Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

3 dic 2014

Condena a Telecinco por hablar de la sexualidad de María del Monte................................

Pues yo lo vi, es decir vi una cariñosa relación en una playa y cojiditas de la mano en una revista de esas del Corazón, Hola o Lecturas o Semana y algunas cortadas cuando jugueteaban en el agua....y por ese canal nunca supe nada tampoco suelo ver la TV, Cuatro si, 5 y otras no..

En un programa de la cadena se insinuó que la artista mantuvo una relación con Isabel Pantoja y el Supremo considera que se ha vulnerado su derecho a la intimidad. El Condenar es no ver normal un tipo de relación.....y bien que se habló de ellas, pero no debe condenarse nada, la Pantoja ya había salido cuando se lió con Encarna Sánchez, vaya que le da igual, si se exponen la gente habla y hasta inventan...

María del Monte e Isabel Pantoja, en 1998.

La cantante María del Monte ha ganado una demanda a Gestevisión Telecinco S.A. y a José Luis Valladares Jiménez, antiguo empleado de Isabel Pantoja.
 La Sala Primera del Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia 1 de octubre de 2012 de la Sección 8ª de la Audiencia Provincial de Sevilla tras la demanda interpuesta sobre protección del derecho a la intimidad presentada por la cantante por la emisión de un Sálvame Deluxe, de la cadena, en el que se dio a entender una relación sentimental entre dos célebres artistas. Del Monte recibirá como indemnización 50.000 euros aunque pidió 200.000.
"El  empleado de Isabel Pantoja  acudió al programa Sálvame Deluxe, emitido el 26 de febrero de 2010 por la cadena de televisión Telecinco (propiedad de la demandada-recurrente Gestevisión) en horario de máxima audiencia (desde las 21.45 horas) para ser entrevistado por los periodistas y demás colaboradores habituales del citado espacio y responder a cuestiones referentes a la vida de la cantante Isabel Pantoja, siendo uno de los temas sobre los que versó su intervención (aproximadamente a partir del minuto 105) la relación que aquella mantenía con la demandante María del Monte Tejada Algaba, refiriéndose a esta con su nombre artístico de María del Monte", dice la sentencia
. Y añade: " Durante la entrevista, el señor Valladares fue contestando a las diversas preguntas que se le hacían, esencialmente dirigidas a que revelara datos íntimos de Isabel Pantoja y María del Monte (si vivían juntas, si dormían juntas, si se profesaban muestras de cariño), afirmando durante su intervención, en síntesis, que las dos dormían juntas en la misma habitación («Bueno, a la habitación subían y cerraban la puerta…juntas, dormían juntas, lo que hacían dentro la verdad no lo sé»), que Isabel Pantoja se refería a María del Monte con el apelativo de «Gordi», que las había visto acariciarse, besarse y abrazarse («alguna caricia, pues sí…»; «bueno…beso, sí, beso…beso, caricia, abrazo»), que Isabel Pantoja profesaba más muestras de cariño hacia María del Monte que hacia sus parejas masculinas y, en fin, que esta última solía acariciarla por detrás de la silla".
En la sentencia no se da por válidos los argumentos de los demandados en el recurso de apelación. "La forma sarcástica con la que se narran tales hechos, relativos a la expresada relación sentimental, las referencias a las expectativas que generó y sus consecuencias, y su apostilla con ciertas expresiones aparentemente asépticas, pero que pueden resultar hirientes y humillantes para quien ve revelada de esa manera y en esos términos su vida privada, suma a ese apartado del reportaje periodístico un resultado vejatorio, que atenta contra la dignidad de la mentada, dañando su imagen social y afectando negativamente a su reputación y buen nombre", sostiene el fallo del Supremo.
Considerando que se ha producido un intromisión en su intimidad, "los demandados deberán indemnizar solidariamente a  María del Monte 50.000 euros por el daño moral producido por tales intromisiones, devengando la expresada suma el interés legal desde la fecha del emplazamiento
. De igual modo, se condena a la entidad Gestevisión Telecinco, S.A. a difundir el Fundamento de Derecho 1º y el fallo de la sentencia"

Los jueces piden que se amplíe la prescripción de delitos de corrupción.............................. Ignacio Zafra


El presidente del Poder Judicial, Carlos Lesmes (centro), el pasado 12 de diciembre, cuando tomó posesión del cargo. / Javier Lizón (POOL)

Los 45 jueces decanos españoles han aprobado este miércoles en Valencia una batería de 58 medidas concretas con alcance “estructural, organizativo y de gestión” para mejorar la lucha contra la corrupción.
Los magistrados, que representan a buena parte del colectivo judicial al ser elegidos por sus compañeros, realizan un diagnóstico grave sobre la situación de España.
 “La democracia española se encuentra hoy en una situación muy delicada a pesar de que el sistema democrático es, no obstante sus imperfecciones, el mejor que hemos sido capaces de desarrollar en favor de la justicia, de la igualdad, de la libertad y de la convivencia”, empieza afirmando el documento.
 Los jueces creen que se está produciendo un “indiscutible contexto de desconfianza, de alarma sobre el funcionamiento de las instituciones, de sospecha generalizada sobre la gestión de lo público”.

En el documento aprobado en sus XXIV jornadas nacionales de jueces decanos que concluyen hoy en Valencia, los magistrados ofrecen al resto de “poderes del Estado” su “colaboración” para mejorar la respuesta al fenómeno y a lo que califican como una “desesperante lentitud de las causas” aportando para ello su “experiencia” en el “primer peldaño judicial”.
Las propuestas, casi todas muy específicas, incluyen el incremento del número de jueces “hasta alcanzar la media europea de 21 jueces por 100.000 habitantes”, cuando ahora hay 11.
Triplicar la partida destinada a la justicia para que pase a representar un 3% de los Presupuestos Generales del Estado
 . Aumentar la “autonomía” económica del Poder Judicial. Ordenar el reparto de competencias; “es preciso aclarar quién toma las decisiones en nuestro ineficaz sistema de gestión de justicia”, en el que ahora interviene el Consejo General del Poder Judicial, el ministerio y las comunidades.
Una “modernización informática”, que elimine por ejemplo las incompatibilidades que ahora existen entre los sistemas utilizados en cada autonomía. Y la “agrupación de partidos judiciales y concentración en grandes sedes”.
La reforma del Código Penal que plantean incluye: ampliar la prescripción de los delitos de corrupción”; introducir el delito de enriquecimiento injusto y el “financiación ilegal de partidos políticos”; elevar las penas para delitos relacionados con la corrupción, “en particular los de tráfico de influencias, la prevaricación y las negociaciones prohibidas a funcionarios públicos”.
Apuestan por rebajar la cantidad a partir de la cual se considera que existe un delito fiscal (hoy son 120.000 euros).
 Aumentar las penas “para quienes indirectamente amparen, oculten o faciliten la corrupción”, como la “omisión del deber de denunciar”.
Contemplar un delito de obstrucción para los casos en que una institución no remita una documentación requerida o lo haga de forma incompleta. Limitar o prohibir la posibilidad de sustituir penas cuando se trate de delitos de corrupción y despenalizar, en cambio, “pequeñas infracciones” que suponen “un desproporcionado esfuerzo” para el sistema.
Los decanos plantean modificar el sistema de selección en el Tribunal de Cuentas o del Tribunal Constitucional
Los decanos plantean finalmente otras medidas, como modificaciones “en el sistema de selección y nombramiento de los miembros del Tribunal de Cuentas, del Consejo General del Poder Judicial e incluso del Tribunal Constitucional”, que opinan que hoy son “excesivamente dependiente de los partidos políticos”
. Así como la “eliminación de la posibilidad del nombramiento de magistrados a propuesta de los parlamentos autonómicos”.
Los jueces piden que los refuerzos “en causas especialmente complejas, en particular casos de corrupción”, se adopten “en cuestión de días y no de meses”
. Así como la “posibilidad” de que en tales investigaciones “los jueces puedan trabajar en equipo”. Los decanos abren la puerta a que pueda llamarse a “jueces sustitutos para funciones de refuerzos”. Y plantean que el CGPJ tenga “facultad de control sobre el cumplimiento por las comunidades de sus obligaciones de dotar de medios a los juzgados”.
La Ley de Enjuiciamiento Criminal, sometida a múltiples cambios desde su aprobación en el siglo XIX, debe ser, según los jueces, sometida a una “reforma” profunda que reduzca la fase de instrucción “ubicando el peso del proceso penal en el juicio oral y poniendo fin a sumarios interminables”.
Y reclaman una “regulación clara” de diligencias de investigación como las intervenciones telefónicas o los registros que proporcionen “seguridad jurídica a los jueces”
. La rapidez, continúan, debe alcanzar a los “trámites externos”, como informes periciales o respuesta a oficios por parte de otras instituciones que, afirman, consume “buena parte del tiempo” de los procedimientos.
Los jueces plantean suprimir “el privilegio” que permite a ciertas autoridades declarar por escrito
El documento pide limitar los “recursos contra resoluciones de mero trámite”, que “confieren armas para la dilación procesal absolutamente injustificada”.
 Y avanzar hacia un modelo en el que los “medios de impugnación” se reserve para el final de la investigación como vía para “revisar la misma”.
Plantean introducir “costas o sanciones” para disuadir las acusaciones “temerarias”.
 Suprimir “el privilegio” que permite a ciertas autoridades declarar por escrito “lo que hace perder toda espontaneidad a tales declaraciones”.
 Facultar a los fiscales para que valoren “si es conveniente o no iniciar el proceso penal en caso de pequeñas infracciones”.
 Crear juzgados especializados en delincuencia económica a escala provincial o autonómica. Y acelerar las transcripciones de conversaciones telefónicas y las comisiones rogatorias internacionales.
Los decanos proponen un cambio muy intenso en el tribunal del jurado
. Como quitarle la competencia para juzgar a los aforados (como ocurrió con el expresidente valenciano Francisco Camps) y “en general, los delitos relativos a la corrupción”.
Piden una revisión muy profunda del aforamiento, “que genera importantes dilaciones procesales”. Y en ocasiones, afirman, facilitan “la ocultación o destrucción de pruebas” y “obligan al juez de instrucción a circunvalar a la persona aforada y le impiden adoptar medidas limitativas de derechos”, como las intervenciones telefónicas.
 Consideran “oportuno” que la de la instrucción de las causas de aforados se ocupe el juez ordinario.
 Y, en todo caso, se reserve el enjuiciamiento a un tribunal de aforados.
 Solicitan la supresión del suplicatorio en las cámaras legislativas, limitar el alcance del aforamiento a “los delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos”, clarificar la cuestión competencial cuando hay “aforados y no aforados” imputados y vetar el “cambio de juez instructor o tribunal” para el caso de que una persona “deje de estar aforada y viceversa”.
Los indultos, solo cuando “exista informe favorable del tribunal” sentenciador
Los indultos solo deberían concederse, opinan los decanos, cuando “exista informe favorable del tribunal” sentenciador.
Y debería dejarse de suspenderse la ejecución de la pena (entrada en prisión, por ejemplo), “en caso de solicitud de indulto” ante lo que consideran un “uso abusivo” de tal posibilidad.
Los jueces piden reforzar la independencia de los fiscales “en caso de que se les atribuya la instrucción” de los procedimientos. Incrementar “los medios personales y materiales de la Fiscalía Anticorrupción”, crear “equipos de auténtica policía judicial con agentes a las órdenes directas de los jueces”.
 Aumentar la plantilla de la policía judicial y “en general de todos los grupos especiales de probada eficacia dedicados a la investigación de la delincuencia económica y financiera”.
Los decanos plantean que la exigencia de responsabilidad civil se reserve para un proceso paralelo, porque “frecuentemente retrasan exceso la finalización de la instrucción”. Piden que se puedan embargas bienes a “testaferros o colaboradores”, mejorar la formación de los funcionarios dedicados a la investigación patrimonial y mejorar el “cruzado de datos” con organismos como La Agencia Tributaria, el índice notarial, registros, del Banco de España, Seguridad Social y otros.
Consideran necesario los decanos crear “un cuerpo de peritos contables exclusivamente al servicio de los jueces”, mejorar la ley de protección de testigos y poner “expertos en informática a disposición” de los magistrados.

2 dic 2014

El mundo de la moda redime a Galliano........................................... Rafa Rodríguez

El diseñador entregó el Premio a la Excelencia a Anna Wintour en la gala de los British Fashion Awards (BFA).

El diseñador John Galliano y Anna Wintour, editora de la edición estadounidense de 'Vogue' . / DAN SIMS (BRITISH FASHION AWARDS)

Si el perdón empieza en casa, el lunes John Galliano se redimió por completo ante el mundo, o casi. En el London Coliseum, las calles adyacentes cortadas al público para mayor lucimiento de la alfombra roja, y arropado por sus colegas y paisanos, el diseñador de origen gibraltareño escenificaba el penúltimo acto de contrición al subir al estrado para entregarle el Premio a la Excelencia a Anna Wintour en la gala de los British Fashion Awards (BFA)
. Un momento tan glorioso que dicen que hasta a la dama de hielo de la moda se le saltaron las lágrimas.
“Fue ella la que me tendió la mano cuando yo era un paria”, confesaba un atildado Galliano en su discurso de introducción, el primero que pronunciaba en público ante sus pares, repleto por igual de anécdotas personales que de loas a la directora del Vogue estadounidense (nacida en Londres hace 65 años). Fundida en un abrazo con el que fuera su pupilo, Wintour no pudo evitar entonces hipar de emoción, según anunciaba en un tuit la bloguera superstar Susie Bubbles Lau.
“Urjo a todo el mundo a utilizar la moda como plataforma para hacer el bien”, dijo la periodista al recibir el galardón.
Predicando con el ejemplo, la reina de la moda lució para la ocasión un diseño del propio creador, el primero también que sale a la palestra tras haber sido nombrado director creativo de Maison Martin Margiela en octubre (y a poco más de un mes vista de su debut en la semana de la alta costura de París).
 La propia casa confirmaba esta mañana vía Twitter que el rutinario vestido de estampado floral también puede adscribirse a la etiqueta, su elección se ha interpretado como el espaldarazo de bienvenida definitivo al gibraltareño.
ohn Galliano y Naomi Campbell, el lunes en Londres. / GETTY images
El resto de la ceremonia de los BFA, unos galardones instaurados en 1989, ya no pudo remontar. Entre otras cosas por la escasa sorpresa entre los premiados
: Victoria Beckham se alzaba como Mejor Marca, un reconocimiento merecido pero no por ello menos evidente y redundante (la excantante reconvertida en diseñadora/empresaria siempre ha sido una marca en sí misma); el norilandés J.W. Anderson se proclamaba Mejor Diseñador de Hombre, dándole la razón a quienes ven su irrupción en Loewe como el revulsivo que necesitaba la centenaria casa que una vez fuera española; el angloturco Erdem Moralioglu levantaba el de trofeo al Mejor Diseñador Británico del Año y el galo Nicolas Ghesquiére, el de Mejor Diseñador Internacional, batiendo a Hedi Slimane y Raf Simons y redondeando su año de gloria al frente de Louis Vuitton.
 Por supuesto, la ubicua Cara Delevingne, que llegaba en jet privado desde Suiza con su nueva mejor amiga Kendall Jenner (y se volvían a las pocas horas, que esta mañana les tocaba desfilar para Chanel y su colección Métiers d’Art en Salzburgo), fue la Mejor Modelo del Año.
Emma Watson (premio al Estilo), Rihanna y su chaqueta de esmoquin, Rita Ora del brazo de Tom Ford, Harry Styles, Karlie Kloss, Lily Allen, Naomi Campbell, Kylie Minogue, Courtney Love, Joan Smalls, Charlotte Gainsbourg, Anna Kendrick, Suki Waterhouse, Alexa Chung y hasta Twiggy se disputaron los títulos de mejor y peor vestidas de la noche sobre la alfombra roja y degustaron una cena de gala cuyo menú incluía “british tapas”.
Eso sí que es una sorpresa.

 

El pesimismo como estado de lucidez............................................... Manuel Vicent

Eduardo Haro Tecglen fue un intelectual de izquierdas sólido, comprometido solo con su inteligencia.

 

Eduardo Haro Teglen con su perro Trotsky en su casa de Madrid. / Santos Cirilo

Era alto, su rostro sombrío emergía de un jersey cuello de cisne, su cabeza poderosa se dejaba ver enseguida en la primera butaca de la tercera fila del teatro en las noches de estreno o sobre la extensión craneal de cualquier cóctel literario, nunca en una manifestación callejera.
 Tenía un aire de intelectual francés en la retaguardia; daba siempre la impresión de que acababa de leer Le Nouvel Observateur, lo último de Sartre, los manifiestos y panfletos que emitían las organizaciones clandestinas.
 Con el corazón repartido entre el Mayo del 68 y el Vietnam de Ho Chi Minh, hacia el final del franquismo Eduardo Haro Tecglen ejerció de oráculo de la izquierda sumergida desde la revista Triunfo, cuyas páginas fagocitaba a través de varios seudónimos.
 Fueron sus años de gloria, que por otra parte siempre le fue muy esquiva.
En aquel tiempo, llevar la revista Triunfo bajo el brazo te definía ideológicamente, era un tic en el que se reconocían los progresistas por la calle, pero ninguno de ellos se atrevía a opinar de nada sin leer previamente la doble página donde Eduardo Haro marcaba la pauta del pensamiento correcto que había que adoptar frente a todas las adversidades de la dictadura.
Así trabajaba Haro Tecglen
bajo un cúmulo de libros
y periódicos abiertos sobre
la mesa, con las gafas
en la punta de la nariz
Nunca escribía directamente de política interior, unas veces por precaución y otras por desprecio
. Al final de la década de los sesenta, el ministro de Información Fraga Iribarne había cortado las alambradas de la censura previa, no sin dejar previamente el campo del periodismo sembrado de minas.
 De hecho, la revista Triunfo saltó varias veces por los aires.
Ya no había que llevar las galeradas al ministerio del ramo para que un tipo impresentable tachara con un lápiz rojo a su antojo lo que no le gustaba.
 Ese escarnio había cesado, pero ahora te jugabas la edición entera a los dados que se echaban sobre el hígado del censor de guardia.
 En defensa propia, Haro Tecglen había desarrollado una maestría al convertir los análisis de personajes y sucesos de la política internacional en un espejo en el que se reflejaban todos los desastres que sucedían en el interior de nuestro país, y en este ardid literario siempre contaba con la complicidad del lector.
Los oráculos suelen habitar en la trasera de los tabernáculos.
 Así trabajaba Haro Tecglen bajo un cúmulo de libros y periódicos abiertos sobre la mesa, con las gafas en la punta de la nariz, en la trastienda de la redacción, el cenicero lleno de colillas cuyo humo extasiado era ametrallado por el teclado de la Olivetti. Mientras Luis Carandell se encargaba de recobrar el surrealismo popular a través de Celtiberia show, lleno de lápidas de cementerio, bares de carretera, bodas y bautizos, funcionarios casposos, santorales y milagros, esquelas y escapularios, capeas en plazas de carros, letrillas de coplas y anuncios macabros, que constituían el costumbrismo hortera o salvaje de la España negra, Haro se limitaba a socavar los cimientos de la sociedad con cargas de profundidad no exentas de amargura.
Venía cargado con los recuerdos de niño republicano, de aquellas acacias de abril que fueron aplastadas por una guerra fratricida.
Su inconsciente se trabó en un Madrid triste y famélico que siguió a la contienda, las colas del aceite, el racionamiento, los anuncios de permanganato en los urinarios públicos, con el padre periodista represaliado, encarcelado, condenado a muerte, conmutada la pena y desaparecido en combate en medio de la miseria
. La amargura existencial de Haro Tecglen se derivaba de haberse visto obligado durante la posguerra, en sus primeros años de periodista en Informaciones y luego como director de La España de Tánger a rendir tributo al dictador mediante crónicas escritas con toda su biología en contra, editoriales y artículos de inserción obligatoria y otros humillantes encargos entre la espada y la pared. Cuando en plena democracia su pluma llegó a convertirse en un acicate perenne contra la extrema derecha, un resabiado se entretuvo en desenterrar de los papeles amarillos de la hemeroteca estas crónicas laudatorias para agraviarle, pero en ese momento Haro Tecglen ya estaba más allá del bien y del mal, solo interesado en vengarse de sí mismo y de la vida propiamente dicha, que tan mal le había tratado.
Su inconsciente se trabó
en un Madrid triste y famélico
que siguió a la contienda, las colas
del aceite, el racionamiento
En sus buenos tiempos de Triunfo, la prosa de Haro necesitaba una calamidad para brillar como un diamante.
Ya se sabe que los oráculos se crecen con las malas noticias
. En su caso, la depresión era un estado de lucidez y su pesimismo antropológico lo convirtió en guardián del muro de todas las lamentaciones.
Un pesimista solo debe contentarse con tener la razón y esperar a que las aguas del Dvina bajen crecidas para arrojarse desde el puente como Ganivet.
 Los que están contentos con la vida no saben lo que se pierden.
De pronto los tiempos comenzaron a cambiar. Muerto Franco, se acabó la rabia.
 La respuesta del viento que cantaba Bob Dylan trajo un día la libertad y la democracia a España. Desde el derrumbe de la Segunda República, el ideal del regeneracionismo, el recuerdo de la Institución Libre de Enseñanza y de la Residencia de Estudiantes, el orteguismo y el cultivo de las élites intelectuales habían quedado en suspensión en el aire, un afán de modernidad guardado secretamente como un tesoro en la memoria de una generación aplastada por el franquismo.
 El diario El País sintetizó ese ideal y, según el juicio de Aranguren, se convirtió en el intelectual colectivo que absorbió todo el material de las revistas Triunfo y Cuadernos para el Diálogo hasta dejarlas sin oxígeno.
Era como ese maqui perdido
en la serranía o tal vez como ese
japonés abandonado en una isla
Periodistas, escritores e intelectuales que escribían en esas revistas pasaron a hacerlo en este periódico, Haro Tecglen el primero.
 Como editorialista, redactor todo terreno y crítico de teatro resistió con lucidez pesimista el festín de la libertad.
 Su oficio de rompeguitarras pronto llegó a captar todo el desencanto que sobrevino al socialismo, y cuando fue relegado a un rincón de las páginas de televisión, que según Tom Wolfe supone la muerte de un escritor, el talento de Haro Tecglen convirtió esa columna trasera en la mejor garita desde cuya aspillera disparaba incluso contra el editorial de su propio periódico.
 Haro Tecglen era como ese maqui perdido en la serranía o tal vez como ese japonés abandonado en una isla que nunca aceptaron que la guerra había terminado todavía y disparaba contra los aviones que creía de combate cuando en realidad iban cargados de turistas.
La mayoría de lectores de El País abría el diario por su columna, el mejor homenaje que se le puede hacer a un periodista, unos para comprobar la intensidad del vitriolo con que zahería a la extrema derecha y a los recuelos del fascismo; otros para asimilar su resentimiento y amargura como un lenitivo de la vida
. Era escaso en el elogio, medía su cordialidad con los compañeros con talento, guardaba un silencio impenetrable ante los imbéciles, se encogía de hombros ante la adversidad, usaba una ironía como refugio de su inteligencia nunca suficientemente valorada.
 La vida le dio a probar el lado más aciago de eso que se ha dado en llamar familia, pero dentro de la hecatombe, a veces los hijos también engendran a los padres
. Uno de sus vástagos, Haro Ibars, nunca dejará de brillar como una de las estrellas de aquel tiempo, cuando parecía que cualquier paraíso estaba al alcance de la mano. Haro Tecglen era un intelectual de izquierdas sólido, comprometido solo con su inteligencia, sin partido ni beneficio, movido por el estímulo de ser un perdedor. En esto no admitía rivales: era el perdedor que primero entraba en la meta.