Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

9 oct 2017

50 años de la muerte de Ernesto ‘Che’ Guevara






Retrato de Ernesto Guevara, en una imagen sin fechar.



Retrato de Ernesto Guevara, en una imagen sin fechar. 

 
Imagen de archivo sin fecha, publicado por la Agencia Nacional de Información de Cuba (AIN) que muestra a Celia de la Serna con su hijo Ernesto Guevara de la Serna. Imagen de archivo sin fecha, publicado por la Agencia Nacional de Información de Cuba (AIN) que muestra a Celia de la Serna con su hijo Ernesto Guevara de la Serna.

Fidel Castro (izquierda) y Ernesto Guevara se visten en la cárcel Miguel Schultz en Ciudad de México en 1956.rn Fidel Castro (izquierda) y Ernesto Guevara se visten en la cárcel Miguel Schultz en Ciudad de México en 1956. 

 
El líder revolucionario cubano Fidel Castro (izquierda) se enciende un cigarrillo mientras le mira Ernesto Guevara en los primeros días de su campaña guerrillera en Sierra Maestra, en 1956. El líder revolucionario cubano Fidel Castro (izquierda) se enciende un cigarrillo mientras le mira Ernesto Guevara en los primeros días de su campaña guerrillera en Sierra Maestra, en 1956.


Ernesto Che Guevara recibe lecciones de bateo en la Sierra Maestra (Cuba), un año antes del éxito de la Revolución Cubana. Ernesto Che Guevara recibe lecciones de bateo en la Sierra Maestra (Cuba), un año antes del éxito de la Revolución Cubana.

Fidel Castro (centro) junto con capitanes y mandos superiores del ejército guerrillero. Desde la derecha: el capitán Juan Almeida, el capitán George Sotus, Fidel Castro, el capitán Raúl Castro (arrodillado y en primer plano), el capitán Guillermo García, Ernesto Guevara y el teniente Universo Sánchez, en una imagen de 1957. Fidel Castro (centro) junto con capitanes y mandos superiores del ejército guerrillero. Desde la derecha: el capitán Juan Almeida, el capitán George Sotus, Fidel Castro, el capitán Raúl Castro (arrodillado y en primer plano), el capitán Guillermo García, Ernesto Guevara y el teniente Universo Sánchez, en una imagen de 1957.
Ernesto Che Guevara entra junto al líder cubano Fidel Castro, en el famoso restaurante '1830' de La Habana, cuatro años después de que él y Fidel lideraran la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista. 

Ernesto Che Guevara entra junto al líder cubano Fidel Castro, en el famoso restaurante '1830' de La Habana, cuatro años después de que él y Fidel lideraran la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista.

 
Manifestación pro castrista en La Habana (Cuba). De izquierda a derecha, en la primera fila: Fidel Castro, Osvaldo Dortico, Ernesto Guevara, Augusto Martínez-Sánchez, Antonio Núñez-Jiménez, William Morgan y Eloy Guttierrez-Menoyo. William Morgan, que ayudó a Castro a llegar al poder, fue posteriormente ejecutado por oponerse al régimen. Gutiérrez Menoyo pasó varios años en prisión por el mísmo motivo. 

Manifestación pro castrista en La Habana (Cuba). De izquierda a derecha, en la primera fila: Fidel Castro, Osvaldo Dortico, Ernesto Guevara, Augusto Martínez-Sánchez, Antonio Núñez-Jiménez, William Morgan y Eloy Guttierrez-Menoyo. William Morgan, que ayudó a Castro a llegar al poder, fue posteriormente ejecutado por oponerse al régimen. Gutiérrez Menoyo pasó varios años en prisión por el mísmo motivo.

El comandante revolucionario cubano Camilo Cienfuegos (izquierda) y el comandante Ernesto Guevara en La Habana (Cuba) en 1959.  

 El comandante revolucionario cubano Camilo Cienfuegos (izquierda) y el comandante Ernesto Guevara en La Habana (Cuba) en 1959. AP

 

Aleida March, detrás del Che; delante, los cuatro hijos del matrimonio, Aleida, Celia, Camilo y Ernesto. A la izquierda del guerrillero, su madre Aleida March, detrás del Che; delante, los cuatro hijos del matrimonio, Aleida, Celia, Camilo y Ernesto. A la izquierda del guerrillero, su madre.


Ernesto Guevara visita la plaza de toros de Vistalegre durante su visita a España en 1959. Ernesto Guevara visita la plaza de toros de Vistalegre durante su visita a España en 1959.
Ernesto Che Guevara conduce un automóvil fabricado en Estados Unidos, junto a él está su segunda esposa Aleida March, el día de su boda, en La Habana, pocos meses después de haber ayudado al cubano Fidel Castro a derrocar al régimen del dictador Fulgencio Bartista.  Ernesto Che Guevara conduce un automóvil fabricado en Estados Unidos, junto a él está su segunda esposa Aleida March, el día de su boda, en La Habana, pocos meses después de haber ayudado al cubano Fidel Castro a derrocar al régimen del dictador Fulgencio Bartista.
Retrato de Ernesto Guevara fumándose un cigarrillo, en una imagen sin fechar. Retrato de Ernesto Guevara fumándose un cigarrillo, en una imagen sin fechar.

El Che Guevara saluda al líder chino Mao en Pekín sobre 1960. El Che Guevara saluda al líder chino Mao en Pekín sobre 1960.


  • El Che Guevara detenido y esposado poco antes de ser fusilado en La Higuera de Bolivia.
    El Che Guevara detenido y esposado poco antes de ser fusilado en La Higuera de Bolivia.

 
Fotografía tomada el 10 de octubre de 1967 en la que aparece el cadáver de Ernesto Che Guevara, rodeado de oficiales y periodistas bolivianos. Fotografía tomada el 10 de octubre de 1967 en la que aparece el cadáver de Ernesto Che Guevara, rodeado de oficiales y periodistas bolivianos.

Varios soldados cubanos llevan el ataúd del líder revolucionario Ernesto Guevara, en un mausoleo construido en Santa Clara (Cuba). Varios soldados cubanos llevan el ataúd del líder revolucionario Ernesto Guevara, en un mausoleo construido en Santa Clara (Cuba).

La historia de la icónica imagen del Che que ha acabado en miles de camisetas

Fue tomada en un funeral en 1960 y su reproducción masiva comenzó tras la muerte del revolucionario en 1967.


El Che, "guerrillero heroico" mutado en icono, revive en cada rincón de Cuba
Un turista enseña una camiseta con la imagen del Che Guevara en La Habana, Cuba. EFE

 

La boina con la estrella, la media melena, la mirada al horizonte... Todo el mundo recuerda la misma imagen cuando piensa en el Che Guevara. 
 La fotografía más icónica del revolucionario argentino, fallecido hace ahora 50 años, es una de las más reconocibles del planeta. Antes de que se popularizara a finales de los 60, de aparecer en cientos de miles de camisetas, en rotondas y en campañas publicitarias, permaneció años guardada en un estudio: el del fotógrafo Alberto Díaz, Korda, que la tomó en 1960.
La imagen, titulada Guerrillero heroico, fue tomada en La Habana el 5 de marzo de 1960 en el funeral tras el sabotaje del carguero Le Coubre, un barco belga cargado de armas y munición para revolución cubana en el que fallecieron cerca de 100 personas.
 En la biografía de Ernesto Guevara La vida en rojo, de Jorge Castañeda, Korda recordaba así cómo capturó la imagen, en lo que considera "una casualidad":
Me encuentro en un plano más bajo que la tribuna, con una cámara Leica de 9mm. 
Usé mi telefoto pequeño y recorrí los personajes que están en el primer plano de la tribuna: Fidel, Jean Paul Sarte y Simone de Beauvoir. 
El Che estaba parado atrás de la tribuna, pero hay un momento que yo paso por un espacio vacío, que está en el frente de la tribuna, y de un segundo plano vacío emerge la figura del Che. Sorpresivamente, se me mete dentro del visor de la cámara y disparo.
 Acto seguido, me doy cuenta de que la imagen de él es casi un retrato y tiene el cielo atrás, limpio.
 Viro la cámara en vertical y tiro un segundo disparo. Eso en menos de 10 o 15 segundos. 
El Che se retira de ahí y no vuelve, fue una casualidad".
 
La versión en dos colores de la foto de Korda creada por Jim Fitzpatrick

La fiscalía mantiene casi íntegras las peticiones de penas en el ‘caso Gürtel’

El ministerio público rebaja de 42 a 39 años el tiempo de prisión que solicita para el extesorero del PP Luis Bárcenas.

 

Caso Gurtel
Francisco Correa camina hacia la sala del jucio de la trama Gurtel.

La Fiscalía Anticorrupción ha mantenido prácticamente inalteradas las peticiones de pena en la trama central del caso Gürtel de corrupción
Tras un año de juicio, el ministerio público apenas si ha retirado uno de los ocho delitos fiscales de que acusaba al extesorero del PP Luis Bárcenas, del año 2009, por el que se le reclamaba una pena de tres años de prisión. 
De este modo, su petición final de condena pasa de 42 a 39 años de cárcel.
En el caso de la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, la fiscalía ofrece al tribunal una alternativa de pena: en lugar de considerarla autora de los delitos fiscales de los que también acusa a su marido, propone que se le pueda considerar cooperadora necesaria en los mismos, eso sí, atribuyendo al extesorero toda la cuota imponible defraudada y aplicada hasta ahora a ambos cónyuges por separado.
A la hora de calcular las cuotas tributarias supuestamente defraudadas por Luis Bárcenas, la fiscalía tiene en cuenta los documentos del extesorero hallados por la Guardia Civil en el domicilio de Beltrán Gutiérrez Moliner, encargado de las cuentas del PP madrileño, en febrero de 2016. 
En carpetas, archivadores e, incluso, una caja los agentes localizaron cientos de facturas, recibos de pago y certificados de autenticidad de joyas a nombre de Luis Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias.

Otra modificación sustancial que la fiscal Concepción Sabadell ha incorporado a su escrito de conclusiones tiene que ver con el exconsejero de Deportes de la Comunidad de Madrid Alberto López-Viejo, que al inicio del juicio, en octubre de 2016, confesó como ciertos los delitos de los que le acusaba el ministerio público. Con esta confesión, López-Viejo ha logrado que se le retire un delito contra la Hacienda Pública del año 2008 y la posibilidad de que el tribunal pueda apreciar delitos de fraude y exacciones ilegales donde la fiscalía acusaba por un tipo penal más grave, la malversación.
 Al exconsejero de Esperanza Aguirre se le solicitaban inicialmente 46 años de prisión.
La fiscal ha mantenido este lunes en el juicio del caso Gürtel su petición de 125 años y un mes de prisión para el presunto líder de la trama, Francisco Correa, a quien de nada han servido las acusaciones que lanzó al comenzar el juicio, en las que reconoció que cobró mordidas junto a Bárcenas a cambio de intermediar en contratos públicos.
En la sesión de hoy la fiscal Concepción Sabadell ha señalado que la Fiscalía sigue acusando a los 37 enjuiciados. 
Además ha rebajado la petición de pena para los tres acusados que confesaron los hechos en el juicio, el empresario Jacobo Gordon, el exconcejal de Pozuelo de Alarcón (Madrid) Roberto Fernández y el constructor Alfonso García Pozuelo, para quienes solicita cinco meses de prisión por blanqueo al primero, once meses por fraude y malversación al segundo y dos años por cohecho al tercero.
En general, el resto de acusaciones y conclusiones se mantienen idénticas.
 De este modo, el PP como persona jurídica y la exministra de Sanidad Ana Mato, siguen siendo considerados partícipes a título lucrativo de los delitos de los principales acusados en la trama. 
Según la fiscalía, Ana Mato se benefició de 28.400 euros en viajes y regalos familiares que la red de Correa dio a su exesposo y antiguo alcalde de Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda.
 En cuanto al PP, la fiscalía considera que se benefició de 245.000 euros que la red Gürtel aportó para las campañas de las elecciones municipales de 2007 en Pozuelo y Majadahonda.
Quien no se ha visto favorecido por ninguna modificación ha sido el supuesto denunciante de la trama, el exconcejal de Majadahonda José Luis Peñas.
 Este sigue enfrentándose a una petición de seis años y medio de cárcel por los delitos de asociación ilícita, cohecho continuado en concurso con falsedad documental, fraude continuado a las Administraciones Públicas y malversación de caudales públicos continuada con prevaricación.



 

FÉLIX RODRÍGUEZ | EL CUBANO QUE CAPTURÓ A GUEVARA

“Fue duro dar la orden de eliminar al Che”.

Félix Rodríguez, el agente de la CIA que participó en la captura de Guevara, afirma que EE UU lo quería vivo para interrogarlo.

 Él le comunicó que lo ejecutarían: "Mejor así", respondió el guerrillero.

El agente cubano de la CIA que participó en la captura del Che Guevara en Bolivia, Félix Rodríguez, nos recibe a sus 76 años en su casa de Miami rodeado de recuerdos de su carrera de soldado de la Guerra Fría. 
 Pistolas, puñales, granadas y fotografías suyas con presidentes de EE UU y espías que ya no existen.
 La productora española Scenic Rights prepara un documental sobre su vida.
 Veterano de Vietnam e involucrado en la contrainsurgencia en Centroamérica, Rodríguez asegura que la CIA quería vivo al guerrillero para interrogarlo, pero el Gobierno de Bolivia ordenó su ejecución.
 "Traté de salvarlo sin éxito", afirma, aunque considera a Ernesto Guevara de la Serna "un asesino". 
Al lado, en una mesilla, tiene una vieja pistola Star de fabricación española. 
 "Cuidado si la coge, está cargada. Yo siempre tengo algo a mano, por si acaso", dice el hombre que aparece satisfecho a la derecha del Che en su última foto –astroso, en pie– antes de ser ejecutado por un sargento boliviano.
 
Pistolas, puñales, granadas y fotografías suyas con presidentes de EE UU y espías que ya no existen. La productora española Scenic Rights prepara un documental sobre su vida.
 Veterano de Vietnam e involucrado en la contrainsurgencia en Centroamérica,
Félix Rodríguez, este sábado en su casa en Miami.
Félix Rodríguez, este sábado en su casa en Miami.

 Esta es la última imagen suya vivo.

–Sí –responde–. La última que se le tiró antes de morir.
–En La Higuera.
–Eso es. En La Higuera.
–¿Quién tomó la foto?
–Esa foto la tomo el piloto del helicóptero, el mayor boliviano Jaime Niño de Guzmán.

 
El agente cubano de la CIA que participó en la captura del Che Guevara en Bolivia, Félix Rodríguez, nos recibe a sus 76 años en su casa de Miami rodeado de recuerdos de su carrera de soldado de la Guerra Fría. Pistolas, puñales, granadas y fotografías suyas con presidentes de EE UU y espías que ya no existen. La productora española Scenic Rights prepara un documental sobre su vida. Veterano de Vietnam e involucrado en la contrainsurgencia en Centroamérica, Rodríguez asegura que la CIA quería vivo al guerrillero para interrogarlo, pero el Gobierno de Bolivia ordenó su ejecución. "Traté de salvarlo sin éxito", afirma, aunque considera a Ernesto Guevara de la Serna "un asesino". Al lado, en una mesilla, tiene una vieja pistola Star de fabricación española. "Cuidado si la coge, está cargada. Yo siempre tengo algo a mano, por si acaso", dice el hombre que aparece satisfecho a la derecha del Che en su última foto –astroso, en pie– antes de ser ejecutado por un sargento boliviano.
Félix Rodríguez, este sábado en su casa en Miami.
Félix Rodríguez, este sábado en su casa en Miami.

La última fotografía del Che Guevara en Bolivia antes de su ejecución. A su derecha, el agente cubano de la CIA Félix Rodríguez.
La última fotografía del Che Guevara en Bolivia antes de su ejecución. A su derecha, el agente cubano de la CIA Félix Rodríguez.
–¿Quién pide que se haga la foto y para qué?
Rodríguez necesita meterse en detalles para responder a esa pregunta. 
Regresar en su memoria a Bolivia en el año 1967 y contar aquello por lo menudo. "Déjame hacerte la historia", dice.
Durante 20 minutos, toma el hilo y lo extiende desde el momento en que lo avisan de la caída de Guevara hasta que una cámara retrata su última mirada.
El monólogo –abreviado– dice así:
"Nosotros recibimos la información de la captura del Che el domingo 8 de octubre por la mañana.
 Se había entrenado a un grupo de soldaditos jóvenes que hablaban el quechua, el aymara y el guaraní para que fueran adelante del batallón a buscar inteligencia e información en ropa de civil, porque así era más fácil hablar con el campesinado.
 Y esta gente en ropa de civil regresa el siete por la noche, sábado, y le da la información al capitán Gary Prado de que un campesino les había enseñado un área que se llamaba la Quebrada del Yuro donde estaban escondidos los guerrilleros; porque este campesino tenía una hortaliza cerquita de ahí y los vio.
Entonces, con esa información el capitán Gary Prado rodea la Quebrada del Yuro el siete por la noche. 
Y el domingo ocho de octubre empieza a avanzar por la mañana y ahí empieza el tiroteo. 
En esa operación el Che es herido en la pierna izquierda, un balazo entre la rodilla y el tobillo, pero nada de peligrosidad.
 Ahí mueren la mayor parte de los guerrilleros y mueren algunos soldados, y ahí es donde cae preso el Che Guevara, al que estaba intentando ayudar a salir Simeón Cuba Sarabia, que usaba el nombre de Willy, un guerrillero boliviano bajito, prietecito, con una barba enorme, una barba más tupida yo creo que la de los propios cubanos, y ese no tenía un rasguño.
 Con ese lo agarran. Y en el momento en que lo van a agarrar, me cuentan los soldaditos, el Che les dice: "No tiren que yo soy el Che. Yo les valgo más vivo que muerto".
 Y ahí se lo llevan y lo mandan para la escuelita de La Higuera y lo ubican a él –mirando la escuelita de frente– en el salón de la izquierda, y detrás de él, en el mismo cuartico, le ponen los cadáveres de dos cubanos. 

De ahí entonces, ellos me mandan la información por la mañana en código, que decía: "Papá cansado", lo que significaba que el líder de la guerrilla estaba preso y vivo.
 Pero no sabíamos si "Papá" era el Che Guevara o si era el Inti Peredo, que era el líder de la guerrilla por la parte boliviana.
 Así que volamos al área de operaciones y ahí nos verificaron que "Papá cansado" era el Che Guevara.
El extranjero. No dijeron el Che, dijeron "el extranjero".
Esa noche tuvimos una recepción en un hotelito de Vallegrande, con velas porque no había electricidad, y yo saqué un par de botellas de scotch que había comprado hacía tiempo para un evento como este, para celebrar.
 Eso era el domingo por la noche, el día que cayó preso él.
Al día siguiente, nueve de octubre, lunes, a las siete de la mañana despegamos en un pequeño helicóptero pilotado por Niño de Guzmán. 
Aterrizamos al lado de la escuelita donde estaba el Che preso y estaban esperándonos todos los oficiales del batallón, entre ellos el teniente coronel Selich que tenía toda la documentación suya. 
El Che usaba una cartera de cuero como las que cargan las mujeres, ancha, color camello, y adentro tenía un libro grande que era un diario con los meses escritos en alemán, del año 67, pero claro, escrito por él en español.
 Tenía adentro una serie de fotografías de la familia, medicamentos para el asma, unos libritos para mensajes en clave numérica de una sola vía, que son imposibles de descifrar.

Tenía unas libreticas negras de argollitas escritas a máquina de escribir y firmadas por un tal Ariel, que eran los mensajes que él recibía de Cuba.

 Aunque él no podía transmitirle a Cuba porque Cuba le dio a propósito un transmisor roto, porque a él lo mandan allá para que lo maten

. Porque el Che era prochino y Cuba dependía de la URSS. O sea, los soviéticos no tenían ningún interés en que el Che Guevara triunfara en Bolivia.

 Lo dejaron solo, para que lo mataran ahí, definitivamente.

Así que entramos a la escuelita y en una habitación estaba el Che tirado en el suelo, amarrado de pies y manos abajo de una ventanita que había al lado de la puerta, y atrás los dos cadáveres. 
El único que habló fue el coronel Centeno Anaya.
 Le hacía preguntas pero el Che lo miraba y no contestaba nada. Ni le habló. 
Al punto de que el coronel le dijo: "Óigame, usted es un extranjero, usted ha invadido mi país.
 Lo menos que puede tener es la cortesía de contestar". Y nada.

Entonces de ahí yo le pido al coronel si me puede facilitar la documentación del Che para fotografiarla para mi gobierno y le da orden al teniente coronel Selich de que me la entregue.
 Se me entrega la cartera aquella de cuero y yo me voy a trabajar con la documentación a otro lugar.
 Iba fotografiando el diario y regresaba a hablar con el Che.
 Entraba y salía constantemente, desde la mañana hasta la una de la tarde.
 Estando en eso suena el teléfono y uno de los soldaditos me dice: "Mi capitán, una llamada". Voy hasta el teléfono y me dan "órdenes superiores: 500–600".
 Era un código muy sencillo que habíamos estipulado.

500 era el Che Guevara.
600 muerto.
700, manténgalo vivo.
Pido que me repitan.
 Me vuelven a confirmar.
"Órdenes del alto mando: 500–600".
Félix Rodríguez, en su casa de Miami.
Félix Rodríguez, en su casa de Miami.

 Cuando Centeno Anaya viene lo llamo a parte y le digo: "Mi coronel, han llegado instrucciones de su gobierno de eliminar al prisionero. 

Las de mi gobierno son tratar de salvarle la vida y tenemos helicópteros y aviones para llevarlo a Panamá para un interrogatorio".

 Él responde: "Mira, Félix, son órdenes del señor presidente y señor comandante de las Fuerzas Armadas". 

Miró su reloj y me dijo: "Tienes hasta las dos de la tarde para interrogarlo.

 Y a las dos de la tarde lo puedes ajusticiar de la forma que tú quieras porque sabemos el daño que le ha hecho a tu patria. Pero yo quiero que a las dos de la tarde tú me traigas el cadáver del Che Guevara".

 Yo le respondí: "Mi coronel, he tratado de hacerle cambiar de idea, pero si no hay una contraorden le doy mi palabra de hombre que yo le llevo el cadáver del Che".

Más tarde, estando hablando yo con el Che, viene el piloto Niño de Guzmán con una cámara Pentax del jefe de Inteligencia. 
"Mi capitán, el mayor Saucedo quiere una foto con el prisionero". Yo miro al Che y le digo: "Comandante, ¿a usted le importa?". Y dijo: "No, a mí no". 
Entonces caminamos.
 Él caminaba con dificultad por el balazo en la pierna izquierda. Salimos de la escuelita y ahí fue cuando nos paramos a hacer la foto esta.
 Yo le doy mi propia cámara al piloto y le digo al Che: "Comandante, mire al pajarito". Empezó a reirse, porque es lo que decimos nosotros en Cuba a los niños.
"Niño, mira el pajarito".
Es más, yo pensé que él se estaba riendo en el momento en que se tiró la foto.
 Pero, obviamente, cambió para esta expresión de la cara que ves ahora.
 Yo vestía el uniforme de tropas especiales de EE UU, pero sin insignia ninguna.
 Yo ahí tenía 26 años. 
Él 39. Parecía un pordiosero. Las ropas estaban raídas, sucias, cochinas.
 No tenía botas, eran unos pedazos de cuero amarrados en los pies. El pelo mugreño
. Realmente, a veces yo estaba hablando con él y no le prestaba atención a lo que me estaba diciendo, porque yo nunca lo había visto personalmente pero me acordaba de las imágenes del Che cuando visitaba Moscú, que estaba con los rusos, cuando visitaba Mao Zedong en Pekín.
 Aquel hombre arrogante, con aquellos abrigos del carajo
. Y ver a este hombre ahora como un tipo que estaba pidiendo limosna. Daba pena".
¿Cuál fue para usted el mayor defecto y la mayor virtud del Che?
–Virtud yo creo que no tenía ninguna. 
Lo que puedo decir es que el tipo era dedicado a sus ideales, que obviamente estaban equivocados y fueron un desastre total. Y que en los mismos entrenamientos me contó gente que entrenó con él que era muy persistente.
 Estaba cansado, muerto y trataba de seguir adelante.
 No se rendía. Pero, por otro lado, fue un asesino que disfrutaba matando gente y que estaba lleno de odio hacia el enemigo.
 Una persona que mandó fusilar a miles de cubanos.
–¿Su captura fue el mayor logro de su carrera?
–Uno de los principales, aunque es el que más ha salido a relucir.
–¿Hay alguna operación que le duela recordar?


–Posiblemente el episodio más duro fue precisamente cuando tuve que comunicar la orden, de parte del Gobierno boliviano, de que eliminaran al Che.
 Aunque también pensé en el desastre que causó en mi patria en su día que dejaran libre a Fidel Castro.
–¿Comunicó la orden delante de Guevara?
–No, a mí me la comunican y luego entro a la habitación, me paro delante de él y le digo: "Comandante, lo siento, es una orden superior". 
 Y él entendió perfectamente lo que le estaba diciendo.
­–¿Qué dijo?
–"Es mejor así. Yo nunca debí haber caído preso vivo". 
Entonces sacó la pipa y me dijo: "Yo quiero entregarle esta pipa a un soldadito boliviano que se portó bien conmigo". 
Me guardé la pipa y le pregunté: "¿Quiere algo para su familia?". Y él me respondió, diría que de forma sarcástica: "Bueno, si puedes dile a Fidel que prontó verá una revolución tiunfante en América". Yo lo interpreto como si le hubiera dicho a Fidel: "Me abandonaste, pero esto va a triunfar de todas maneras".
 Después cambió la expresión y me dijo: "Si puedes, dile a mi señora que se case otra vez y que trate de ser feliz".
 Esas fueron sus últimas palabras.
 Se acercó a mí, nos dimos la mano, nos dimos un abrazo, dio unos pasos atrás y se paró fijo pensando que era yo quien le iba a tirar.

¿Qué pasó con la pipa?

–Mira, fue una de las cosas de las que sí me arrepiento. 
A la pipa yo le saqué la picadura y la guardé. 
Inclusive en la culata de una de las pistolas que uso tengo parte de la picadura de su última fumada, metida en un cristalito. Después vino el sargento Mario Terán diciendo:
 "¡Mi capitán, yo quiero la pipa! ¡Yo lo maté, yo me lo merezco!". Y yo, que por dentro no quería tener que cumplir con un deseo suyo sabiendo todo lo que le había hecho a mi patria, cogí la pipa y se la di al sargento: 
 "Toma, para que te acuerdes de tu hazaña" [dice con tono de rechazo]. Cogió la pipa, bajó la cabeza y se fue.
–¿Qué fue lo que más le llamó la atención al ver al Che?
–Ver a un hombre tan destruido.
–¿Qué sintió mientras hablaba con él?
–En ese momento, honestamente, no tenía la percepción de lo que estaba ocurriendo, la magnitud que tenía esa operación. 
Para mí era una operación más.
 Para mí el Che Guevara no era la gran cosa, no era la figura que fabricó después Cuba.
–¿Le sorprendió algo de lo que le dijo?


–Cada vez que yo le hacía preguntas de interés táctico para nosotros me respondía:
 "Usted sabe que yo no le puedo contestar eso". 
Por otro lado, hubo un momento en que empezamos a hablar de la economía cubana, y él se puso a culpar de todo al embargo americano.
 Y yo le dije: "Comandante, usted fue presidente del Banco de la Nación y ni siquiera era economista".
 Entonces él me contesta: "¿Tú sabes cómo llegué a presidente del Banco?". Y me cuenta: "Un día entendí que Fidel estaba pidiendo un comunista dedicado y levanté la mano. 
Pero estaba pidiendo un economista dedicado".
–¿Presenció su ejecución?
–No. No tenía ningún interés en ver eso.
 Me fui para otro lugar y me senté en un banquito a unos cien metros a tomar notas.
 Oí una ráfaga corta e hice la anotación: una y quince de la tarde. La hora exacta en que fue ejecutado.
 
Pero hoy dia 9 de Noviembre de 2017 sigue vivo en el recuerdo y su cara en todos los jóvenes.