Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

18 dic 2016

Posguerra................................... Ángel S. Harguindey

'Lo que escondían sus ojos' es una telenovela que rebosa sentimentalismo y vergonzosamente descontextualizada.

Una de las características autóctonas de quienes tuvieron, o tienen, responsabilidades de gobierno, es la de aprobar unas leyes que benefician a la mayoría de los ciudadanos para, luego, vaciarlas presupuestariamente o incumplirlas.
 La Ley de la Memoria Histórica, la de Dependencia, esos bellos párrafos de la Constitución ("Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada... regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación...) o en el que se afirma que:
 "Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo,... y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo", son algunos ejemplos de lo dicho.
Viene esto a cuento de la polémica -con recogida de firmas para su retirada incluidas- que se ha creado en torno a la serie Lo que escondían sus ojos (Telecinco), una telenovela que rebosa un sentimentalismo con pretensiones y que, además, la descontextualiza vergonzantemente.
 Los amores prohibidos de un jerarca de un régimen totalitario y una marquesa pueden ser una estupenda carnaza para los amantes de los folletones pero si lo que se pretende es narrar una historia real en un tiempo concreto, obviar y edulcorar las circunstancias políticas y sociales de la trama es una burda manipulación histórica de una dolorosa memoria reciente.
Serrano Suñer, probablemente, era un gran seductor. 
Lo que además fue, con toda seguridad, es seis veces ministro de los primeros gobiernos franquistas entre 1938 y 1942 -los años más crueles de la guerra y la posguerra-, ocupando las carteras de Interior, Gobernación y Asuntos Exteriores, y presidente de la Junta Política de la Falange Española Tradicionalista de las JONS. 
La atractiva marquesa, por su parte, fue una de las privilegiadas damas de los vencedores y con una estupenda colección de vestidos de Balenciaga.
 Una historia de amor en una España misérrima y represaliada.


 

Pat y Anna Cleveland, musas que brillan con luz propia............... Noelia Collado..

La madre es una leyenda de la industria; la hija, la última sensación de la pasarela. 

Juntas para S Moda celebran la fuerza de una individualidad sin miedo al color.

 

Pat y Anna Cleveland, musas que brillan con luz propia
Anna lleva traje de chaqueta (1.350 €), camisa (1.165 €) y pantalón de pana (580 €), todo de TRUSSARDI; y Patt, con abrigo (1.200 €), camisa (790 €) y pantalón (450 €), todo de KENZO.
Foto: Greg Lotus
 
Gracia y desenvoltura, «marinadas» –como a Pat Cleveland le gusta decir–con la libertad y la elegancia hedonista de quien sabe disfrutar de cada paso sobre la pasarela, pero también en la vida. Maniquí y amiga de Halston, Stephen Burrows, Karl Lagerfeld o Alber Elbaz, y musa de genios extravagantes como Salvador Dalí. «Posar para un artista es la forma más elevada de creación visual», concede.
 «No hay tecnología. 
Solo pinceles, un lienzo, el pintor y la modelo.
 Es una relación íntima, como la de dos amantes».
 Su historia de amor con este oficio narra la crónica de la moda y de la sociedad norteamericanas en las últimas cinco décadas.
 De la lucha del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos a la decadencia de la era disco.
 Libre como un pájaro, las performances semicoreografiadas de Pat alimentaron la leyenda de una belleza exótica con ancestros afroamericanos, suecos e irlandeses, pero también nativoamericanos, de sangre cherokee.
 Con ella, el glamour estadounidense midió sus fuerzas con el chic francés en la mítica Batalla de Versalles de 1973.
 Aquel desfile de 11 modelos negras escenificó los cambios que, desde finales de los años 60, se estaban gestando en la calle en materia política, social y cultural.
 
Pat lleva vestido de satén (1.645 €) y pendientes de latón con cristales (1.690 €), todo de LANVIN; y medias de WOLFORD (c. p. v.). Anna luce top de satén (2.350 €) y falda de encaje (2.250 €), todo de LANVIN.
Foto: Greg Lotus
Pat lleva vestido de satén (1.645 €) y pendientes de latón con cristales (1.690 €), todo de LANVIN; y medias de WOLFORD (c. p. v.). Anna luce top de satén (2.350 €) y falda de encaje (2.250 €), todo de LANVIN. 
 
Pat sigue creyendo en la fuerza de la moda como disciplina de creación. 
«Lo que sucede entre un diseñador y una modelo es algo privado», dice. 
«El romance es un momento que se alarga en el tiempo. Un artista necesita tiempo para disfrutar del lujo y del sueño», cree. 
«La moda se ha visto obligada a ampliar el negocio para sobrevivir. La ley de los nuevos tiempos económicos exige crecer y crecer. 
Y a más gente, menos tiempo. 
Las puntadas son más automáticas. Las sesiones de fitting son ahora distintas».
Algunas de las chicas que desfilan ni siquiera conocen al diseñador. No existe una relación personal entre maniquí y creador. «Cuando una pareja está enamorada, hay un brillo especial en sus ojos.
 Cuando son dos desconocidos los que hablan, lo único que percibes es una mirada estática, distante», compara. 
Pero ¿acaso no es eso lo que quiere hoy la gente? ¿Más y más rápido?
 «Tenemos que ajustarnos a las nuevas necesidades». 
Con las redes sociales todo es instantáneo. 
«En lugar de tener un minuto; ahora dispones de un segundo para todo el mundo». 
 ¿Dónde está la magia? ¿Dónde la fuerza y la personalidad? «Algunas modelos parecen lienzos en blanco. No quieren que las chicas destaquen», lamenta. 
«Por suerte, todavía hay algunas estrellas que brillan con luz propia en el firmamento de la moda».
Abrigo de pelo de MARÍA ESCOTÉ (1.950 €), vestido de MIU MIU (c. p. v.), zapatos de ante con plataforma de ELIE SAAB (c. p. v.), medias de rejilla de WOLFORD (35 €) y anillo de ANTÓN HEUNIS (140 €).
Abrigo de pelo de MARÍA ESCOTÉ (1.950 €), vestido de MIU MIU (c. p. v.), zapatos
de ante con plataforma de ELIE SAAB (c. p. v.), medias de rejilla de WOLFORD (35 €) y anillo de ANTÓN HEUNIS (140 €).
Foto: Greg Lotus
Pat Cleveland nació en Nueva York en 1950. En 1970, decidió instalarse en París. 
No volvió a América hasta 1974, el año en que la edición estadounidense de la revista Vogue publicó su primera portada con una modelo negra (Beverly Johnson).
 La edición inglesa había roto esa barrera mucho antes, en 1966, con Donyale Luna.
 «En Europa se celebra la diversidad», valora.
 «Estados Unidos en los años 70 era un país joven, todavía por construir, no había información, ni jets para volar, solo la élite y la jet set tenían acceso a la cultura», cuenta.
 Los tiempos han cambiado mucho.
 También la pirámide de poderes que rige el funcionamiento de la moda.
Hoy parece que la fuerza se ha invertido. 
«Tenemos a artistas de hip hop diseñando ropa; ¡y ese es un gran cambio!», apunta. Kanye West, Rihanna… Ellos lideran el último movimiento de empoderamiento afroamericano.
  Son auténticos iconos mediáticos, saben cómo rentabilizar el fenómeno fan y multiplicar su repercusión en las redes.
 Lecciones que han aprendido de la industria de la música.
 «Si la gente quiere subirse al tren de la moda y probar suerte, ¡adelante! 
Pero ahí seguirán las casas de alta costura, cuya sofisticación siempre será infinitamente superior.
 ¡Hay tantos niveles de la sociedad en los que el sector puede brillar! No somos quienes para juzgar. 
Este oficio se ha convertido hoy, en muchos casos, en un ejercicio de entretenimiento», opina. 
«Con todo, si hablamos de lujo, la calidad y la artesanía siguen siendo el corazón de la buena moda».
Abrigo de pelo de BLUMARINE (c. p. v.), zapatos de terciopelo con lengüeta estilo Luis XVI de BALMAIN (999 €) y medias de WOLFORD (39,90 €).
Abrigo de pelo de BLUMARINE (c. p. v.), zapatos de terciopelo con lengüeta estilo Luis XVI de BALMAIN (999 €) y medias de WOLFORD (39,90 €).
Foto: Greg Lotus
El hermetismo y el misterio que envolvían el universo de la costura hoy parecen lejanos.
 «Antes las mujeres eran mucho más celosas de su intimidad; ninguna desvelaba dónde había comprado un diseño», recuerda. «Hoy no hay secretos; todo se anuncia y se exhibe», dice. Curiosamente, cuando echa la vista atrás para rememorar su desfile más célebre, reconoce que este no tuvo lugar en un pequeño salón de París, ante un público reducido. 
Todo lo contrario, fue en un estadio olímpico, con las gradas repletas, ante la mirada televisada de todo el planeta.
 Fue en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. 
Aquel día Pertegaz la vistió como Dama del Paraguas. «Yo estaba sola, en el escenario, con todos los atletas del mundo ante mí, cuando la antorcha hizo su entrada en el estadio».
 No todos los capítulos de sus memorias son tan amables.
 «Hay incidentes que a veces prefieres no recordar, pero me gusta pensar que cada obstáculo es una lección. 
Las rosas necesitan espinas para crecer. 
Los desafíos me han hecho florecer con más fuerza». 
Todavía brilla. «La belleza es perenne. Aún tengo muchas historias que contar», advierte.
 «Quizá por eso sigo caminando con las musas».

La filantropía de las grandes fortunas............. Fernando Barciela

La asistencia social a desfavorecidos gana peso en las fundaciones de los principales empresarios españoles.

 
Juan Roig, presidente de Marcadona, tiene dos fundaciones, una familiar y otra propia.

Durante décadas las grandes familias empresariales (Botín, Juan March o María Cristina Masaveu) han primado en sus fundaciones particulares los programas culturales o científicos.
 Pero la virulencia de la crisis vivida en España desde 2008, con centenares de miles de familias sin un solo ingreso, ha acabado por alterar las prioridades y casi todas estas instituciones se han decantado hacia programas de ayuda directa a los colectivos más desfavorecidos.
 Una de las fundaciones que ilustran este cambio es la de Amancio Ortega, creada en 2001. 
Si bien empezó trabajando en tareas educativas, se ha ido adentrando en programas sociales.
 “El 83% del gasto de nuestra fundación va al área social y solo el 17% a la educativa”. 
En 2014 la fundación del propietario de Inditex inauguró una nueva sede para la Institución Benéfico Social Padre Rubinos en A Coruña, con una inversión de 30 millones de euros.
 Además, dispone de comedor y habitaciones para transeúntes sin recursos, una residencia de mayores con 146 plazas y una escuela infantil con 100 plazas. 
Entre 2013 y 2015 ha destinado 15 millones de euros a la construcción de escuelas.
 Sin embargo, la aportación más mediática de Ortega fue la entrega de una donación de 20 millones de euros a Cáritas
 También la Fundación Botín, centrada en temas culturales y educativos, se ha ido decantando por lo social. 
“Desde hace seis años”, explica su portavoz, “tenemos el programa Talento Solidario, que ayuda a poner en marcha proyectos nuevos, buscando profesionales desem­pleados que los impulsen”. 
En esta línea está también la Fundación María José Jove, creada en 2003 por la familia del mismo nombre, dueña de Inveravante.
 Muy centrada en la educación, ha venido ampliando sus programas sociales.
 “Nuestros objetivos prioritarios son la infancia y la discapacidad en todas las edades”, indica la institución.

Las pioneras

Esther Koplowitz.
Las pioneras, sin embargo, las dos fundaciones que más han trabajado por estos colectivos, son las de las dos hermanas Koplowitz, Alicia y Esther, con un perfil muy similar: preocupación por la sanidad, la investigación médica y la ayuda a los desfavorecidos.
 La Fundación Alicia Koplowitz cuenta con cuatro hogares residenciales, “que han atendido a 350 niños”, dice, y también con un Centro de Intervención Social para adolescentes mayores de 18 años sin respaldo familiar. 
Esto, además del Centro de Esclerosis Múltiple de la Comunidad de Madrid Alicia Koplowitz.
 “Muchas fundaciones, en lugar de organizar sus propios proyectos, prefieren colaborar con asociaciones especializadas.
 Resulta más efectivo”, indica.
 Otra persona muy centrada en este tipo de acciones es Ana Gamazo, la esposa de Juan Abelló, a través de la Fundación Humanitaria AGH.
 A diferencia de las hermanas Koplowitz, que han basado su atención en España, Gamazo trabaja en el tercer mundo, con decenas de proyectos de salud, educación y medio ambiente en 16 países. 
Y la Fundación Roig Alfonso, de la familia valenciana del fundador de Mercadona, se ha especializado en la ayuda y promoción laboral de los discapacitados, a los que proporciona viviendas tuteladas, un centro ocupacional y centro especial de empleo.
Alicia Koplowitz.
La salud es otro de los temas prioritarios.
 Aquí las que más destacan son las dos hermanas Koplowitz.
 La aportación más importante de Esther fue la entrega del Centro de Investigación Biomédica Esther Koplowitz de Barcelona, en el que trabajan 350 científicos, pero también ha financiado varios proyectos del Hospital Clínico de Madrid (la donación del robot Da Vinci) y ayudado a construir el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra.
 Alicia está, a su vez, muy centrada en la investigación científica, relacionada con la salud mental de niños y adolescentes.
 Concede becas de formación avanzada en centros de referencia internacionales y ayudas a proyectos de investigación para investigadores españoles. 
También Amancio Ortega ha irrumpido en esta área con un importante proyecto, la compra de 25 aceleradores lineales en radioterapia oncológica para el sistema de salud de Andalucía, una inversión de 40 millones de euros.
 En 2015 había invertido 17 millones en aparatos de diagnóstico y tratamiento del cáncer en Galicia.

Salud y deporte

A la Fundación Botín le interesan igualmente los temas de sanidad. Según explican ahí, tiene un programa de Transferencia Tecnológica en Biomedicina “que está contribuyendo a convertir en riqueza económica y social los descubrimientos de algunos científicos”. 
La Fundación María José Jove firmó a su vez un convenio para la promoción y donación de órganos, ha puesto en marcha un banco de leche en un hospital de Santiago y creó una Unidad de Hospitalización de Onco-Pediatría y un Área de Rehabilitación Cardiaca Infantil, todo en Galicia.
Luego están los temas educativos.
 Han perdido cierto peso, pero siguen siendo vitales.
 De hecho, así el programa más popular de la Fundación Amancio Ortega es el de becas, que este año llevará a 500 jóvenes a estudiar el bachillerato en Norteamérica: la inversión, de dos millones de euros en 2014, subió a ocho este año.
 En la Rafael del Pino, “la principal línea de trabajo en 2015”, dicen, son sus programas de formación de dirigentes y emprendedores.
Un programa original, sin embargo, es el de la Fundación Trinidad Alonso, la institución filantrópica de Juan Roig sin su familia, y centrada en la irradiación del esfuerzo en la Comunidad Valenciana. Entre sus principales actividades están la promoción del deporte en colegios y universidades y el apoyo a los deportistas de la región para mejorar su desempeño.


También su hermana Esther despliega una fuerte actividad en residencias para personas de la tercera edad y asistencia psicosanitaria a menores, enfermos y discapacitados, algo que “se debe a que era un ámbito de la sociedad con mayor necesidad, al no estar atendido como otros”, señala la fundación, que ha construido tres residencias para mayores sin recursos y una cuarta para niños afectados de parálisis cerebral. 
Las dos hermanas colaboran, además, asiduamente, en proyectos puntuales, con decenas de asociaciones benéficas.
 Algo que, según Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones, es habitual. 


 

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