Siempre entre las nubes hay esos huequitos de Sol que te dan valor.
Un Blues
Del material conque están hechos los sueños
27 oct 2018
¿Qué significa ser saudí?............................. Boris Izaguirre
Es igual de brutal el crimen de Khashoggi como el chantaje de su monarquía.
Ana Blanco en los Premios Iris de la Academia de la Televisión, en Madrid, el pasado martes. GDGGTRES
Me crie en lo que se denominaba “la Venezuela saudí”, donde la
gasolina era gratis y todos crecíamos convencidos de ser príncipes
herederos. No
es fácil educarte de esa manera y salir adelante cuando, de un día para
otro, se desvanece ese sueño y amaneces en un país de petróleo barato y
en Latinoamérica. ¿Cómo era la Venezuela Saudí? El reino del
despilfarro. Una boda en esa Venezuela tenía como mínimo 2.000
invitados. La carpa y la decoración disponían de todo tipo de motivos
temáticos importados, desde Versalles a una jungla tropical de ensueño. Champagne,
Pepsi cola y whisky eran bebidas que considerábamos propias y
consumíamos casi sin límite. El traje de novia tenía que superar los
5.000 dólares de entonces, algunas importaban coronas de Cartier que
viajaban en avión privado mientras la televisión anunciaba medidas
económicas que encarecían el pan y la leche. Un mundo de contradicciones
que muchos encontraban divino y que enriqueció a pocos. En algunas
fiestas se regalaban Rolex. El chorro de dinero que depositaba el
petróleo en las arcas públicas incentivó la corrupción al punto de
convertirla en la auténtica identidad del país. Tan saudíes nos volvimos
que los propios saudíes venían a visitarnos admirados. En la alta
sociedad y alrededores se pusieron de moda matrimonios con miembros de
esa extensísima familia real. Algunas madres caraqueñas se lamentaban al
ver casar a sus hijas católicas por el rito musulmán, sobre todo por el
velo y andar ocultas. Pero se resignaban cuando les garantizaban que
debajo de esos velos podían llevar joyas y zapatos comprados con
tarjetas de crédito sin límite. Desde entonces, tengo la sospecha que tanto gente como países nos
vendemos con demasiada facilidad a los sauditas. Encuentro igual de
brutal el crimen del periodista Khashoggi
como la capacidad de compra y chantaje que la monarquía saudita tiene
sobre el mundo entero. Aunque está muy preparado, el príncipe heredero
no funciona. Pese a la serenidad que intenta transmitir, se sienten
nervios y eso genera poca empatía. Siempre he estudiado mucho el
lenguaje corporal de los príncipes herederos, de Carlos de Inglaterra pa’
bajo, porque creo que es lo poco que podemos aprender de ellos . Y a mí,
el príncipe heredero saudí, no me convence. Le veo tenso. Es probable
que, como sucede con otros miembros de familias reales, sea una persona
que vive de una forma remota, alejada de cualquier realidad que no sea
la real. Y cuando la realidad le alcanza no sabe cómo realizarse y actúa
como en un reality. La reina Sofia en la 33ª edición de la entrega de los premios de Pintura BMW, en Madrid, el pasado martes. Alberto Bernardez/Bmw Group ComunicacionGTRES
Con todo eso en la cabeza acudí a presentar los premios Iris que
otorga la Academia de la Televisión. El premio Jesús Hermida a la
trayectoria profesional recalaba en Ana Blanco,
la reina absoluta del Telediario de TVE. Al recibir el galardón, Blanco
se excusó de tener que dar tantas malas noticias, “pero nuestro deber
es informar de la actualidad”. Me entraron ganas de preguntarle qué
consideraría una buena noticia hasta que me di cuenta de mi falta de
originalidad. Entonces le comenté que antes Khashoggi era solo apellido de millonarios y ella, un poquito tensa, susurró “va a traer cola”. Pues sí, ha traído cola y turbante. Tanto que se nos ha olvidado un poquito que la reina emérita, doña Sofia, cumplirá 80 años en breve y no hay plan de celebración oficial. Casi me dio un poquito de pena hasta que vi las fotos de su hija, la infanta Cristina,
llegando radiante al estreno de un musical en la Gran Vía. Entonces
entendí que la emérita no iba a estar sola para celebrar su cumpleaños. Cristina está normalizando a toda mecha sus visitas a Madrid, junto con
sus hijos menores que disfrutan las vacaciones de mid-term, un
tipo de asueto del que gozan en otoño los niños privilegiados, saudíes,
latinos o sajones, que estudian en colegios carísimos y que suelen
emplear estos días para hacerse más pijos y viajar. Así, coquetos y
relajados, podemos imaginar que para la imagen real sería impagable que
la joven doña Leonor le dedique un ramo a su abuela en su cumpleaños,
dejando completamente en el olvido el remo que le regaló en Palma de Mallorca. Es por eso, para dejar caer un velo sobre los pequeños errores de
nuestras monarquías occidentales, que hacen tanta falta familias reales
como la de Arabia Saudí. Para que cuando queramos tapar esos
desaciertos, descubramos los que ellos ocultan bajo sus túnicas
salpicadas de petróleo.
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