Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

25 sept 2011

ADIÓS, EN 1971 Francisco Lezcano

ADIÓS, EN 1971



Abrí mis alas para hacer de la libertad,

mi piel, mi aire y mi camisa.



Sobre el delta-plano de mis delírios

corazón por brújula,

volé rumbo a todos los caminos.



Abajo,lejos...

quedaron los perros de Franco

tirándome dentelladas.



Tres billetes de pobre,

algunos versos por calderilla,

un idilio pasional y clandestino,

una catedral de fe en mis fantasmas:

Y mi árbol de luz se hizo.



Doce años y otros pocos , se han ido

(Que doy por bien ganados).

Doce años y otros pocos,

me siento más joven

aunque mi barba se vuelve nube.



Durante tantas estaciones

he sido saltimbanqui, salta ciudades,

salta montes, salta fronteras.



Y he visto a las razas

consumidas por la misma tristeza.



No obstante, la solución es bien simple:

Rozarnos como las hormigas,

a cada encuentro, labios y corazón abiertos.






MI DESEO



Ser montaña,

barbada de verde o blanco,

vivir a la escucha,

cabellera al viento como los árboles,

las raices en tierra y mar adentro.



Alimentar mi pasión

de pescador de ultramundos

buscador de oro y colores invisibles.



Ser contable...

si se hace inventario de estrellas,

sean de nube o de arena.



Hacer collares

con los planetas de mi interior,

para poder contar todos los puentes

desde Mercurio hasta Plutón.



Ser aire

en los pulmones del Universo.

Ser Universo en el aire de todos los pulmones.



Montaña, árbol,

océano, pescador,

estrella...



Humano quiero ser.

Y como humano vivir,

sin arma ni ejército,

sin saña ni guadaña.
 
 

Quedará algún día ......

Quedará algún día fijada
la melodía de tus besos
retenida durante horas
presa entre mis labios,
ahora aún marchitos,
entre la tarde fecunda
y la sutil y frágil aurora
de temblores matizados
y cabellos alborotados.

Sensitivos y apasionados
serán como un soliloquio
para este miserable
que no propició antes
encontrarte, mariposa,
en el eco de la bóveda
de tu cielo azul celeste.




Nunca has escrito en......

Nunca has escrito en mis labios
por circunstancias varias
-distancia, tiempo y azares-
los instantes premiosos y largos
de las eternas noches inacabadas.
No, ni siquiera una sola línea
en la orilla de sus comisuras,
concreta, esquiva y sencilla,
con la que incribieses en ellos
un segundo de vacilación o duda,
la fórmula de un tratado de paz,
o un ofrecido adiós previo
a una declaración de guerra.
Me son ajenos, de los tuyos,
sus forcejeos y su empeño
por interpretar lo que pudiesen
escribir con entusiasmo los míos.
Me falta la refundición de ambos
y donde enraizar mis besos.

 

Tu luz: tus palabras,.....

Tu luz: tus palabras,
que me acarician
sílaba a sílaba
como las olas
de tu marea
llegando a mi playa.

Y cuando creía
que naufragaba
en tus palabras
resultó que me bañaba
en la ondulante melodía
con la que hablas.

Pude escucharla
íntima y asustadiza,
seriedad inédita,
sin saber si tus labios
con lapiz rojo pintabas
y si pronunciabas
el verbo inconforme
del amor de desamores
con mayor audacia.

Sin luz,
sin tus palabras,
no hay vida,
no hay nada.

Sin tus palabras
lúcidas y claras,
no hay luz,
me quedo sin alma.

En el fondo
fueron palabras vanas,
pero tras ellas,
como las olas,
esperé que llegaran
inevitables, de tu boca,
ondulantes y moduladas
nuevas palabras.