Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

17 may 2019

Pedro Almodóvar: “Nunca me obsesionó la Palma de Oro y menos ahora”



El director presenta en el concurso 'Dolor y gloria', asegura estar "impresionado" por el cariño del público español con este filme y "aliviado" con el resultado de las elecciones generales.

Pedro Almodóvar, el jueves, en Cannes.
Pedro Almodóvar, el jueves, en Cannes. REUTERS
En la azotea del hotel Marriott, el mediodía de Cannes, habitualmente caluroso, se empieza a enfriar.
 En uno de los sofás, Penélope Cruz se abriga con una rebeca. 
En otra sala cerrada, el resto del equipo artístico y de la productora El Deseo empieza a comer. Antonio Banderas se despide hasta la tarde.
 Y Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 69 años) encara la última entrevista de su jornada matinal de este viernes.
 La proyección en Cannes coincide con los estrenos franceses e italianos de Dolor y gloria. 
 “No voy a darte lo mejor de mí, estoy algo descerebrado”, asegura el director, que vuelve al festival francés, donde ha llegado hasta a presidir el jurado, a competir por sexta ocasión.
 A Cruz se le escapa un “él nunca está descerebrado”, que se confirma según avanza la charla.
Pregunta. Hace unos días un director francés aseguraba que para un creador europeo es más importante la Palma de Oro que el Oscar, por lo que significa el cine de autor. ¿Y para usted?

Respuesta. Probablemente sea la impresión que tengan el público y la industria europea.
 Obviamente, yo no he ganado la Palma de Oro y tengo dos Oscar, lo que es dificilísimo.
 Sobre todo, el de mejor guion, que en 90 años solo lo han logrado tres películas que no fueran de habla inglesa. 
Allí los gremios, como el de escritores, empujan mucho en pos de que ganen sus miembros.
P. Pero usted es un cineasta de autor europeo. ¿No le atrae ese premio?
R. Yo no tengo ansia por la Palma, porque si no, no podría venir a concursar.
 He estado dos veces en el jurado y sé cómo funciona la mecánica de los premios, el difícil regateo.
 Nunca voy a estar más cerca que en 1999 con Todo sobre mi madre
A David Cronenberg, presidente de aquel jurado, esa pregunta le perseguirá de por vida. 
Y no creo que esta edición sea parecida. Cuando vas a un concurso, debes mentalizarte de que el palmarés es imprevisible, más allá de la calidad de las películas, que la presupongo.
 He leído que estoy obsesionado con la Palma. Nunca lo he estado y menos que nunca, ahora.
P. Cuando vino a presentar Julieta en el certamen en 2016, habló mucho del legado.
 Ahora presenta un filme que es puro legado.
R. Sí, recuerdo mucho aquella conversación. Se da por hecho que Dolor y gloria es una película de despedida y no lo es.
 De hecho, estoy escribiendo dos guiones y uno será mi próximo filme.
 Pero Dolor y gloria, es cierto, reflexiona sobre mí mismo como director y como persona, me detengo a observarme.
 Y no sé por qué ha pasado. Evidentemente, tenía de necesidad de hacerlo, si no, no hubiera escrito ese guion. 
Lo mismo un psiquiatra me explicaría la razón, pero no voy a preguntárselo. 
Aunque el personaje de Antonio está en una situación más crítica que la mía, yo sufría un miedo parecido a no poder rodar por enfermedad, a que no hubiera ninguna película más. 
Tengo una gran dependencia por hacer cine, es absoluta. Ese es, para mí, el tema más personal de Dolor y gloria. 
 Ha sido… terapéutica, aunque odio esa palabra, porque nadie dirige como terapia.
 Haces cine porque quieres contar una historia.
 ¿Por qué yo elegí exponerme así? No lo sé.
 A cambio disfruté un efecto balsámico al acabarla que no esperaba.
P. ¿Ha sentido que ha recuperado el cariño del público?
R. Sí, es muy impresionante. E imprevisible. 
Pensé, mientras escribía, que el efecto iba a ser el contrario. 
Porque el público español ve otras películas, comedias producidas por las cadenas de televisión o de superhéroes. 
El espectador actual en España es menos interesante que hace 10 años. Y si nos vamos hacia atrás… Recuerdo cómo se llenaban los primeros cines de arte y ensayo.
 En fin, esperaba lo contrario. Y parece que el hecho de mostrarme ha provocado que la gente me sienta más cercano. Y parece que el hecho de mostrarme ha provocado que la gente me sienta más cercano. 
Más allá de mi firme voluntad de hacerla, la incertidumbre ha rodeado casi todas las decisiones de esta película. He recibido mucho cariño, sentimiento que siempre es bienvenido.
P. Está apoyando en su campaña a Manuela Carmena como alcaldesa de Madrid.
R. Tras las elecciones generales he sentido un enorme alivio, como volver a respirar. 
Voté por correo, porque tenía que estar en Nueva York y desde allí seguí pegado al ordenador el recuento.
 Yo no tenía ninguna seguridad del resultado. Leía la prensa los días previos, donde decían que Vox subía como la espuma, y tenía mucho miedo. 
 Respiré, sobre todo, porque durante la campaña yo no reconocía el país en que estaba viviendo.
 Nunca había habido tal degradación en la clase política como en los últimos meses.
 En ninguna otra profesión la gente se permite ese nivel de insultos, de crispación, de mala hostia como ocurría en el Congreso de los Diputados. Me escandalizaba. 
 Afortunadamente, el país ha tomado conciencia y ha acudido masivamente a votar. Y los humos de la ultraderecha se calmarán. Se les oye mucho, son muy voceras, pero representan a menos gente de lo que parece.
 En realidad, Trump ha despertado lo peor de cada país y los locos de cada casa.
 Hay un plan para desestabilizar Europa desde la ultraderecha. 
Y sí, mi opción es Carmena.
P. ¿Lo siguiente va a ser una serie o una película?
R. Lo que estoy preparando es una película; estoy escribiendo dos guiones que adaptan novelas anglosajonas. 
Y quiero hacer las dos. Y para una serie, hay un libro de relatos que me gusta muchísimo y ese sería su formato.  Pero yo impondría la duración natural de cada historia, los capítulos durarían según cada cuento.
 Les uniría que proceden de la misma autora. Bueno, estamos hablando de un futuro de aquí a cuatro años.
P. Es un gran cambio como guionista. ¿Se siente cómodo como adaptador?
R. He reducido tanto mi vida que, aunque estoy al tanto de la realidad española, no controlo los pequeños detalles de la vida de los españoles, sobre todo de las generaciones que no son la mía. Debería documentarme porque ya no sé cómo son, por ejemplo, las peluquerías.
 Por eso me he pasado a adaptar obras literarias [reflexiona]. Algún día me gustaría filmar alguna novela española como La tía Tula. Me atraen mucho las películas que ocurren en los pueblos.

 

 

El ictus no tiene un nuevo síntoma, como afirma una cadena de WhatsApp

El mensaje anima a hacer sacar la lengua a las personas que podrían estar sufriendo el episodio, lo que puede distraernos de los signos importantes de la enfermedad.

 

sintoma ictus

Emily Ratajkowski se desnuda contra la ley que prohíbe el aborto en Alabama

"25 hombres blancos votaron a favor de prohibir el aborto incluso en casos de incesto y violación. [...] Nuestros cuerpos, nuestra elección", ha escrito la actriz y modelo en su Instagram.

Emily Ratajkowski en una imagen de su Instagram.
Emily Ratajkowski en una imagen de su Instagram.

 “Nuestros cuerpos, nuestra elección”. 

Emily Ratajkowski lo tiene claro y para protestar contra la nueva ley de Alabama que prohíbe el aborto no ha encontrado otra manera que mostrar su cuerpo desnudo en las redes sociales.

 “Esta semana, 25 hombres blancos votaron a favor de prohibir el aborto en Alabama incluso en casos de incesto y violación. Estos hombres en el poder están imponiendo sus voluntades a los cuerpos de las mujeres para defender el patriarcado y perpetuar la prisión, al evitar que las mujeres con pocas oportunidades económicas tengan el derecho de elegir no reproducirse”, comienza la modelo en su mensaje que acompaña a una fotografía de sí misma desnuda cubriéndose los pechos con la mano y tapando su sexo con una flor.

“Los Estados que intentan prohibir el aborto son los que tienen la mayor proporción de mujeres negras que viven allí. 

Esto tiene que ver con la clase y la raza y es un ataque directo a los derechos humanos fundamentales que las mujeres en los Estados Unidos merecen y están protegidas por Roe vs. Wade. Nuestros cuerpos, nuestra elección”, culmina la también actriz. En menos de 24 horas, la imagen ya acumula casi dos millones de me gusta y más de 20.000 comentarios.


“Nuestros cuerpos, nuestra elección”. 
Emily Ratajkowski lo tiene claro y para protestar contra la nueva ley de Alabama que prohíbe el aborto no ha encontrado otra manera que mostrar su cuerpo desnudo en las redes sociales.
 “Esta semana, 25 hombres blancos votaron a favor de prohibir el aborto en Alabama incluso en casos de incesto y violación. Estos hombres en el poder están imponiendo sus voluntades a los cuerpos de las mujeres para defender el patriarcado y perpetuar la prisión, al evitar que las mujeres con pocas oportunidades económicas tengan el derecho de elegir no reproducirse”, comienza la modelo en su mensaje que acompaña a una fotografía de sí misma desnuda cubriéndose los pechos con la mano y tapando su sexo con una flor.
“Los Estados que intentan prohibir el aborto son los que tienen la mayor proporción de mujeres negras que viven allí.
 Esto tiene que ver con la clase y la raza y es un ataque directo a los derechos humanos fundamentales que las mujeres en los Estados Unidos merecen y están protegidas por Roe vs. Wade.
 Nuestros cuerpos, nuestra elección”, culmina la también actriz. En menos de 24 horas, la imagen ya acumula casi dos millones de me gusta y más de 20.000 comentarios.
Ratajkowski se refiere en su texto a la histórica sentencia conocida como Roe versus Wade, aquella que estableció en 1973 que el aborto era un derecho constitucional protegido por la enmienda 14 de la Carta Magna.
 La nueva ley que aprobó el Senado de Alabama la noche del pasado martes prohíbe la interrupción del embarazo en cualquier etapa de la gestación —incluso en los casos de incesto o violación— y criminaliza con hasta 99 años de prisión al médico que lo practique.
 Tan solo deja abierta la puerta a interrumpir el embarazo en caso de que corra peligro la vida de la madre.
Como la modelo, otras celebridades se han sumado a estas movilizaciones en redes sociales que han convertido la causa en un nuevo Me Too. Rihanna, Miley Cyrus, Kylie Jenner, Jameela Jamil, Busy Philipps, Milla Jovovich o Hilary Clinton, también han mostrado su desacuerdo bajo la etiqueta #YouKnowMe.
 “¿Hay una pena más alta para el médico que realiza estas operaciones que para la mayoría de los violadores? Esto es una farsa y rezo por todas estas mujeres y chicas jóvenes que sufrirán a manos de este sistema", escribía también Lady Gaga en Twitter.

 

Amy Schumer y Emily Ratajkowski tras ser detenidas, en Washington, el pasado octubre.rn
Amy Schumer y Emily Ratajkowski tras ser detenidas, en Washington, el pasado octubre. EFE
A sus 27 años, Ratajkowski es una gran defensora pública de los derechos de las mujeres. 
La modelo ha asumido un papel activo en esta lucha que la ha llevado a manifestarse en varias ocasiones e incluso a ser detenida, como le ocurrió el pasado mes de octubre en una de las concentraciones contra el juez Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales, donde fue arrestada junto a su compañera, la actriz Amy Schumer.
Desnudarse a modo de protesta también es habitual en ella.
 En octubre de 2017, la también actriz de películas como Perdida (2014) o Cruise (2018) publicó una imagen en toples en Instagram por criticar medidas del presidente estadounidense Donald Trump que dificultan el acceso a la cobertura gratuita de anticonceptivos. “El derecho de la mujer al control de la natalidad no debe basarse en sus ingresos”, escribió entonces.

La artista de la estafa que engañó a la ‘jet set’ neoyorquina

Anna Delvey, condenada a entre cuatro y 12 años de cárcel por un jurado, embaucó a empresarios, magnates, actores y a uno de los hijos del arquitecto Santiago Calatrava.

Anna Delvey el pasado día 9 en la Corte Suprema de Manhattan donde fue juzgada. En vídeo, las intervenciones de la fiscal y la jueza en el juicio.
Anna Delvey se interesó por el arte y terminó por convertirlo en su medio de vida interpretado a su manera. Empezó fotografiando moda y terminó convertida en una artista de la estafa, como la ha definido la fiscalía que ha llevado la acusación contra ella en el juzgado de Nueva York donde un jurado la condenó, el día 8 de este mes, a entre cuatro y 12 años de prisión.
 La historia de esta mujer de 28 años, de origen ruso-alemán, es la de una pícara de los tiempos modernos, esos en los que el brillo del dinero deslumbra tanto que deja ciegos a quienes no ven más allá del estilo de vida lujoso de quien está dispuesto a engañarles.
Anna Delvey o Sorokin pasó de seguir siendo becaria y se inventó un currículo de rica heredera alemana, poseedora de una fortuna de 25 millones de dólares (más de 22 millones de euros) en un fondo fiduciario a la altura de sus pretensiones y de las relaciones que iba tejiendo para conseguir su ascenso a la élite neoyorquina.
 Entre esos amigos han desfilado Rachel DeLoache Williams, la editora de fotografía de Vanity Fair USA, el magnate Aby Rosen, el chef Daniel Rose, el empresario Roo Rogers, el actor Macaulay Culkin, influencers europeas como Giorgia Tordini y también el arquitecto Gabriel Calatrava, hijo del también arquitecto Santiago Calatrava y habitual de los eventos de la alta sociedad neoyorquina.
Gabriel Calatrava (segundo por la izquierda), en un evento en el The Jane Hotel de Nueva York en 2016.
Gabriel Calatrava (segundo por la izquierda), en un evento en el The Jane Hotel de Nueva York en 2016. Getty Images
A Gabriel Calatrava, Anna Sorokin —que en realidad era de origen ruso y familia humilde que emigró a Alemania— le engatusó con el ambicioso proyecto que vendía a todo aquel que conocía y tenía una economía más que saneada: un club exclusivo con un gran espacio dedicado al arte contemporáneo que bautizaría Fundación Anna Delvey (ADF) y que tendría su sede en un edificio en alquiler en la esquina de Park Avenue y 22nd Street, de cuya reforma se encargaría su nuevo amigo. 
Una inversión de 40 millones de dólares.
 El resto de la farsa tomó forma viviendo en hoteles chic, repartiendo propinas de 100 dólares, vistiendo modelos de marcas de lujo o presentándose en reuniones con posibles inversores en avión privado de alquiler.
Medios a lo grande para objetivos a lo grande.

Anna Delvey, también conocida como Anna Sorokin, intuyó esta debilidad y la convirtió en su salvoconducto para vivir por todo lo alto en Nueva York, la meca del ver y dejarse ver. 
Llegó a la ciudad, procedente de París, a finales del verano de 2013 para un viaje a la ciudad costera de Mountauk y después asistir a la Semana de la Moda. 
Debió percibir buenas vibraciones, porque la que había sido becaria de Purple, la revista francesa de arte y moda, decidió quedarse. 
Trabajó temporalmente en las oficinas de la misma publicación en la Gran Manzana y después intuyó las posibilidades de dar un buen mordisco a todos aquellos ricos con los que se cruzaba a diario y que cayeron enganchados por su don de gentes y en su red de mentiras.
Pero, ¿de dónde conseguía Anna el dinero en efectivo para crear su personaje?
 La respuesta no es otra que de la misma aura de millonaria que se había inventado: las relaciones que la presentaban en los sitios le abrían las puertas a crédito y el resto lo consiguió durante un tiempo a base de transferencias que nunca llegaban y giros postales y cheques falsos que depositaba en bancos a cambio de dinero en efectivo.

Cuando empezaron a saltar las alarmas, primero en el hotel de cinco estrellas 11 Howard en el que vivía y después en un banco con el que negociaba un crédito multimillonario, su historia estaba a punto de tocar fondo. 
Cuando la detuvieron a finales del verano de 2017 en Malibú, había engañado a distintas personas y establecimientos por más de 200.000 dólares.
 Se declaró inocente e ingresó en la prisión femenina de Rikers Island, incapaz de pagar la fianza que le pedían para acceder a su libertad provisional.
En prisión ha tenido salidas de tono y enfrentamientos de niña rica por los que ha sido castigada a períodos de aislamiento, pero su historia puede terminar por procurarle, cuando salga de prisión, la vida de lujo que le negó su inexistente fortuna. 
Shonda Rhimes, la creadora de las series Anatomía de Grey o Scandal, ha adquirido los derechos de su historia para el que será su primer proyecto con Netflix. Y la misma Anna Delvey/Sorokin anunció que había comenzado a escribir sus memorias y que un segundo libro recogería sus experiencias en prisión.
 Puede que siga negando la realidad, pero sigue confiando en tener su propio fondo de inversión en el futuro. 
Y lo que tiene claro es que no siente lo que hizo. Lo dijo en una entrevista concedida a The New York Times
“Estaría mintiendo a todos y a mí misma si dijera que lamento cualquier cosa de lo que he hecho”.