Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

30 oct 2019

así detectan los dependientes la devolución de ropa usada

Cambio de etiquetas, olor a perfume y hasta arroz en el bolsillo: así detectan los dependientes la devolución de ropa usada.

Después de que una joven se enfrente a prisión por estafar a Zara logrando el reembolso de prendas que ya había estrenado, conocemos de primera mano las situaciones más insólitas que se encuentran los vendedores.

devolucion ropa usada
Los clientes prueban todo tipo de trucos para devolver prendas utilizadas. Foto: DR
 
‘Renovar vestuario a coste cero estafando a la mayor empresa textil del mundo’. 
Así podría resumirse la historia de una joven de 30 años que hace unos días acaparaba los titulares de la prensa local por su particular sistema para devolver ropa usada en Zara.
 Su modus operandi para cambiar de modelito sin que la cuenta corriente se resintiera era el siguiente: compraba ropa nueva y utilizaba sus etiquetas (internas y externas) para colocárselas a otras prendas que ya se había puesto y así poder reclamar el reembolso burlando el mes de plazo que ofrece el gigante de Inditex para cambios y devoluciones.
Hasta que la marca fue consciente de lo que estaba pasando, esta leonesa afincada en Zaragoza se pasó medio año devolviendo ropa usada como si se la hubiera acabado de comprar.
 Ahora podría enfrentarse a seis meses de prisión por estafar a la cadena. 

Aunque el conocimiento de la acusada sobre cómo funciona Zara era exhaustivo (sabía qué código de barras se correspondía con cada color de ropa para que todo encajara a la perfección y jamás pedía la devolución en efectivo para evitar tener que vérselas con la encargada, quien debe autorizarlas), el suyo no es un caso aislado. Según han confirmado a S Moda varias dependientas de grandes cadenas y pequeñas tiendas, es bastante frecuente que algunos compradores intenten deshacerse de prendas que ya han utilizado pidiendo el reembolso del importe y cambiando así de armario sin gastar un solo euro.
 Una práctica tan generalizada que incluso tiene nombre en inglés: se llama wardrobing y supone pérdidas millonarias para muchas marcas.

“Sabemos que algunos clientes incluso se compran una prenda para hacerse la foto y colgarla en redes sociales y después la devuelven”, cuenta Sara Sierra –nombre ficticio a petición de la entrevistada–, que trabaja como dependienta en Uterqüe.
 “Existen, sin embargo, muchos signos para identificar si ha sido utilizada.
  Desde la empresa no tenemos establecido un procedimiento concreto, pero, por supuesto, debemos examinar la ropa antes de autorizar la devolución para comprobar que esté nueva.
Que huela a perfume es uno de los signos más evidentes, pero también se nota si la prenda está lavada por el tacto o el aspecto. 
Además, es imprescindible entregar el ticket de compra y mantener la etiqueta intacta”, cuenta.
 A pesar de esto, algunos clientes logran colarla.
 No solo por las grandes colas que suelen formarse en las cajas y que inducen al despiste del personal, sino porque “es difícil saber si han llevado una chaqueta un par de horas ocultando la etiqueta por dentro.
 Cuando es tan poco tiempo a veces ni se nota en el olor».
Otras veces, sin embargo, existen evidencias tan obvias como un puñado de arroz
“En una ocasión vendí un abrigo de fiesta y a los pocos días vino la clienta a la tienda pidiendo la devolución. 
Al mirar en los bolsillos pude comprobar que estaban llenos del arroz. Presumiblemente, producto de la boda a la que lo llevó”, recuerda Lidia Rodríguez (pseudónimo), que ha trabajado durante toda la vida en el sector del comercio de moda e incluso ha regentado su propia tienda en un pueblo manchego.
 “Tengo otras mil anécdotas más de ese estilo. Desde una clienta que vino a devolver un jersey apestando a perfume y con la marca del respaldo de una silla en la espalda hasta la que intentó fingir que le habíamos dado un suéter roto cuando claramente se lo había puesto y se le había enganchado.
 Ya no tenía ni la etiqueta”, cuenta.
Las experiencia de Raquel Santos, exdependienta de la sección de zapatería de El Corte Inglés, es tanto o más surrealista.  
“Me acuerdo perfectamente del día que se presentó una mujer pidiendo la devolución de unos zapatos que había comprado hace siete años. 
 Los traía en la caja, sin estrenar y con el ticket fotocopiado para evitar que la tinta del original se borrara con el paso del tiempo.
 En aquel momento en El Corte Inglés no había límite de tiempo para hacer devoluciones, así que, tras consultárselo a mi jefe, tuvimos que aceptar su petición. 
Normalmente se le hubiera devuelto el calzado al proveedor, pero imagínate después de siete años…”.
Según explica Santos, en zapatería comprobar el estado de la suela es fundamental para saber si el artículo ha sido usado, pero también hay que prestar atención a que no existan marcas de los dedos en el interior ni deformidades o arrugas en la piel. “Algunos clientes venían a devolver calzado y no se habían molestado ni en limpiar la suela. 
Te decían que se lo habían probado solo dentro de casa, pero era imposible de creer por el estado en el que estaban.
 Los de novia, por ejemplo, eran los únicos que no se podían cambiar bajo ninguna circunstancia, pero recuerdo que un día vino una chica asegurando que la había dejado su novio antes de la boda. Montó el pollo del siglo e incluso vino toda su familia a presionar. Yo como dependienta no podía devolverle el dinero, pero al final mi jefe accedió”. 

La política de devolución es distinta en cada tienda, pero, por regla general, todo es susceptible de volver a las estanterías a excepción de la ropa interior y de baño, algunas piezas de bisutería y, en ocasiones, artículos de fiesta. 
“En Uterqüe lo único que no es posible cambiar son los pendientes y la ropa de baño por motivos de higiene”, detalla Sierra. 
En Zara, por ejemplo, se pueden devolver los bañadores y los bikinis si mantienen la pegatina protectora, pero no es factible hacer lo mismo con la ropa interior. 
En el caso de los accesorios deben tener el embalaje original completo, al igual que las fragancias y los labiales. 
Algunos clientes, sin embargo, no solo intentan devolver sin el packaging original, sino que incluso prueban suerte habiendo consumido el producto. 
Ivana Ferrer (pseudónimo) asegura que cuando trabajaba en El Corte Inglés fue testigo de una situación insólita.
 «Vino una señora a devolver un perfume casi vacío afirmando que ‘no le gustaba’. 
 Bajó hasta el jefe de planta y acabaron aceptando su petición. La máxima de la empresa era dar la razón siempre al cliente, aunque supongo que ahora quizá las cosas han cambiado».

“En mi tienda, al ser un comercio pequeño, no devolvíamos el dinero, pero sí admitíamos cambios o dábamos un vale.
 En las grandes superficies, sin embargo, es tan sencillo lograr un reembolso que la gente no se lo piensa dos veces.
 Hay un perfil de cliente que actúa así: compra, utiliza y devuelve (o lo intenta). 
 Y son reincidentes. Hablando con otros vendedores del pueblo era fácil comprobar que quien te lo hacía a ti operaba igual en otras tiendas».
Sierra asegura que en Uterqüe suelen tener menor cantidad de peticiones de devolución que en Zara porque es un negocio más pequeño, con partidas de producto menores y un examen más exhaustivo de cada prenda. 
“El marchamo de nuestras etiquetas no es de plástico y hace que sea complicado quitarla y volverla a colocar, pero hay gente que lo intenta». Y concluye: «Eso ya entra en la moral de cada consumidor”.

 

29 oct 2019

El reencuentro de Melanie Griffith y Antonio Banderas

Los actores, que estuvieron 18 años juntos, se vieron durante la promoción de 'Dolor y Gloria' en Los Ángeles con Pedro Almodóvar y Dakota Johnson como testigos.

Melanie Griffith, Antonio Banderas, Pedro Almodóvar y Dakota Johnson.
Melanie Griffith, Antonio Banderas, Pedro Almodóvar y Dakota Johnson. TWITTER

 

Melanie Griffith y Antonio Banderas son un exmatrimonio bien avenido. Cuando pueden se lanzan mensajes positivos y si es necesario posan juntos.
 Esto es lo que ha ocurrido en Los Ángeles.
 En la ciudad se encuentra Banderas promocionando la película Dolor y Gloria que representa a España en los Oscar y con él su director Pedro Almodóvar. 
En una de las proyecciones realizadas se ha encontrado el actor con su exesposa Melanie Griffith que acompañada de su hija Dakota Johnson no ha dudado en apoyar la película con su presencia. Durante el acto, las actrices han posado con Banderas y con Almodóvar en una imagen que Agustín Almodóvar ha publicado en sus redes sociales.
La pareja de actores se conoció rodando Two Much, estuvieron juntos 18 años y tuvieron una hija,  Stella del Carmen.
 Banderas realizó unas declaraciones Vanity Fairsobre su exesposa: "La efervescencia de Melanie era intoxicante. 
Me atraía muchísimo todo ese mundo.
 Melanie es una especie de champán de burbujas, una estrella que sabe comportarse. 
Ella era muy divertida en un momento determinado en que jugamos y lo pasamos muy bien”.
La actriz, de 61 años, contó a la revista PORTER los motivos de la ruptura con Banderas: 
"Parte de la razón por la que mi matrimonio terminó es porque personalmente me quedé atrapada.
 No dejaré que eso vuelva a suceder, quiero disfrutar de la vida, quiero poder hacer lo que quiera".
 También habló de que se sentía "atascada" en su matrimonio con Antonio Banderas. 
 La actriz, que antes estuvo casada con Don Johnson y Steven Bauer, se separó de Banderas en 2014. 
Griffith ha desvelado que sus fracasos matrimoniales la han dejado muy reticente con los hombres. 

Descubierto Higía, el planeta más enano del sistema solar

 

El análisis más detallado hasta la fecha de este asteroide desvela que cumple las condiciones para entrar en la misma categoría que Plutón.

Imagen de Higía tomada por el Telescopio Muy Grande, en Chile.
Un estudio publicado este lunes mantiene que el sistema solar tiene un nuevo planeta enano que es, de hecho, el más enano de todos.
 El cuerpo en cuestión es Higía, el cuarto mayor del cinturón de asteroides después de Ceres, Vesta y Pallas.
Hasta ahora se sabía que Higía cumplía dos de las tres condiciones para ser un planeta enano: orbita en torno al Sol y no ha despejado de su órbita otros cuerpos. 
 Ahora, un equipo internacional de astrónomos ha usado el Telescopio Muy Grande (VLT según su sigla en inglés), situado en el desierto de Atacama en Chile, para averiguar si cumple la tercera condición, que tenga gravedad propia y por tanto tenga forma redonda.
"Gracias a la capacidad única del instrumento SPHERE instalado en el VLT, pudimos resolver la forma de Higía, que resulta ser casi esférica", afirma el investigador principal Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, en Francia, en una nota de prensa difundida por su institución. 
"Gracias a estas imágenes, Higía puede ser reclasificada como un planeta enano, por ahora el más pequeño del Sistema Solar".
Hasta el momento existen cinco planetas enanos confirmados: Plutón, Ceres, Eris, Makemake y Haumea.
 Las observaciones con el telescopio chileno, publicadas este lunes en Nature Astronomy, muestran que el diámetro de Higía es de 430 kilómetros.
 Ceres, considerado el más pequeño hasta ahora, tiene 950 kilómetros.
Las nuevas observaciones ahondan el misterio sobre el origen de Higía, que toma su nombre de la diosa griega de la salud y la higiene. 
Este cuerpo es el mayor de una familia de 7.000 asteroides. Se piensa que su origen está en la descomposición de un cuerpo de unos 100 kilómetros de diámetro hace miles de millones de años. Los astrónomos han realizado simulaciones numéricas para entender las dimensiones de los cuerpos que chocaron. Los resultados apuntan a que la forma esférica de Higía es resultado de una colisión frontal con un proyectil de un diámetro de entre 75 y 125 kilómetros.
 Ese impacto habría ocurrido hace unos 2.000 millones de años y destrozó por completo el cuerpo principal. 
 Una vez las piezas sobrantes volvieron a unirse, le dieron a Higía su forma esférica.
 Fue la última gran colisión en el cinturón de asteroides de los últimos 4.000 millones de años, explica Pavel Ševeček, coautor del trabajo.
 Pero todo esto no encaja con las observaciones realizadas con el telescopio VLT.
 Los astrónomos han cubierto el 95% de la geografía del planeta enano sin hallar ningún cráter compatible con una colisión de las dimensiones estimadas.

 

 

“En pocos países se han entrematado como en Guatemala”

Mario Vargas Llosa presenta en la madrileña Casa de América ‘Tiempos recios’.

  

Mario Vargas Llosa presenta en la madrileña Casa de América ‘Tiempos recios’.

Mario Vargas Llosa, durante la presentación el lunes de 'Tiempos recios', en la Casa de América de Madrid.
Mario Vargas Llosa, durante la presentación el lunes de 'Tiempos recios', en la Casa de América de Madrid. GTRES
Aquella noche, en Santo Domingo, Mario Vargas Llosa se sentó lo más cerca posible de la puerta.
 La cena prometía ser larga y el escritor consideró que una cosa era aceptar la invitación por cortesía pero otra, bien distinta, era quedarse hasta el final.
 “En cuanto se marcharan los primeros comensales, tenía planeado salir tras ellos”, contó ayer el Nobel hispanoperuano.
 Sin embargo, un imprevisto frustró sus planes de fuga.
 El escritor, historiador y poeta Tony Raful apareció de la nada para sentarse a su lado.
 Tras años sin verse, además, su antiguo amigo puso a prueba enseguida la paciencia del escritor y la relación entre ambos: “Mario, tengo una historia para que la escribas”.

 El Nobel, cómo no, frunció el ceño.

 Pero Raful siguió adelante: habló de intrigas políticas y militares, tendió lazos que unían a Rafael Trujillo, el dictador dominicano de La fiesta del chivo, con Carlos Castillo Armas, el golpista que derrocó al presidente guatemalteco Jacobo Árbenz.

 Le narró alianzas secretas y conflictos.

 Y rescató verdades históricas que sonaban a realismo mágico. El escritor nacido en Arequipa, de 83 años, se quedó hechizado. “No conocía esas historias.

 Me puse a averiguar hechos, a documentarme. 

De golpe, me di cuenta de que había empezado a escribir una novela”, relató.

La portada de Tiempos recios (Alfaguara) lucía anoche justo a sus espaldas.
 Delante de él, dos centenares de asistentes escucharon, fascinados, el relato del escritor en la Casa de América. 
 Como le gustaría a él, defensor del empuje del castellano, en las butacas se mezclaban acentos españoles de muchas latitudes. Tiempos recios se ha publicado a la vez en todos ellos.

A la caza de un título para la novela

Mario Vargas Llosa confesó ayer que uno de los problemas que afrontó con su nueva novela fue cómo bautizarla: 
“Tuve muchas dificultades con el título. 
Para mí, es importantísimo, debe ser el emblema de la historia. Inventé uno, otro. 
Pero ninguno me colmaba”.
 Hasta que un día, leyendo la correspondencia de Santa Teresa de Ávila, dio con una carta donde le dice a una amiga: 
“Estos sí que son tiempos recios”. “Inmediatamente me dije: ‘¡Esto es!”, recordó.
“Árbenz quería hacer de Guatemala una democracia capitalista. Este esfuerzo generó un interés enorme.
 Cuando se frustró, provocó manifestaciones en toda América Latina”, relató Vargas Llosa, que a la sazón era un joven universitario y también salió a la calle para expresar su indignación. El Nobel recordó que en aquel momento casi todo el continente sufría dictaduras —“salvo Costa Rica, Chile y Uruguay”— y que el sueño destruido de Guatemala trascendió las fronteras nacionales y llegó hasta Fidel Castro y Che Guevara, entre otros.
 En todo caso, la novela contesta a la pregunta: ¿qué cambió el devenir de América Latina?
 Aunque quizás responda a más cuestiones, también actuales. Ofrece indicios: el poder arrollador de la mentira debe de sonarle familiar a más de uno, como Donald Trump.
Sobre todo este lienzo real, Vargas Llosa extendió sus pinceladas. “Los novelistas tienen una gran ventaja sobre los historiadores: lo que no saben pueden inventarlo.
 Y esto es lo que he hecho yo: sobre un telón de fondo histórico, he añadido muchas cosas. ¿Significa esto que las novelas mienten? Creo que no. Completan la historia”, insistió.
 “Puede que Guatemala sea uno de los lugares más bellos y violentos del mundo. 
Pocos países se han entrematado como los guatemaltecos”, agregó.
El autor explicó que, cuando escribe un artículo, una conferencia o un ensayo, tiene cierta sensación de control sobre lo que hace. “Con la ficción, en cambio, no. 
Quizás mis novelas expresan más mis emociones, pasiones o intuiciones, algo que viene de zonas más profundas de la personalidad. 
Tal vez por eso no me reconozco directamente en ellas. 
 Nunca hubiera pensado que escribiría alguna vez una novela situada en Guatemala”, rememoró. 
Cosas de la vida. 
Al fin y al cabo, también hubiera huido de aquella cena en Santo Domingo.

La última obra de Vargas Llosa completa, a lo largo de 350 páginas, aquel cuento que le regaló Raful. Tiempos recios está ambientada en Guatemala en 1954: el coronel Árbenz ocupa la presidencia y pone en marcha un proyecto democratizador. “Se disponía a hacer reformas para sacar al Estado de la condición medieval en la que vivía y convertirlo en una sociedad moderna”, sostuvo Vargas Llosa. Pero su atrevimiento y su reforma agraria empezaron a ganarle enemigos. Entre otros, Castillo Armas y la multinacional estadounidense United Fruit. La suma de estos factores y la colaboración de la CIA llevaron al golpe de Estado contra Árbenz. En tiempos de Guerra Fría y efecto dominó, el entonces presidente de EE UU, Dwight D. Eisenhower, agitó el fantasma comunista: defendió que, sin esa intervención, Guatemala se entregaría al abrazo de la Unión Soviética.