Siempre entre las nubes hay esos huequitos de Sol que te dan valor.
Un Blues
Del material conque están hechos los sueños
18 jun 2018
La primera ‘sex symbol’ de Hollywood, una mujer devorada por los escándalos
Murió con
26 años, después de tres matrimonios, las sospechas sobre la muerte de
un marido, bajo el yugo de una madre dominante y adorada por el público.
Jane Harlow firmando autógrafos en 1935, dos años antes de su abrupta muerte.Getty
Jean Harlow
lleva tiempo sintiéndose mal, pero hace lo posible por tratar de
completar la última película que tiene entre manos. Esos días, la bella
actriz parecía hinchada, había engordado, sufría temblores y se apagaba
por momentos. Y en esa jornada, en concreto, rueda una escena en la que
debe dejarse caer en los brazos de Clark Gable,
su compañero de rodaje. En un momento dado, comienza a sentirse
horriblemente mal y le pide al actor que la lleve de vuelta a su
camerino. Allí, hace una llamada a su pareja en ese momento, el también
actor Williams Powell, que acude al lugar y se la lleva rápidamente a
casa. La madre de la intérprete, miembro de la Iglesia de la Ciencia
Cristiana, decide cuidar de ella, rezar mucho y prescindir en un
principio de hospitales y doctores. Y no solo eso. Para asegurarse de
que nadie interferirá en su plan, descuelga el teléfono de casa durante
esos días. El doctor que atiende a Harlow en el hogar en un primer
momento le diagnostica vesícula biliar inflamada y trata su dolencia
como tal. Gable, que acudió en esos días a visitar a su compañera de
rodaje —viendo que no podía contactar con ella—, dijo después que la
encontró semiinconsciente, terriblemente hinchada y que su aliento olía a
orina —todos ellos signos de una insuficiencia renal—.
Cuando finalmente otro médico fue capaz de diagnosticar correctamente
esa enfermedad, ya era demasiado tarde. Y, aunque en un principio Harlow
pareció responder bien al tratamiento, el 6 de junio de 1937 su estado
empeoró notablemente y Powell tuvo que trasladarla de urgencia desde su
casa de Beverly Hills al Hospital Good Samaritan. "Levanté mi mano y le
pregunté: '¿Cuántos dedos puedes ver?'. Ella no podía ver ninguno. Esto
fue muy perturbador. Llamé al médico y le pedí que viniera de inmediato. En cuestión de minutos, ya estaba allí. Le echó un ojo y pidió una
ambulancia", contaba sobre aquel día el propio Powell en una entrevista
posterior.
Al llegar al hospital, Harlow fue puesta en una tienda de oxígeno.
Rápidamente, cayó en coma y ya no volvió a recuperar la conciencia. En
el momento en que el fatal desenlace tuvo lugar, la mañana del 7 de
junio de 1937, se encontraban junto a la cama de la icónica actriz su
madre y su novio. Harlow tenía 26 años. “Murió en mis brazos. Fue el día
más triste de mi vida”, recordó al cabo de un tiempo Powell. Tras su muerte, la película Saratoga (1937)
tuvo que ser completada con una doble de cuerpo de Jean llamada Mary
Dees. La cinta se estrenó un mes después de su fallecimiento. Los
rumores sobre la posible causa de su muerte se dispararon y, en aquellos
días, se escucharon cosas como que la actriz murió por la realización
de un aborto chapucero, que fue asesinada o que tenía una enfermedad
venérea incurable. En su corta existencia (26 años), la actriz protagonizó todo tipo de
escándalos y desdichas. Harlean Carpenter, conocida con el nombre
artístico de Jean Harlow, fue la hija única de un adinerado odontólogo y
de una insatisfecha ama de casa de Kansas. Con 15 años, Harlow contrajo
la escarlatina, una enfermedad infecciosa que al parecer contribuyó a
su eventual muerte. Con solo 16 años se marchó de casa para casarse con
un joven y alcohólico empresario llamado Charles McGrew, siete años
mayor que ella. La pareja se mudó a Los Ángeles y, poco después, Jean
encontró trabajo allí como extra en algunas películas. Dos años después,
el matrimonio se divorció y ella se centró en seguir buscando trabajo
en el mundo del cine. Aunque al principio tuvo dificultades para
encontrar papeles en películas, no le fue nada mal en el mundo de los
cortometrajes.
La
muerte de Paul Bern, segundo marido de la actriz, se convirtió en uno
de los mayores misterios de la historia de Hollywood. En la imagen, la
policía llevándose el cuerpo sin vida de Bern (1932).Getty
Su gran oportunidad en el cine llegaría poco después, cuando consiguió un papel protagonista en el drama bélico Los ángeles del infierno (1930), de Howard Hughes,
que se convirtió en un éxito de taquilla y donde la actriz dejó claro
que la ropa interior estaba sobrevalorada —por lo que decidió prescindir
de ella—. Poco después del estreno de la cinta, Hughes le ofreció a la
actriz un contrato con la compañía Metro-Goldwyn-Mayer por 60.000
dólares y su carrera despegó. De hecho, su aparición en la comedia
romántica La jaula de oro (1931), de Frank Capra, la convertiría en el nuevo símbolo sexual de EE UU. La madre de Jean Harlow fue una mujer bastante beata, sí. Pero
también fue una señora bella y ambiciosa, a la que su padre obligó a
casarse con un dentista y conformarse con ser ama de casa. Después de
divorciarse de su marido (cuando Harlow tenía once años), se marchó con
su hija a Hollywood, con la intención de convertirse en actriz (algo que
nunca sucedió) y estuvo buscando a un hombre rico con el que casarse de
nuevo. Muchos consideran que la mujer a la que Jean Harlow encarnaba en la
gran pantalla respondía a una parodia de su propia madre. "Mamá Jean
sabía cómo interpretar a una dama, pero era una mujer dominante y
motivada. Hoy, habría hecho carrera. Pero su propia época la ahogó, y la
única forma de expresar su propio impulso era a través de su hija",
comentó en una entrevista David Stenn, biógrafo de la popular actriz. El segundo matrimonio de la que llamaban "la rubia platino" fue con Paul Bern, un alto ejecutivo de la Metro-Goldwyn-Mayer
(MGM), conocido por ser el mentor de actrices tan problemáticas como la
drogadicta Barbara La Marr. Bern era bígamo y sufría disfunción sexual. La malograda pareja se casó el 2 de julio de 1932 pero, solo unas
semanas después, Bern sería encontrado muerto en su propia casa. La muerte de Bern se convirtió en uno de los mayores misterios de la
historia de Hollywood. El cuerpo del ejecutivo fue encontrado por su
mayordomo junto a un charco de sangre en el vestidor de su casa de
Beverly Hills —Harlow se encontraba en casa de su madre ese día, tras
una fuerte discusión mantenida con su marido la noche anterior—. Junto
al cadáver, apareció una nota de suicidio que rezaba: “Querida mía.
Desgraciadamente, esta es la única forma de reparar la horrible
equivocación que he cometido y de borrar mi miserable humillación. Te
quiero, Paul. PD: Entiende que lo de anoche solo era teatro”. Lo curioso del asunto es que, antes que con la policía, el mayordomo
contactó con la MGM. Varios de sus responsables fueron enviados al lugar
y limpiaron la dantesca escena, para intentar minimizar el escándalo. La policía se presentaría en el hogar dos horas más tarde. La autopsia
reveló que Bern había muerto por una herida de bala en la cabeza. ¿Fue
un suicidio o un asesinato? El escándalo alimentó las páginas de los
tabloides durante los días siguientes. Harlow, por su parte, nunca quiso
comentar nada sobre el asunto públicamente, a pesar de que fue
interrogada por el Departamento de Policía de Los Ángeles y tuvo que
comparecer ante un gran jurado. Tan solo dijo que ella no sabía nada de
lo ocurrido.
Un artículo, publicado en la revista Time a finales de
septiembre de 1932, sugería que “durante varios días, la evidencia más
fuerte del motivo suicida fue la declaración de su médico personal de
que la autopsia mostraba que Paul Bern había sufrido un impedimento
físico que habría impedido un matrimonio feliz”. En otras palabras, que
es posible que Bern y Harlow no llegaran a consumar nunca el matrimonio,
lo que habría causado tensiones en la pareja y tremendas inseguridades
en el propio Bern. Cabe señalar que, a pesar de su enorme éxito, Harlow nunca se vio a
sí misma como una actriz. Era una chica insegura que se consideraba,
como la mayor parte de los actores de cine de su época —que no tenían
formación y firmaban contratos únicamente por su apariencia física —,
una simple comerciante. Además de ayudarla a conseguir algunos papeles
(como el que logró en La pelirroja, de 1932), Bern logró que su
pareja se lo creyese y ganase confianza en sí misma, lo que la condujo a
convertirse en la gran comediante que llegó a ser. La versión oficial aseguró que Bern se quitó la vida. Un artículo, publicado en la revista Time a finales de
septiembre de 1932, sugería que “durante varios días, la evidencia más
fuerte del motivo suicida fue la declaración de su médico personal de
que la autopsia mostraba que Paul Bern había sufrido un impedimento
físico que habría impedido un matrimonio feliz”. En otras palabras, que
es posible que Bern y Harlow no llegaran a consumar nunca el matrimonio,
lo que habría causado tensiones en la pareja y tremendas inseguridades
en el propio Bern.
En su corta existencia, solo vivió 26 años, Jean Harlow protagonizó todo tipo de escándalos y desdichas.Getty
El tercer matrimonio de la actriz, con un director de fotografía
llamado Harold Rosson, duró menos de ocho meses. Y su último gran amor, el actor William Powell,
quiso casarse con ella, pero no llegó a tiempo, pues la actriz moriría
poco después de que iniciaran su noviazgo. De hecho, el intérprete le
compró una cripta en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, en
California.
Cabe señalar que, a pesar de su enorme éxito, Harlow nunca se vio a
sí misma como una actriz. Era una chica insegura que se consideraba,
como la mayor parte de los actores de cine de su época —que no tenían
formación y firmaban contratos únicamente por su apariencia física —,
una simple comerciante. Además de ayudarla a conseguir algunos papeles
(como el que logró en La pelirroja, de 1932), Bern logró que su
pareja se lo creyese y ganase confianza en sí misma, lo que la condujo a
convertirse en la gran comediante que llegó a ser. Harlow se convirtió en una estrella del cine gracias a su feminidad,
su glamur y su descarada sensualidad. En la pantalla, destilaba fuerza y
seguridad. Sin embargo, fuera del rodaje la sex symbol era una
mujer reservada, poco ambiciosa y algo pusilánime, que se dejó explotar
por su dominante madre y su codicioso padrastro, y que se refugió en el
alcohol para evadirse de los problemas. La historiadora de cine Jeanine Basinger la describió como un ser
especial: “Maestra de la mirada de soslayo que no contiene ningún
misterio, Harlow tiene la vulnerabilidad de Monroe, el encanto de
Dietrich, el toque cómico de Lombard, la sexualidad fácil de Mae West y
la dura palabrería de Santwyck. Ella era única y lo tenía todo”. Murió
con 26 años.
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