Los niños
del cantante y de su expareja celebrarán la Navidad por separado,
mientras ya hay fecha para el juicio de doble filiación que decidirá si
ambos progenitores lo son de los cuatro menores.
Miguel Bosé, con sus perros Pancho y Max, con la decoración navideña del jardín de su casa de México.Twitter
El pasado domingo Miguel Bosé publicó en sus cuentas de Instagram y Twitter fotografías en las que aparecía en el jardín de su casa de Ciudad de México decorado para la Navidad. A los duendes, setas y proliferación de luces que mostraban un mundo de
fantasía digno de un parque temático para niños se sumaba un gran árbol
decorado para las fiestas donde se podían leer los nombres de sus hijos: Tadeo y Diego. Ni rastro de Ivo y Telmo, los hijos de Nacho Palau con quienes vivió
como familia hasta junio de 2018, cuando saltó por los aires la relación
de pareja que había unido a sus progenitores durante 26 años.
Nacho Palau delante de su árbol de Navidad en su casa de Chelva, Valencia.Instagram
Nada ha cambiado en el conflicto que les enfrenta en los tribunales.
Hay fecha para el juicio en el que se verá la reclamación de Palau
sobre la doble filiación de los niños, con la que persigue que se
reconozca que tanto Bosé como él son padres de los cuatro menores y no
solo de sus hijos biológicos.
Se celebrará en Madrid en los primeros
meses de 2020 después de que se retrasara el señalamiento inicial,
fijado para finales de octubre.
Los meses pasan y el temor a los efectos
de la distancia que hay entre los cuatro hermanos —que no lo son
legalmente— pesa en el ánimo de Nacho Palau. A
9.000 kilómetros de distancia, en Chelva, una localidad de Valencia de
1.500 habitantes, Nacho Palau también posaba sonriente frente a un árbol
navideño decorado con espumillón, bolas y luces parpadeantes donde
destacaban en azul y naranja los nombres de sus dos hijos biológicos, Ivo y Telmo,
y los de Tadeo y Diego, los hijos biológicos de Bosé. La imagen estuvo
publicada brevemente en la cuenta de Instagram de un amigo de Palau y
después se eliminó. Lo que no podía mostrar ninguna de las fotografías
era lo que pasaba por la mente de sus protagonistas en esos momentos en
los que volvía a escenificarse la ruptura de su pareja y la distancia
que separa a cuatro niños que se criaron como hermanos durante ocho
años. La distancia no es solo física, también lo es su estilo de vida. Tadeo y Diego disfrutan de los lujos y privilegios
que conlleva estar con un cantante internacionalmente conocido como es
Miguel Bosé. Ivo y Telmo van a una escuela pública, viven en casa de su
abuela en Chelva, donde su padre se dedica a recoger las cosechas de
aceituna y almendra, mientras finaliza un curso de cocina de los que
ofrecen las oficinas del paro. Su prestación de desempleo está a punto
de finalizar y le urge encontrar un trabajo para continuar con la nueva
vida que inició cuando se acabó su relación con el artista. Mientras, los niños se comunican entre ellos y con sus otros padres
todos los fines de semana y nada más. Fuentes próximas a Palau
reconocen que Miguel Bosé insistió en que Ivo y Telmo viajaran durante
estas fiestas hasta México, pero finalmente cada par de hermanos
permanecerá con sus respectivos padres biológicos. Pese al conflicto,
hace un par de semanas Lucía Bosé,
madre del cantante, se desplazó hasta Chelva y se alojó en la casa en
la que vive Nacho Palau para ver a sus dos nietos antes de viajar hasta
México para pasar las Navidades junto a su hijo. La mami, como la llama
Nacho Palau, dejó constancia de su paso por la localidad valenciana en sus propias redes sociales y quienes conocen la historia de esta familia afirman que Lucía y Palau se quieren y disfrutaron de unos días agradables.
También explican que Ivo, Telmo y Nacho viven justos de dinero pero
felices. "Los niños se sienten muy queridos y en Chelva todo el mundo
les trata a los tres de maravilla. Llevan una vida de lo más normal en
el pueblo al que Nacho iba de vacaciones durante su infancia porque era
donde vivía la familia de su padre", explican. Y añaden: "Nacho ha vuelto a ser él,
ha vuelto a sonreír, viven muy libres y creemos que él no quiere volver
a saber nada del tipo de vida que rodea a la gente famosa. Está feliz",
afirman. Pero en su ánimo pesa el futuro de los cuatro niños que esta expareja decidió tener recurriendo a vientres de alquiler. Ya no hay nada personal que ate a los adultos . Palau estaba dado de
alta en una empresa de Miguel Bosé y los salarios que le debía al
romperse esta relación laboral ya quedaron solucionados. Quienes le
frecuentan afirman que no reclama nada para él, que solo quiere que los
cuatro niños tengan un futuro igualitario y que se les declare
legalmente hermanos. Sabe que pasarán años hasta que la Justicia se
pronuncie de forma definitiva. Miguel Bosé muestra mejor aspecto que hace unos meses
y sigue sin pronunciarse sobre este tema. Un caso cuya resolución
esperan muchas familias diversas que aguardan esta resolución judicial
como el maná de la jurisprudencia que abra una puerta legal a
situaciones sociales que aún no encuentran respuesta en las leyes. Mientras Ivo, Telmo, Tadeo y Diego han vivido su año más convulso, aquel
en el que sus padres decidieron separarse y lo cambió todo.
La expareja llegó a un acuerdo este verano
que significó el reencuentro de los cuatro niños después de meses en
los que solo tuvieron contacto telemático. Sus padres habían conseguido
negociar que durante las vacaciones los cuatro hermanos estuvieran
juntos con uno y otro progenitor en semanas alternas y que lo mismo
ocurra cada vez que Miguel Bosé vuelva con Tadeo y Diego a España. De
momento eso es todo. Cualquier acuerdo de tipo económico que atienda a
las necesidades de Ivo y Telmo, a quienes durante años Miguel Bosé
presentó en los medios como hijos propios, parece lejano, por no decir
imposible.
La
concursante se convierte en la vencedora de la edición en una final
marcada por su silencio a la hora de afrontar la realidad fuera de
Guadalix
Después de más de tres meses de concurso, la gran final de GH VIP 7 ha llegado a Telecinco por todo lo alto y con una gran noticia: la vuelta de Jorge Javier Vázquez después de su reciente operación.
Como sabíamos, Adara Molinero, Mila Ximénez y Alba Carrillo han sido las tres protagonistas de la velada que se han enfrentado al veredicto de los espectadores para conocer a la ganadora de una edición que ha batido récords.
100.000 euros estaban en juego pero también el mérito de ganar la edición de GH VIP más vista de la historia. .
Las tres finalistas han empezado la noche en Guadalix de la Sierra donde han recibido una gran sorpresa. Y es que Kiko Hernández, Gianmarco y Miguel Ángel han visitado la casa. Una final de Gran Hermano en la que hemos repasado los mejores momentos de la edición y hemos presenciado de primera mano la esperada vuelta a la realidad de Adara tras su ruptura con Hugo Sierra. ¡No te pierdas los mejores momentos de la gran final de GH VIP 7!
'GH VIP 7': Mila Ximénez, Adara Molinero y Alba Carrillo, las tres finalistas de la gran final del formato
(Mediaset)
El esperado regreso de Jorge Javier Vázquez
Sin duda, uno de los momentos más esperados ha llegado al empezar la gran final de GH VIP 7. Después de las últimas semanas de ausencia, Jorge Javier Vázquez ha regresado al plató de Telecinco totalmente recuperado de su intervención quirúrgica y visiblemente emocionado por su retorno. “Muchísimas gracias. Gracias por dejarme entrar en vuestras casas de nuevo. No sabéis como os he echado de menos”, ha expresado el presentador catalán. Pero al saludar a Adara, Mila y Alba ha vuelto a transmitir su emoción por estar de nuevo presentando el formato: “Estoy muy emocionado. Muy contento y muy feliz de poder compartir esta noche con tres grandes finalistas de GH VIP 7. Tengo muchas ganas de veros, de daros un abrazo, de estar con vosotras… Gracias por el concurso que habéis hecho”. Gran retorno de Jorge Javier en esta emocionante final de Gran Hermano VIP.
Cuchillos entre Alba y Mila
Alba Carrillo y Adara Molinero han entrado al plató de GH VIP 7
bajo una tremenda ovación. Las dos finalistas se han sentado junto a
Jorge Javier para empezar a revivir momentos de su paso por Guadalix de
la Sierra y Alba ha sido la primera. La finalista se ha tenido que enfrentar a las duras palabras que Mila ha tenido a lo largo del concurso contra ella. Unas confesiones que la participante ya se temía… “Me llevaba bien con ella pero sabía que me iba a encontrar con esto. Tú te llevas mal conmigo pero yo hasta el final me he portado bien
contigo. Ya lo has visto”, ha expresado Alba. Ha sido entonces cuando
Mila se ha puesto a la defensiva: “Hoy no Alba. Hoy no. Llevo 103 días
encerrada… Hoy no”. Una actitud que no ha gustado nada a la finalista: “No has oído ni una palabra mía. Voy a escuchar lo que dices y me voy a quedar callada no te jode”. Eso sí, una discusión que ha acabado en reconciliación después de la publicidad... Jorge Javier ha intentado hablar con el padre de Adara pero, con cara de pocos amigos, ha rechazado la invitación a participar en la gran final. Algo raro estaba pasando. Su madre estaba totalmente descompuesta e incluso ha tenido un pequeño enfrentamiento con Gianmarco cuando éste ha empezado a acusar a Hugo Sierra de aprovechar el tirón televiso. “Veo a mi madre mal”, ha expresado Adara. Se ha cerrado en banda. Veremos el futuro que le depara a la finalista de GH VIP 7 que, sin duda, estaba a punto de llevarse una gran ilusión. Un logro merecido por su entrega al programa pero que le costará algún que otro dolor de cabeza en su vida personal. Nos mantendremos al loro.
La
exmodelo holandesa y madre de cinco hijos del cantante, da detalles de
su matrimonio, habla de la buena salud del artista y confirma que él
está escribiendo su autobiografía.
Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger, en Marbella, en 2008.GtresonlineEn los cinco partos de Miranda Rijnsburger, Julio Iglesias
rezaba para que todo fuera bien y contaba los dedos de las manos y los
pies de sus hijos, asegurándose de que no les faltara ninguno. Es uno de
los detalles que desvela la propia Rijnsburger en una entrevista con Vanity Fair
este mes de diciembre, en la que se ha abierto más que nunca para
hablar de su matrimonio y sus casi 30 años al lado del artista español
afincado en Miami.
Nacida
en Holanda, Rijnsburger, de 54 años, es la mayor de dos hermanas que se
criaron en una casa flotante de Leimuiden, una localidad de 4.000
habitantes a unos 40 minutos en coche al sur de Ámsterdam. Allí estudió
primaria y cuando comenzó la secundaria, Miranda y su hermana, tres años
menor que ella, tenían que hacer 11 kilómetros en bicicleta para
asistir a clase. Cuando acabó el bachillerato, se matriculó en un curso
de secretariado ejecutivo y comenzó a trabajar en una compañía de
ordenadores y en otra relacionada con la moda, pero un accidente a los
19 años cambió sus planes. “Fui a esquiar por primera y última vez en mi
vida. El primer día tomé una clase, y al siguiente, me animé y subí a
una pista negra. Hacía mal tiempo y la pista estaba helada. Cuando salté
sin querer por un pequeño desnivel, me caí. Sentí un dolor horrible en
la espalda. Me fracturé una vértebra y también la nariz. Hubo mucha
sangre”, cuenta a la revista. La joven fue trasladada de inmediato al
hospital, donde estuvo ingresada durante un tiempo. “Con rehabilitación,
a los seis meses pude hacer vida normal. Tuve suerte”, agradece.
Un accidente que paradójicamente ya le unió al que unos años
después se convertiría en su marido. Julio Iglesias también tenía 19
años cuando el coche en el que viajaba se salió de la calzada en
Majadahonda (Madrid) cuando volvía de una fiesta en 1962. El impacto
casi lo deja paralítico y truncó su carrera como portero en el Real
Madrid, aunque supuso, en cambio, el comienzo de su trayectoria como
artista. 57 años después, el cantante sigue arrastrando algunas
secuelas, como los problemas de espalda que le han obligado a cantar sentado
en muchos conciertos de los últimos años y que han disparado las
alarmas por su estado de salud. Miranda llama a la calma y asegura que
está más en forma que nunca. “No hay ninguna preocupación por su salud. Hace deporte, se cuida mucho y está lleno de energía. Nunca se aburre
porque siempre está activo y es disciplinado”, detalla.
Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger junto a sus hijas gemelas Victoria y Cristina, en 2003.gtresonline
Miranda conoció a Julio en un aeropuerto de Yakarta una mañana de
diciembre de 1990.
La holandesa se encontraba en la capital de Indonesia
para trabajar de modelo, una profesión a la que había llegado de
casualidad unos meses antes.
Ese mismo año había fallecido su padre, un
operador de grúas, a causa de un tumor cerebral a los 48 años.
Le afectó
tanto que decidió tomarse unas semanas de vacaciones de su empresa de
captación de personal en Rotterdam y se fue a la isla de Santa Lucía, en
el Caribe.
Allí un fotógrafo canadiense la convenció para que posase en
ropa de baño.
Tenía 24 años y aceptó, y desde entonces no cesaron las
ofertas. Estando en el aeropuerto de Yakarta un alboroto lejano llamó su
atención.
Era Julio Iglesias con su séquito. “Lo vi rodeado de mujeres y
pensé que alguna de ellas era su esposa.
Se acercó y me propuso que
fuese a verlo cantar esa noche. Me lo pensé y finalmente accedí”,
rememora.
Tras la actuación, el cantante le propuso que lo acompañara en su
gira por Kuala Lumpur, Singapur y Tokio, y volvió a aceptar. Él tenía 47
y ella 25.
Rijnsburger e Iglesias, durante unas vacaciones en Punta Cana, en 2006.gtresonline
Cuando volvió a Holanda por Navidad, las llamadas de Julio Iglesias
eran constantes.
“Me invitó al concierto de Año Nuevo que daba en Las
Vegas y, poco a poco, fue surgiendo todo.
La rapidez con la que se inició todo no molestó en su casa —su madre
era una admiradora del cantante español— y Miranda cuenta que la acogida
por parte de Enrique, Julio José y Chábeli, los hijos que Julio
Iglesias tuvo con Isabel Preysler, también fue positiva.
“Tengo una relación buena con ellos. Y me encanta que también la tengan nuestros hijos con sus hermanos”, admite.
Hace un par de semanas Enrique Iglesias actuó en Madrid, después de
varios años sin venir a España. El hijo de Julio Iglesias e Isabel
Preysler estuvo acompañado de su madre y la pareja de esta, el escritor
Mario Vargas Llosa, sus hermanas Tamara Falcó y Ana Boyer, y también
asistieron Victoria y Cristina, las hijas gemelas de Miranda y Julio. Ellas han alcanzado la mayoría de edad este año y, tras su primer
contacto con la alta sociedad cuando fueron invitadas a la gala del MET el pasado mayo, a comienzos de diciembre participaron en el clásico y exclusivo baile de debutantes de París. Las dos están instaladas en Nueva York y, siguiendo los pasos de su
padre, quieren labrarse una carrera en el mundo de la moda.
Victoria y Cristina Iglesias (derecha), en una imagen de su cuenta de Instagram.
“Nos encantaría protagonizar campañas para marcas, pero tenemos otras
ideas, como desarrollar aplicaciones móviles”, dice Cristina, la más
extrovertida de las dos, para Vanity Fair. “Quieren ser
emprendedoras”, apunta su madre. Las jóvenes son partidiarias de una
sistema educativo libre. Solo fueron al colegio de los 10 a los 14 años,
el resto del tiempo estudiaron en casa. No tienen novio y no les gusta salir de fiesta. Prefieren montar a caballo en la mansión que el matrimonio Iglesias
Rijnsburger posee en Ojén (Málaga) o en la finca de Connecticut que es
propiedad de Annete de la Renta, viuda del diseñador dominicano y amigo de la familia, Oscar de la Renta.
Las
gemelas Victoria y Cristina han sido las últimas en abandonar el hogar
familiar. El mayor, Miguel, de 21 años, el que guarda un mayor parecido
con Enrique Iglesias y sale desde hace unos años con la tenista Danielle Obolevitch, trabaja para la división inmobiliaria de Sotheby’s y se mudó hace tiempo de su casa. Rodrigo, de 20, está produciendo su propio disco de música indie
y se independizó hace tres años, con solo 17. Con Miranda y Julio ya
solo vive en su casa de Miami Guillermo, de 12 años, “un niño con mucho
talento para la música que ha aprendido a tocar el piano solo y también
la batería”, dice su madre a Vanity Fair.
Miranda Rijnsburger y su hijo Miguel con su novia Danielle Obolevitch, en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, en julio.
gtresonline
El matrimonio vive la mayoría del año en su casa de Miami y, en
verano, al menos Miranda suele viajar a España con los niños,
instalándose en la finca de Ojén. El cantante los acompaña cuando puede. A sus 76 años dedica su tiempo a los conciertos, a recoger premios a su
trayectoria, a batallar en los tribunales contra Javier Santos, que
reclama ser su hijo —y la Justicia le ha dado la razón— y, desde hace unos meses, a preparar su autobiografía: “Julio tiene una memoria prodigiosa y ahora quiere contar sus vivencias”.
El
asistente personal del diseñador alemán revela detalles de los últimos
días del modisto, que falleció en febrero por un cáncer: "Nunca lo había
visto tan mal, tan preocupado".
Sébastien Jondeau y Karl Lagerfeld, en París, en octubre de 2015.Giancarlo GorassiniGTRESONLINE
Sebastien Jondeau, asistente personal del modisto alemán Karl Lagerfeld durante más de 20 años, ha hablado del que fue su jefe, que falleció el pasado 19 de febrero, a los 85 años. Diez meses después, el guardaespaldas del conocido como el kaiser
de la moda habla de lo duro que ha sido para él la desaparición de
Lagerfeld e incluso sus últimos años junto a él, pues Jondeau fue la
única persona —además de los médicos— que conocía que el diseñador
padecía cáncer: "Hasta el día de su muerte, ninguno de sus familiares lo
sabía". En una entrevista en la revista francesa Paris Match, Jondeau, de 44 años, explica que Lagerfeld no padecía cáncer de páncreas,
como se pensaba hasta ahora, sino que la enfermedad le afectaba a la
próstata. Fue en junio de 2015, estando maestro y alumno de vacaciones
en Saint-Tropez, en la Costa Azul, cuando el diseñador le advirtió a su persona de máxima confianza
que le costaba orinar. Jondeau no se lo pensó. Le acompañó al médico y
consiguió cita con dos expertos urólogos de París, que le ordenaron
hacerse una serie de pruebas. Algo que no gustó al modisto, que al
principio se resistió. "¡Ah, no! ¡No, enfermera!", recuerda el ayudante
que refería Lagerfeld cada vez que las especialistas le intentaban
realizar algún test. Sin embargo, tras conocer los resultados, el
diseñador se derrumbó. "Nunca lo había visto tan mal, tan preocupado",
admite Jondeau a la revista francesa. Para Jondeau, apoyar a Lagerfeld en sus momentos más
difíciles fue una experiencia bastante dura, más teniendo en cuenta que
el guardaespaldas era como "el hijo que le hubiera gustado tener en
algún momento de su vida". "Ya no dormía de noche. Era como una batalla
dentro de mí. Estábamos luchando para encontrar tratamientos. A veces
las noticias eran buenas, otras malas", cuenta. Cuando su gran amigo
empeoró y el pronóstico ya era fatla, Jondeau decidió instalarse tres
días en una habitación contigua a la del modisto. Sabía que era inevitable su destino,
pero reconoce que aguardó la esperanza hasta el último minuto de que
sobreviviera. Finalmente, Karl Lagerfeld falleció agarrado a la mano de
su compañero más leal.
La pérdida del diseñador supuso un duro golpe para
Jondeau. "Tengo ataques de ansiedad todas las tardes, cerca de las cinco
o seis de la tarde", reconoce. Sin duda, conocer al kaiser
marcó un antes y un después en su vida. Pasó de ser un simple
guardaespaldas que vivía en los suburbios de la capital francesa a ser
la persona más cercana al diseñador, al que califica de "hombre
extraordinario". "Él vivía solo. Fue su elección, pero a veces le
resultó difícil". Poco a poco se ganó su amistad y se hizo un hueco en
la industria de la moda. Hace seis años, empezó a ejercer como modelo
cuando los maniquíes profesionales no cumplían las expectativas del excéntrico y exigente Lagerfeld. Los medios de comunicación le denominaban El guapo y no era de extrañar que llegara a posar para alguna campaña de moda masculina masculina y a protagonizar un par de cortos para Chanel, firma para la que Lagerfeld diseñaba desde 1983. El año pasado estrenó su primera colección, Karl Lagerfeld Curated by Sebastien Jondeau, con el apoyo de la firma del influyente diseñador.
Sébastien Jondeau, en París, el pasado 12 de diciembre.Bertrand Rindoff PetroffGetty Images
Su vida profesional y personal junto a Lagerfeld fue "extraordinaria", pero también "una jaula de oro": "Durante veinte años, no me tomé vacaciones, ni cené como me hubiese
gustado con mis novias y amigos. [Lagerfeld] No tardaba ni dos horas en
mandarme un mensaje". Del diseñador dijo durante una entrevista a la revista Forbes en julio del 2018: "Karl es mi jefe, mi amigo y mi padre. He pasado más tiempo con él que
con mi familia. Tenemos una fuerte relación profesional y personal". A
lo que añadió el cambio que supuso para él conocer al modisto: "Me ha
abierto muchas puertas y nunca podré estar lo suficientemente
agradecido. Me ha ayudado a crecer, a ser mejor persona. (…) He tenido
acceso a cultura, a un nuevo nivel social, he aprendido a hablar con
gente sobre asuntos muy diferentes". Uno de los últimos proyectos de Jondeau ha sido junto Carine Roitfeld, exdirectora de la edición francesa de la revista Vogue, también amiga de Lagerfeld, al que le ha dedicado The White Shirt Project, una colección basada en a una de las piezas más emblemática del diseñador alemán: la camisa blanca. En este proyecto también han colaborado la modelo Kate Moss y las actrices Diane Kruger y Cara Delevigne, entre otras celebridades.