Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 sept 2019

Álex Lequio sufre un nuevo revés en su lucha contra el cáncer

El hijo de Ana García Obregón ha confirmado que sufre un "contratiempo" que no sabe si le llevará de nuevo a EE UU.

alex lequio cancer
Alex Lequio, en una de sus últimas apariciones públicas. GTRES
Álex Lequio, de 27 años, ha sufrido un nuevo revés en su lucha contra el cáncer según él mismo ha desvelado a la revista ¡Hola!. Al parecer durante una revisión rutinaria ha surgido "un contratiempo". 
 Todavía no sabe si tendrá que volver a Estados Unidos, donde inició el tratamiento contra la enfermedad. 
De momento ha contado que se irán tomando decisiones paso a paso, con calma.
 Las alarmas saltaron cuando el pasado fin de semana su madre Ana García Obregón no asistió a la presentación del programa de TVE MasterChef Celebrity en el Festival de Cine de Vitoria.
Álex Lequio comenzó su batalla contra el cáncer, una enfermedad que empezó como un simple “tirón de espalda”, hace 18 meses. Desde que hace un año regresara a España después de siete meses en Estados Unidos tratándose en el prestigioso Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, el hijo de Obregón y Lequio ha ido informado de su estado de salud a través de sus redes sociales y en contadas entrevistas.
 En abril de 2018 se conoció la noticia de su enfermedad, aunque no fue hasta diciembre, cuando concedió su primera entrevista y desveló los detalles de su dolencia.
 En este tiempo perdió 15 kilos y el pelo, algo que no pareció preocuparle. “A mí, mirarme al espejo y parecer un reptil me hace gracia…”, decía sin perder ese sentido del humor del que hace gala. “Esta es una enfermedad en la que, siendo realista, desconoces las idas y venidas y lo que te queda es tomarte cada día como si fuera el último y esperar lo mejor posible.
 Cuando me pasó esto, digamos que me di cuenta de que no podía confiar en que, después de este tren, fuera a pasar otro.
 Y ahora estoy como loco, intentado saltar y subirme a cada uno que pasa", explicó el empresario a la revista ¡Hola!,en una exclusiva que hizo para ayudar a su madre a pagar el caro tratamiento que sigue.
Tras acabar la primera etapa de la terapia en EE UU, el joven sigue ahora su evolución bajo los cuidados de la Clínica de Navarra en Pamplona y con revisiones periódicas en Madrid. 
"Somos una familia que nos reímos de todo, y así vamos a continuar", contó.
 Ejemplo de ello es que, según ha explicado nunca ha dejado de bromear con su familia: 
"A veces me ponía a temblar o a hacer cosas raras de broma, para asustar a mi madre".
El joven había recuperado en los últimos meses su vida profesional y había disfrutado del verano con su nueva pareja y pasando parte de sus días de descanso en la casa familiar que los García Obregón tienen en Palma de Mallorca

 

Letizia estrellada: su último look con vestido de estreno, a análisis

Doña Letizia ha estrenado un vestido negro con microestampado de estrellas, un diseño de estilo lencero con escote con aplique de encaje y falda plisada.

Foto: La reina Letizia, en su acto de este martes. (Limited Pictures)

La reina Letizia, en su acto de este martes. (Limited Pictures)
Arranca la semana laboral para doña Letizia, que ha cumplido este martes con un nuevo acto: ha presidido en la sede de la agencia de noticias Servimedia la reunión de trabajo 'La inclusión de la discapacidad en los medios informativos'.
 Este tema parece interesarle, y mucho, a la Reina, pues la semana pasada ya acudió a un compromiso relacionado con este asunto.
 En concreto, asistió a la III Jornada sobre Tratamiento Informativo de la Discapacidad en los Medios.

Presentado ya el acto, toca ahora hablar del look elegido por la Reina que, a decir verdad, no nos acaba de convencer demasiado. Doña Letizia ha estrenado un vestido negro con microestampado de estrellas, un diseño de estilo lencero con escote con aplique de encaje y falda plisada.
 Una opción que quizás la vemos más para un evento de tarde y que, desde luego, no pega nada con esa chaqueta..

 El look de Letizia. (Limited Pictures)

El look de Letizia. (Limited Pictures)
Y es que quizás para ser previsora, y por los 18 grados que hay en Madrid, la esposa de Felipe VI se ha colocado una americana que ya guardaba en su armario.
 Se trata de una blazer en color blanco y negro que pertenece a Carolina Herrera y que estrenó el año pasado en un acto en Extremadura. 
Aquella vez eligió una top también lencero negro y pantalones a juego; sin duda, una elección mejor, ya que al ser la chaqueta tan formal no acaba de casar con el vestido.
Letizia durante la reunión. (Limited Pictures)
Letizia durante la reunión. (Limited Pictures)

En cuanto a joyas, se ha decantado por las estrellas de Chanel relizadas en oro blanco y diamantes que combinan a la perfección con el estampado del vestido. 
Por otro lado, no se ha despegado de su anillo de plata contrachapada bañada en oro amarillo de Karen Hallam. Suponemos que es muy especial para ella, pues apenas se lo quita.
Volveremos a ver a la Reina el jueves, cuando presidirá junto al Rey la III Reunión del Pleno de la Comisión Nacional para la conmemoración del V Centenario de la expedición de la primera vuelta al mundo de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Posteriormente, se trasladarán al Archivo General de Indias, donde inaugurarán la exposición 'El viaje más largo'.

Como complementos, la Reina ha elegido los salones destalonados de ante negro de CH Carolina Herrera que también tiene en azul, rojo, camel y nude, así como una cartera de mano en black & white de Magrit
 Tiene los zapatos a juego con este clutch, pero no ha querido abusar de la combinación optando por unos solo en negro.
 Decisión acertada.
 Detalle del look de Letizia. (Limited Pictures)
Detalle del look de Letizia. (Limited Pictures)

 

Érika Ortiz Rocasolano, la hermana de la Reina que siempre tenía frío

La hermana pequeña de la reina Letizia era una mujer muy especial, la que más trato tuvo con los periodistas después de la boda. 

Dejó su trabajo en una editorial porque creía que le venía grande.

Foto: Érika Ortiz, en la boda de su hermana Letizia. (EFE)

Érika Ortiz, en la boda de su hermana Letizia. (EFE)

Érika Ortiz Rocasolano era la pequeña de la casa.
 La más dulce y la que tuvo más relación con los periodistas una vez que el huracán Borbón formó parte de la familia.
 La boda de su hermana Letizia con el príncipe Felipe supuso un cambio radical para todos ellos. 
Y más para Érika, que aparentemente era la más vulnerable de las tres y también la menos perfeccionista.
 En Oviedo los conocidos y amistades de la abuela Menchu las tenían clasificadas cuando se referían a ellas y no se acordaban de sus nombres.
 Eran la lista (Letizia), la guapa (Telma) y la bohemia (Erika). 
Cada una marcada por su vida académica y laboral.
Este 7 de febrero se cumplían doce años de su desaparición, que conmovió no solo a sus amigos y conocidos sino a todo el mundo cuando se supo de la tragedia.
Carla Vigo Ortiz, la hija de Érika y Antonio Vigo. (Redes sociales)
Carla Vigo Ortiz, la hija de Érika y Antonio Vigo. (Redes sociales)
Con Érika tuve un trato más o menos cercano. La primera vez que supimos de ella fue en la presentación oficial del noviazgo en el Palacio de El Pardo. 
Ella estaba acompañada de Antonio Vigo, que nunca quiso apropiarse de una fama colateral que le podía haber venido bien, como sí hizo años después Telma al aceptar un puesto que no existía y creado para ella en el Ayuntamiento de Barcelona.

En el caso de la pequeña Ortiz había estudiado Bellas Artes, igual que Antonio Vigo, el padre de su hija Carla. 
La joven ha sido invisible hasta que cumplió la mayoría de edad el año pasado y a partir de ese momento ha querido compartir con sus seguidores parte de su vida.
 Lo último ha sido una carta muy emotiva dirigida a su madre en el aniversario de su muerte.
Desde que falleció Érika, Vigo tenía muy claro que su hija solo tenía que estar bajo su manto protector, como así ha sido.
 Una vez que cumplió los 18 años, ha sido ella la que ha elegido dar el paso y publicar sus inquietudes, gustos y aficiones en su Instagram.
 Su padre sigue manteniendo ese anonimato del que nunca quiso salir. Es profesor en Aranjuez, forma parte del grupo Pro Arte y ha recibido premios por su trabajo como artista.
 El último ha sido del Gobierno chino en la exposición Internacional de Escultura WUHU.

Érika no tuvo tiempo para desarrollar su faceta estrictamente artística.
 Los que sí conocieron su obra (nunca expuesta) decían que tenía talento. 
 Cuando se le preguntaba por ese tema prefería pasar de largo. Pensaba que cualquier cosa que hiciera tendría repercusión por ser la 'hermanísima', un estatus que nunca utilizó.
 Después paso a ser 'erikísima' para la prensa y en vez de enfadarse, añadía ese aumentativo al periodista que así la había bautizado.
El rey Felipe, Paloma Rocasolano, Letizia Ortiz y Paco Rocasolano, en el responso de Érika. (Cordon Press)
El rey Felipe, Paloma Rocasolano, Letizia Ortiz y Paco Rocasolano, en el responso de Érika. (Cordon Press)
Trabajó durante un tiempo como directora de comunicación de la elitista revista italiana 'FMR/Arte' en la delegación de Madrid. Un puesto que le vino grande y que abandonó al cabo del tiempo. Recibía en su despacho, donde, a pesar de la calefacción, siempre tenía frío.
 Los lunes cuando llegaba y aún no se había caldeado el edificio se quitaba los zapatos y se colocaba unos patucos de lana, que contaba le había tejido la madre de una amiga.
 En ese trabajo tuvo que organizar varias presentaciones.

Se echó a llorar

Una de ellas fue en el Casino de Madrid de la calle Alcalá. Recibía a los invitados junto a los grandes jefes italianos. 
No lo pasó bien en los saludos porque desconocía el nombre de muchos de los convocados y tuvimos que ser los periodistas los que la íbamos apuntando.
 Una de las informadoras fue Paloma Gómez Borrero, que unos meses después se encargó de enseñarle el Vaticano como solo ella sabía hacerlo.
Una mañana se quedó dormida en el hotel y no llegó a la visita privada con el enfado de la periodista y del resto del grupo.
 En el almuerzo posterior, Érika estaba tan agobiada que se echó a llorar ante el asombro de los presentes. 
A diferencia de sus hermanas, esta vulnerabilidad que no supo o no pudo superar la acompañó durante los últimos años.
 Como decía su hija, Carla Vigo, en su carta de aniversario: “A veces pienso qué te hicieron. Yo sé que no eras tú y que, si hubiese sido por ti, no hubiese cambiado nada”.




 

Marie, violada e imputada............................ Tommaso Koch

Netflix adapta en la miniserie 'Creedme' la investigación que obtuvo el Pulitzer en 2016 sobre un agresor en serie y el escepticismo que sufrió una de sus víctimas.

En vídeo, el tráiler de 'Creedme'.
Un día de 2008, Marie entró en la comisaría de Lynnwood (EE UU) y denunció que la habían violado.
 Tenía entonces 18 años.
 Dijo que un hombre blanco, de más de un metro y setenta, irrumpió en su casa, la amenazó con un cuchillo, la amordazó y abusó de ella.
 Durante la semana siguiente, repitió varias veces sus recuerdos a la policía: ofreció más detalles —su agresor era delgado y llevaba una sudadera gris—, aunque también alguna contradicción.
 Suficiente para que su madre adoptiva dudara y trasladara su escepticismo a los investigadores. 
Los interrogatorios se volvieron más agresivos y Marie, más timorata. 
Finalmente, la joven confesó que se lo había inventado todo, en busca de atención.
 Se disculpó, su historia acabó en la prensa y un amigo le llamó indignado: “¿Cómo pudiste mentir sobre algo así?”.
 De golpe, el mundo de Marie se puso del revés: la acusada era ella.

De golpe, el mundo de Marie se puso del revés: la acusada era ella. 

Y se enfrentaba a un año de cárcel, por una presunta denuncia falsa.

 Su relato, sin embargo, no podía ser más verdadero.

“El género del true crime [contar un crimen real] siempre necesita una razón detrás.
 Si no, solo es sensacionalismo.
 La nuestra era contribuir a explicar por qué tan a menudo las víctimas de violación no son creídas, ayudar a mostrar esa cultura de la duda que rodea las denuncias de abuso sexual”, asegura Ken Armstrong. 
El periodista estadounidense es coautor, junto con el reportero T. Christian Miller, de Creedme, una investigación que obtuvo el Pulitzer en 2016 y que editó en España Libros del K.O. Y que ahora pasa a la pantalla: el 13 de septiembre, Netflix estrena una miniserie basada en su trabajo y protagonizada por Toni Collette, entre otras actrices. 
En las 342 páginas de Creedme, el drama de Marie se mezcla con el de otras víctimas del mismo agresor, pero escuchadas y creídas.
 A la vez, los periodistas esbozan un perfil del violador, siguen su pista y reconstruyen la operación policial que detuvo su caza metódica y en serie.
Hizo falta una insólita coordinación de varias detectives, que trabajaban a cientos de kilómetros entre ellas, para enviar a prisión a Marc O’Leay. 
Y una todavía más sorprendente cooperación permitió el reportaje: la de Miller y Armstrong, quienes también asesoran a Netflix para la miniserie.
 El primero dio con la noticia de que varios policías buscaban a un violador en serie por todo Colorado. El segundo supo de la pesadilla kafkiana que vivía Marie. 
En lugar de hacerse la guerra a golpes de scoops, se pusieron en contacto.
 Que trabajaran para dos organizaciones sin ánimo de lucro (ProPublica y The Marshall Project) ayudó.
 Ante tanto espíritu colaborativo, la excepción de la comisaría de Lynnwood, volcada en acusar a Marie, resulta todavía más sangrante.

“Como lector y espectador, sabes que la víctima de una violación está viva y debes lidiar con el dolor que está sufriendo. Resulta muy incómodo. 
Además, el final de estas historias de true crime suele ofrecer una solución. No es el caso”, agrega Miller.
 Para ambos autores, sacudir el confort y la conciencia del público era parte esencial del relato.
 Pero cómo hacerlo era otro asunto espinoso, que ahora se traslada a la pantalla: en su prosa, Armstrong y Miller buscaron un equilibrio que rehuyera lo morboso pero no dulcificara la realidad. Aun así, han sido acusados de ambas cosas, en distintas reseñas. Puede que sea el mejor indicio de que lo han conseguido.
Aunque libro y serie aspiran a más. “Hay un enorme desconocimiento sobre estos traumas.
 Se tiende a pensar que alguien herido debería actuar de una cierta manera. 
Si no, no es creíble”, lamenta Armstrong. 
Ante ello, la versión de papel de Creedme ofrece datos, informes y contexto.
 Cuenta que hasta 1970 los jurados de EE UU tenían órdenes de actuar con escepticismo frente a los delitos sexuales y que entre un 63% y un 68% de las agentes de policía del país ha sufrido acoso y discriminación.
 O aclara que entre una cuarta parte y dos tercios de los violadores suelen repetir su crimen. Por comparar, tan solo el 1% de los asesinos se vuelve serial.
Creedme cita a expertos que colocaron las denuncias falsas en 2009 entre el 2% y el 8% del total. 
A la vez, el libro da voz a una de las detectives del caso, para sugerir un camino alternativo tanto a dudar de la víctima como al creerla sí o sí. “Se trata de escuchar. Y corroborar o refutar su versión a medida que avanza la investigación”, plantea Stacy Albright. Marie solo contaba verdades.
 Pero nadie quiso oírlas.