque no conozco el campo manchego.
Así salían de fiesta nuestras abuelas y abuelos Ampliar foto
María Trinidad carraspea un poco al otro lado del teléfono. "Perdóname, hija, que es casi no hablo por este chisme nunca y no sé si me oyes bien. Me dice mi hija que quieres que te hable de las fiestas del pueblo". María Trinidad tiene 73 años, 9 hijos y 16 nietos. Vive en un pueblo manchego que antes habitaban 40 familias y ahora sólo 15. Ha trabajado la tierra, ha sacado adelante a toda su prole, ha sido viuda muy joven, se ha vuelto a casar. Y, sin embargo, cuando me empieza a hablar de sus fiestas, sus borracheras y sus bailes, siento una extraña empatía. Me invade la sensación de que esta señora y yo, de haber coincidido en el espacio tiempo en edades similares, habríamos partido la noche.
"Alguna vez me he puesto mala, de vomitar en la cochera o en la cama -me cuenta con un puntito de emoción en la voz- pero en general el vino me ha sentado siempre muy bien, se me asentaba el cuerpo y lo pasaba de lo más bien. Mis hermanas, que somos 7, son buenas bebedoras y buenas bailadoras, y no veas las que hemos liado. Sobre todo de solteras, pero también de casadas. De acabar llorando y riendo tiradas en el suelo. Una vez mi hermana Soledad, que en paz descanse, se cagó en la puerta de casa del cura".
Foto cedida por la familia Urraca.
Foto cedida por la familia Urraca.
María Trinidad inicia así una retahíla de anécdotas de auténtico gamberrismo alcohólico que incluyen revolcones en el pajar, concurso de a ver quién tenía las tetas más grandes del pueblo y huidas a mearse en el vino de los del pueblo de al lado.
 Su charla alcohólico-escatológica, y absolutamente gloriosa, culmina con una imagen brutal: Maritrini y sus 6 hermanas, absolutamente cocidas, robando chorizos del secadero de un vecino al que odiaban. 
"Salimos agarradas del brazo, aguantando la risa, con las ristras de chorizos colgadas del cuello como collares", recuerda entre carcajadas.
 Su risa se transforma en un silencio acongojado. Se controla para no llorar. 
 "Perdóname, hija, pero es que yo soy la pequeña, y ya hay muchas de mis hermanas que me faltan", me dice con un hilo de voz.
Dolores, de 76 años, a diferencia, vivió una juventud corta, con poco lugar para fiestas.
 "Me casé a los veinte, y antes tampoco me dejaban salir mucho. Iba a todos lados con mi tía María, que era mi carabina, aunque yo no tuve novio hasta los diecinueve.
 No era lo mismo vivir en un pueblo que en una ciudad, como yo", me cuenta. 
En ocasiones, la vida exterior de una mujer comenzaba al casarse y terminaba con el nacimiento del primer hijo.
 Es el caso de Dolores. "Por suerte, tardamos seis años en tener a mi hijo Manuel, y esos seis años íbamos para aquí y para allí, a las verbenas del verano, a la pradera de San Isidro.
 Yo nunca he sido mucho de bailar, porque no sabía casi", dice encogiéndose de hombros. 

Foto cedida por la familia Urraca.
Foto cedida por la familia Urraca.
Los bailes de juventud de Dolores cuando estaba soltera estuvieron marcados por el miedo a juntar los cuerpos. "Había que dejar un palmo y medio de distancia entre el hombre y la mujer, no te podías mirar a los ojos demasiado.
 Yo, además, era tímida, me daba vergüenza. Y ya luego, de casada, bailaba con mi marido solamente", recuerda.
 Cuando la animo a contarme su fiesta más loca, le cuesta encontrar las palabras, se llena de pudor  "Hay una noche un poco loca, pero no te la puedo decir", dice entre risas.
 Finalmente accede, y, dando muchos rodeos, confiesa: "Ya teníamos a mi primer hijo, pero alguien se quedó cuidándolo y salimos a una cena del trabajo de mi marido. 
Yo no sé cuánto bebimos, pero el cava se me debió subir a la cabeza. 
A la vuelta a casa, en el ascensor, de pronto me vi abrazada a mi marido y le dije: Manolo, ¿qué estamos haciendo? Esto se hace en la cama, no aquí"
Mauro, tinerfeño de 80 años, recuerda con nostalgia los carnavales de su isla:
 "Nos disfrazábamos de todo: de soldado, de chino, de mascarita... Siendo muy jovencito, recién puesto el pantalón largo, bailaba con muchas chicas.
 Todas iban preciosas, con sus volantes y sus sombreros. Era como una fiesta de película, con su orquesta y su baile".
 Con respecto a la bebida, Mauro cuenta que se hacía una especie de botellón: "De muy chicos, como no queríamos ir a beber a la venta con nuestros padres y no teníamos tampoco mucho dinero, comprábamos vino barato, o se lo robaba alguno al padre, nos juntábamos en la azotea de alguna casa y nos lo bebíamos callandito".
 Mauro reconoce haber sido buen bailarín. Tararea "Toda una vida", de Los Panchos, y cierra los ojos para recordar la cara de las chicas que se le cruzaron en la vida. 
 "Había una que me gustaba mucho, que me parece increíble que no me acuerde yo ahora de su nombre. 
Es que los carnavales de Tenerife, llamados en un tiempo Fiestas de invierno porque Franco los habia prohibido eran muy transguesores y muy divertidos, en otras islas fueron diferentes a escondidas, pero si quieren un buen carnaval ahora vengan a las Islas Canarias...

Foto cedida por la familia Urraca
Foto cedida por la familia Urraca
Enrique, de 75 años, dice que las mejores fiestas las ha pasado ya de más mayor, en su Extremadura natal.
 "De chicos andábamos sin dinero, siempre medio mendigando vino, con las muchachas que no se te dejaban acercar, que les daba vergüenza bailar", dice con cierto pesar.
 En cambio, se le alegra el rostro cuando le vienen a la memoria las Navidades con la familia, la compra de la primera radio, apartar los muebles para bailar.
  "Los hombres fumábamos puros, y las mujeres unos cigarros finos que ahora no me acuerdo cómo se llamaban.
 Teníamos nuestras bebidas, nuestra música... ahí no faltaba de nada", recuerda. 
También Mauro rememora con felicidad las fiestas en casa, en Canarias: "Hacíamos comidas debajo de la parra, en el patio. 
Las mejores fiestas son con un plato de costillas con papas, un vino bueno...". Y comienza, al igual que Maritrini, a relatar todo tipo de travesuras de borrachera: 
"Una vez tiramos a mi hermana María Pilar al aljibe para que se le bajase el vino de la cabeza, otra vez cogimos las bicis y nos llegamos hasta la playa de noche, a bañarnos en cueros. 
Eso sólo los chicos, claro. A las chicas las tenían más amarradas".

 Al final de la conversación, cuando los recuerdos de fiesta se pierden en batallitas de servicio militar y amigos de la familia, Mauro se lanza de nuevo a intentar recordar el nombre de la chica que tanto le gustaba. 

"Era del Barrio de la Salud. La acompañé a casa y le di un beso. 

Luego ya no la volví a ver, porque la casaron con un compañero de empresa del padre. 

Era muy guapa, con unos rizos...". De pronto, abre los ojos, se le ilumina la mirada y exclama: "¡Charito!". Y vuelve a tararear la canción de Los Panchos que bailó con ella.