La modelo y
actriz se rapa la cabeza por exigencias del guion y se la cubre con
espray plateado para su aparición en la gala del Met.
Cara Delevingne, este lunes en la gala del Met. A la derecha, la modelo y actriz el pasado mes de abril.WireImage / cordonDesde hace unos días, la modelo y actriz Cara Delevingne
se tapaba la cabeza con un gorro o con sudaderas con capucha cada vez
que salía a la calle. Y aunque ya dejaba intuir los motivos, este lunes
durante su aparición en la alfombra roja de la gala del Met
en Nueva York la británica ha dejado ver su nueva imagen: se ha rapado
la cabeza. Y aunque a ella siempre le ha gustado jugar con sus
estilismos (ha pasado de largas cabelleras rubias a un pelo más corto en
rubio platino o a tintes rosados), en esta ocasión su cambio se debe a
exigencias del guion.
Cara Delevingne, a su llegada a la gala del Met, celebrada este lunes en Nueva York.ANGELA WEISSAFP
Quien
fuera una de las modelos más reclamadas de las pasarelas, hoy vive
centrada en su carrera como actriz. Su gran oportunidad le vino de la
mano de Escuadrón Suicida, donde interpretaba al doble personaje de June Moone. Aunque en esa ocasión su transformación nunca la acompañaba fuera del set de rodaje. Con dos estrenos pendientes para este 2017, Cara Delevingne está inmersa en el rodaje del drama Life in a Year, en el que interpreta a una mujer con cáncer.
Si se celebrasen elecciones hoy PP y PSOE cosecharían sus peores resultados en la Comunidad Autónoma.
El
líder del PP y candidato a la presidencia, Mariano Rajoy, saluda a sus
seguidores desde la sede de Génova. En vídeo, declaraciones de Soraya
Sáenz de Santamaría sobre la encuesta de EL PAÍS.Foto: Claudio Álvarez. Vídeo: EFE
La encuesta electoral que Metroscopia ha realizado para EL PAÍS entre el 24 y 26 de abril, en plena Operación Lezo,
describe un paisaje político de Madrid cuarteado . PP y PSOE cosecharían
ahora sus peores resultados en la región, mientras que Podemos y
Ciudadanos despegan. Los populares obtendrían el 25,7% de los
votos (7,4 puntos menos que en los comicios de 2015), lo que
significaría pasar de 48 a 36 escaños. Podemos se convierte en la
segunda fuerza (pasaría al 24,9% y 35 diputados). Ciudadanos duplicaría
resultados (22,6% y 31 parlamentarios). El PSOE se hundiría a la cuarta
posición (19,7% y 27 asientos).
Podemos
y Ciudadanos recolectarían, según los expertos demoscópicos, los votos
que socialistas y populares perderían en unas hipotéticas elecciones
celebradas ahora, aunque el electorado madrileño parece girar
ligeramente hacia el centro derecha: la suma de escaños del PP (36) y de
Ciudadanos (31) es superior en parlamentarios (67) a la que lograron en
las elecciones de 2015 (65, de los que 48 fueron para el PP y 17 para
Ciudadanos).
La caída en preferencia de voto de los dos partidos tradicionales (PP y PSOE) tiene su origen en la corrupción,
señala el sondeo. “A pesar de que los nuevos casos ahora conocidos
afectan directa y exclusivamente a políticos del PP, los españoles
tienden a relacionar la corrupción con el bipartidismo, por lo que ambas
formaciones se ven afectadas cada vez que la corrupción vuelve a
protagonizar la agenda política y mediática”. La formación que encabeza Pablo Iglesias se beneficia así de
la caída electoral del PSOE en Madrid y también de “la reducción de
apoyos a Izquierda Unida”. Si este último partido, que en las elecciones
regionales de 2015 logró un 4,14% y quedó fuera del Parlamento, se
volviese a presentar en solitario, perdería la mitad de sus apoyos, que
pasarían a la formación morada. Ciudadanos, por su parte, se convierte
en el refugio de los votantes desencantados con PP y PSOE, ya
que atraería entre un 15% y 20% de los madrileños que en los anteriores
comicios respaldaron al Partido Popular y entre un 5% y un 10% de los
apoyaron al PSOE.
La encuesta destaca, además, que se ha producido un “cambio
sustancial” en la percepción que los madrileños tienen de los políticos
de la región en los tres últimos años. En 2014 los votantes tenían una
imagen negativa de todos los líderes (había más encuestados que los
desprobaban que los que los respaldaban), pero ahora, por primera vez,
dos políticos (Cristina Cifuentes,
del PP, y Ángel Gabilondo, del PSOE) son vistos con agrado por los
ciudadanos. En concreto, Cifuentes cuenta con el apoyo del 63% de todos
los votantes, que “aprueban su actuación política”, frente al 33% que la
rechaza, lo que le confiere un saldo positivo de 30 puntos. De hecho,
el 93% de los encuestados que votan al PP la respalda, lo mismo que el
86% de los que se inclinan por Ciudadanos y el 54% de los que eligen una
papeleta del PSOE. Así, la figura política de Cifuentes es, según la encuesta,
“un activo para el PP”, ya que “registra un 80% más de respaldo en la
región que su propio partido”, y “suma un 13% más de apoyos entre los
propios votantes populares”. En concreto, los redactores del estudio
demoscópico diferencian tres grupos a la hora de evaluar conjuntamente a
Cifuentes y a la “marca PP”: el 32% aprueba la gestión de ambos de
forma conjunta; el 34% respalda a la actual presidenta de la Comunidad
de Madrid, pero no a su partido: y otro 34%, ni a una ni a otro.
Imagen no dañada
De hecho, los datos señalan que la imagen de la presidenta
regional “no se ha visto de ningún modo perjudicada por los recientes
casos de corrupción” vinculados a su predecesor, Ignacio González,
actualmente en prisión por la Operación Lezo. En el caso de Ángel Gabilondo, el político socialista
registra también un saldo “positivo” para el conjunto de los madrileños
(+11), valor mucho más destacado entre el electorado del PSOE (+52) y
entre, incluso, los votantes de Podemos (+12) y de Ciudadanos (+6).
Gabilondo es, por tanto, el segundo líder más valorado de la región con
un 43% de aprobación, frente al 63% Cifuentes. Por el contrario, Ignacio Aguado (Ciudadanos) y, sobre todo,
Lorena Ruiz-Huerta (Podemos) son grandes desconocidos para los
votantes. Uno de cada dos electores no ha oído hablar nunca del líder de
la formación naranja (50%), mientras que en el caso de la portavoz de
Podemos solo un tercio sabe quién es (72% de desconocimiento).
Los
últimos minutos de la serie han sido poesía. Con esa música épica, esos
paisajes, ese encadenado de imágenes. Este artículo incluye 'spoilers'.
"Esto no va de quiénes queremos ser, sino de quiénes somos". Los últimos minutos de Sé quién eres son poesía. Con esa música épica, esos paisajes, ese encadenado de imágenes. Y, como ocurre en la vida, los malos ganan. La serie de Telecinco planteó un juego a los espectadores. De su mano, hemos ido resolviendo acertijos, conociendo personajes,
adentrándonos en sus silencios, en sus palabras, en sus acciones, en sus
secretos. Un juego que empezó con una gran pregunta y terminó
contestando otra. Y que comenzó con los personajes en un punto y
concluye con ellos en otro muy diferente . Quien entrara en ese juego, se
lo habrá pasado muy bien.
Ha sido una partida reposada, tranquila, un oasis en un mundo de supervivientes y grandes hermanos, de gritos. Sé quién eres
exigía pensar y tener voluntad de entrar en el juego y participar
activamente en él. Terminar cada episodio con un puñado de preguntas que
invitaban a otras tantas suposiciones. A quienes han llegado hasta el
final, el tablero de ajedrez les ha regalado un jaque mate inesperado y
valiente que ha dado la victoria a las fichas negras.
Negras negrísimas.
Pero aunque el final ha sido brillante, antes vinieron momentos de
demasiadas vueltas en este juego.
La serie arrancó con buen pulso y unos
interrogantes que planteaban el misterio del thriller que es.
Pasado el ecuador las preguntas de qué había pasado con Ana Saura y si
la amnesia de Juan Elías era real o fingida tenían respuesta, lo que
obligaba a virar hacia otra pregunta: ¿quién ha intentado asesinar a
Alicia?
En algunos momentos pareció que la historia se estiraba
demasiado y que se daba vueltas sobre lo mismo sin avanzar. Pero de vez
en cuando, un pasito adelante, y así hasta un largo capítulo final que,
curiosamente, no se hizo tan largo.
El último capítulo guardaba giros varios y una conclusión que, por
suerte, no ha gustado a todos.
Seguramente, tampoco lo pretendía. No
ganan los buenos. No se hace justicia. Juan Elías no pagará por lo que
ha hecho. Ana Saura se pasa al lado oscuro.
Pol y Alicia tendrán que
vivir cargando en su conciencia con todo lo que saben.
Y, sin embargo,
la vida para ellos sigue en una barbacoa con la familia más disfuncional
que uno se pueda imaginar.
Todo apariencias. Todo mentiras. Como la
vida misma.
No, realmente no me ha gustado, el Elias ese tiene la misma cara, no se enfada, no llora, solo mata, y su expresión es la misma, no tiene registros, no es un buen actor, y esa serie que esperaba con predisposición de gustarme , me aburrió realmente.
El Final precipitado, muchos casos al mismo tiempo, Alicia no es nada de lo que se puede esperar, digamos que nadie en la serie tiene registros ni en la voz ni cuerpo nada, el final decepcionante al máximo.
Además personajes que salen como mucho dos veces son el resultado para un final que si saben algo de un trhiller este nada que ver con ello.
La policía halla pruebas de que la lápida de la actriz en el cementerio de Boissy sans Avoir fue levantada.
La actriz Romy Schneider, en los años sesenta.cordon press
La tumba de la actriz Romy Schneider,
enterrada en la periferia sur de París, fue profanada durante el pasado
fin de semana, según fuentes de la investigación citadas por la prensa
local. Dos paseantes que se habían acercado a visitar el sepulcro de la
intérprete fueron los primeros en descubrir los deterioros. El sepulcro,
situado en el cementerio de Boissy-sans-Avoir (la localidad de la
periferia sur de París donde Schneider tenía una casa), fue abierto y su
lápida fue desplazada. Sin embargo, según las mismas fuentes, la tumba no ha sido saqueada ni
se han detectado en ella destrozos mayores. Tampoco habría grafitis ni
señales de vandalismo. Una fuente de la gendarmería citada por 78actu,
web de información sobre el departamento de Yvelines —donde se encuentra
Boissy-sans-Avoi—, apuntó a un intento de robo, esperando encontrar
objetos de valor en el interior del sepulcro. “Pero no pudieron abrir la
tumba, porque una segunda placa que garantiza su estanqueidad no pudo
ser retirada”, aseguró esta fuente anónima. A Schneider se la conoce por su carrera como actriz tanto como por los giros trágicos de su biografía. La actriz fue encontrada muerta en su domicilio parisiense en mayo de 1982,
cuando tenía solo 43 años. La sospecha es que se suicidó mezclando
alcohol y barbitúricos, aunque esa tesis nunca ha sido confirmada, ya
que el fiscal de la República cerró el caso sin pedir una autopsia. “Sissi no podía emprender su último viaje en la morgue”, justificó en
una entrevista con Libération en 1998. Un año antes de su
muerte, su hijo David falleció, a los 14 años, durante un accidente
familiar. Intentaba trepar las rejas de su casa cuando resbaló y se
atravesó una en los intestinos. Schneider, de tendencias depresivas,
nunca se recuperó de esa pérdida. David está enterrado junto a su madre
en el cementerio profanado el domingo. Fue su otra hija, la actriz
francesa Sarah Biasini, fruto de su relación con el periodista Daniel
Biasini, quien acudió ayer a la tumba al ser avisada de la profanación.
Romy Schneider, en su papel de Sissi.GTRES
Schneider se llamaba, en realidad, Rosemarie Albach-Retty. Nació en
Viena en 1938, hija de actores alemanes, y desarrolló en Francia la
práctica totalidad de su carrera profesional.
Es especialmente recordada
por su papel en la trilogía Sissi, donde interpretaba a Isabel
de Baviera, que la catapultó a la fama internacional cuando era solo
una adolescente.
Después se alejó de ese papel, acercó su carrera al
cine de autor y logró rodar con los mayores cineastas internacionales.
Con 28 años, Henri-Georges Clouzot la hizo participar en una película
maldita, L’enfer. Después, Orson Welles la dirigió en El proceso.
Joseph Losey hizo lo propio en El asesinato de Trotsky. Lucchino Visconti le propuso retomar el papel que la llevó a la fama en Ludwig.
Bertrand Tavernier rodó con ella La muerte en directo. Y Andrzej Zulawski le brindó otro de sus papeles más memorables con Lo importante es amar, por la que recibió su primer premio César.
Conseguiría un segundo en 1979 por Una vida de mujer, de Claude Sautet.
Además de estar casada con Biasini, Schneider también contrajo
matrimonio con el cineasta Harry Meyen, padre de David, y mantuvo una
tormentosa relación con Alain Delon, al que conoció durante el rodaje de
Christine en 1958.
Una década después, volvieron a coincidir en La piscina, la película de culto que relanzó su carrera como actriz y prorrogó su posición de icono del cine hasta el final de sus días.