Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

14 feb 2016

Muere la actriz Concha Goyanes a los 69 años

La intérprete, que pertenecía a una larga dinastía teatral, protagonizó películas, series de televisión y espectáculos.

Fotografía de archivo, tomada en marzo de 2010, de la actriz Concha Goyanes. EFE
La actriz Concha Goyanes, perteneciente a una de las dinastías teatrales más conocidas, ha fallecido en Madrid a los 69 años a consecuencia de una enfermedad, según han informado a Efe fuentes del Ayuntamiento de Coín, localidad malagueña de donde era natural.
Goyanes participó hace unos años en el reparto de la serie Arrayán de Canal Sur, lo que le permitió reencontrarse con su niñez y, al jubilarse, decidió quedarse unos años a vivir en esta localidad malagueña, en la que cuenta desde 2010 con una calle con su nombre.
El pasado noviembre, a raíz de la enfermedad, decidió mudarse a Madrid, donde reside su familia, para recibir tratamiento médico.
En Coín, donde los vecinos la veían a menudo pasear, la recuerdan como una mujer "muy amable, afable y cariñosa". Concha Goyanes debutó en 1952 en la obra Fuenteovejuna con la compañía de Adolfo Marsillach y cuatro años después protagonizó su primera película, Un fantasma llamado amor, dirigida por Ramón Torrado.

En Coín, donde los vecinos la veían a menudo pasear, la recuerdan como una mujer "muy amable, afable y cariñosa". Concha Goyanes debutó en 1952 en la obra Fuenteovejuna con la compañía de Adolfo Marsillach y cuatro años después protagonizó su primera película, Un fantasma llamado amor, dirigida por Ramón Torrado.
Ese mismo año ingresó en el cuadro artístico de RNE en Madrid e inició trabajos para Televisión Española, medio en el que hizo novelas y obras dramáticas y también fue presentadora de espacios musicales.
En 1962 intervino en la película Canción de juventud, junto a Rocío Dúrcal.
 En teatro, ha destacado su interpretación en El sueño de una noche de verano, El Rey ciervo y El corazón en la mano, y en televisión ha participado en series como El heredero o Arrayán

 

Vargas Llosa, el Nobel que da exclusivas en ‘Hola’..............................

“Ahora me ha tocado vivir la peor cara del periodismo…
Sabía que con esta nueva relación habría cierta repercusión de tipo periodístico, pero nunca en la vida imaginé que tendría esa repercusión continental, que hubiera semejante especulación periodística en torno.
 Tanto para Isabel (Preysler) como para mí ha sido muy, muy pesada en estos últimos meses…. Ahora me ha tocado vivir la peor y comprobar que el periodismo como espectáculo no sólo está presente en el periodismo especializado en el escándalo, en la chismografía, sino que el periodismo más serio se contamina también”, explicaba Mario Vargas Llosa hace no tanto tiempo.
portada hola
La fama no es mala, pero si uno la busca no tan disimuladamente y luego critica el negocio que la sostiene, mal vamos. Es lo que pasa, a mi humilde entender, al Premio Nobel, al menos en cierto sentido.
Se criticó duramente a Lucía Etxebarria cuando fue a participar en un reality show. Lucía explicó que tenía serios problemas económicos, pero nadie le hizo caso.
 ¿Qué hace una escritora participando en ese tipo de programas?, decían escandalizados. Pero ahora ocurre un hecho insólito:
 Mario Vargas Llosa, millonario, escritor serio y venerado por los suplementos culturales del país, el mismo que arremete contra la prensa del corazón calificándola de todo menos bonita, es portada en rigurosa exclusiva

¿Qué quieren conseguir, más fama, más dinero, estar en boca y alimentar la prensa que él deplora?, ¿Llega tan lejos el poderoso influjo de la reina de corazones para convencer a un hombre tan inteligente para que participe en el mismo circo que deplora?
 Parece que sí, pero aún así seguiremos sin entender que necesiten hacer tantísimas exclusivas seguidas: por si no fuera poco todas esas portadas que han protagonizado como quien no quiere la cosa (previo cheque, of course) desde que se descubrió el romance, ahora lo hacen mirando a cámara: sin complejos.
“¿Celosa? ¡No hay comparación! Mario es muchísimo más celoso que yo”, declara Isabel Preysler en esta no tan jugosa entrevista.



“Este ha sido el año más feliz de mi vida”, declara Mario, como contaba ayer este periódico
 . “Esto que nos sucedió a nosotros fue inesperado. No era algo que nos imaginábamos que fuera a ocurrir, pero ocurrió. Estamos en una etapa muy bonita, muy feliz, dando los pasos que se van dando, cuando se han de dar”
Se trata de una entrevista quizá algo almibarada: “No voy a hablar de su inteligencia y su talento porque eso ya lo sabe todo el mundo.
 Cada conversación suya es enriquecedora. Pero si tengo que hablar de una cualidad suya que sobresalga entre las demás es su humildad y lo mucho que de verdad le preocupan los problemas sociales”, explica Isabel.
Mario también aclara que el proceso de su divorcio va viento en popa: “Ya está casi resuelto, y de manera amistosa, felizmente… para la familia no ha sido fácil.
La situación los tomó por sorpresa. No esperaban que surgiera algo como esto a estas alturas de mi vida. Así que ha habido que limar las cosas
. Pero el divorcio va resolviéndose poco a poco, de manera amistosa y bien”

Se trata de una entrevista quizá algo almibarada: “No voy a hablar de su inteligencia y su talento porque eso ya lo sabe todo el mundo. Cada conversación suya es enriquecedora.
 Pero si tengo que hablar de una cualidad suya que sobresalga entre las demás es su humildad y lo mucho que de verdad le preocupan los problemas sociales”, explica Isabel.

Y ojo, que una está muy a favor del Amor a según qué edades, pero eso no quiere decir que pueda apoyar determinadas actitudes.
Así están las cosas, queridos lectores, y así se las hemos contado. Próxima parada de la parejita: los premios Goya.  Robarán protagonismo a Penélope Cruz y a las bellísimas actrices del cine español. Pero, ¿pasará Isabel Preysler por la alfombra roja reservada a los actores o entrará por la puerta de atrás?
Sí apoyo, por cierto, al gran Manuel Díaz El Cordobés, que tras muchos años tratando de entender a su padre se ha decidido a ir a por todas.
 Siempre presentí que ése no podía ser un capítulo cerrado.

Isabel Preysler: entre el plan detox y la burguer party............................ Rosy RunRun

Terminaba anteayer de escribir el triunfal artículo que tantas alegrías me ha dado (también algún que otro disgusto, a qué negarlo: la gente puede llegar a ser supermalvada) cuando mi madre cambió de canal en la tele del hospital y dijo:
“Yo no apruebo ni acepto ni entiendo que escribas sobre chismes, pero ya que lo haces tendrías que escribir sobre esto”.
Levanté la mirada por encima de las gafas de culo de botella (que sólo me pongo en presencia de mi cariñosa madre) y vi a Isabel Preysler en el asiento de Pablo Motos.
 No podía creerlo: estaba más joven todavía que en la maravillosa fiesta que celebró hace unos meses Vanity Fair, cuando la confundí con Tamara (no llevaba las gafas), que fue la última vez que la vi.
Pero, entonces, ¿es cierto que esas cremas suyas funcionan?

isabel-preysler-abrir
Mi amigo Txema Mirón, consultor y experto apasionado en el mundo beauty, diría que sí, pero yo tendría que verlo para creerlo.
Desconfío un poco de los efectos milagrosos de las cremas, pero no tanto de los del photoshop.
 He visto con estos ojos míos verdaderos milagros merced a este programa informático (también bastantes descalabros).
Y ella lo sabe.
 Y es que cuando la Preysler sale en una exclusiva exige un photoshop digno de Ana Rosa Quintana en su propia revista.
 No hay otra famosa que cuide tanto su imagen como nuestra “reina de corazones” (quedó demostrado que sigue ostentando este título: rompió los audímetros EH como nadie lo había hecho antes: casi cuatro millones de seres humanos).
Claro que lo de su eterna juventud no es solo cuestión de arreglos de ordenador.
 Porque cuando una la ve en persona no sabe qué edad tiene.
 Lo mismo podría tener cuarenta y cinco que cincuenta.
Tiene sesenta y cuatro. Y está tan delgada… “Mis amigas vienen un día a la semana a ver una serie y dicen: nos vamos a hinchar.
 Tomamos hamburguesas, perritos calientes, patatas fritas, tarta de chocolate, bizcocho, de todo, absolutamente de todo, estamos todo el tiempo comiendo…Vemos cinco o seis capítulos. Empieza ya a amanecer cuando terminamos y todo ese tiempo estamos comiendo sin parar”
Sí, claro, del Burguer King. Dice que es cuestión de genética. Que ella come un montón y no engorda.
 Pero luego dice que tiene entrenador personal.

 Y que baila en el baño. Y en otras entrevistas ha contado que un día a la semana toma solo piña para depurar.
Total, que lo que más me interesó fue su desayuno: Un batido detox (una siempre está a dieta, como Alaska y como mi íntima Topacio Fresh), pero cuando esta mañana ha llegado la enfermera y le he sugerido que me trajera el sencillo batidito ha abierto los ojos tanto que he tenido que decirle que era una broma. Con tod@s la comparto ahora:
Zumo de lima + Brócoli + pimiento + pepino + manzana + col rizada + espinacas + calabacín = Batido energizante de la Preysler.

Y fue tan lista que se metió a todos los periodistas en el bolsillo.
No es difícil meterse a un periodista del corazón en el bolsillo.
 Los periodistas del corazón son esos a los que se les insulta una media de 100 veces por semana. En cambio, ella dijo: “Gracias a ellos estoy aquí”.
  Es casi, casi tan lista como su hija Ana Boyer, que ha superado a la maestra.
 Pero de Ana hablaremos otro día. Y de mi adorada Tamara (sin duda mi preferida) hablaremos muchos días.
 Adoro a Tamara y a su cabecita casi tan loca como la mía.
Ahora os dejo: está a punto de llegar mi coach, y como se entere que no he hecho los ejercicios que me ha mandado para mejorar la relación con mi madre verás la que me lía.
 Bueno es el pelma.
¡Hasta mañana y requete gracias a todos/as los que dejasteis comentarios! (incluido a Javier, que opinó que yo era Ángela Portero disfrazada. ¡Haber estudiado Filología para esto!)
Con todo el cariño
Rosy

Aforamiento para todos........................................................... Boris Izaguirre.

Cuando era más joven quería ser famoso. Hoy, lo que de verdad me gustaría ser es aforado.

 

La infanta Cristina, al fondo, esta semana en los juzgados de Palma.
Desde Miami, los premios Goya parecen una movilización patria para ofrecer una buena cara ante la que está cayendo
. Curiosamente los representantes de ese buen ejemplo, Preysler y Vargas Llosa, no son de origen español pero demuestran lo grande que ha sido el país.
 Y que puede volver a serlo en cualquier momento. Resulta genial que sean los premios del cine, ese ámbito cultural tan detestado por el partido del Gobierno, el evento que refrenda aquella marca España
. Es un fantástico giro argumental en el que la gala resulta uno de los pocos sitios donde ir a promocionarse, igual que El Hormiguero.
Poco después se publicó una foto de la infanta Cristina con los pelos de punta, erizados por el viento. Fue a causa del aire raro de Palma, pero parecía como si todo lo que había escuchado en el juzgado le hubiera dejado el pelo así.

  Lo bueno de que la Infanta no haya podido adosarse a la doctrina Botín es que tiene que asistir a todas las audiencias del juicio y así podrá enterarse por fin de lo que pasó.
 Es casi un favor que le hacen las tres juezas para que no vuelva a declararse desmemoriada o desconocedora de sí misma
. Otra cosa que fascina del juicio Nóos es su capacidad para mantener la intriga, si no fuera por ese tristón decorado judicial, arrasaría en audiencia
. El reparto es estelar, desde los Urdangarin-Borbón hasta Alberto Ruiz-Gallardón, que hará una reaparición estelar; Jaume Matas, que nos tiene a los seguidores del juicio en un ay porque su declaración fue casi tan emocionante como el momento en que Ama Rosa desvelaba toda su verdad en aquel antiquísimo culebrón radiofónico
. O como cuando Emilio Aragón al fin se besaba con Belén Rueda en Medico de famili
. Incluso Rita Barberá tendría que ir a declarar, ella que está también en tela de juicio, esperemos que no nos dejen con las ganas de verla.
 Aquí en Miami, en una informal reunión de españoles, se analizaba su perfil como modelo a lo largo de sus más de 20 años como alcaldesa.
En especial se destacó un traje color coral de mangas cortas y hombreras marcadas que parece ser su favorito cuando las cosas no son precisamente de ese color
. Es su traje fetiche, se lo pone y se viene arriba.
 Se enciende. Es mar y
 es falla.
De hecho, parecía llevarlo en esas imágenes furtivas que hemos visto en la tele estos días, donde aparece como atrapada en su casa, mirando entre telas a los ciudadanos como enemigos.
Suele pasar con la gente que acumula poder durante mucho tiempo: se rodean fatal
. Lo he visto en algunos amigos míos, se hace imposible llegar a ellos
  Alguien de su partido, que quiere protegerla tanto, debería sugerirle que desempolve el traje coral de Super Rita y se lo ponga esta semana para presidir esas aburridísimas pero superprotectoras comisiones, para que al menos la nota de color aporte ese poquito de alegría.
Cuando era más joven quería ser famoso, convencido de que eso me daría poder.
 Veía que a los famosos todo el mundo los halagaba, desde presidentes a porteras.
 Hoy, lo que de verdad me gustaría ser es aforado
. Tener un escudo protector como el Capitán América
. Tengo suficiente preparación para usarlo.
 Controlo muy bien mis párpados y cuando me entra el sueñito en alguna reunión interminable, los entrecierro pero sigo atento.
Gracias a un cierto éxito en la televisión, dispongo de dos bolsos Louis Vuitton, de hombre, y dicen que me sientan bien los colores fuertes.
Lo que no tengo es esa caradura fascinante que poseen Rita y Cristina.
Nada les afecta. Soy más expresivo
. Lo más apasionante de la confesión pactada de Pepote, antiguo director de deportes del Gobierno Balear y antiguo amigo de la infanta Cristina, era precisamente la inexpresividad facial de la hermana del Rey.
 Si fuera yo, me levantaría y le daría una bofetada o le gritaría algo.
 Pero, claro, yo no soy De Borbón.
 Esa impasibilidad, ese autoconvencimiento de tu honorabilidad cuando todo apunta a lo contrario, igual que la clase, debe ser algo con lo que se nace
. O con lo que te educan. O algo que te recetan.
Con Cristina en el juzgado, he recordado a Isabel Pantoja en la misma situación pero en primera fila. Pantoja se movía, tomaba agua, parecía viva.
Alguien de su partido, que quiere protegerla tanto, debería sugerirle que desempolve el traje coral de Super Rita y se lo ponga esta semana para presidir esas aburridísimas pero superprotectoras comisiones, para que al menos la nota de color aporte ese poquito de alegría.
Cuando era más joven quería ser famoso, convencido de que eso me daría poder.
Veía que a los famosos todo el mundo los halagaba, desde presidentes a porteras.
 Hoy, lo que de verdad me gustaría ser es aforado. Tener un escudo protector como el Capitán América.
 Tengo suficiente preparación para usarlo.
 Controlo muy bien mis párpados y cuando me entra el sueñito en alguna reunión interminable, los entrecierro pero sigo atento
. Gracias a un cierto éxito en la televisión, dispongo de dos bolsos Louis Vuitton, de hombre, y dicen que me sientan bien los colores fuertes
. Lo que no tengo es esa caradura fascinante que poseen Rita y Cristina.
 Nada les afecta.
 Soy más expresivo. Lo más apasionante de la confesión pactada de Pepote, antiguo director de deportes del Gobierno Balear y antiguo amigo de la infanta Cristina, era precisamente la inexpresividad facial de la hermana del Rey.
 Si fuera yo, me levantaría y le daría una bofetada o le gritaría algo
. Pero, claro, yo no soy De Borbón
. Esa impasibilidad, ese autoconvencimiento de tu honorabilidad cuando todo apunta a lo contrario, igual que la clase, debe ser algo con lo que se nace.
 O con lo que te educan. O algo que te recetan.
Con Cristina en el juzgado, he recordado a Isabel Pantoja en la misma situación pero en primera fila. Pantoja se movía, tomaba agua, parecía viva.

Y, además, llegó a decir que a ella la condenaban mientras que a la Infanta no.
Y, mira tú por dónde, ahora que la reina de la copla va a estar libre, aunque con pulsera electromagnética, la Infanta podría entrar a la cárcel, tanto como habitante o como posible visitante.