Fotografía de archivo, tomada en marzo de 2010, de la actriz Concha Goyanes. ALBERTO MARTÍNEFE
La actriz Concha Goyanes, perteneciente a una de las dinastías
teatrales más conocidas, ha fallecido en Madrid a los 69 años a
consecuencia de una enfermedad, según han informado a Efe fuentes del
Ayuntamiento de Coín, localidad malagueña de donde era natural.
Goyanes participó hace unos años en el reparto de la serie Arrayán
de Canal Sur, lo que le permitió reencontrarse con su niñez y, al
jubilarse, decidió quedarse unos años a vivir en esta localidad
malagueña, en la que cuenta desde 2010 con una calle con su nombre.
El
pasado noviembre, a raíz de la enfermedad, decidió mudarse a Madrid,
donde reside su familia, para recibir tratamiento médico.
En Coín, donde los vecinos la veían a menudo pasear, la recuerdan como
una mujer "muy amable, afable y cariñosa". Concha Goyanes debutó en 1952
en la obra Fuenteovejuna con la compañía de Adolfo Marsillach y cuatro años después protagonizó su primera película, Un fantasma llamado amor, dirigida por Ramón Torrado.
En Coín, donde los vecinos la veían a menudo pasear, la recuerdan
como una mujer "muy amable, afable y cariñosa". Concha Goyanes debutó en
1952 en la obra Fuenteovejuna con la compañía de Adolfo Marsillach y cuatro años después protagonizó su primera película, Un fantasma llamado amor, dirigida por Ramón Torrado.
Ese mismo año ingresó en el cuadro artístico de RNE en Madrid e
inició trabajos para Televisión Española, medio en el que hizo novelas y
obras dramáticas y también fue presentadora de espacios musicales.
En 1962 intervino en la película Canción de juventud, junto a Rocío Dúrcal.
En teatro, ha destacado su interpretación en El sueño de una noche de verano, El Rey ciervo y El corazón en la mano, y en televisión ha participado en series como El heredero o Arrayán
“Ahora me ha tocado vivir la peor cara del periodismo…
Sabía que con
esta nueva relación habría cierta repercusión de tipo periodístico, pero
nunca en la vida
imaginé que tendría esa repercusión continental, que hubiera semejante
especulación periodística en torno.
Tanto para Isabel (Preysler) como
para mí ha sido muy, muy pesada en estos últimos meses…. Ahora me ha
tocado vivir la peor y comprobar que el periodismo como espectáculo no sólo está presente en el periodismo especializado en el escándalo, en la chismografía, sino que el periodismo más serio se contamina también”, explicaba Mario Vargas Llosa hace no tanto tiempo.
La fama no es mala, pero si uno la busca no tan disimuladamente y
luego critica el negocio que la sostiene, mal vamos. Es lo que pasa, a
mi humilde entender, al Premio Nobel, al menos en cierto sentido.
Se criticó duramente a Lucía Etxebarria cuando fue a participar en un reality show.
Lucía explicó que tenía serios problemas económicos, pero nadie le hizo
caso.
¿Qué hace una escritora participando en ese tipo de programas?,
decían escandalizados. Pero ahora ocurre un hecho insólito: Mario Vargas Llosa, millonario, escritor serio y venerado por
los suplementos culturales del país, el mismo que arremete contra la
prensa del corazón calificándola de todo menos bonita, es portada en
rigurosa exclusiva
¿Qué quieren conseguir, más fama, más dinero, estar en boca y
alimentar la prensa que él deplora?, ¿Llega tan lejos el poderoso
influjo de la reina de corazones para convencer a un hombre tan
inteligente para que participe en el mismo circo que deplora?
Parece que
sí, pero aún así seguiremos sin entender que necesiten hacer tantísimas
exclusivas seguidas: por si no fuera poco todas esas portadas que han
protagonizado como quien no quiere la cosa (previo cheque, of course)
desde que se descubrió el romance, ahora lo hacen mirando a cámara: sin
complejos.
“¿Celosa? ¡No hay comparación! Mario es muchísimo más celoso que yo”, declara Isabel Preysler en esta no tan jugosa entrevista.
“Este ha sido el año más feliz de mi vida”, declara Mario, como contaba ayer este periódico
.
“Esto que nos sucedió a nosotros fue inesperado. No era algo que nos
imaginábamos que fuera a ocurrir, pero ocurrió. Estamos en una etapa muy
bonita, muy feliz, dando los pasos que se van dando, cuando se han de
dar”
Se trata de una entrevista quizá algo almibarada: “No voy a hablar de
su inteligencia y su talento porque eso ya lo sabe todo el mundo.
Cada
conversación suya es enriquecedora. Pero si tengo que hablar de una
cualidad suya que sobresalga entre las demás es su humildad y lo mucho
que de verdad le preocupan los problemas sociales”, explica Isabel.
Mario también aclara que el proceso de su divorcio va viento en popa:
“Ya está casi resuelto, y de manera amistosa, felizmente… para la
familia no ha sido fácil.
La situación los tomó por sorpresa. No
esperaban que surgiera algo como esto a estas alturas de mi vida. Así
que ha habido que limar las cosas
. Pero el divorcio va resolviéndose
poco a poco, de manera amistosa y bien”
Se trata de una entrevista quizá algo almibarada: “No voy a hablar de
su inteligencia y su talento porque eso ya lo sabe todo el mundo. Cada
conversación suya es enriquecedora.
Pero si tengo que hablar de una
cualidad suya que sobresalga entre las demás es su humildad y lo mucho
que de verdad le preocupan los problemas sociales”, explica Isabel.
Y ojo, que una está muy a favor del Amor a según qué edades, pero eso no quiere decir que pueda apoyar determinadas actitudes.
Así están las cosas, queridos lectores, y así se las hemos contado.
Próxima parada de la parejita: los premios Goya. Robarán protagonismo a Penélope Cruz y a las bellísimas actrices del cine español. Pero, ¿pasará Isabel Preysler por la alfombra roja reservada a los actores o entrará por la puerta de atrás?
Sí apoyo, por cierto, al gran Manuel Díaz El Cordobés, que tras muchos años tratando de entender a su padre se ha decidido a ir a por todas.
Siempre presentí que ése no podía ser un capítulo cerrado.
Terminaba anteayer de escribir el triunfal artículo que
tantas alegrías me ha dado (también algún que otro disgusto, a qué
negarlo: la gente puede llegar a ser supermalvada) cuando mi madre
cambió de canal en la tele del hospital y dijo:
“Yo no apruebo ni
acepto ni entiendo que escribas sobre chismes, pero ya que lo haces
tendrías que escribir sobre esto”.
Levanté la mirada por encima de las
gafas de culo de botella (que sólo me pongo en presencia de mi cariñosa
madre) y vi a Isabel Preysler en el asiento de Pablo Motos.
No podía creerlo: estaba más joven todavía que en la maravillosa fiesta que celebró hace unos meses Vanity Fair, cuando la confundí con Tamara (no llevaba las gafas), que fue la última vez que la vi.
Pero, entonces, ¿es cierto que esas cremas suyas funcionan?
Mi amigo Txema Mirón, consultor y experto apasionado en el mundo beauty, diría que sí, pero yo tendría que verlo para creerlo.
Desconfío un poco de los efectos milagrosos de las cremas, pero no
tanto de los del photoshop.
He visto con estos ojos míos verdaderos
milagros merced a este programa informático (también bastantes
descalabros).
Y ella lo sabe.
Y es que cuando la Preysler sale en una
exclusiva exige un photoshop digno de Ana Rosa Quintana en su propia revista.
No hay otra famosa que cuide tanto su imagen como nuestra “reina de
corazones” (quedó demostrado que sigue ostentando este título: rompió
los audímetros EH como nadie lo había hecho antes: casi cuatro millones
de seres humanos).
Claro que lo de su eterna juventud no es solo cuestión de arreglos de
ordenador.
Porque cuando una la ve en persona no sabe qué edad tiene.
Lo mismo podría tener cuarenta y cinco que cincuenta.
Tiene sesenta y
cuatro. Y está tan delgada… “Mis amigas vienen un día a la
semana a ver una serie y dicen: nos vamos a hinchar. Tomamos
hamburguesas, perritos calientes, patatas fritas, tarta de chocolate,
bizcocho, de todo, absolutamente de todo, estamos todo el tiempo
comiendo…Vemos cinco o seis capítulos. Empieza ya a amanecer cuando terminamos y todo ese tiempo estamos comiendo sin parar”
Sí, claro, del Burguer King. Dice que es cuestión de genética. Que
ella come un montón y no engorda.
Pero luego dice que tiene entrenador
personal.
Y que baila en el baño. Y en otras entrevistas ha contado que
un día a la semana toma solo piña para depurar.
Total, que lo que más me interesó fue su desayuno: Un batido detox
(una siempre está a dieta, como Alaska y como mi íntima Topacio Fresh),
pero cuando esta mañana ha llegado la enfermera y le he sugerido que me
trajera el sencillo batidito ha abierto los ojos tanto que he tenido
que decirle que era una broma. Con tod@s la comparto ahora: Zumo de lima + Brócoli + pimiento + pepino + manzana + col rizada + espinacas + calabacín = Batido energizante de la Preysler.
Y fue tan lista que se metió a todos los periodistas en el bolsillo. No
es difícil meterse a un periodista del corazón en el bolsillo. Los
periodistas del corazón son esos a los que se les insulta una media de
100 veces por semana. En cambio, ella dijo: “Gracias a ellos estoy
aquí”. Es casi, casi tan lista como su hija Ana Boyer, que ha
superado a la maestra.
Pero de Ana hablaremos otro día. Y de mi adorada
Tamara (sin duda mi preferida) hablaremos muchos días.
Adoro a Tamara y a
su cabecita casi tan loca como la mía.
Ahora os dejo: está a punto de llegar mi coach, y como se entere que
no he hecho los ejercicios que me ha mandado para mejorar la relación
con mi madre verás la que me lía.
Bueno es el pelma.
¡Hasta mañana y requete gracias a todos/as los que dejasteis
comentarios! (incluido a Javier, que opinó que yo era Ángela Portero
disfrazada. ¡Haber estudiado Filología para esto!)
Con todo el cariño
Rosy
La infanta Cristina, al fondo, esta semana en los juzgados de Palma. Reuters
Desde Miami, los premios Goya parecen una movilización patria para
ofrecer una buena cara ante la que está cayendo
. Curiosamente los
representantes de ese buen ejemplo, Preysler y Vargas Llosa, no son de
origen español pero demuestran lo grande que ha sido el país.
Y que
puede volver a serlo en cualquier momento. Resulta genial que sean los premios del cine,
ese ámbito cultural tan detestado por el partido del Gobierno, el
evento que refrenda aquella marca España
. Es un fantástico giro
argumental en el que la gala resulta uno de los pocos sitios donde ir a
promocionarse, igual que El Hormiguero.
Poco después se publicó una foto de la infanta Cristina con los pelos
de punta, erizados por el viento. Fue a causa del aire raro de Palma,
pero parecía como si todo lo que había escuchado en el juzgado le hubiera dejado el pelo así.
Lo bueno de que la Infanta no haya podido adosarse a la doctrina
Botín es que tiene que asistir a todas las audiencias del juicio y así
podrá enterarse por fin de lo que pasó.
Es casi un favor que le hacen
las tres juezas para que no vuelva a declararse desmemoriada o
desconocedora de sí misma
. Otra cosa que fascina del juicio Nóos es su capacidad para mantener la intriga,
si no fuera por ese tristón decorado judicial, arrasaría en audiencia
.
El reparto es estelar, desde los Urdangarin-Borbón hasta Alberto
Ruiz-Gallardón, que hará una reaparición estelar; Jaume Matas, que nos
tiene a los seguidores del juicio en un ay porque su declaración fue
casi tan emocionante como el momento en que Ama Rosa desvelaba toda su
verdad en aquel antiquísimo culebrón radiofónico
. O como cuando Emilio
Aragón al fin se besaba con Belén Rueda en Medico de famili
.
Incluso Rita Barberá tendría que ir a declarar, ella que está también en tela de juicio,
esperemos que no nos dejen con las ganas de verla.
Aquí en Miami, en
una informal reunión de españoles, se analizaba su perfil como modelo a
lo largo de sus más de 20 años como alcaldesa.
En especial se destacó un
traje color coral de mangas cortas y hombreras marcadas que parece ser
su favorito cuando las cosas no son precisamente de ese color
.
Es su traje fetiche, se lo pone y se viene arriba.
Se enciende. Es mar y
es falla.
De hecho, parecía llevarlo en esas imágenes furtivas que
hemos visto en la tele estos días, donde aparece como atrapada en su
casa, mirando entre telas a los ciudadanos como enemigos.
Suele pasar
con la gente que acumula poder durante mucho tiempo: se rodean fatal
. Lo
he visto en algunos amigos míos, se hace imposible llegar a ellos Alguien de su partido, que quiere protegerla tanto,
debería sugerirle que desempolve el traje coral de Super Rita y se lo
ponga esta semana para presidir esas aburridísimas pero superprotectoras
comisiones, para que al menos la nota de color aporte ese poquito de
alegría.
Cuando era más joven quería ser famoso, convencido de que eso me
daría poder.
Veía que a los famosos todo el mundo los halagaba, desde
presidentes a porteras.
Hoy, lo que de verdad me gustaría ser es aforado
.
Tener un escudo protector como el Capitán América
. Tengo suficiente
preparación para usarlo.
Controlo muy bien mis párpados y cuando me
entra el sueñito en alguna reunión interminable, los entrecierro pero
sigo atento.
Gracias a un cierto éxito en la televisión, dispongo de dos
bolsos Louis Vuitton, de hombre, y dicen que me sientan bien los
colores fuertes.
Lo que no tengo es esa caradura fascinante que poseen
Rita y Cristina.
Nada les afecta. Soy más expresivo
. Lo más apasionante de la confesión pactada de Pepote,
antiguo director de deportes del Gobierno Balear y antiguo amigo de la
infanta Cristina, era precisamente la inexpresividad facial de la
hermana del Rey.
Si fuera yo, me levantaría y le daría una bofetada o le
gritaría algo.
Pero, claro, yo no soy De Borbón.
Esa impasibilidad, ese
autoconvencimiento de tu honorabilidad cuando todo apunta a lo
contrario, igual que la clase, debe ser algo con lo que se nace
. O con
lo que te educan. O algo que te recetan.
Con Cristina en el juzgado, he recordado a Isabel Pantoja en la misma
situación pero en primera fila. Pantoja se movía, tomaba agua, parecía
viva. Alguien de su partido, que quiere protegerla tanto,
debería sugerirle que desempolve el traje coral de Super Rita y se lo
ponga esta semana para presidir esas aburridísimas pero superprotectoras
comisiones, para que al menos la nota de color aporte ese poquito de
alegría.
Cuando era más joven quería ser famoso, convencido de que eso me
daría poder.
Veía que a los famosos todo el mundo los halagaba, desde
presidentes a porteras.
Hoy, lo que de verdad me gustaría ser es aforado.
Tener un escudo protector como el Capitán América.
Tengo suficiente
preparación para usarlo.
Controlo muy bien mis párpados y cuando me
entra el sueñito en alguna reunión interminable, los entrecierro pero
sigo atento
. Gracias a un cierto éxito en la televisión, dispongo de dos
bolsos Louis Vuitton, de hombre, y dicen que me sientan bien los
colores fuertes
. Lo que no tengo es esa caradura fascinante que poseen
Rita y Cristina.
Nada les afecta.
Soy más expresivo. Lo más apasionante de la confesión pactada de Pepote,
antiguo director de deportes del Gobierno Balear y antiguo amigo de la
infanta Cristina, era precisamente la inexpresividad facial de la
hermana del Rey.
Si fuera yo, me levantaría y le daría una bofetada o le
gritaría algo
. Pero, claro, yo no soy De Borbón
. Esa impasibilidad, ese
autoconvencimiento de tu honorabilidad cuando todo apunta a lo
contrario, igual que la clase, debe ser algo con lo que se nace.
O con
lo que te educan. O algo que te recetan.
Con Cristina en el juzgado, he recordado a Isabel Pantoja en la misma
situación pero en primera fila. Pantoja se movía, tomaba agua, parecía
viva.
Y, además, llegó a decir que a ella la condenaban mientras que a la Infanta no.
Y, mira tú por dónde, ahora que la reina de la copla va a estar libre, aunque con pulsera electromagnética, la Infanta podría entrar a la cárcel, tanto como habitante o como posible visitante.