Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

7 sept 2010

DE CHASCOS Y OTRAS CHUMINADAS.




Y es que la vida es asi.

Parece que uno (en este caso yo) está destinado a llevarse chascos por todos lados.

Y eso pasa cuando estás para todos pero si eres tú el que necesita, resulta que todos desaparecen o no tienen tiempo o...vaya usted a saber.

Es como cuando,estando en casa,llamas a todos para poner la mesa para comer y no te oye nadie.Y cansada de llamar les dices que la mesa está puesta,entonces aparecen todos sin decirles que van a comer.

Y como,cuando despues de comer,se levantan todos y desaparecen nuevamente sin recoger la mesa.Y tienes suerte, si alguno te dice que la comida estaba buena.

En fin.

Yo soy de las personas que,cuando me piden un favor,digo que sí, sin más.Sin pensar en nada.Pienso que si alguien tiene un momento de apuro y yo puedo ayudar en algo pues mejor ¿no?.

He pasado muchos momentos muy difíciles en la vida y no he tenido una mano amiga a mi lado para que me diera ese apoyo. No quiero que nadie pase por esas situaciones si yo puedo remediarlo.

Nunca y cuando digo nunca es NUNCA,he realizado un favor para recibir algo a cambio.

Pero es cierto que todos necesitamos saber que podemos tener a alguien al lado en un momento dado.

No sé si me explico.

Si yo por ejemplo acompaño a una persona en varios momentos difíciles de su vida creo que,si alguna vez yo necesito a esa persona,estoy segura de que no me fallaría.

O no debería fallarme ¿O me equivoco?.Creo que es así como debemos agradecer que nos hayan ayudado alguna vez.
CORRESPONDIENDO de la misma forma.

ERES MADRE CUANDO...


ERES MADRE CUANDO...

1.- En tu bolso siempre hay toallitas y clinex.
2.- Cuando llegas al trabajo, por la mañana, ya llegas estresada.
3.- En las conversaciones, has sustituido el "yo hago" por el "mi niño hace".
4.- Sabes quitar de la ropa las manchas de ketchup, de fruta y de chocolate (o, al menos, lo intentas).
5.- Cuando te hablan de culitos, piensas en cremas barrera para el eczema del pañal.
6.- Tienes una facilidad pasmosa para hacer listas mentales (la compra, los uniformes, los libros...) mientras te hablan.
7.- Llevas pantalones largos a 40º a la sombra porque no tienes tiempo material para depilarte.
8.- Te sabes la letra de las canciones de Hannah Montana, pero no tienes ni idea de cuál es el primero de los 40 principales.
9.- La última vez que fuiste al cine fue a ver Toy Story 3. Y te gustó.
10.-Salir por la noche consiste en ir a una pizzería donde regalen globos.
11.-Lo mejor que te puede pasar en una cama es que duermas la noche entera.
12.-Y sueñas con despertarte más tarde de las 9 AM.
13.-¿Ben 10?¿Las Winxs?¿Bob Esponja? ¿Patito? ¡Amigos íntimos, por Dios!
14.-Como más te gusta ver a tus hijos es dormidos. Entonces te los comerías.
15.-Cuando estás afónica, no es de cantar, ni de fumar, sino de gritar: "Recoge tu habitación"
16.-Pero, a pesar de todo, no lo cambiarías por nada del mundo.

OBSERVO


Observo los guijarros desmoronados de las cimas. El mar merodea, mira a las piedras perforadas con impactos de un estallido inmemorial, y sale afuera otra vez.
Los guijarros que observo en la playa siguen pendiente abajo, por las laderas hundidas de las montañas.
Eso es lo que imagino, pues no puedo descender, ver qué sucede por dentro del silencio ciego que mantiene en pie a la isla. O quizá lo que imagino son los guijarros a la espera del tajo siguiente en el proceso de erosión, que los llevará a ser menos de lo que son ahora, arena, cristal, escama, centella vacía.
El mar abre sus innumerables ojos, testigo de una transformación que en su cuerpo desconoce.
Por eso tropieza con gran estrépito en el primer peldaño de la orilla. Vuelve a intentarlo. Vuelve para entender la gran paciencia de los guijarros tendidos en la erosión; y se aparta.
Corre al horizonte en busca de respuesta.
La isla acabará un día por desplomarse. Se desparramarán por los lechos abisales sus guijarros, los visible y los sumergidos.
El mar ya no será testigo de nada. Tomará el horizonte por asalto. Tampoco le parecerá suficiente. Un día el mar tomará por asalto el cielo. El viento y el tiempo serán allá una sola cosa. Sin nadie que lo sienta.
Publicado por JOSÉ CARLOS CATAÑO

HAY TODAVÍA...


Hay todavía un paz grande en las cumbres. Pero en dirección al mar el cielo es puro cirro, blanco e indolente cirro, que sofoca su azul entre espesos nudos.
Y una gran melancolía, como la que supura solamente cada vez que vivo en las Islas.
Algunos paseantes en sus automóviles han llegado hasta aquí para tomar una copa y hablar por el móvil.
El mar en ese momento todavía brillaba de alegría infantil, pero al repasar sus estampas vino como un gran cansancio, una gran pena, unas ganas acuciantes de huir al Norte, a la noche escandinava, lejos de toda referencia conocida.
Yo no me sacaré nunca de las entrañas la gran tristeza de los domingos por la tarde, después de haber tocado los tres vértices de la Isla y su volcán hastiado, con cada de una de las olas ásperas clavadas en los costados, y aquel no horizonte, aquel no futuro, que fue lo que me lanzó, precisamente, al afuera.
Yo no sé para qué me vivo esto, que es como volver a un libro ya leído, a cuyas páginas no deseamos regresar jamás.
Es sólo una sensación, un instante, mientras confío en que la purísima luz de los riscos no se asuste.
Porque el viaje continúa, y veré casas de ensueño y sentiré cielos apacibles.
Por cierto que esta mañana, de camino a la playa, me adentré en la casa del holandés.
La verja estaba abierta. Había cortinas.
Puertas por doquier; puertas cerradas. Los pequeños jardines dispuestos con sus cercos de piedra viva, baldío y abandono.
Al cabo de un buen rato, mientras seguía limpiando a mi morrocoyo en las olas, llegó una familia de esas que arrastran consigo todas sus pertenencias, sus carnes saltándose de los bañadores; sus gritos.
El cernícalo planeaba encima de los cardones, y allá que me fui. Luego escondí la tortuga entre las matas resecas para que termine de orearse, de cauterizarse. De lo contrario ahí se quedará para cuando llegue el invierno.
El mar se ha cansado de sí mismo. Respira reclinando la frente.
Publicado por JOSÉ CARLOS CATAÑO