Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

29 ene 2016

Suárez: "No quiero que el sistema democrático sea un paréntesis en la historia de España"

«No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España». Estas son las palabras del discurso pronunciado anoche por Adolfo Suárez a través de Televisión Española, para anunciar su dimisión como presidente del Gobierno y de Unión de Centro Democrático (UCD), que los observadores políticos han considerado reveladoras de las presiones ejercidas por determinados sectores de poder contra la continuidad de Suárez, valoradas por éste como atentatorias contra la democracia.

Televisión Española interrumpió sus emisiones a las 19.40 horas para transmitir la alocución de Adolfo Suárez, a continuación del rótulo Declaración del presidente del Gobierno.
 Adolfo Suárez, vestido con chaqueta oscura, camisa azul celeste y corbata azul oscura a rayas blancas, apareció sentado tras su mesa de despacho en un plano general.
 A la izquierda de la cámara, la bandera española; al fondo, en el mismo ángulo, un retrato del Rey y un tapiz enmarcado que representaba a una mujer.
 Sobre la mesa, un mechero, un cenicero, y, a la izquierda del presidente, un micrófono sobre trípode. La cámara se acercó en un zoom rápido hasta un plano medio del presidente, con aire alrededor del busto, los ojos húmedos, dos motas de luz en las pupilas y un reflejo luminoso en la frente
.El presidente leyó con firmeza su alocución y miró constantemente a la cámara, es decir, a los telespectadores, probablemente ayudado por el sistema de lectura denominado autocue.
 La telecámara intentó corregir, con poco tino, los ligeros movimientos del presidente al hablar. Durante la transmisión se oyeron cinco campanadas de un carillón
. Fuentes de Televisión Española afirman que se registró el programa alrededor de las 15.30 horas
. El discurso concluyó, visualmente, con apertura del zoom, que retrocedió al plano general del inicio: Adolfo Suárez tenía las manos entrecruzadas sobre unos folios y los codos apoyados sobre la mesa.
El texto íntegro del discurso, que duró doce minutos, es el siguiente:
«Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad.
Yo creo haberla sabido asumir dignamente durante los casi cinco años que he sido presidente del Gobierno
. Hoy, sin embargo, la responsabilidad que siento me parece infinitamente mayor.
Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno y mi decisión de dejar la presidencia de la Unión de Centro Democrático.
No es una decisión fácil
. Pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él.
He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia.
Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento.
No me voy por cansancio
. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje.
No me voy por temor al futuro.
 Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos la que somos y lo que queremos.
Nada más lejos de la realidad que la imagen que se ha querido dar de mí como la de una persona aferrada al cargo.
 Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios
. Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación.
Yo creo saberlo, tengo el convencimiento, de que esta es la situación en la que nos hallamos y, por eso, mi decisión es tan firme como meditada.
He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente
. Ninguna otra persona, a lo largo ce los últimos 150 años, ha permanecido tanto tiempo gobernando democráticamente en España.
 Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado.
 Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.

Lealtad

Trato de que mi decisión sea un acto de estricta lealtad.
De lealtad hacia España, cuya vida libre ha de ser el fundamento irrenunciable para superar una historia repleta de traumas y de frustraciones; de lealtad hacia la idea de un centro político que se estructure en forma de partido interclasista, reformista y progresista, y que tiene comprometido su esfuerzo en una tarea de erradicación de tantas injusticias como todavía perviven en nuestro país; de lealtad a la Corona, a cuya causa he dedicado todos mis esfuerzos, por entender que sólo en torno a ella es posible la reconciliación de los españoles y una patria de todos, y de lealtad, si me lo permiten, hacia mi propia obra.

Se puede ser sensual a los 81 años, Sofía Loren lo es..................................... María Salas Oraá

La actriz italiana, nueva imagen de una barra de labios de Dolce&Gabbana.

Spot de la última campaña de Sofía Loren Dolce and Gabbana
La musa del cine italiano Sofía Loren continúa siendo la imagen de belleza y la sensualidad a sus 81 años.
 La actriz, una de las estrellas más elegantes del cine mundial, ha lanzado una barra de labios con su propio nombre para Dolce & Gabbana.
 En la campaña publicitaria, viste un estiloso vestido de encaje negro, con un gran escote y luce una sonrisa del color de este rossetto, de un tono rojo cereza que ella misma eligió a juego con la pigmentación de sus labios.
La actriz no se resigna a ser un icono de belleza del pasado, sino que afronta "nuevos retos y nuevas aventuras".
 Se siente "fuera del tiempo" y no le pareció ninguna locura ser imagen de belleza a su edad.
 Aunque bromea con que la campaña es casi un "milagro", porque no es habitual que octogenarias se conviertan en protagonistas de campañas publicitarias, reconoce que nunca ha dejado de trabajar y este es un proyecto más dentro de su trayectoria.
 
Spot de la última campaña de Sofía Loren Dolce and Gabbana
La musa del cine italiano Sofía Loren continúa siendo la imagen de belleza y la sensualidad a sus 81 años. La actriz, una de las estrellas más elegantes del cine mundial, ha lanzado una barra de labios con su propio nombre para Dolce & Gabbana. En la campaña publicitaria, viste un estiloso vestido de encaje negro, con un gran escote y luce una sonrisa del color de este rossetto, de un tono rojo cereza que ella misma eligió a juego con la pigmentación de sus labios.
La actriz no se resigna a ser un icono de belleza del pasado, sino que afronta "nuevos retos y nuevas aventuras". Se siente "fuera del tiempo" y no le pareció ninguna locura ser imagen de belleza a su edad. Aunque bromea con que la campaña es casi un "milagro", porque no es habitual que octogenarias se conviertan en protagonistas de campañas publicitarias, reconoce que nunca ha dejado de trabajar y este es un proyecto más dentro de su trayectoria. "Me gusta ir hacia adelante, estoy interesada en todo", dice Loren al diario Corriere della Sera.
El paso del tiempo no le genera ansiedad, aunque sí una "cierta inseguridad" que le ha acompañado en toda su carrera. Unos miedos que ha superado siempre con sus ganas de adentrarse en nuevos proyectos. En cada trabajo, dice dar siempre lo mejor de sí misma y motivarse al máximo. Se define como una mujer alegre, con intereses que lo abarcan todo y para quien los cosméticos son una cosa bonita y divertida.
Sofía Loren, de 81 años. CORDON PRESS
En sus memorias Ayer, hoy, mañana (Lumen), la primera intérprete en ganar un Oscar por un papel en habla no inglesa -por Dos mujeres (1961)- afirma que "envejecer puede ser agradable, e incluso divertido, si sabes cómo emplear el tiempo, si estás satisfecho de lo que has logrado y si sigues conservando la ilusión”.
Una ilusión que le aportan tanto el trabajo como su familia, protagonista del "cuento de hadas" que siempre quiso vivir.
El pintalabios Sophia Loren Nº 1 se presenta como "un gesto de amor" que dedican los diseñadores Domenico Dolce y Stefano Gabbana a Loren y a "todas las mujeres".
 No es la primera vez que los modistos italianos eligen mujeres mayores
. El año pasado, celebraron la belleza de unas alegres nonnas también octogenarias.
Otras firmas de lujo se han sumado a esta tendencia de los mitos de la tercera, e incluso cuarta, edad. Entre ellas, la cantante Joni Mitchell (con 71 años), para Saint Laurent, y la escritora y periodista Joan Didion (con 80), para Céline.
 Conocidas son también las apariciones de Jane Fonda (78) para L'Orèal Paris o de Catherine Deneueve (72) para publicitar un bolso de Louis Vuitton.

 

Buster, siempre seguirás ahí........................................................Carlos Boyero

Era un poeta que jamás utilizó el sentimentalismo ni apeló a la compasión del público, el personaje del cine que más quiero.

 

Buster Keaton, en 'El maquinista de La General'.
El cáncer, o la espiral alcohólica con la que trató de aliviar su sentimiento de fracaso, el olvido del público, la ruina económica y artística le enviaron al otro barrio, al cielo o a la nada hace ahora cincuenta años, el 1 de febrero de 1966.
 Se llamaba Joseph Frank Keaton, pero desde muy pequeño, cuando hacía cabriolas increíbles en el music-hall que dirigían sus padres, todo mundo le conocía como Buster.
 Es el personaje de la historia del cine que más quiero.
También fue uno de los creadores de formas visuales más impresionantes que han existido. Y la gracia en estado puro, aunque su rostro no sonriera jamás delante de la cámara (aseguran que lo hizo una vez, pero yo no lo he visto). Era un poeta que jamás utilizó el sentimentalismo ni apeló a la compasión del público.
A diferencia de Chaplin, Laurel y Hardy o Harold Lloyd, con cuya obra estuve gozosamente familiarizado desde crío, a Keaton lo descubro (solo había visto antes la maravillosa El maquinista de La General) a principio de los años setenta, cuando la distribuidora española Cineteca reestrena y en algunos casos estrena los restaurados largometrajes y cortometrajes (uno de estos últimos, La casa encantada, es un prodigio de imaginación, un torrente de ideas entre surrealistas y prácticas en el que no falta ni sobra un plano, una obra maestra en 15 o 20 minutos) de un hombre que poseía algo más que talento, que era complejamente genial. Recuerdo haber programado un exhaustivo ciclo de Keaton en una especie de cineclub (sin coloquios posteriores, por supuesto) que habíamos montado un grupo de gente en un colegio mayor.
Y aquello fue un éxito
. Siempre estaba a tope. Y era bonito escuchar las ininterrumpidas risas de un público entregado, con la expresión feliz al terminar que solo proporcionan los clásicos, comentando sin tregua los gags y las situaciones, la diversión que provocaba ese personaje dotado de una inventiva torrencial.
Keaton representa la determinación, la pureza moral, la épica en las condiciones más adversas, la infatigable lucha por las convicciones propias contra los enemigos más poderosos, incluida la naturaleza cuando decide ponerse salvaje.

Filmografía seleccionada

Keaton entre bastidores (1919).
Pasión y boda de Pamplinas (1920).
El herrero (1922).
La casa eléctrica (1922).
Las tres edades (1923).
El moderno Sherlock Holmes (1924).
El rey de los cowboys (1925).
Las siete ocasiones (1925).
El maquinista de La General (1927).
El héroe del río (1928).
El cameraman (1928).
Es un héroe que no espera aplausos ni recompensas, que hace lo que tiene que hacer.
Sobrevive a todos los peligros y acorralamientos con una astucia, una fortaleza y un sentido práctico admirables. Y, cómo no, después de múltiples malentendidos y hazañas termina llevándose a la chica que ama. Se lo merece.
Después de haber hecho dichosa a tanta gente, de haberles hecho reír, la vida se le torció a este artista irrepetible
. El cine sonoro se lo tragó. No pudo rodar más películas.
 Su presencia se limitó a apariciones episódicas como actor. La más larga, con Chaplin en una secuencia memorable de Candilejas.
Cuentan las malas lenguas que Chaplin la acortó porque su colega se lo comió vivo.
La viuda de Keaton, en una entrevista imposible, me contó que no era cierto, que Keaton fue muy feliz, que todo le fue bien en su compañía
. Ojalá fuera cierto.
Me pregunto cómo reaccionarían los niños actuales ante el cine de este hombre.
 Tienen pocas posibilidades de comprobarlo. Sería una utopía que las televisiones exhibieran su obra. Yo sigo disfrutándolo cada cierto tiempo en mi casa.
 Y siempre me eleva el ánimo, aunque ande por los suelos, me hace reír, me emociona.
Cortázar lo incluyó entre sus grandes cronopios, Buñuel le declaró su amor incondicional cuando solo existía un monarca en el cine llamado Chaplin.
 Quiero pensar que su arte está destinado a la eternidad.
Por mi parte, le amaré siempre.

No era lo que esperaba Cristina de Borbón................................................. Mábel Galaz

La Infanta y La Zarzuela barajaban que la 'doctrina Botín' iba a librarla del banquillo

La infanta Cristina en una foto de archivo EFE Javier Guzmán

No era lo que esperaba. Ni ella ni la Casa del Rey. Desde que estalló el caso Nóos y arrastró a la infanta Cristina, sus abogados, los asesores de la Familia Real y ella misma estaban convencidos de que la llamada doctrina Botín libraría a la hija de Juan Carlos I de ser juzgada.
 Ese convencimiento se transmitía en voz baja, ya que oficialmente el mensaje que llegaba desde La Zarzuela era que había que "dejar actuar a la justicia". El pasado 11 de enero, cuando Cristina de Borbón y Grecia abandonaba con su marido el juzgado tras analizarse las cuestiones previas del juicio, iba más convencida que nunca de que su supuesta responsabilidad se solventaría con una multa.

. De ahí esa media sonrisa que esbozó al abandonar la sala. El alegato de sus abogados, de la fiscalía y de la Abogacía del Estado jugaban a su favor.

Cristina de Borbón ha permanecido en Ginebra desde que abandonó Palma de Mallorca en un avión camino de Zúrich, primera escala antes de llegar a su casa.
 En ese vuelo tuvo un pequeño altercado con unos periodistas que intentaron fotografiarla. Ella mandó actuar a sus escoltas. Desde entonces no se ha dejado ver
. Solo ha salido para trabajar. Tampoco ha hecho declaraciones. El silencio preside su vida desde hace meses por consejo de sus abogados y por el rechazo que tiene a la prensa.
 La Infanta se siente sometida a un juicio público del que responsabiliza en gran parte a los medios de comunicación. Sus íntimos hablan de la hermana de Felipe VI como una mujer deprimida que, al igual que su marido, ha tenido que recurrir a ayuda profesional para sobrellevar su imputación.
 Sigue creyéndose inocente y se siente abandonada por La Zarzuela.

En la residencia real conviven dos bandos: el que conforman doña Sofía y la infanta Elena, que han cerrado filas con la infanta Cristina; y el resto, que ha marcado una línea roja con los Urdangarin.
 Si al principio del proceso don Felipe y don Juan Carlos mantuvieron viva la relación familiar, con el paso del tiempo el deterioro de la relación ha llegado a tal punto que casi no hay comunicación. Solo doña Sofía y su hija Elena hacen de intermediarias.
Y cada vez con menos éxito.
Aun así, la noticia de que Cristina de Borbón continuará en el banquillo de los acusados y será juzgada como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales en el marco del caso Nóos ha sido toda una sorpresa en La Zarzuela
. Miquel Roca, su abogado, estaba convencido, y así lo transmitió, de que a la hermana de Felipe VI se le iba a aplicar la llamada doctrina Botín —que establece que no se puede llevar a nadie a juicio por delito fiscal solo con la acción de la acusación popular—.  La Casa del Rey se ha limitado a expresar "su absoluto respeto a la independencia del Poder Judicial".