Siempre entre las nubes hay esos huequitos de Sol que te dan valor.
Un Blues
Del material conque están hechos los sueños
29 ago 2016
Envejecer te hará feliz......................................................................... Daniel Mediavilla
Un estudio
muestra que, pese a la pérdida de facultades, las personas de mayor
edad muestran un mayor nivel de satisfacción con su vida.
El deterioro del cuerpo tiene efectos beneficiosos sobre la percepción subjetiva del bienestarNEILL KUMAREl País Vídeo /Quality
Los seres humanos sentimos una intensa atracción por lo que nos hace daño. Nos encantan las bebidas azucaradas, las comidas con grasa y pasar las vacaciones en pareja. También deseamos ser jóvenes eternamente pese a que, como ha mostrado
una gran cantidad de estudios, somos más felices cuando nos acercamos a
la vejez. Encuestas en decenas de países apuntan a una pauta bastante
generalizada. La mayor parte de las personas dan una puntuación elevada
cuando se les pregunta por su satisfacción con la vida durante los
primeros años de la década de los 20. Después, esa satisfacción
desciende, con el punto inferior alrededor de los 50. A partir de ahí,
la felicidad crece progresivamente hasta incluso la década de los 90.
La semana pasada se publicaron los resultados de un trabajo
estadounidense sobre edad y bienestar psicológico que confirma, con
algún matiz, esta idea. El estudio, basado en la respuesta de 1.546
personas de EE. UU y publicado en la revista Journal of Clinical Psychiatry
por investigadores de la Universidad de California en San Diego,
muestra una tendencia a sentirse mejor con uno mismo y con la vida “año
tras año y década tras década”. Además, se observa la paradoja de que,
pese al deterioro físico y cognitivo, la salud mental de las personas
mayores era mejor que la de los más jóvenes. Por contra, los autores
vieron que los jóvenes en la veintena y la treintena tenían elevados
niveles de estrés y más síntomas de depresión y ansiedad. El matiz que
incorpora este artículo respecto a otros anteriores que exploraron las
relaciones entre la edad y el bienestar psicológico es que, en lugar de
la habitual forma de U, la progresión del bienestar es lineal desde los
20 a los 90. Los científicos siguen acumulando pruebas que indican que los años,
pese a hacernos más feos o menos ágiles, nos harán más felices, pero aún
no han dado con una explicación completamente satisfactoria que
explique la tendencia. Una de las posibilidades, apuntan los autores, es
que exista una reserva emocional que ayude a contrarrestar el deterioro
físico de un modo similar al que algunos sistemas cognitivos pasivos
equilibran la pérdida de algunas capacidades. Recientemente, se
publicaba un estudio que mostraba cómo se reorganiza el cerebro para compensar la pérdida de capacidad auditiva.
El deterioro del cuerpo tiene efectos beneficiosos sobre la percepción subjetiva del bienestarNEILL KUMAREl País Vídeo /Quality
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Otro mecanismo al que apuntan los responsables del estudio es que con
los años se gane habilidad en la gestión de las emociones y en la
gestión de decisiones sociales complejas. Algunos estudios han
descubierto que con el paso del tiempo, la gente experimenta menos
emociones negativas y muestran un sesgo cada vez mayor hacia las
memorias positivas.
Los jóvenes en la veintena y la treintena tenían elevados niveles de estrés y más síntomas de depresión y ansiedad
Todos estos recursos, además de con el aprendizaje vital, pueden
estar relacionados con cambios físicos producidos por el envejecimiento. Según explica el investigador Dilip Jeste, autor principal del trabajo,
se ha visto que “la amígdala, la parte del cerebro asociada con la
percepción emocional, se vuelve menos sensible a las situaciones
estresantes o negativas”. Además, “los niveles de dopamina en el
circuito de recompensa del cerebro descienden con la edad”, añade. Ambos
cambios facilitan el control de las emociones y generan una mayor
sensación de bienestar. Estos cambios biológicos, que muestran que muchas veces los impulsos
inscritos en nuestros genes por la evolución no tienen por qué ser lo
mejor para nuestros intereses personales, se han observado en nuestros
parientes animales más cercanos. Un estudio con 500 chimpancés y
orangutanes también revelaba indicios de una crisis de la mediana edad
hacia los 30 años.
En este caso, no obstante, a la subjetividad de los participantes
que completan las encuestas en las que se evalúa la propia felicidad, se
añadía que no fueron los propios primates sino sus cuidadores los que
juzgaron su nivel de bienestar. Los autores del artículo reconocen que será necesario mucho trabajo
para explicar este fenómeno aparentemente contradictorio. Ese
conocimiento, además de pintar un futuro prometedor para todos, ayudará a
orientar mejor los tratamientos de salud mental y adaptarlos a las
necesidades reales de cada edad.
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