Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

29 ago 2016

¿Cuál es la mejor canción sobre el espacio?..........................................................Javier Bilbao

En días como estos, con los medios hablándonos del hallazgo de planetas parecidos al nuestro, qué inspiradoras y memorables siguen siendo aquellas palabras del alcalde de Sevilla: «Es fundamental que haya astronautas, porque qué sería de nosotros los astronautas si no nos dijeran los astrólogos o los astrónomos cómo son las cosas, qué es lo que nos podemos encontrar allí, en el más allá. 
O qué podríamos desarrollar nosotros los que estamos allí, los que nos pisamos el suelo de la realidad de las cosas
. Qué sería de nosotros si no existieran los astrónomos y los astrólogos».
 Tal vez pronunciadas en un momento en el que su mente viajaba muy rápido por el espacio-tiempo, solo cabe añadir que además de astronautas, astrónomos y astrólogos, no deberíamos dejar de mencionar a los músicos.
 Qué sería de nosotros sin todas aquellas canciones que nos hablan de viajes siderales, alienígenas y planetas lejanos que prometen ser un segundo hogar.
 Así que allá va nuestra selección para que voten o la amplíen con los temas que prefieran.

«Echoes», de Pink Floyd
Existe el rumor de que Kubrick tanteó en su día a Pink Floyd para trabajar en la banda sonora de 2001
 Tres años después del estreno de la película la banda publicó «Echoes», y como su duración es similar al cuarto y último acto, «Júpiter y más allá del infinito», entonces hubo quienes ataron cabos y quisieron ver en ella una banda sonora no oficial.
 Juzguen ustedes si la música se adecúa tanto a cada escena como algunos dicen. 
En cualquier caso la letra habla de olas y cuevas de coral, pero a partir del minuto doce comprendemos que en realidad ese océano es de otro planeta, el nuestro no suena así.
«No Time For Caution», de Hans Zimmer
Al final Kubrick se decantó por la música clásica con un resultado sorprendentemente bueno. 
Tal vez sea el tipo de música ideal para evocar la armonía y eternidad que nos inspira una noche estrellada.
 Así que cuando a Hans Zimmer le encargaron la banda sonora de Interstellar tuvo la genial idea de ir al órgano de la iglesia del Temple en Londres; no se puede imaginar mejor instrumento para acompañar imágenes de agujeros negros y naves estallando en pedazos.
 De hecho también ha habido quien ha sincronizado esta música con el citado acto de 2001.

«La nave estelar», de Juan Perro
Si hablamos de Interstellar no podemos dejar pasar este tema de Santiago Auserón, que en contra de lo que pueda parecer no es que esté fuertemente inspirado en ella, pues se publicó tres años antes de su estreno.
 Y a su vez la película tampoco se basó en la canción pues su producción comenzó unos cuantos años antes. A veces simplemente las grandes mentes trabajan de forma simultánea.

«’39», de Queen
No queremos darles más la lata con esta película ¿pero qué podemos hacer si todas las canciones hablan de ella?
 Como recordarán, una parte fundamental de la trama aborda la dilatación del tiempo según el observador, una idea que nos resulta contraintuitiva pero que es fundamental en la teoría de la relatividad y hace posible que el padre llegue a ver a su hija como si fuera su abuela al regresar del viaje espacial. 
Eso es exactamente lo que se describía aquí: «For so many years have gone though I’m older but a year / Your mother’s eyes from your eyes cry to me».
 Teniendo en cuenta que el guitarrista Brian May es doctor en astrofísica sabían bien de lo que hablaban al componerla.

«Supernova», de Liz Phair
Bueno, solo una más.
 Si en Interstellar nos terminan colando que el amor es la quinta dimensión… ¿no funciona mucho mejor como metáfora una supernova, como propone Liz Phair?

«Calling Occupants of Interplanetary Craft», de Klaatu
Este grupo canadiense formado en los setenta se hizo llamar por el nombre del alienígena protagonista de Ultimátum a la Tierra, lo cual ya era un buen indicio de por dónde iban sus intereses.
 Por si alguien no lo tenía aún claro publicaron este tema sobre el contacto telepático con los extraterrestres, «we are your friends» les dicen.
 Viendo la clase de gente que más empeño pone en contactar con ellos final no es de extrañar que nos rehuyan, con tales emisarios los humanos debemos tener una fama malísima allá por el espacio.


«Intergalactic», de Beastie Boys
Por bien intencionados que sean esos mensajes no garantizan una respuesta equivalente, el espacio es también el lugar del que provienen la mayoría de las amenazas para la ciencia ficción.
 Es el caso de este enorme robot llegado de Urano para sembrar el terror en un vídeo magnífico, todo un homenaje a las películas japonesas de monstruos gigantes o Kaiju.


«Space Monkey», de Patti Smith
Hay bastante consenso en que aquí la madrina del punk, si habla del espacio, es de forma metafórica. Más que nada del mundo como un espacio a rebosar de violencia social. Pero es Patti Smith y en la canción salen monos y ovnis con forma de plátano brillante, no la podemos pasar.


«Space Oddity», de Chris Hadfield & David Bowie
Ya que incluir este tema era inevitable, permítannos al menos que sea en la versión del comandante Chris Hadfield
Se puede discutir si resulta mejor en el aspecto musical que la de Bowie, pero desde luego el lugar de grabación es insuperable…

http://www.jotdown.es/2016/08/la-mejor-cancion-espacio/
Para que puedas oir más y votar entra en esa página.

El último hallazgo de Kate Middleton................................................... María Contreras

Barbara Casasola ha conquistado a la duquesa de Cambridge, entre otras, con su estética minimalista y sensual.


La duquesa de Cambridge en el Museo de Historia Natural de Londres, el pasado 7 de julio. Getty Images
Cuando el pasado 6 de julio la duquesa de Cambridge acudió a una gala en el Museo de Historia Natural de Londres para entregar el premio de la organización Art Fund al mejor museo del año, su atrevida elección de atuendo, un vestido ceñido al cuerpo con detalle de finas rayas transparentes y hombros al descubierto, fue saludada por Vogue América como "el look más a la última que ha llevado nunca". 
La autora de la comentada pieza es una diseñadora brasileña afincada en Londres llamada Barbara Casasola.
 Y como ya es norma con cada prenda que luce Middleton —el fenómeno tiene hasta su propio título: el efecto Kate—, el vestido, de nombre Tribal, con un precio original de 1.850 euros y perteneciente a la colección de primavera-verano 2016 de la firma, ya no aparece disponible ni en su página web ni en ninguna de las boutiques multimarca en línea (entre ellas, Net-a-Porter o Moda Operandi), en las que Casasola comercializa sus diseños.
Con un estilo que ella misma ha definido como "discreto y sensual", y sus raíces brasileñas —de la arquitectura modernista a los paisajes o la historia del país— como principal motivo de inspiración, tras presentar apenas seis colecciones esta creadora, de 32 años, se ha convertido en una de las estrellas emergentes en la escena de la moda británica.
 Algo que, según ha explicado, tiene que agradecerle a su abuela, costurera de profesión, que sembró en ella la semilla de una vocación tan temprana que de niña ya cosía sus propios vestidos a las muñecas.
 A los 19 años, Casasola viajó a Londres para estudiar un curso en Central St. Martins, y de allí se trasladó a Milán, donde, años después, se graduaría primera de su promoción en el prestigioso Istituto Marangoni. 
Tras trabajar para Roberto Cavalli en Florencia o colaborar con firmas como Lanvin o See by Chloé en París, Casasola decidió regresar a Londres para lanzar desde allí su propia firma.
 En unos pocos meses ya desfilaba en su Semana de la Moda. 

La duquesa de Cambridge en el Museo de Historia Natural de Londres, el pasado 7 de julio. Getty Images

La diseñadora Barbara Casasola. Getty Images
Su marca, que se ubica en el segmento del lujo discreto y tiene como seña de identidad una estética depurada que no renuncia a la feminidad, se caracteriza por el uso de materiales de calidad y la confección artesana de las prendas.
 Sus colecciones se fabrican por entero en Italia siguiendo criterios éticos, y la creadora hace bandera de la transparencia en la industria de la moda garantizando la trazabilidad de todos sus proveedores.
Casasola fue finalista de los premios Who's on Next Italia en 2012, fue invitada a desfilar en la feria de moda de hombre Pitti Uomo en 2014, y recibió el premio a la mejor firma emergente en los premios WGJN en 2015.
 Además de esos reconocimientos, también ha contado con el apoyo de algunas de las figuras más influyentes de la moda; Anna Wintour visitó su showroom cuando acababa de lanzar su firma, y Carine Roitfeld incluyó algunas de sus primeras piezas en su revista CR Fashion Book.

 La duquesa de Cambridge (o, más probablemente, su asistente personal reconvertida en estilista, Natasha Archer) no es la única celebridad que ha puesto sus ojos sobre las deseables piezas de la brasileña.

 En 2013 otro miembro de la familia real inglesa, Lady Helen Taylor, impactó con un diseño suyo en las carreras de Ascot. 

La actriz ganadora del Oscar Alicia Vikander ha vestido de Casasola en multitud de ocasiones, y Gwyneth Paltrow, Rita Ora, Toni Garnn o Solange Knowles también se cuentan entre sus admiradoras.

 Todas ellas se ajustan a la perfección al tipo de mujer "moderna e internacional", a quien la creadora afirma dirigirse. 

Y puede que el próximo 17 de septiembre, cuando Casasola presente sobre la pasarela londinense su colección de primavera-verano 2017, alguna esté eligiendo desde la primera fila el próximo vestido de sus sueños.

El respeto debido a los que acabaron con ETA......................................................... Juan Cruz

España vivió también medio siglo de ignominia, y al final el Estado derrotó al terrorismo.

Atentado de ETA a los almacenes Hipercor, en Barcelona en 1987.
El mundo entero celebra, con generosidad y justicia, la paz que se abre paso en Colombia, tras la firma del acuerdo entre las FARC y el Gobierno de Santos, zaherido por los que esperan tacharlo en el referéndum de octubre. 
Pase lo que pase en ese momento histórico, fuerzas sociales y políticas colombianas y del resto del universo ya se han felicitado por la voluntad de diálogo que el Estado colombiano ha mostrado frente a la mayor amenaza que para la libertad y la vida ha ocurrido nunca allí.
 Medio siglo de pérdidas humanas, de desplazamientos, de extorsión, está detrás de ese acuerdo que ha abierto el camino de la paz.
En otras circunstancias, España vivió también medio siglo de ignominia terrorista, y al final el Estado ganó la partida, derrotando a ETA y obligándola a cerrar esa compuerta de sangre y de sufrimiento con la que decía defender la libertad del pueblo al que sojuzgaba con el terror. 
Fue sobre todo el ejercicio democrático de la política el que al fin puso a la organización terrorista cara a su propia desvergüenza: enarbolaba la bandera de la libertad para su pueblo, pero iba contra su pueblo.
 Quedan aún flecos del pasado de ETA, pero ya no existe sino en la sugestión de quienes querrían menos democracia.
En este tiempo en que se celebra, con justicia, el final del proceso colombiano, y que se ensalza lo que ha hecho el Estado de ese país para recuperar la paz, hay que llamar la atención sobre la poca consideración que se ha tenido en España por aquellos que consiguieron al fin que aquí se acabara con ETA. 
Se ha silenciado tanto ese mérito que parecería que esta anomalía antidemocrática de nuestra historia desapareció como por ensalmo. Y fue el Gobierno de Zapatero, su presidente y su ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, los que emprendieron, en medio de la incomprensión y la ingratitud de los que habían intentado lo mismo sin éxito, ese episodio final.
 Extraña, en este país tan conmemorativo, que ni siquiera en los momentos en que esto resulta adecuado se recuerde que, en efecto, fue el Estado, y fueron esos representantes elegidos del Estado, los que hicieron posible que este país, Euskadi y toda España, viviera en paz, con la libertad que garantiza la democracia.
Como decía un título bien adecuado de Julio Cortázar, “no se culpe a nadie” de este olvido, pero téngase en cuenta. 
A Rubalcaba —y a Zapatero— le culparon de todo los que han tenido cuidado de pasar de puntillas por estos méritos. 
En concreto, el que fue ministro del Interior, quizá el más insultado de los políticos de la democracia, volvió a su puesto en la Universidad Complutense, sigue enseñando química orgánica y todavía no tiene ni un átomo del reconocimiento que le alivie de los denuestos que le lanzaron.
 Es justo hacer que esta memoria no sea tan solo el regocijo que Zapatero, Rubalcaba y su equipo deben sentir, legítimamente, por el deber de servicio público cumplido.

 

28 ago 2016

El pensamiento que resquebrajó el Franquismo.............................................. Pilar Álvarez

Ante la pérdida de influencia de la Filosofía en los planes de estudio, varios académicos reconstruyen cómo desde sus facultades se contribuyó en los sesenta a la lucha por la democracia.

Aranguren, en la Facultad de Filosofía y Letras el 18 de octubre de 1976, el día que se reincorporó a su cátedra tras 11 años de suspensión. EFE

La facultad estaba tomada por la policía tras las últimas protestas. Unos 3.000 estudiantes acudieron a una asamblea en Filosofía y Letras.
 Exigían la disolución del sindicato franquista SEU (Sindicato Español Universitario). Los agentes golpearon a los estudiantes.
Hubo detenciones
. Las revueltas de aquel 24 de febrero de 1965 culminaron con la depuración de los catedráticos que apoyaban a los alumnos, como José Luis López Aranguren, Enrique Tierno Galván o Agustín García Calvo.
Medio siglo después, la Filosofía pierde peso en los institutos con la reforma educativa y hay un extenso debate sobre cómo la reestructuración de sus estudios pueden suponer también una amenaza para su futuro
 Respecto a su pasado, la presencia de intelectuales que trajeron a España nuevas corrientes filosóficas desde las universidades en la década de los sesenta e influyeron en las generaciones posteriores les otorgó un papel significativo para abrir camino a la democracia.
 “Las facultades de Filosofía fueron fundamentales en la lucha contra el Franquismo”, explica Cristina Hermida del Llano, profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y autora de dos libros y artículos sobre la obra de Aranguren.
 También destacaban otras Facultades como Derecho, pero la Antropología, la Lógica, la Historia del Pensamiento Político o las Cátedras de Ética y Sociología, se impartían en Filosofía, recuerda Hermida del Llano. 

“Ejercer como intelectual implicaba para Aranguren no dejar de lado la triple crítica, moral y utópica.
 Porque, en primer lugar, el intelectual es un crítico y si abandona la crítica se convierte en un conformista parasitario. 
En segundo lugar, porque ha de ser conciencia moral de la sociedad.
 Y, en tercero, porque la tarea utópico-moral del intelectual es inseparable de la crítico-moral”, reflexiona la autora.
 Desde las cátedras de estos intelectuales comprometidos “se iba gestando dentro del ámbito universitario una red social de oposición a la dictadura que vendría a ser una pieza clave para la transición democrática”, escribe Hermida del Llano en su artículo La Lucha intelectual contra el Franquismo: Aranguren y Tierno Galván.
Esperanza Rodríguez, miembro de la Red Española de Filosofía, recuerda que, aunque grandes figuras salieron de estas aulas, no fue un núcleo tan revolucionario.
 “El Franquismo se ocupó de que las facultades de Filosofía tuviesen cátedras proclives y controladas por el régimen”, añade Rodríguez.
 En aquellas aulas, se distinguía a los policía que acudían de supuesto incógnito a escuchar la clase.
 “Era muy fácil reconocerlos.
 Generalmente eran mayores que nosotros y desentonaban totalmente”, recuerda Juan Manuel Navarro Cordón, decano de Filosofía de la Complutense entre 1998 y 2010.
 Fue alumno de Aranguren, testigo y participante de las protestas. 
“Había muchas manifestaciones y la policía entraba en la facultad con relativa facilidad.
 La asistencia a las asambleas era generalizada y llamaba la atención la significación de intelectuales como Aranguren”.

Navarro Cordón rememora las lecciones y las charlas del catedrático de Ética y Sociología abulense.
 Fue la “punta de lanza” de la entrada en España de corrientes filosóficas modernas que sacaron a su facultad de la Edad Media. “Tenía una actitud de crítica abierta a lo que sucedía en España y fuera. Recuerdo el día del atentado de John F. Kennedy y cómo comentamos con él lo que iba a significar su muerte”, prosigue este catedrático emérito.

Depuraciones en otras facultades

El control del régimen sobre los intelectuales y filósofos se extendió también a otras facultades.
 Miguel de Unamuno ya había sido depurado en 1936 por orden de Franco de su cargo de rector de la Universidad de Salamanca.
 En 1939 se exilió también Pedro Bosch Gimpera, que había sido decano de Filosofía y Letras y después rector de la Universidad de Barcelona. 
“El profesor Miquel Tarradell, que en aquellos años era estudiante, explicaba que entrar en la facultad de Filosofía y Letras en los cuarenta era como entrar en una casa donde ha fallecido alguien”, dice Josep María Fullola, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Barcelona.

Protestas contra la desaparición de nueve facultades en Madrid.
Las movilizaciones que se vivieron en Barcelona al tiempo que se producían las revueltas de Madrid “fueron más un movimiento político que académico”, añade Fullola. Barcelona vivió la Capuchinada en 1966
. Los estudiantes se concentraron en el convento de Capuchinos de Sarrià para aprobar los estatutos del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona.
 Estuvieron cercados durante casi 72 horas. 
En un tono más académico, llegó un cambio que resultaría crucial para la apertura de la Universidad
El decano de Filosofía y Letras, Juan Maluquer de Motes, aprobó, en 1968, un nuevo plan de estudios que abrió las carreras a las materias optativas. “Rompió con la idea franquista del control sobre todos los estudios y favoreció la entrada de nuevos docentes, los penenes [profesores no numerarios], una serie de jóvenes con expectativas políticas no franquistas que traían un aire nuevo”, recuerda Fullola.
A finales de los sesenta abrieron la Autónoma de Madrid y la de Barcelona, que tomaron el relevo en los últimos años del Franquismo.
 Aranguren fue resarcido finalmente de su expulsión por intervenir en la manifestación de febrero de 1965
. En 1976, la Universidad Complutense recuperó la cátedra de Ética y Sociología y fue recibido por los alumnos. 
Sobre su expulsión, dejó escrito: “Que la conducta oficial fue inhábil y que no consiguió sino radicalizar el movimiento estudiantil es algo que hoy a nadie, franquista o no, pero con un mínimo de sensatez, ofrece la menor duda”.
Tuve la suerte de ver y oir a Aranguren en la Universidad de La Laguna, donde la asignatura de Filosofia tanto nos enseñó de la mano de Emilio Lledó , más tarde Muguerza y en algunas optativas profesores jovenes que nos ayudaban a seguir pensando.Claro que la policía intentó entrar en la Universidad pero el Rector D. Bemito no se lo consintió, fue nuestro Rector elegido por los alumnos. Tantos recuerdos que si ahora quitan la filosofía debe ser porque los que nos gobiernan no quieren que aprendamos a pensar por nosotros mismos. 
Tb hay que tener cuidado con el pensamiento único que algunos partidos desean que imperen. Lo tuvimos muy dificil pero nunca pudieron con nosotros.