Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

29 dic 2018

Defensa de la educación................................. Elvira Lindo..

Si a los niños no se les enseña en la justicia social, ¿cómo van a comprender que están siendo clasistas?.

Fotograma de la película 'Roma', de Alfonso Cuarón.
Fotograma de la película 'Roma', de Alfonso Cuarón.
El año 2018 se acaba y nos deja la sensación de que la realidad nos empuja inclemente a pocos metros de un abismo que no sabemos si sabremos sortear. 
Mi naturaleza no es apocalíptica, muy al contrario, pero no dejo de pensar en que el futuro del planeta está en manos de cuatro imbéciles a los que les importa bien poco el futuro del planeta.
 Tal vez siempre haya sido así, pero ahora tienen más recursos tecnológicos para acelerar el final.
 Dicho esto, exijo a mi carácter optimista algunas razones para celebrar este año carcamal y encuentro, como siempre, algunas experiencias artísticas reveladoras. 
Una de ellas me la proporcionó la película Roma, de Alfonso Cuarón. 
Me irrita el arte que solo pretende adoctrinar, pero ocurre a veces la maravilla de aprender algo que se te muestra sin olvidar que toda historia también es una experiencia estética. 
Lo que aprendí con Roma, o lo que Roma confirmó valiéndose de un lenguaje visual y acústico poderosamente poético, fue que hasta para la desgracia hay clases.
La historia confronta la vida de Sofía, una mujer de clase media alta, madre de cuatro niños, con la de Cleo, la sirvienta de la casa. Cuarón, que construye el cuento con sus recuerdos de niño, se entrega a seguir los pasos de esa criada, casi adolescente, que trabaja sin tregua para que el hogar funcione.
 Cleo, lejos de su pueblo, entrega todo su amor a esos niños a los que acuna con nanas en mixteco, su lengua indígena. 
Tiene la delicadeza el director de describir un mundo de privilegio en el que nadie reparaba en el esfuerzo físico y anímico de unas muchachas que, alejadas de su lugar de origen, atendían con la fuerza de cinco electrodomésticos los caprichos de los señoritos. Me recordó a ese momento en las memorias de la fotógrafa sureña Sally Mann, cuando confiesa que habiendo crecido a los pechos de una tata negra jamás se preguntó cuáles eran sus necesidades, ni si echaba de menos a sus hijos cuando acunaba a los hijos de la señora. 
Si a los niños no se les educa en la justicia social, ¿cómo van a comprender que están siendo clasistas?
Cleo y su señora, Sofía, sufren a lo largo de la película sendos desengaños amorosos.
 Eso de alguna manera las aproxima, como suelen acercarse las mujeres que sufren desengaños en el marco de una sociedad que no exige a los hombres el mismo compromiso para abordar los deberes familiares. 
Son víctimas las dos de una sociedad machista, cruel por sistema con las mujeres, pero inevitablemente su origen social las sitúa en universos que no llegan a rozarse.
 Cleo es pobre, depende de la bondad de la señora; es indígena, lleva escrita la postergación en la piel; 
Cleo no tiene recursos para plantearse una vida libre e independiente: seguirá velando el sueño de los niños ajenos.
 Tal vez un día encuentre a un hombre con el que tenga los suyos propios, pero también su suerte estará cautiva de cómo la trate ese tipo que de ser amoroso puede transformarse de pronto en un cabrón.
En este presente en el que tanto se cuestiona la educación que habría de prepararnos para ser justos y considerados hay que apelar a ella todavía con más encono.
 Con lo fácil que es mostrarle a cualquier niño cómo influye en nuestro bienestar la casilla de salida de la que partimos. 
Y no es adoctrinamiento, como suele decirse.
 Es tan fácil como enseñarle a valorar la desgracia ajena tanto como la propia.

 

Microplástico, palabra del año 2018 para la Fundéu BBVA

Eran candidatas nacionalpopulismo, mena, micromachismo, VAR, sobreturismo, procrastinar y dataísmo, entre otras.

FOTO: Microplástico, la voz que designa los pequeños fragmentos de plástico que se han convertido en una de las principales amenazas para el medioambiente. / VÍDEO: Declaraciones de Javier Lascuráin, coordinador de Fundéu BBVA.
Microplástico, voz que designa los pequeños fragmentos de plástico que se han convertido en una de las principales amenazas para el medioambiente y para la salud de los seres humanos, ha sido elegida palabra del año 2018 por la Fundéu BBVA, según ha dado a conocer este sábado el organismo
El término, que no está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española, se encuentra en 2.210 artículos publicados en EL PAÍS.
Esta es la sexta ocasión en la que la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia EFE y BBVA, designa su palabra del año de entre los términos destacados de la actualidad informativa y que tienen, además, interés desde el punto de vista lingüístico.
 Tras elegir escrache en 2013, selfi en 2014, refugiado en 2015, populismo en 2016 y aporofobia en 2017, el equipo de la fundación ha optado por microplástico este año.
Son pequeños fragmentos de plástico —de cinco milímetros— que se fabricaron ya con ese tamaño para ser empleados en productos de limpieza e higiene o que se han fragmentado de un plástico mayor —de bolsas de la compra, de envases... durante su proceso de descomposición.

Su presencia en la arena de las playas, en los organismos de animales y personas, en la sal marina que tomamos y hasta en el agua que bebemos ha hecho saltar las alarmas y ha obligado a poner en marcha medidas para reducir el consumo de los plásticos de un solo uso, responsables en buena parte del problema.
Desde el punto de vista lingüístico, la Fundéu dedicó el 26 de octubre una de sus recomendaciones diarias a este término que considera bien formado a partir del elemento compositivo “micro” y el sustantivo “plástico”. 
En su recomendación, la fundación recordaba que, como sucede en general con las palabras formadas con elementos compositivos, estos se escriben unidos a la voz a la que acompañan, sin dejar en medio un espacio ni intercalar un guion (no micro plástico ni micro-plástico). 
 
El equipo de la fundación, compuesto por lingüistas y periodistas, dio a conocer hace unos días una lista con 12 candidatas, elegidas de entre las más de 250 palabras, términos y expresiones a las que ha dedicado alguna de sus recomendaciones de uso del idioma a lo largo de los últimos 12 meses. 
Entre las candidatas de este año había menos presencia de términos relacionados con la política (nacionalpopulismo) y más de los ámbitos medioambiental (descarbonización, hibridar y el propio microplástico) y social (mena o menores no acompañados, los nadie, micromachismo). 
El mundo del deporte aporta al grupo de candidatas la voz VAR (sigla de videoarbitraje), mientras de la economía figuran arancel y sobreturismo.
 La lista se completaba con procrastinar y dataísmo.

“Cuando hace unas semanas empezamos el proceso para elegir las 12 candidatas a palabra del año 2018, nos encontramos con que, sin pretenderlo, la mayoría de los términos que nos parecían más adecuados para definir de algún modo el año que acaba eran del ámbito social o del medioambiental”, explica en el comunicado del organismo el director general de la Fundéu, Joaquín Muller.

“Creemos que esa selección muestra de algún modo el perfil de un año en el que, además de las grandes cuestiones políticas y económicas, todos estamos volviendo nuestra mirada a otros asuntos de enorme trascendencia que a veces quedan eclipsados por otros grandes titulares en los medios de comunicación”, añade.
 Si se repasan las recomendaciones emitidas por la Fundación del Español Urgente, inspiradas en la mayoría de las ocasiones por las dudas y las consultas de los profesionales de los medios, se encuentran decenas de términos relacionados con el medioambiente: ecocidio, alargascencia, ecoimpostura o ecopostureo, espigar, esmog, Hora del Planeta.... "Así que no es raro que entre las candidatas a palabra del año hubiera varias de ese ámbito ni que la finalmente elegida haya sido microplástico", asegura Muller.

 

Buffet libre frío.......................................... Boris Izaguirre

La elección de la cena de La Zarzuela fue para acoger de nuevo a la infanta Cristina y no tener que sentarla en un sitio incómodo, sino que ella, como otros, circulara.

 

La elección de la cena de La Zarzuela fue para acoger de nuevo a la infanta Cristina y no tener que sentarla en un sitio incómodo, sino que ella, como otros, circulara.

El Rey Felipe VI pronuncia el tradicional mensaje de Navidad, el pasado 24 de diciembre.
El Rey Felipe VI pronuncia el tradicional mensaje de Navidad, el pasado 24 de diciembre. EFE

 

La cena de Navidad de la familia real no fue sentada, sino un buffet libre frío, fórmula muy socorrida porque cada quien puede servirse lo que considere conveniente, no hay que sentarse en una misma mesa ni atornillarse a un puesto.
 Los comensales pueden distribuirse o deambular en varias estancias.
 Resulta más dinámico. Si, además, es en un palacio pueden evitarse más fácilmente las tradicionales discusiones en la cena de Navidad.
 Mi marido, aunque es muy sensato y sabe sortear obstáculos de salón, ha caído en alguna emboscada recientemente y entiende este buffet de la familia real como una metáfora acerca de España: que ha pasado de aquella frase de “un café para todos”, que resumía las comunidades autónomas, al buffet estilo libre, que te permite llenar el plato y compartir cena, pero no mesa.
Incluso, tiene su punto comunista cuando las colas se hacen eternas y uno tiene tiempo hasta para recordar cualquier cosa, como por ejemplo que Alejandro Agag y Ana Aznar Botella se conocieron en la cola para la ducha en la casa que los papás de Ana alquilaban para el verano, demostrando que en las familias de derechas también se hacen peculiares ejercicios de convivencia.
La infanta Cristina, en Madrid, el pasado 24 de octubre.  
La infanta Cristina, en Madrid, el pasado 24 de octubre. Europa Press via Getty Images
El buffet une más de lo que le reconocemos.
 Está claro como un consomé, que su elección en la cena de La Zarzuela fue para acoger de nuevo a la infanta Cristina y no tener que sentarla en un sitio incómodo, sino que ella, como otros, circulara.
 Y también sentencia que pese a hacerse pasar por tonta en el proceso Nóos, realmente no lo es.
 Supo ver que al final todo terminaría en un buffet.
 Donde, por cierto, muchas veces la comida se come fría. 
Como las venganzas.
Carmen Lomana ofreció un divertido buffet a sus compañeros de MasterChef y el aristócrata Fernando Martínez de Irujo, que fue el primero en entender lo cool que era el menú.
 Carmen, bromista como es, sirvió quinoa, uno de sus peores platos en el talent show.
 En la familia real saben mucho de este superalimento gracias a que la reina emérita lleva años haciendo convivencia vegetariana con su marido. 
Nada de carne.
Estas navidades lo cool es el buffet.
 Hasta Melania y Donald compartieron con los marines en una base aérea de Irak. 
En mi familia disfrutamos uno con exquisiteces gallegas y venezolanas, celebrando que llevamos 26 años de esa distante y feliz convivencia. 
Venezolanos y gallegos tienen en común que les encanta beber y hablar muy alto por lo que no pude escuchar bien el discurso del Rey.
 Conseguí fijarme en que la corbata me resultaba superfamiliar. Hasta que leí que no era marca España, sino Saks Fifth Avenue. “¡¿Quéee?!”, exclamé.
 Si la tuve entre mis manos la semana pasada en la mismísima tienda de Nueva York que, además, estaba celebrando unas rebajas estilo buffet del 30% al 50%.
 Eso, más que convivencia, es telepatía. Y ahorro. 
Estoy convencido que cerca de mí rulaba alguien del equipo del Rey, o de la estilista de la Reina, esperando que descartara esa corbata, como hice porque ahora no encuentro quien planche bien los cuellos de mis camisas, para hacerla convivir con su majestad. Desde luego que al Rey le queda muchísimo mejor que a mí y espero que me disculpe si de su discurso sobre la convivencia, esa corbata sea lo que más recuerde.
 Deseo que el próximo año lo hablemos delante de un buffet libre frío.

Yo crecí en un buffet. Invitaba siempre a más gente que platos había en mi casa y le exigía a mi papá que preparara su rosbif, muy rojo, y a mi mamá su gelatina de salmón, muy rosado, que se hacía con conservas gallegas sin poder imaginarnos jamás que me casaría con un vigués. 
En toda boda caraqueña que se precie, se ofrece buffet y nunca cena sentada.
 “Una boda es una fiesta, mi amor, no un aburrimiento. ¿Cómo vas a pasarte dos horas sentada comiendo?”, sentenció una invitada a la boda de Carlos Baute, que se organizó con los nombres de los invitados delante de cada asiento.
 Un orden completamente inimaginable en el Caribe.
 Allá los invitados llegan avasallantes al lugar de la cena y territorializan las sillas con bolso, pañuelos, una corona de plástico, mientras hacen una fila larguísima para avituallarse.
 Es un tipo de convivencia que al mismo tiempo te enseña que el buffet es más democrático que la cena sentada

Los Franco, un año de polémicas y silencios

Los herederos de Carmen Franco han vivido su luto blindados en el mutismo o convertidos en acérrimos defensores del dictador.

Carmen Martínez Bordiú, Cynthia Rossi, Margarita Vargas y Luis Alfonso de Borbón durante la misa funeral por Carmen Franco en Madrid. rn
Carmen Martínez Bordiú, Cynthia Rossi, Margarita Vargas y Luis Alfonso de Borbón durante la misa funeral por Carmen Franco en Madrid. GTRESONLINE