Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

20 jun 2019

La eterna mala racha de Lindsay Lohan

Pese a sus esfuerzos, la actriz no consigue remontar: su 'reality show' se ha cancelado en la primera temporada y su club de Mykonos se ha visto obligado a cerrar.

Lindsay Lohan, en su 'reality'. En vídeo, tráiler de Lindsay Lohan's Beach Club. CORDON PRESS | VÍDEO: MTV

No es una buena racha para Lindsay Lohan.
 La actriz, de 32 años, se acaba de quedar sin el reality show que protagoniza en MTV al mismo tiempo que ha cerrado el exclusivo chiringuito que tenía en Mykonos
Según señala Page Six, la cadena estadounidense de televisión no renovará una segunda temporada para Lindsay’s Lohan Beach Club, centrado precisamente en el local que la intérprete de Chicas Malas abrió en 2018 en la isla griega.
El reality show se estrenó en enero con una buena audiencia que seguía con interés la vida diaria de Lohan y su labor como dueña y propietaria del chiringuito, así como su relación directa con cada uno de los trabajadores del local. 
Sin embargo, a medida que pasaron los meses la audiencia se desplomó porque “no había suficiente drama”. 
De hecho, The Hollywood Reporter, revista especializada en cine y televisión, llegó a calificar el programa de “insípido y tedioso”. “Los productores querían darle una vuelta para animar el programa y pensaron en centrarlo en Lindsay, en su madre Dina y en su hermana Ali, pero eso no iba a suceder”, dice una fuente cercana a la producción del programa a Page Six
“La gente quería ‘más caos’. Su negocio no necesitaba ser transmitido por televisión”, añade la misma fuente.
Después de conocerse que MTV no continuará con el reality, en Tripadvisor —la página que proporciona reseñas de locales y restaurantes— ya aparece que el club de Mikonos de Lohan está cerrado.
 En la propia web del restaurante se siguen mostrando fotos e información del sitio aunque no se pueden realizar reservas, sin embargo también aparece un gran cartel que avisa de lo que previsiblemente podrá ser un nuevo negocio para Lohan:
 otro restaurante en Alimos, Atenas, bajo el nombre Lohan Seaside.

 

Lindsay Lohan, en un fotograma de su 'reality show', 'Paradise Boss' . 
Lindsay Lohan, en un fotograma de su 'reality show', 'Paradise Boss' . CORDON PRESS
Lindsay Lohan pasó de ser una de las actrices jóvenes más famosas de Hollywood, después de protagonizar exitosas películas como Tú a Londres y yo a California (1998), Ponte en mi lugar (2003) o Chicas malas (2004), a ser conocida por sus problemas con las drogas y con la justicia. 
Entre 2007 y 2013, desde sus 21 años, fue a rehabilitación seis veces, y entró y salió de la cárcel en repetidas ocasiones por robo, conducción en estado de embriaguez y posesión de drogas.
 En 2016 volvió a acaparar titulares cuando el que era su prometido, el joven millonario ruso Egor Tarabasov, la agredió ante las cámaras estando, precisamente, en una playa de Mykonos. 
Pese a su intento de desaparecer del foco mediático —desde hace cuatro años vive en Dubái donde los paparazis están prohibidos — la actriz no ha dejado de ser el centro de la polémica.
El pasado mes de agosto unas controvertidas declaraciones en The Times acerca de que el #MeToo hace más débiles a las mujeres provocaron un gran revuelto en las redes sociales.
 Igual que cuando defendió públicamente a Harvey Weinstein y lo mismo que ocurrió meses después cuando, en octubre, la ahora empresaria decidió retransmitir en directo en su Instagram, donde tiene 7,7 millones de seguidores, cómo perseguía a una familia de refugiados sirios para que pudiera llevarse a los niños a su hotel y que no estuviesen en la calle, terminando aquello en un altercado físico con la madre de los pequeños.
Sin embargo, Lohan siempre ha reconocido sus excesos y de un tiempo a esta parte asegura sentirse renovada y madura.
 Prueba de ello, dice, es su nueva etapa como emprendedora. Sus aventuras empresariales en el mundo de la hostelería comenzaron en 2016 cuando, junto al empresario griego Dennis Papageorgiou, creó el Lohan Nightclub en Atenas, una discoteca en la que ella aparecía como atracción promocional dos veces al mes.
 Pero su verdadera pasión, como ella misma relató en una entrevista a The New York Times, la puso en el Lohan Beach House, el exclusivo chiringuito de Mykonos que abrió en mayo de 2018 y actualmente cerrado.
La foto policial de Lindsay Lohan cuando fue detenida por conducir bajo los efectos de sustancias tóxicas, en 2010.
La foto policial de Lindsay Lohan cuando fue detenida por conducir bajo los efectos de sustancias tóxicas, en 2010.
Solo un año después parece que no termina de encontrar su sitio y ha decidido volver a probar suerte en otro destino.
 Falta por descubrir si la falta de acompañamiento de las cámaras, con la cancelación del reality, le otorgarán su ansiado éxito o si seguirán siendo sus ocurrencias lo que continúe acaparando titulares.


‘Pasapalabra’ y ‘¡Boom!’: concursantes de 10 para enganchar a la audiencia

Jero y Orestes llevan más de 40 enfrentamientos en ‘Pasapalabra’ y Los Lobos superan los dos años en ‘¡Boom!’.

Orestes Barbero y Jero Hernández llevan 45 programas enfrentándose en 'Pasapalabra'.
Orestes Barbero y Jero Hernández llevan 45 programas enfrentándose en 'Pasapalabra'.

 

Desde mediados de abril, dos concursantes acaparan Pasapalabra. Jerónimo Hernández y Orestes Barbero son los protagonistas de los enfrentamientos más seguidos de la televisión española: los que se desarrollan en torno al Rosco. 
Ambos llevan 45 programas en un duelo que ha hecho de ellos ya los participantes que en más ocasiones se han enfrentado en el espacio de Telecinco, superando a Antonio Ruiz y Jaime Conde y los 38 cara a cara que mantuvieron entre octubre y noviembre de 2017.
 Mientras, en la cadena de la competencia, el equipo de Los Lobos ha sobrepasado en Antena 3 los dos años de participación en ¡Boom! 
 Esas largas permanencias se han convertido en un filón para estos programas, que logran así fidelizar a una audiencia que permanece enganchada a la espera del esperado final feliz: la obtención del premio.
La igualdad en sus enfrentamientos es máxima, tanto que en muchas ocasiones han preferido empatar y asegurar así el regreso de ambos en el siguiente programa sin tener que pasar por la prueba que, al principio de cada programa, decide quién es el concursante que se enfrenta al ganador de la anterior entrega.
Tanto ¡Boom! como Pasapalabra, los dos concursos diarios que más audiencia reúnen actualmente en España (rondan los dos millones de espectadores), están abonados a participantes de larga duración.
 En ¡Boom!, Los Lobos dejaron atrás hace casi un año el récord Guinness de más victorias consecutivas en un concurso televisivo y ya llevan más de dos años asomándose a la pequeña pantalla de lunes a viernes.
 En Pasapalabra, y tras los 168 programas que estuvo Fran González hasta que logró llevarse el premio del bote, el concurso repescó a Jero en febrero tras unos programas especiales a los que regresaron algunos de los concursantes más populares del espacio. Así, siempre hay una cara familiar para los espectadores optando por llevarse el ansiado bote.


Tanto Jero como Orestes ya eran conocidos por los seguidores de Pasapalabra por anteriores participaciones.
 Jero (Salamanca, 54 años) es licenciado en Ciencias de la Educación y trabaja como funcionario de la Universidad de Salamanca.
 En una anterior participación en el concurso acumuló 133.800 euros tras 121 programas, aunque cayó eliminado sin lograr el bote acumulado.
 Orestes (Burgos, 22 años) estudia también en la Universidad de Salamanca. Es graduado en Filología y estudia un Máster en Literatura Española e Hispanoamericana, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.
 Ya había probado suerte en Pasapalabra cuando tenía 19 años, pero su participación fue breve.
La igualdad en sus enfrentamientos es máxima, tanto que en muchas ocasiones han preferido empatar y asegurar así el regreso de ambos en el siguiente programa sin tener que pasar por la prueba que, al principio de cada programa, decide quién es el concursante que se enfrenta al ganador de la anterior entrega.
Tanto ¡Boom! como Pasapalabra, los dos concursos diarios que más audiencia reúnen actualmente en España (rondan los dos millones de espectadores), están abonados a participantes de larga duración. 
En ¡Boom!, Los Lobos dejaron atrás hace casi un año el récord Guinness de más victorias consecutivas en un concurso televisivo y ya llevan más de dos años asomándose a la pequeña pantalla de lunes a viernes.
 En Pasapalabra, y tras los 168 programas que estuvo Fran González hasta que logró llevarse el premio del bote, el concurso repescó a Jero en febrero tras unos programas especiales a los que regresaron algunos de los concursantes más populares del espacio. Así, siempre hay una cara familiar para los espectadores optando por llevarse el ansiado bote.

19 jun 2019

Barcelona sigue amando a Woody Allen...................... Miquel Jurado.

La gente que abarrotaba los jardines del Palacio Real de Pedralbes estaba allí por simpatía, para demostrar su amor por un personaje querido y admirado en la ciudad.

Woody Allen
Woody Allen el martes en el festival Jardins de Pedralbes.
En Estados Unidos a Woody Allen ya lo han echado a la hoguera y han prendido la pira sin esperar resultados judiciales.
 Hasta la poderosa Amazon se ha cebado con el cineasta.
 Por aquí, en cambio, los juicios mediáticos paralelos y las habituales difamaciones en redes sociales han intentado hacer su trabajo con maléfica precisión, pero no parecen haber conseguido gran cosa. 
 Como mínimo no en Barcelona.


Woody Allen
Woody Allen el martes en el festival Jardins de Pedralbes.

Woody Allen fue el primero en agotar las entradas del festival Jardins de Pedralbes y se pusieron a la venta en un momento de ebullición mediática a su alrededor.
 Las más de tres mil personas que ayer asistieron a su actuación no parecieron en ningún momento arrastradas por el morbo de ver al monstruo depredador en vivo, ni mucho menos.
 La gente que abarrotaba los jardines del Palacio Real de Pedralbes estaba allí por simpatía, para demostrar su amor por un personaje querido y admirado en la ciudad. 
Y lo hizo calurosamente aunque en el aspecto musical, y siendo generosos, la cosa no pasara de mediocre.

A la entrada de los jardines muchos se hicieron la foto de rigor con su enorme figurón de cartón a tamaño natural; una empleada del festival te podía hacer la foto con tu propio móvil para que no fuera necesario recurrir a selfies excesivamente forzados.
Es sabido que el público no va a un concierto de Woody Allen por la música.
 Mientras paseaban por el sumamente agradable entorno de los jardines, con sus bares, tumbonas, estanques animados por el croar de alguna rana y un par de escenarios alternativos, muchos se preguntaban qué iba a tocar el cineasta asustados por el programa de mano en el que se especificaba que "volvía a Barcelona sin un repertorio predeterminado". 
No, lo importante no es lo que vaya a tocar, ni siquiera cómo lo toque, lo importante es que esté allí, verle en carne y hueso y, sin duda, después poder explicarlo a las amistades que se quedaron sin entrada.
Y Woody Allen volvió a escenificar su papel. 
El de clarinetista aficionado, él siempre se ha tildado a sí mismo de aficionado, pasando el rato en algún tugurio de Nueva Orleans antes de que la marina estadounidense cerrara el barrio de Storyville, donde estaban los garitos, y expulsara de la ciudad a putas y músicos de jazz.
 Y hace muy bien su papel de aficionado: en ningún momento da muestras de saber tocar el clarinete, ni se esfuerza por conseguir sacarle algún sonido que no sea molesto para el oído y desentone con el resto de la banda.
Rodeado del solvente sexteto de su amigo Eddy Davis, Allen recorrió viejos estándares de dixieland.
 Música sencilla y efervescente que hasta consiguió que el público marcara el ritmo con sus pies contra las gradas. 
Davis hasta cantó alguna entrañable cancioncilla mientras Allen parecía dormitar en su silla. 
Lo parecía , pero no estaba dormido, llegado el momento saltaba como un resorte y se incorporaba a la banda y hasta tomaba con total naturalidad algún solo.
Setenta y cinco minutos exactos, despedida y, tras la insistencia del público que no había tenido suficiente, regreso para la obligatoria tanda de bises.
 Misión cumplida. Ahora Allen ya puede seguir buscando localizaciones para rodar su siguiente película en España.
 Aquí, vista la reacción del público, no va a tener el menor problema. 

 

Nada es eterno en Italia salvo Raffaella Carrà, que vuelve a la televisión a los 76 años

La cantante, actriz y presentadora, que hizo un amago de retirarse hace dos años, regresa con un exitoso programa de entrevistas por el que han pasado Sofia Loren o Paolo Sorrentino.

cumpleaños Raffaella Carra
Raffaella Carrà, en 2017 en Madrid. GTRESONLINE