Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

29 oct 2019

El reencuentro de Melanie Griffith y Antonio Banderas

Los actores, que estuvieron 18 años juntos, se vieron durante la promoción de 'Dolor y Gloria' en Los Ángeles con Pedro Almodóvar y Dakota Johnson como testigos.

Melanie Griffith, Antonio Banderas, Pedro Almodóvar y Dakota Johnson.
Melanie Griffith, Antonio Banderas, Pedro Almodóvar y Dakota Johnson. TWITTER

 

Melanie Griffith y Antonio Banderas son un exmatrimonio bien avenido. Cuando pueden se lanzan mensajes positivos y si es necesario posan juntos.
 Esto es lo que ha ocurrido en Los Ángeles.
 En la ciudad se encuentra Banderas promocionando la película Dolor y Gloria que representa a España en los Oscar y con él su director Pedro Almodóvar. 
En una de las proyecciones realizadas se ha encontrado el actor con su exesposa Melanie Griffith que acompañada de su hija Dakota Johnson no ha dudado en apoyar la película con su presencia. Durante el acto, las actrices han posado con Banderas y con Almodóvar en una imagen que Agustín Almodóvar ha publicado en sus redes sociales.
La pareja de actores se conoció rodando Two Much, estuvieron juntos 18 años y tuvieron una hija,  Stella del Carmen.
 Banderas realizó unas declaraciones Vanity Fairsobre su exesposa: "La efervescencia de Melanie era intoxicante. 
Me atraía muchísimo todo ese mundo.
 Melanie es una especie de champán de burbujas, una estrella que sabe comportarse. 
Ella era muy divertida en un momento determinado en que jugamos y lo pasamos muy bien”.
La actriz, de 61 años, contó a la revista PORTER los motivos de la ruptura con Banderas: 
"Parte de la razón por la que mi matrimonio terminó es porque personalmente me quedé atrapada.
 No dejaré que eso vuelva a suceder, quiero disfrutar de la vida, quiero poder hacer lo que quiera".
 También habló de que se sentía "atascada" en su matrimonio con Antonio Banderas. 
 La actriz, que antes estuvo casada con Don Johnson y Steven Bauer, se separó de Banderas en 2014. 
Griffith ha desvelado que sus fracasos matrimoniales la han dejado muy reticente con los hombres. 

Descubierto Higía, el planeta más enano del sistema solar

 

El análisis más detallado hasta la fecha de este asteroide desvela que cumple las condiciones para entrar en la misma categoría que Plutón.

Imagen de Higía tomada por el Telescopio Muy Grande, en Chile.
Un estudio publicado este lunes mantiene que el sistema solar tiene un nuevo planeta enano que es, de hecho, el más enano de todos.
 El cuerpo en cuestión es Higía, el cuarto mayor del cinturón de asteroides después de Ceres, Vesta y Pallas.
Hasta ahora se sabía que Higía cumplía dos de las tres condiciones para ser un planeta enano: orbita en torno al Sol y no ha despejado de su órbita otros cuerpos. 
 Ahora, un equipo internacional de astrónomos ha usado el Telescopio Muy Grande (VLT según su sigla en inglés), situado en el desierto de Atacama en Chile, para averiguar si cumple la tercera condición, que tenga gravedad propia y por tanto tenga forma redonda.
"Gracias a la capacidad única del instrumento SPHERE instalado en el VLT, pudimos resolver la forma de Higía, que resulta ser casi esférica", afirma el investigador principal Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, en Francia, en una nota de prensa difundida por su institución. 
"Gracias a estas imágenes, Higía puede ser reclasificada como un planeta enano, por ahora el más pequeño del Sistema Solar".
Hasta el momento existen cinco planetas enanos confirmados: Plutón, Ceres, Eris, Makemake y Haumea.
 Las observaciones con el telescopio chileno, publicadas este lunes en Nature Astronomy, muestran que el diámetro de Higía es de 430 kilómetros.
 Ceres, considerado el más pequeño hasta ahora, tiene 950 kilómetros.
Las nuevas observaciones ahondan el misterio sobre el origen de Higía, que toma su nombre de la diosa griega de la salud y la higiene. 
Este cuerpo es el mayor de una familia de 7.000 asteroides. Se piensa que su origen está en la descomposición de un cuerpo de unos 100 kilómetros de diámetro hace miles de millones de años. Los astrónomos han realizado simulaciones numéricas para entender las dimensiones de los cuerpos que chocaron. Los resultados apuntan a que la forma esférica de Higía es resultado de una colisión frontal con un proyectil de un diámetro de entre 75 y 125 kilómetros.
 Ese impacto habría ocurrido hace unos 2.000 millones de años y destrozó por completo el cuerpo principal. 
 Una vez las piezas sobrantes volvieron a unirse, le dieron a Higía su forma esférica.
 Fue la última gran colisión en el cinturón de asteroides de los últimos 4.000 millones de años, explica Pavel Ševeček, coautor del trabajo.
 Pero todo esto no encaja con las observaciones realizadas con el telescopio VLT.
 Los astrónomos han cubierto el 95% de la geografía del planeta enano sin hallar ningún cráter compatible con una colisión de las dimensiones estimadas.

 

 

“En pocos países se han entrematado como en Guatemala”

Mario Vargas Llosa presenta en la madrileña Casa de América ‘Tiempos recios’.

  

Mario Vargas Llosa presenta en la madrileña Casa de América ‘Tiempos recios’.

Mario Vargas Llosa, durante la presentación el lunes de 'Tiempos recios', en la Casa de América de Madrid.
Mario Vargas Llosa, durante la presentación el lunes de 'Tiempos recios', en la Casa de América de Madrid. GTRES
Aquella noche, en Santo Domingo, Mario Vargas Llosa se sentó lo más cerca posible de la puerta.
 La cena prometía ser larga y el escritor consideró que una cosa era aceptar la invitación por cortesía pero otra, bien distinta, era quedarse hasta el final.
 “En cuanto se marcharan los primeros comensales, tenía planeado salir tras ellos”, contó ayer el Nobel hispanoperuano.
 Sin embargo, un imprevisto frustró sus planes de fuga.
 El escritor, historiador y poeta Tony Raful apareció de la nada para sentarse a su lado.
 Tras años sin verse, además, su antiguo amigo puso a prueba enseguida la paciencia del escritor y la relación entre ambos: “Mario, tengo una historia para que la escribas”.

 El Nobel, cómo no, frunció el ceño.

 Pero Raful siguió adelante: habló de intrigas políticas y militares, tendió lazos que unían a Rafael Trujillo, el dictador dominicano de La fiesta del chivo, con Carlos Castillo Armas, el golpista que derrocó al presidente guatemalteco Jacobo Árbenz.

 Le narró alianzas secretas y conflictos.

 Y rescató verdades históricas que sonaban a realismo mágico. El escritor nacido en Arequipa, de 83 años, se quedó hechizado. “No conocía esas historias.

 Me puse a averiguar hechos, a documentarme. 

De golpe, me di cuenta de que había empezado a escribir una novela”, relató.

La portada de Tiempos recios (Alfaguara) lucía anoche justo a sus espaldas.
 Delante de él, dos centenares de asistentes escucharon, fascinados, el relato del escritor en la Casa de América. 
 Como le gustaría a él, defensor del empuje del castellano, en las butacas se mezclaban acentos españoles de muchas latitudes. Tiempos recios se ha publicado a la vez en todos ellos.

A la caza de un título para la novela

Mario Vargas Llosa confesó ayer que uno de los problemas que afrontó con su nueva novela fue cómo bautizarla: 
“Tuve muchas dificultades con el título. 
Para mí, es importantísimo, debe ser el emblema de la historia. Inventé uno, otro. 
Pero ninguno me colmaba”.
 Hasta que un día, leyendo la correspondencia de Santa Teresa de Ávila, dio con una carta donde le dice a una amiga: 
“Estos sí que son tiempos recios”. “Inmediatamente me dije: ‘¡Esto es!”, recordó.
“Árbenz quería hacer de Guatemala una democracia capitalista. Este esfuerzo generó un interés enorme.
 Cuando se frustró, provocó manifestaciones en toda América Latina”, relató Vargas Llosa, que a la sazón era un joven universitario y también salió a la calle para expresar su indignación. El Nobel recordó que en aquel momento casi todo el continente sufría dictaduras —“salvo Costa Rica, Chile y Uruguay”— y que el sueño destruido de Guatemala trascendió las fronteras nacionales y llegó hasta Fidel Castro y Che Guevara, entre otros.
 En todo caso, la novela contesta a la pregunta: ¿qué cambió el devenir de América Latina?
 Aunque quizás responda a más cuestiones, también actuales. Ofrece indicios: el poder arrollador de la mentira debe de sonarle familiar a más de uno, como Donald Trump.
Sobre todo este lienzo real, Vargas Llosa extendió sus pinceladas. “Los novelistas tienen una gran ventaja sobre los historiadores: lo que no saben pueden inventarlo.
 Y esto es lo que he hecho yo: sobre un telón de fondo histórico, he añadido muchas cosas. ¿Significa esto que las novelas mienten? Creo que no. Completan la historia”, insistió.
 “Puede que Guatemala sea uno de los lugares más bellos y violentos del mundo. 
Pocos países se han entrematado como los guatemaltecos”, agregó.
El autor explicó que, cuando escribe un artículo, una conferencia o un ensayo, tiene cierta sensación de control sobre lo que hace. “Con la ficción, en cambio, no. 
Quizás mis novelas expresan más mis emociones, pasiones o intuiciones, algo que viene de zonas más profundas de la personalidad. 
Tal vez por eso no me reconozco directamente en ellas. 
 Nunca hubiera pensado que escribiría alguna vez una novela situada en Guatemala”, rememoró. 
Cosas de la vida. 
Al fin y al cabo, también hubiera huido de aquella cena en Santo Domingo.

La última obra de Vargas Llosa completa, a lo largo de 350 páginas, aquel cuento que le regaló Raful. Tiempos recios está ambientada en Guatemala en 1954: el coronel Árbenz ocupa la presidencia y pone en marcha un proyecto democratizador. “Se disponía a hacer reformas para sacar al Estado de la condición medieval en la que vivía y convertirlo en una sociedad moderna”, sostuvo Vargas Llosa. Pero su atrevimiento y su reforma agraria empezaron a ganarle enemigos. Entre otros, Castillo Armas y la multinacional estadounidense United Fruit. La suma de estos factores y la colaboración de la CIA llevaron al golpe de Estado contra Árbenz. En tiempos de Guerra Fría y efecto dominó, el entonces presidente de EE UU, Dwight D. Eisenhower, agitó el fantasma comunista: defendió que, sin esa intervención, Guatemala se entregaría al abrazo de la Unión Soviética.

 

 

28 oct 2019

Queremos tanto a Marisol..................................... Diego A. Manrique

Un libro repasa el problemático legado musical de la actriz malagueña.

Queremos tanto a Marisol
Recordarán aquel relato de Julio Cortázar, Queremos tanto a Glenda,que dio título a su colección de cuentos de 1980. 
Imagina Cortázar a un grupo de seguidores de la actriz Glenda Jackson, seguidores militantes: si ella actúa en malas películas, culpan a los directores y —financiados por un millonario— retocan las cintas para hacerlas merecedoras de su ideal. 
Hasta que su favorita anuncia su retorno y deciden tomar una medida drástica: 
“Queríamos tanto a Glenda que le ofreceríamos una última perfección inviolable. 
En la altura intangible donde la habíamos exaltado, la preservaríamos de la caída, sus fieles podrían seguir adorándola sin mengua; no se baja viva de una cruz”.
Para bien y para mal, Marisol no ha tenido fans tan fatales.
 Hoy se encuentra mucho panegírico y poca investigación. Respecto a la música, su obra se ha diluido en el magma digital. En Spotify, su discografía aparece reciclada en dos docenas de recopilatorios, con los títulos previsibles:
 Lo mejor, Grandes éxitos, hasta surge un disco que empareja sus éxitos con, uh, los del bolerista Moncho. 
Aparte de que algunas grabaciones suenen aquí a cascajo (intenten escuchar su Hey Jude), están ausentes los temas de su LP más adulto, Galería de perpetuas, canciones para mujeres.
Un nuevo libro de Luis García Gil, Marisol-Pepa Flores. Corazón rebelde (Milenio), revisa la carrera de la malagueña, someramente en el caso de las películas y minuciosamente por lo que respecta a los discos. 
Lástima que el tomo no sirva para la consulta rápida, debido a esa misteriosa fobia de las editoriales españolas por los índices.
Portada del libro 'Marisol-Pepa Flores. Corazón rebelde'.
Portada del libro 'Marisol-Pepa Flores. Corazón rebelde'.
Marisol-Pepa Flores. Corazón rebelde analiza la aportación de los diferentes proveedores que construyeron su repertorio: 
Augusto Algueró (con Antonio Guijarro), Juan Pardo, Juan Carlos Calderón, Manuel Alejandro, Caco Senante, Luis Eduardo Aute.
 El libro cubre las reacciones de notables escritores y periodistas ante las sucesivas reencarnaciones de Marisol. 
No olviden que la farándula era un territorio en el que se podían discutir asuntos difíciles de tratar, primero por la censura franquista y luego por los prejuicios de la Transición.
 Su personaje propiciaba textos libidinosos (Umbral, Marsé) pero también aparecieron detractores: Maruja Torres, que como reportera cinematográfica ya había mostrado reticencias ante la estrella, estalló al verla en actos del PCPE de Ignacio Gallego, grupúsculo teledirigido desde Moscú.
Pero, me dirán, esto no tiene mucho que ver con la música.
 Ocurre que apenas fue analizada desde esa óptica: en esos tiempos, como ahora, se concedía más espacio a los conciertos que a los discos.
 Resulta que Marisol actuó poco y dejó muchas incógnitas. ¿Disfrutó con su profesión? ¿Era flamenca y fue empujada al pop? ¿Qué cantaba en su gira latinoamericana de 1969 con Los Sírex como acompañantes?
 ¿Cómo hubieran sonado aquellos poemas de Gil de Biedma que Aute empezó a adaptar?
Ella se retiró antes de que ese proyecto fructificara.
 Su desdicha fue trabajar para Zafiro, compañía caníbal que obligó —lo hizo con muchos de sus artistas— a que Marisol renunciara a sus royalties a cambio de la carta de libertad. 
Uno desearía que aquellos disqueros bandoleros terminen en el octavo círculo del infierno concebido por Dante.