Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

25 feb 2019

¿Qué queda del Camelot de los Kennedy?

La muerte de la hermana de Jackie Kennedy pone fin a la generación que creó un mito en torno al expresidente JKF.

John, Caroline y Jackie Kennedy, en Boston.
John, Caroline y Jackie Kennedy, en Boston.

Con el reciente fallecimiento de Lee Radziwill, la hermana pequeña de Jackie Kennedy, se pone fin al último bastión de la generación que dio origen al supuesto Camelot.

 Una de las frases célebres de Enrique Jardiel Poncela, autor español de literatura cómica, reza:

 “Historia es, desde luego exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió”. 

Una semana después de haber sido testigo del asesinato su marido, Jackie Kennedy tuvo la astucia suficiente como para actuar acorde a esa premisa. 

La exprimera dama decidió dar una entrevista exclusiva a Theodore H. White para que se escribiera con tinta azul el legado de John F. Kennedy.

 Más allá de las infidelidades, Jackie quería entregarle al pueblo estadounidense el mito de un mandatario con corona. “Habrá nuevamente grandes presidentes, pero nunca habrá otro Camelot”, le dictó Jackie a White, citando el musical de Broadway que aborda el reino del legendario Rey Arturo. 

La metáfora logró calar en el imaginario de la sociedad de la época, ansiosa por tener un mártir en el Estados Unidos de la guerra de Vietnam y de la lucha por los derechos civiles.

 Hasta el día de hoy prevalece el relato maquillado de los 1.000 días de JFK en la Casa Blanca.

 Finalmente, Jackie era una artista de la diplomacia, miembro de la dinastía política de los Kennedy. 

Las tragedias que han sacudido a la familia de origen irlandés, y el medio siglo transcurrido desde que John se convirtió en el presidente más joven de su país, han acabado con los creadores de la leyenda.

 Pero Camelot continúa siendo un referente, un termómetro presidencial, un punto de comparación.

 La escritora y periodista Tina Brown, autora de un libro sobre la princesa Diana de Gales, sostuvo tras la toma de posesión de Donald Trump: “Cada vez que veía a Trump cruzar el escenario con la familia, pensaba: Dios mío, son como un Camelot Kardashian”.

La hermana de Jacqueline Kennedy, Lee Radziwill, en Nueva York, en 1999.
La hermana de Jacqueline Kennedy, Lee Radziwill, en Nueva York, en 1999.
La herencia política del apellido Kennedy hoy prevalece en solo dos actores: Joseph Kennedy III, quien desde 2013 ha logrado consolidar la permanencia de la cuarta generación en el Congreso desempeñándose como representante del cuarto distrito de Massachusetts. 
El político de 38 años es nieto del exfiscal general de EE UU, Robert F. Kennedy, asesinado en 1968, y sobrino nieto del expresidente.
 La segunda es Caroline Kennedy, la única hija viva del matrimonio entre JFK y Jackie.
 En 2013 el entonces presidente Barack Obama la nombró embajadora en Japón, convirtiéndose en la primera mujer en representar a Washington en el país asiático.
 Caroline fue asesora de Obama en las dos carreras presidenciales del demócrata. 
En enero de 2017 cesó de sus funciones y ahora está centrada en el activismo.
Hace una semana, la única heredera de John y Jackie Kennedy viajó hasta Cúcuta, una ciudad colombiana situada en la frontera con Venezuela, en su calidad de embajadora de buena voluntad del Comité Internacional de Rescate (IRC).
 Caroline se trasladó a la localidad más afectada por el éxodo venezolano, en el apogeo de la crisis humanitaria.
 En su paso por el hogar Divina Providencia repartió alimentos y mantuvo un encuentro con el padre David Caña, encargado de la organización, en el que no se admiteron fotografías. 

El expresidente John F. Kennedy con sus hijos y sobrinos, en Hyannis Port en 1963. 
El expresidente John F. Kennedy con sus hijos y sobrinos, en Hyannis Port en 1963.

La maldición de los Kennedy ha servido de guion para numerosas producciones audiovisuales.

 Netflix estrenó el año pasado la película Chappaquiddick, el escándalo Ted Kennedy. 

 La cinta plasma una vez más lo desdibujado del mito de los Camelot. 

 Después del asesinato de sus hermanos JFK en 1963 y el de Bobby cuando era candidato presidencial en 1968, Ted Kennedy cargó en sus hombros el peso de llevar su apellido hasta el Despacho Oval y cumplir un mandato completo. 

Pero el senador, como relata la película, ve truncado su futuro tras un accidente automovilístico en el que falleció la mujer que lo acompañaba en el coche. 

En 2016 el chileno Pablo Larraín dirigió Jackie, un filme protagonizado por Natalie Portman que retrata puertas adentro a la ex primera dama, principalmente la entrevista con White donde se fraguó Camelot. 

“A la gente le gusta creer en los cuentos de hadas”, explicó al periodista. La historia le ha dado la razón.

Karl Lagerfeld murió de un cáncer de páncreas

Natasha Fraser-Cavassoni, amiga y colaboradora del modisto, desvela la enfermedad que padecía el diseñador y recuerda algunas anécdotas del tiempo que trabajó con él.

El diseñador Karl Lagerfeld para Chanel 2009-2010, en Lido, Venecia. En vídeo, un repaso a la vida del modista.

Karl Lagerfeld murió de cáncer de páncreas. Así lo ha revelado una íntima amiga del icónico diseñador, Natasha Fraser-Cavassoni, que ha publicado una carta en el diario británico Daily Mail.

 Natasha, que trabajó 18 meses en el estudio de Chanel y forjó una amistad de 30 años con el modisto, desvela la enfermedad que padecía desde hace un tiempo el káiser de la moda y que se había mantenido en un absoluto secreto.

 El diseñador falleció el pasado 19 de febrero a los 85 años en París, en el Hospital Americano de Neuilly-sur-Seine, en el que ingresó de urgencia la noche anterior.

“La muerte de Karl Lagerfeld me ha dividido en dos. Mi lado racional se alivia porque ya no tiene dolor, Karl tuvo cáncer de páncreas, pero mi lado emocional no puede soportar la idea de que nunca volveremos a hablar”, comienza Natasha su carta.
 No ha habido confirmación oficial por parte de ninguna de las firmas del modisto - Chanel, Fendi y la suya propia-  del motivo de la fulminante desaparición del creador, cuya ausencia en su último desfile ya extrañó a todos.
Carolina de Mónaco en la incineración de Karl Lagerfeld, en Mont-Valerien, el pasado viernes.
Carolina de Mónaco en la incineración de Karl Lagerfeld, en Mont-Valerien, el pasado viernes. GTRES
En su carta, Natasha destaca el amor incondicional que el diseñador tenía por las mujeres británicas. 
“A menudo se refería a la espontaneidad británica, el ingenio y la originalidad.
 ‘La moda tiene que ser divertida’, decía”, cuenta la escritora. Reafirma la fama que Lagerfeld tenía de trabajador, constante y minucioso y, aunque muestra una faceta amable del modisto como su facilidad para bromear en el estudio de trabajo o su permisibilidad al dejar a sus trabajadores acudir en traje de baño en verano, también habla del temperamento que siempre ha caracterizado al creador.
 Pone de ejemplo cuando Lagerfeld entró en cólera porque Claudia Schiffer no acudió a uno de los espectáculos de Alta Costura en París
o como cuando ella misma había dado detalles del propio diseñador para el libro The Beautiful Fall (2006, de Alicia Drake) y se mosqueó porque reveló su verdadera edad o su rivalidad con Yves Sain Laurent.
“Siempre lo asociaré con los recuerdos más alegres, como volar con él y su equipo de Chanel para ver las decoraciones navideñas en Hamburgo y, al llegar, nos saludó a cada uno de nosotros con una casita de jengibre diferente”, señala la escritora, quien asegura que nunca olvidará la presencia del modisto el día de su boda.
Carlota y Andrea Casiraghi en la incineración de Karl Lagerfeld, en Mont-Valerien, el pasado viernes. 
Carlota y Andrea Casiraghi en la incineración de Karl Lagerfeld, en Mont-Valerien, el pasado viernes. GTRES
El pasado viernes, el mundo de la moda despedía a Lagerfeld en Mont-Valerien, en Nanterre, donde los restos del modisto fueron incinerados por expreso deseo del diseñador.
 El acto estuvo marcado por una ceremonia breve e íntima, y no faltaron importantes rostros de la industria como Anne Wintour o Inés de la Fressange.
 La familia Grimaldi tampoco quiso perder la ocasión de acudir al último homenaje del modisto, concretamente Carolina de Mónaco y dos de sus hijos, Andrea y Carlota Casiraghi, los tres de riguroso negro.
 Ellas vestidas de Chanel como último homenaje a su gran amigo.

 

24 feb 2019

Juego de espejos, Banderas interpreta al ‘alter ego’ de Almodóvar en su nueva película

Tras 40 años de rodajes compartidos, Pedro Almodóvar ha confiado a Antonio Banderas, su actor fetiche, la interpretación de su alter ego en su nueva película, Dolor y gloria.
 En un filme con aroma a obra total, el director manchego entremezcla realidad y ficción para tejer un retrato personal en el que, confiesa, ha desnudado como nunca su alma. Este es un encuentro entre dos estrellas del cine
DOLOR Y gloria es algo más que la nueva película de Pedro Almodóvar.
 Podría ser la definitiva. No solo porque arroja nueva luz sobre su filmografía anterior, sino porque a partir de ahora será difícil disociar al cineasta de Salvador Mallo, ese alter ego que encarna de forma asombrosa uno de sus actores fetiche, Antonio Banderas.
 Un juego de espejos donde la realidad llama a la ficción con un fin: desnudar el alma (que no la vida) del director. El cine como tabla de salvación de un creador que convoca a su pasado para ajustar cuentas consigo mismo.
 Como una vieja sala de cine, Dolor y gloria, que se estrena el próximo 22 de marzo, extrae luz de la oscuridad y, como la vida misma, fluye entre el drama, la comedia y la inevitable melancolía.
Banderas interpreta al ‘alter ego’ de Almodóvar en su nueva película

Lo verán por sus propios ojos............................Juan José Millás

Lo verán por sus propios ojos
Nos asombró esta foto por la confusión de las manos, que a primera vista no se sabía muy bien a quién pertenecían. 
Luego ya sí, claro, al enfocar la mirada podías decir esta pertenece a Rivera y esta otra a Marín, los dos de Ciudadanos y pese a ello, como vemos, un poco enredados, casi a punto de formar un nudo con las extremidades superiores mientras su atención se dirige a una zona que se encuentra fuera de la imagen. 
Yo creo que dudan dónde tomar asiento en lo que parece uno de esos desayunos informativos tan de moda.
 En este tipo de encuentros, el protocolo suele colocarte en tu sitio, que siempre es decepcionante.
 Observen la cabeza de la mujer del fondo, a la derecha de la fotografía: mira a los protagonistas de la imagen como calculando los metros que la separan del lugar donde se toman las decisiones. Es decir, que la han puesto, pobre, en la periferia del acto, que es tanto como ponerte en el borde de la realidad.
De hecho, está junto a la puerta: ventajoso para ir al baño sin llamar la atención, aunque un desastre desde el punto de vista de la autoestima.
Pero aquí lo que nos interesaba era el asunto de las manos que, observadas desde la visión periférica, parecen todas del presidente de Ciudadanos. 
Piensen en los juegos de prestidigitación que se pueden hacer con dos e imaginen los que se podrían llevar a cabo con cuatro. 
 Nada por aquí, nada por allá y aquí tenemos un acuerdo con Vox que no es un acuerdo con Vox, pongamos por caso.
 Con cuatro manos y dos bocas se pueden hacer números de magia política que ya irán viendo ustedes por sus propios ojos.


Juan José Millás