Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 dic 2019

Fama, fe, alcohol y un tumor que desbarató su vida: el periplo de Marie Fredriksson, de Roxette

En su autobiografía, publicada en español en junio, la cantante relata su infancia humilde y reflexiona sobre su enfermedad y el éxito. 

Su mayor arrepentimiento: no haber cantado con Plácido Domingo.

Marie Fredriksson, en junio de 2011, en un concierto en Alemania. En vídeo, muere la cantante de Roxette.
Fue, a la vez, normal y extraordinaria.
 La vida de Marie Fredriksson es la del cuento de una joven humilde (o, sencillamente, pobre), con inmenso talento, descubierta por gente avispada que supo ver su potencial y pulir un diamante en bruto
. Pero, a la vez, es la historia de la superación más absoluta. 
De una mujer que olvidó sus propias canciones, esas con las que triunfó en la banda Roxette, a causa de un tumor cerebral que ni siquiera le permitía leer las letras de sus grandes éxitos en una pantalla del escenario. 
Es una narración de amor, alcohol, fe, éxito desbordante, millones y autoconocimiento. 
Es la que cuenta la autobiografía Listen to my heart, escrita hace cuatro años pero publicada en España (Libros Cúpula) hace solo seis meses. 

En ella, la periodista Helena Von Zweigbergk narra, a medias entre su voz y la de la cantante, la vida de la pequeña de cinco hermanos que pasó de una Suecia rural y de comer "sopas de leche" a tener cuatro números uno en Estados Unidos y comprarse ropa a montones y sin mirar el precio en Prada y Armani. 
La autora pasó, desde 2013, temporadas junto a la cantante y la acompañó en parte de su gira por Australia de mediados de 2015
Ella la ayudó a lo que la cantante quería: 
"Reconstruir su propia historia".
 El libro no trata de ser cronológico sino de contar "recuerdos emocionales".
 "Tiene que ser honesto. Solo quiero decir las cosas como son. Nada de tonterías. Simplemente quiero contarlas sin rodeos, tal y como han sido", pedía la cantante.

 Fredriksson no se corta. 

No lo hace a la hora de hablar de su personalidad, a veces desbordante —especialmente cuando está encima de un escenario, ya sea cantando o actuando— y otras veces íntima, cerrada, acomplejada.

 Tampoco de contar cómo la fama la sobrepasó en ocasiones, convertida en una de las mayores artistas de su país.

 O cómo su infancia estuvo marcada por la escasez, pero también por la música y el dolor.

La primera etapa de su vida fue la que definió la personalidad de la artista.

 Sus padres eran humildes y sus tres primeros hermanos mucho más mayores, por lo que ella se agarró a su hermana Tina, que solo le sacaba tres años. 

Fueron compañeras de juegos, fumaron juntas sus primeros cigarrillos y estuvieron muy unidas hasta la reciente muerte de Marie.

 Pero no toda su familia pudo disfrutar de su éxito. 

Su padre, cartero rural y aficionado a la música (tocaba un violín y alquiló un piano para sus hijas), murió de un infarto con 67 años; su madre tuvo párkinson desde los 48. 

"Mi padre era un excelente cantante. La música era su vida.

 De haber nacido en otras circunstancias, seguro que se habría convertido en cantante de ópera", reflexiona Marie en su libro. 

Marie Fredriksson y su marido Micke tras la boda de la princesa Magdalena de Suecia, en 2013 en Estocolmo.
Marie Fredriksson y su marido Micke tras la boda de la princesa Magdalena de Suecia, en 2013 en Estocolmo. Getty Images
Pero la mayor tragedia llegó a la familia con la muerte de su hermana Anna-Lisa a causa de un accidente de tráfico en una carretera helada en la que chocó contra una camioneta de reparto de leche. 
Ocurrió el 11 de diciembre de 1965, cuando la joven tenía 20 años y la pequeña Marie apenas ocho.
 "Nuestro hogar se vino abajo", recuerda. "Mi padre ya tenía problemas con la bebida antes del accidente, pero después de él comenzó a beber aún más", reconoce.
 "Yo quería a mi padre. Pero cuando se emborrachaba decía muchas barbaridades", explica, afirmando, eso sí, que en su casa no había violencia.
 "A veces me pregunto hasta qué punto nos ha influido el hecho de fingir que no pasaba nada [...]. Nos hemos convertido en ese tipo de personas que piensan que es su obligación hacer que todo el mundo se sienta bien".

Parte de su infancia en la Suecia rural estuvo marcada por el catolicismo.
 Las hermanas cantaban en el coro de la iglesia, algo que para ella suponía "serenidad y consuelo".
 La religión ya nunca abandonó a Marie: "Tengo una fe muy fuerte, desde pequeña, la vivo de manera privada, es mía y está dentro de mí [...]. La fuerza que me daba me ayudó a superar muchos momentos difíciles".

Porque no todo fueron luces con Roxette.
 Números uno, mucho dinero ("una de las mejores cosas fue poder invitar y ayudar a personas que uno quiere"), viajes en primera clase, tantos Discos de Oro y premios que tuvieron que alquilar un almacén para guardarlos, bandas sonoras (It must have been love triunfó gracias a Pretty Woman), conciertos multitudinarios en giras por todo el mundo, noches de fiesta... pero también soledad. 
La propia Marie cuenta que esa fama mundial la hizo ser "engreída" en algunas ocasiones. 
Y rechazar oportunidades únicas: para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 le ofrecieron un dueto con Plácido Domingo, pero la gran presión del momento le hizo rechazarlo.
 "No podía con todo, pero lo lamento. Ahora, visto con perspectiva, me habría gustado hacerlo"

Después de tantos viajes, presión, entrevistas... a la sueca le resultaba muy difícil "desconectar y descansar".

 En ocasiones, no era feliz ni en su casa ni en el camerino. "A menudo, cuando me sentaba a desmaquillarme después del concierto, empezaba a llorar. 

Por el cansancio, por la soledad, por el desconcierto", explica. Incluso relata que "bebía demasiado": 

"Estrés, soledad, fiesta, grandes emociones en general. Era demasiado fácil beber en exceso".

 Conocer a su esposo, Micke Bolyos, la ayudó a salir de todo eso. 

A formar una familia, a tener un hogar. Incluso varios: su rechazo al frío y la oscuridad les hizo comprar una casa en Marbella, a la que pensaron incluso en mudarse.

"Lo teníamos todo"

Otro día 11 le cambió la vida a los Fredriksson.
 El 11 de septiembre de 2002, "cuando se desató el infierno". En el baño de su casa, Marie se desmayó.
 Era un tumor cerebral. Le dieron un año de vida, máximo tres. 
En 2006, estaba curada de cáncer.
 En 2014 hizo una gira en solitario; un año después, con Roxette. 
El tumor fue definitivo para la vida de la artista y para su carrera. Entonces estaba cansada de Roxette y quería pasar más tiempo con su marido y sus dos hijos, Josefin y Oscar, entonces de nueve y cinco años. 
 "Nunca había aparecido nada que no pudiéramos resolver", dice. Pero con esto no podían.
 Marie perdió el habla, la capacidad de expresarse: "No era capaz de leer y no tenía memoria a corto plazo.
 Había olvidado todo lo que sabía antes". Cayó en la apatía, la depresión y la soledad, y llegó a pensar que el cáncer era su culpa. Incluso en que debía divorciarse y dejar a Micke libre.
 Las secuelas siguieron ahí hasta el final: no volvió a ser capaz de leer libros, periódicos ni tampoco subtítulos, de viajar sola, de encargarse de demasiadas tareas a la vez.
 Además, un pie y una pierna le molestaron durante sus últimos años de vida. 

Homenaje a Marie Fredriksson a las puertas de su discográfica en Estocolmo, Suecia, el 12 de diciembre. 
Homenaje a Marie Fredriksson a las puertas de su discográfica en Estocolmo, Suecia, el 12 de diciembre. GTRES
La enfermedad la marcó también en lo familiar. 
"No puedo hablar de las limitaciones que he sentido como madre debido a mi tumor cerebral sin empezar a llorar". 
Reconoce que recurrieron a todo: terapias alternativas, reiki, médiums. 
Incluso pensaron en acudir a una clínica de Houston (Texas, EE UU): "Estábamos hambrientos de esperanza". 
Otra de las consecuencias que sufrió fue el cambio físico cuando tomó corticoides, de los que le recetaron la máxima dosis diaria.
 Su cara cambió tanto que la gente no la reconocía por la calle. 
Y también el acoso mediático: les perseguían, se presentaban en su casa, llamaban a sus hermanos de madrugada, difundían noticias de que su estado de salud era peor que el que tenía. 
Pese a que Fredriksson se vio "atrapada en un cuerpo enfermo", su mejor terapia siempre fue la música
 Por eso volvió a cantar y a salir de gira. 
Para ella, lo más importante fueron sus fans, y siempre, incluso en los momentos de mayor agotamiento, de más dolor, intentó mostrarles ese amor correspondido. 
 Fue una vida llena de cariño, afortunada y alegre.
 Una vida única. "Espero que entiendas lo feliz y lo orgullosa que estoy", le dice Marie a su biógrafa. 
"Eso tienes que escribirlo. Feliz y orgullosa. Por supuesto que lo estoy". 

 

Tres padres, varios países y un chat: la intrincada relación de los hijos de Isabel Preysler

Los cinco descendientes de la reina del papel ‘couché’, nacidos de tres matrimonios diferentes, apenas se ven pero se mantienen unidos.

Fernando Verdasco, junto a su esposa Ana Boyer, Enrique Iglesias y Tamara Falcó, el sábado en Madrid.
Fernando Verdasco, junto a su esposa Ana Boyer, Enrique Iglesias y Tamara Falcó, el sábado en Madrid. INSTAGRAM

 

Enfermos españoles compran por Internet en Estados Unidos un fármaco para la eutanasia

La Policía Nacional abre una investigación tras detectar envíos de pentobarbital.

 

Un frasco de pentobarbital utilizado en un suicidio asistido.
Un frasco de pentobarbital utilizado en un suicidio asistido.
La Policía Nacional investiga en España a decenas de personas que han comprado por Internet pentobarbital, un barbitúrico usado por enfermos que desean poner fin a su vida mediante la eutanasia. 
 La asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) ha enviado un escrito a sus asociados, al que ha tenido acceso EL PAÍS, en el que explica que una veintena de personas se han dirigido a la entidad inquietas tras “haber recibido la visita de la Policía Nacional para preguntarles por la compra” del fármaco.
Fuentes del cuerpo han confirmado las investigaciones, de las que solo precisan que se halla en fase “incipiente”, informa Patricia Ortega Dolz. 
La compra de este tipo de fármacos por Internet incumple la normativa vigente, aunque la DMD considera que es el "último recurso" que tienen los enfermos ante la falta de una ley que regule esta práctica en España
 Los expertos consultados consideran muy poco probable que estas personas se enfrenten a una acusación penal si el producto es para autoconsumo. 

Los compradores son el último eslabón de una gran investigación iniciada el pasado mes de julio en Estados Unidos, que “se extiende a varios países y es compleja”, según el Ministerio de Sanidad, que también está informado del caso.
 En Francia la Gendarmería lanzó en octubre una operación con 300 agentes que se incautó de 134 frascos de pentobarbital en casa de enfermos afines a organizaciones proeutanasia, según los medios locales.
La información ofrecida entonces por las autoridades francesas precisa que EE UU inició las investigaciones tras detener a una persona que vendía el medicamento por Internet e intervenir listados con los datos personales de los compradores, lo que ahora ha permitido localizarlos.
El pentobarbital es un barbitúrico utilizado en el pasado como sedante e hipnótico, aunque quedó relegado por nuevas moléculas (las benzodiacepinas) con mejor perfil de seguridad. 
José Antonio Marcos, de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), destaca que el fármaco “provoca la depresión del sistema nervioso central” y que “ya no está comercializado en España para humanos y es de uso exclusivo veterinario”.
En aquellos países donde la eutanasia o el suicidio asistido es legal o está despenalizado, como Holanda y Suiza, sí es utilizado para este fin, mientras en EE UU es administrado a los condenados a muerte.

600 euros por un frasco

María —que pide permanecer en el anonimato— tiene 34 años, vive en la costa mediterránea y desde hace dos décadas sufre “una enfermedad neurodegenerativa” que la mantiene en una silla de ruedas. 
“Por mi estado, quiero estar informada de las opciones a las que me pueda enfrentar en el futuro.
 Elegí el pentobarbital porque es un fármaco efectivo y no doloroso si llega el momento de utilizarlo”, explica. María adquirió por Internet un frasco de 6,5 gramos del barbitúrico “por 600 euros”. “Mi sorpresa fue que al llegar el paquete, quien llamó a la puerta no era el mensajero, sino la policía”, rememora.
“Tenemos una veintena de casos como este. La gente está asustada”, explican fuentes de la asociación Derecho a Morir Dignamente. 
Las personas investigadas son aquellas que adquirieron el medicamento del proveedor detenido entre “mediados de 2018 y mediados de 2019”, según la entidad. 
La nota asegura a los asociados que “no han cometido ningún delito” y que “no están obligados a entregar el producto hasta que lo solicite un juez”.
 “Los abogados de la asociación nos han confirmado que adquirir este fármaco y guardarlo en casa son ambos actos impunes”, sigue el escrito.
Nuria Amarilla, directora de la consultora especializada en el derecho de la salud Eupharlaw, considera:
 “Si nos centramos en la adquisición irregular, es muy poco probable que los compradores puedan verse envueltos en un proceso penal. Lo importante para el derecho penal es quien lo proporciona ilegalmente”.
En España solo está permitida la venta online de medicamentos por farmacias autorizadas y de aquellos que no requieren receta médica. “Habrá que ver caso a caso. 
No es lo mismo comprar un frasco y guardarlo en casa que adquirir varios para venderlos o repartirlos entre personas que desean morir. Quien compra una unidad para un posible autoconsumo futuro puede haber incurrido en una infracción administrativa, pero difícilmente se le acusará de un delito”, 
concluye Amarilla.
Sanidad, por su parte, alerta de que “la compra de medicamentos fuera de los cauces establecidos supone un riesgo muy importante para la salud”. 
“Muchas veces son medicamentos con calidad inadecuada, falsificados, conservados o transportados de manera que afecta a su calidad”, concluye el ministerio.

“Es urgente una ley que regule la muerte digna”

La asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) considera que esta investigación “demuestra una vez más que es urgente que sea aprobada una ley que regule la eutanasia y la muerte digna”, afirman sus responsables. 
“No es de recibo que personas que sufren enfermedades muy graves e irreversibles, a menudo, con un gran sufrimiento, se vean obligadas a recurrir a estas vías para encontrar una solución que el Estado no les ofrece.
 Ahora, además, deben soportar el miedo e incertidumbre por estas investigaciones”, añaden. 
Los responsables de la DMD muestran su inquietud porque “por las preguntas que los agentes han hecho a estas personas, parece que tratan de implicar a la asociación con el comercio de estos fármacos, algo de lo que es completamente ajena”.
 La nota enviada concluye que “informar sobre cómo disponer de la propia vida de forma segura y pacífica, como hace la guía de muerte voluntaria de DMD, no es delito. La asociación quiere cambiar las leyes, pero actúa siempre dentro de la legalidad”.


Enfermos españoles compran por Internet en Estados Unidos un fármaco para la eutanasia

Hasta el diablo recela ahora de Prada.

La firma italiana cae en Bolsa un 64% desde sus máximos de 2012 y busca en las prendas ecológicas y en el comercio 'online' un revulsivo.

 
 
Desfile de Prada en Milán el pasado septiembre.  
Desfile de Prada en Milán el pasado septiembre.  
"En la sociedad, y por tanto en la moda, que es un reflejo de ella, lo único constante es el cambio”.
 Esta frase, que habla de lo voluble que es la vida (y los negocios), figura en el manifiesto que Prada incluye en el apartado de su web destinado a las relaciones con inversores y parece una premonición de lo que le ha ocurrido a la propia firma de ropa y complementos. En 2011, con motivo de su estreno en Bolsa en Hong Kong, la icónica marca de lujo italiana despertó una gran atención mediática. Entonces era una marca independiente que competía de tú a tú frente a colosos como LVMH.
 Ocho años después, las cuentas del grupo muestran algunos síntomas de debilidad y la cotización, aunque parece haber recobrado algo de pulso en las últimas semanas al calor de las primas pagadas en las últimas operaciones corporativas en el sector del lujo, está instalada en una pronunciada cuesta abajo desde hace años.
A finales de 2013, después de tres décadas de crecimiento, comenzaron a aparecer los primeros recelos sobre el estado de las finanzas de Prada, a pesar de que sus productos eran alabados en las revistas de moda por los compradores y por el sector. 
Ya en 2014 la compañía vio cómo sus beneficios caían un 28% interanual, hasta los 451 millones de euros.
 Entre otros factores, pesó la ralentización de la economía china.
 El aumento de las ventas minoristas en América y Japón no logró compensar el retroceso de la marca en el gigante asiático y Europa. La firma atribuyó esta tendencia a la incertidumbre en el mercado internacional del lujo por las tensiones entre Pekín y Hong Kong, y a la volatilidad de sus monedas.
 La caída del resultado, aunque a menor ritmo, continuó en los siguientes ejercicios: en 2015 el beneficio se contrajo un 2%; otro 16% en 2016, y en 2017, un 7%.
 
El año pasado, Prada cerró el curso con una doble lectura. 
La compañía aumentó sus ventas por primera vez en un lustro —­facturó un 3% más—, pero este repunte de los ingresos no impidió una nueva rebaja de las ganancias (-7%).
 El goteo de las malas noticias financieras ha tenido su traducción en la pérdida de capitalización bursátil de la compañía. 
En 2012 los títulos de Prada marcaron su máximo histórico (80 dólares de Hong Kong), mientras que esta semana cerraban a 28,25 dólares, un 64,6% menos.
La desaceleración de la economía china y la consecuente contracción del gasto de los turistas chinos en Hong Kong y Macao debido a la debilidad del yuan; la falta de lanzamiento constante de nuevos productos; una tardanza inusitada para responder a los cambios del mercado, y la concatenación de resultados, aunque positivos, siempre por debajo de las expectativas son, según los analistas, algunos de los factores que explican el descalabro en el parqué.
La influyente compañía, fundada por Mario Prada en 1913 y que tiene más de 13.000 empleados, ha tratado de remendar sus cuentas en los últimos años y se encuentra en pleno proceso de reestructuración.
 Sus planes de crecimiento pasan por dos nudos clave: la sostenibilidad y la transformación digital, a la que ha llegado con retraso, para tener presencia online en todo el mundo. Lorenzo Bertelli, el hijo y heredero de Miuccia Prada —nieta del fundador— y Patrizio Bertelli, el matrimonio que controla el 80% de Prada, lidera en la actualidad la puesta en marcha de ambas iniciativas. 
En el frente de la moda sostenible, la casa, que dejará de utilizar pieles en sus diseños a partir del próximo año, prevé la sustitución de sus hilos de nailon por otro material reciclado antes de 2021, en el marco del proyecto Re-Nylon. Otras firmas como Gucci y Stella McCartney ya utilizan la nueva fibra para confeccionar su ropa y accesorios.
En cuanto a la esfera digital y al comercio electrónico, los analistas coinciden en que son claves para interpretar la pérdida de atractivo de la firma ante los inversores. 
Pero en Prada han tardado demasiado en reaccionar, lo que la ha colocado a la zaga de sus rivales.
 “Hay también razones relacionadas con el tipo de comunicación y la falta de innovación, factores que con el tiempo han provocado la pérdida de cuota de mercado”, señala Andrea Carzana, gestor de Columbia Threadneedle Investment. “Por ejemplo, la comunicación en el mercado asiático se gestionaba íntegramente desde Milán, con un desfase entre lo que era realmente interesante para esa zona y lo que se proponía. 
 Recientemente se han dado cuenta de los límites de esta estrategia y están haciendo cambios positivos”, añade Carzana. 
Y concluye: “Prada ha perdido tres años dorados en el sector del lujo”.
Para Alessandro de Nisco, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Estudios Internacionales de Roma, la demora con la que Prada ha desembarcado en el mundo digital es aún más relevante “considerando que con la cotización en Hong Kong el grupo se ha expuesto fuertemente en un área en la que los consumidores, sobre todo de la franja joven y de rentas elevadas, son muy propensos a las compras online. 
Es evidente que hay una contradicción de fondo en la estrategia de mercado”, concluye.
Los analistas coinciden en que consolidar los frutos de la reestructuración llevará tiempo. 
Para Luca Solca, experto en el sector del lujo de Bernstein, el balance de la trayectoria de Prada en la Bolsa asiática es “claramente decepcionante”.
 “Los inversores necesitan una señal de que el declive ha terminado y de que Prada es capaz de producir datos positivos de ventas comparables en todas sus tiendas”, sentencia.
 Y apunta que la casa de moda ha dado algunos pasos estratégicos equivocados: 
“En un momento dado, subieron demasiado los precios de sus bolsos, por ejemplo”. 
Reconoce los puntos fuertes de la firma, que “tiene una gran marca, una estética reconocible y una red de distribución de primera clase”, y también señala algunos desafíos que debe afrontar para culminar la remontada: 
“Tiene que reinventarse a sí misma. 
Los consumidores quieren novedades.
 No quieren la historia de ayer”.

Menos rebajas

Otros pilares del nuevo impulso son la eliminación de las rebajas estacionales desde este año y la reducción de su red de ventas al por mayor, desde la que proceden el 18% de los ingresos pero que creció a ritmos del 1% en 2018. Estas dos medidas permitirán mantener la uniformidad en los precios de sus productos. 
“Es una política comercial correcta y coherente con las características del sector del lujo”, indica De Nisco.
 Y añade: “El problema de Prada es que a la hora de tomar estas decisiones se mueve siempre con un poco de retraso, lo que a estos niveles incide de forma consistente en su imagen y también en sus cuentas”.
 Para revertir esta tendencia, a inicios de noviembre, la casa milanesa decidió subir su apuesta ecológica y liderar la financiación sostenible en la industria de la moda. 
Ha firmado un préstamo de 50 millones a cinco años con la entidad francesa Crédit Agricole Group, que contempla una reducción de los intereses si la empresa cumple diversos objetivos en materia de sostenibilidad.
Por otro lado, Prada representa una excepción en un sector que tiende cada vez más a la concentración, marcado por las fusiones y las adquisiciones y en el que grupos preponderantes a nivel mundial como LVMH o Kering empiezan a controlar segmentos clave del mercado del lujo. Su capacidad para permanecer independiente en el nuevo mapa de la moda dependerá únicamente de la familia propietaria. 
“No existe ninguna presión clara actualmente para vender, ya que Prada es rentable, aunque mucho menos que hace unos años”, señala Solca.