Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

21 may 2019

Sara Carbonero, operada de un cáncer de ovario

La periodista anuncia su enfermedad tres semanas después de que su marido, Iker Casillas, sufriera un infarto.

Sara Carbonero cancer
La periodista Sara Carbonero, en una imagen de archivo.
La periodista Sara Carbonero, de 35 años, ha sido operada de un "tumor maligno de ovario", según ha informado en un mensaje publicado en su perfil de Instagram.
 La esposa del futbolista Iker Casillas ha anunciado su enfermedad tres semanas después de que el portero, de 38 años, sufriera un infarto por el que tuvo que ser operado de urgencia y del que ya ha sido dado de alta.
 "Afortunadamente lo hemos pillado muy a tiempo pero todavía me quedan unos meses de lucha mientras sigo el tratamiento correspondiente", ha escrito hoy la presentadora sobre el cáncer, "esa dichosa palabra de 6 letras que todavía me cuesta escribir".
Carbonero regresó a la televisión con una sección semanal de entrevistas en Deportes Cuatro, que comenzó el pasado febrero con el patinador Javier Fernández. 
La vuelta se produjo casi cuatro años después de que Carbonero dejase los platós para seguir a Casillas a Oporto, donde él continuó con su carrera deportiva tras abandonar la portería del Real Madrid. Cuando se marchó, Carbonero era una popular presentadora de deportes y una de las influencers más reconocidas y buscadas por las firmas.
 La pareja comenzó a salir a principios de 2010, se casó en una íntima ceremonia ante notario en 2016 y tienen dos hijos.

 

‘Un hombre y una mujer’, medio siglo más tarde

El director Claude Lelouch recupera a los personajes de su mítico romance de 1966 en una inesperada secuela que se ha presentado en el Festival de Cannes.

 
Anouk Aimee, a la izquierda, y Claude Lelouch posan en el festival de Cannes.
Anouk Aimee, a la izquierda, y Claude Lelouch posan en el festival de Cannes. GTRES
Si fuese un hombre razonable, Claude Lelouch no habría filmado su nueva película.
 Como no lo es, decidió seguir lo que le dictaba su instinto: una continuación de Un hombre y una mujer, aquel hito del cine romántico que marcó una época a finales de los sesenta.
 “Los artistas somos como Juana de Arco: a menudo, oímos voces. Y algunos días, esas voces suenan con tanta nitidez que de nada sirve llevarles la contraria”, relata Lelouch, hecho un figurín a sus 81 años, desde una playa privada de la Croisette que, a primerísima hora de la mañana, parece reponerse de la fiesta salvaje que tuvo lugar en ella la noche anterior.
En Les plus belles années d’une vie (Los años más bellos de una vida), presentada fuera de competición en el Festival de Cannes, Jean-Louis Trintignant y Anouk Aimée retoman los personajes que interpretaron en el original, 53 años después de su estreno.
 Se han convertido en dos octogenarios a los que la vida separó y luego no trató con especial cariño. 
El antiguo piloto de carreras al que interpretaba Trintignant tiene graves problemas de memoria, pero recuerda vívidamente aquel grandioso romance que solo sus infidelidades lograron truncar. 
Su hijo decide acudir en busca de Anne, la script a la que encarnaba Aimée, para pedirle que vaya a visitarle a la residencia de ancianos donde ha tenido que internarlo.
 Pese a su aprensión inicial, ella termina por aceptar, marcando el comienzo de una nueva historia. 
 Para Lelouch, rodar esta película no era simplemente un deseo. “Era más bien un deber”, sostiene. 
“Me dije que, si los tres seguíamos vivos, tenía que ser por algo. No podía dejar pasar esta oportunidad.
 Es la primera vez en la historia del cine que un director puede reencontrarse con los mismos actores más de 50 años más tarde. Rodar la película es mi forma de dar gracias al cielo”, afirma el director.
 Tuvo la idea hace tres años en este mismo festival, al presentar una copia restaurada de la película original en su 50º aniversario. 
“Me pasé toda la proyección observando a Jean-Louis y a Anouk, sentados a mi lado, en lugar de mirar a la pantalla”, recuerda Lelouch.
 “Quise filmarlos tal como son hoy, con sus achaques y sus arrugas. El problema es que nadie quiso que hiciera esta película. Ningún productor apostó por una película de viejos y para viejos”. Tampoco los propios intérpretes, reacios a volver a interpretar sus papeles.
 La insistencia de Lelouch terminó por convencer a Aimée, de 87 años, y luego a Trintignant, de 88, pese a que este último hubiera anunciado que se retiraba del cine a causa de su cáncer de próstata. Aceptó a condición de que el rodaje fuera corto y liviano. “Terminamos filmando en 10 días.
 En la primera jornada le prometí a Jean-Louis que, si no quedaba satisfecho con las primeras escenas, lo dejaríamos correr”.
 Al caer la noche, Trintignant no protestó. La película pudo llegar a buen puerto.

 Sus reticencias eran comprensibles.

 Era difícil igual la película original, que conquistó la Palma de Oro en 1966 y situó a su director, que entonces era un insolente desconocido de 28 años, en el mapa del cine francés.

 Después ganó dos Oscar, generó innumerables copias y propulsó al compositor Francis Lai, fallecido en 2018 pocos días después de terminar la grabación de la banda sonora de esta secuela, como compositor homologado de cualquier melodrama que se preciase.

 Además de hacer más por Normandía como destinación turística que cualquier cuadro de los impresionistas.

 La película introduce flashbacks con fragmentos de la cinta original. La sorpresa es que el nuevo metraje no desmerece. 

Al reunir de nuevo a su dream team, Lelouch redescubrió a dos actores insuperables. 

“Son como el vino, han envejecido formidablemente.

 Son mejores que cuando eran jóvenes. Entonces intentaban resultar seductores. Ahora han llegado a lo esencial”, opina el director respecto a la sobriedad que desprenden sus miradas. 

“A Jean-Louis le han pasado cosas terribles. 

Se le han muerto dos hijos, está enfermo y casi no puede caminar. Y, pese a todo, nunca ha sido mejor actor que ahora. Con Anouk pasa lo mismo. 

A una mujer, la edad es lo más terrible que le pueda pasar, pero nunca la he encontrado tan bella como en el presente”.

 La película tiene aires de testamento tripartito. 

Pero, por lo menos en el caso de Lelouch, es solo una falsa impresión.

 Lejos de su imagen de romanticón empedernido, el director tiene a punto una película “de corte experimental” que ha rodado con un grupo de estudiantes de cine: una comedia musical filmada con un iPhone, que se estrenará en Francia después del verano. 

“El móvil es la cámara con la que he soñado toda mi vida. Gracias a ella, vuelvo a tener 20 años.

 Creo que nunca he filmado tan bien”. La película, que se titulará La virtud de los imponderables, relata un suceso trágico durante una fiesta de la vendimia en la Borgoña.

 “La vida tiene dos mitades, pero algunos privilegiados tenemos derecho a una tercera parte”, dice Lelouch antes de despedirse, dispuesto a sacar el mayor partido posible a su tiempo de descuento. 

 Exactamente igual que sus personajes.

Iker Casillas: “Este no ha sido un gran cumpleaños”

El portero celebra sus 38 años tres semanas después de sufrir un infarto que cambiará su carrera.

Iker Casillas, en la celebración de su cumpleaños.
Iker Casillas, en la celebración de su cumpleaños. INSTAGRAM
Han pasado tres semanas desde que Iker Casillas sufriera un infarto del que tuvo que ser operado y del que ya ha sido dado de alta. 
Por ello, el guardameta del Oporto tiene dobles motivos para celebrar: por haber salido del trance médico y porque el 20 de mayo ha cumplido 38 años, en casa y rodeado de los suyos. 
El portero ha estado acompañado de los suyos en esta fecha, especialmente señalada este año.
 Ante la avalancha de gestos de cariño, ha querido agradecer las buenas palabras de tantos con un mensaje en su cuenta de Instagram y con una fotografía en la que, con una sonrisa más bien forzada, agarra dos globos con su nueva edad. 
 
"Esta vez, no ha sido un gran cumpleaños", confiesa el propio Casillas en el arranque de su mensaje. 
"Estoy seguro que en algún momento de vuestras vidas os ha pasado alguna cosa, ese día o días atrás, que hace que no tengáis tan buen recuerdo.
 No estamos exentos de que eso nos pase. Aún así, he tenido que posar y mostrar esta cara algo alegre", relata el integrante del Oporto.

Sin embargo, él mismo sabe que es una ocasión para celebrar. "¡Tengo que estar feliz, feliz porque desde hace 20 días uno sigue estando aquí con vosotros!
 Los 37 se fueron... ¡menos mal! Qué nos traerán los 38... por ahora, verlos", afirma, y termina su mensaje dando las gracias "a todas aquellas personas que se han tomado un minuto de su tiempo" para felicitarle a través de Instagram, donde acumula casi 15 millones de seguidores.
Compañeros y excompañeros de equipo y profesión como Sergio Ramos ("Feliz cumpleaños, melón. No más sustos", escribía el sevillano), David Beckham, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Luis Figo, Marcelo, Fernando Sanz o Gaizka Mendieta han aprovechado una jornada tan señalada para mandarle su cariño y buenos deseos. También su esposa, la periodista Sara Carbonero, colgaba varias imágenes de la celebración familiar junto a sus hijos Martín y Lucas —en la que no faltaron globos, gorros festivos, tarta y velas— junto a frases como 
"Celebramos tu vida" y "Cumpleaños atípicos pero igualmente llenos de amor. Sonríe siempre".
Tras el infarto que sufrió durante un entrenamiento y por el que tuvo que ser operado de urgencia, Casillas permaneció cinco días en un hospital de Oporto.
 A su salida, el exfutbolista del Real Madrid (equipo del que se marchó hace cuatro temporadas, las que lleva en el club portugués) dio las gracias a los doctores y al centro médico y explicó que tendría que estar en reposo "un par de semanas, o incluso un par de meses". 
Emocionado, relató: "No sé qué será el futuro, lo importante es estar aquí".
 Los próximos meses tendrá que decidir cual será ese destino, personal y profesional, algo para lo que había decidido esperar hasta cumplir 40 años.

 

Guillermo de Inglaterra habla del “dolor como ningún otro” que sintió al perder a su madre

El primogénito de Diana de Gales desvela sus sentimientos en un unas charlas sobre salud mental.

El príncipe Guillermo, en un partido de fútbol en Londres el 18 de mayo. 

El príncipe Guillermo, en un partido de fútbol en Londres el 18 de mayo. Getty Images

 La muerte de Diana de Gales afectó profundamente a sus hijos Guillermo y Enrique de Inglaterra, que tenían entonces 15 y 13 años respectivamente.

 La imagen de los dos niños, enfundados en sus trajes con corbata, andando circunspectos detrás del féretro de su madre fallecida en un accidente de tráfico en París el 31 de agosto de 1997, es difícil de olvidar.

 Pero lo que sintieron durante aquellos días permaneció en el seno de la familia hasta que con motivo del 20º aniversario de la muerte de Lady Di, ambos fueron desvelando retazos de la pena que sintieron entonces y que les perseguirá el resto de su vida.

 A finales de la semana pasada fue el príncipe Guillermo quién habló abiertamente sobre la trágica pérdida de su madre y sobre cómo cambio su vida para siempre.

 Lo hizo en una entrevista con la cadena BBC acerca de la salud mental, uno de los aspectos en los que está personalmente también junto a su esposa, Kate Middleton, que ha hablado sobre ello en charlas y asociaciones benéficas y que durante un día fue redactora jefa de la edición británica del HuffPost y se centró en la salud mental.

 En el caso de este documental, que tiene más capítulos que protagonizan el futbolista Thierry Henry o el entrenador Gareth Southgate, el objetivo es ayudar a otras personas, específicamente a los hombres, a hablar sobre sus emociones.

 “Cuando estás desconsolado, especialmente a una edad temprana, sientes un dolor como ningún otro”, dice el príncipe Guillermo en este encuentro. 

“Sabes que en tu vida va a ser muy difícil encontrar algo que sea peor que ese dolor”, continúa explicando a quienes le escuchan.

 Sin embargo, el duque de Cambridge continúa explicando a su audiencia que aunque perder a un ser querido puede ser muy difícil de superar, él encontró la fuerza para poder compartir lo que sintió con otras personas que se han encontrado en la misma situación: 

“Te acerca tanto a todas esas personas que han sido víctimas del duelo que instantáneamente, cuando hablas con alguien… a veces casi puedes verlo en sus ojos”.

El conde Spencer y los príncipes Guillermo, Enrique y Carlos de Inglaterra, en el funeral de Lady Di, el 6 de septiembre de 1997 en Londres. 
El conde Spencer y los príncipes Guillermo, Enrique y Carlos de Inglaterra, en el funeral de Lady Di, el 6 de septiembre de 1997 en Londres. CORDON PRESS

 

Guillermo de Inglaterra se muestra consciente de que expresar las emociones no es precisamente una de las mejores características de los británicos y por eso lucha por cambiarlo.
 “Tiene que haber un momento para poder hablar sobre nuestras emociones porque no somos robots”, afirma en referencia a la alabada flema británica
Ya el pasado mes de enero el príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono británico, centró su discurso sobre las enfermedades mentales en su participación en el Foro de Davos y de la campaña Heads Together, dirigida a desestigmatizar esta dolencia.
 Entonces no dudó en hablar sobre sus propias fases de ansiedad y desorden emocional relacionadas con la etapa en la que murió su madre y durante el tiempo en el que fue piloto de emergencias y le invadió la tristeza por tener que enfrentarse al dolor que él mismo había experimentado a través del duelo de otras familias.
La misma situación a la que se enfrentó recientemente su hermano Enrique, duque de Sussex, cuando solo unos días después de haber sido padre de su primer hijo, Archie, tuvo que viajar a Ámsterdam para participar en un evento relacionado con los Juegos Invictus que él mismo fundó en 2014.
 Allí conversó con un soldado que, como él, estaba esperando un hijo y que además compartía con el príncipe la pérdida de su madre.
 Dennis van der Stroon, de 31 años, desveló después que había sido una conversación “increíble y conmovedora” y que el príncipe le había dicho que perder a una madre te hace no volver a sentirse seguro y que todo se derrumba en ese momento.
Durante esa charla Enrique de Inglaterra confesó lo mismo que su hermano un par de semanas después: que gracias a su trabajo había hablado con muchas personas que han perdido a familiares y que escuchar sus historias le había hecho sentirse menos solo ante su propia pérdida.
 En esa línea de escucha y ayuda, el príncipe y su esposa, Meghan Markle, van a crear una serie de televisión en Apple junto a la presentadora y productora Oprah Winfrey para hablar sobre salud mental, que consideran "la llave para un liderazgo poderoso, para tener comunidades productivas y para un yo impulsado por un propósito".