Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 may 2019

Así se confeccionó el vestido de flamenca de Máxima de Holanda

Fabiola García-Liñán lo hizo en 25 días, sin dormir algunas noches y con la ayuda de conversaciones telefónica con la reina de Holanda.

 

maxima de holanda
La reina Máxima y su hija, la princesa Alexia, en la Feria de Abril. Foto: Gtres

Cuando Fabiola García Liñán recibió en su tienda del centro de Sevilla hace un mes la visita de una elegantísima señora que observó detenidamente todas las prendas que tenía en exposición en la tienda para después decirle que necesitaba trajes para varias niñas y una señora (y que ya les mandarían las medidas) no podía intuir que cuatro de sus vestidos se convertirían en la sensación de la Feria. 
 Precisamente la clave estaba en quiénes eran esas niñas y esa señora a la que irían destinadas esas prendas.
 García-Liñán, que lleva diseñando prendas folclóricas desde hace treinta años no sabía que sus clientes finales sería la reina de Holanda y sus tres hijas. 
Pero así era. Aquella señora era una amiga íntima de Máxima Zorriegueta y había recibido el encargo de encontrar a una modista de altísima calidad que fuese capaz de confeccionar vestidos impecables a distancia.
 Fabiola fue la elegida.  

“Los hemos terminado en apenas 25 días.
 Ya habíamos cerrado el plazo para encargos para la Feria, pero claro que tenía que hacer una excepción.
 He estado sin dormir varias noches para terminarlo pero ha valido la pena”, cuenta García-Liñán quien es conocida en la ciudad por hacer vestidos clásicos.
 La reina Máxima le dejó claro desde el principio que no quería intermediarios:  
“Me dijo que en palacio nadie maneja el español bien, bien y que no quería arriesgarse a que las cosas no saliesen bien”. Así que el proceso de creación lo dirigió la propia Zorreguieta por teléfono desde Amsterdam.
 “Somos moda pero somos clásicas.
 Creo que los vestidos tienen que estar muy ajustados al cuerpo pero ser cómodos a la vez porque hay que tener en cuenta que nos vamos a la Feria.
 Lo mismo te subes a un caballo que a una atracción de feria…”. La diseñadora dice que estos son los elementos que nunca pueden faltar en un traje de flamenca: “Importantísimo el mantón, sea liso, estampado o de lunares.
 Soy partidaria del colorido: el traje triste no tiene cabida en una feria porque es un lugar en el que estamos a pleno sol y hemos de jugar con esa magia.
 Y por último, no me gustan los descotes desemsurados, ni por delante y por detrás”.
maxima de holanda
Fabiola García-Liñán en su taller de Sevilla. Foto: Fabiola 1987

El Santander propone a los sindicatos 3.713 despidos y el cierre de una de cada cuatro oficinas en España

La entidad plantea reducir un 11% la plantilla y eliminar 1.150 sucursales, el 26,4% de la red actual.

ERE Banco Santander
Vista exterior de una agencia del Banco Santander. EFE
La digitalización y la caída de márgenes por los tipos negativos son las razones que esgrimen los bancos para seguir reduciendo plantilla.
 El Santander ha planteado este martes a los sindicatos el cierre de unas 1.150 oficinas, el 26,4% del total que tiene en España, que son 4.366 hasta diciembre pasado, según la entidad.
 También propone la salida de 3.713 empleados, lo que supone alrededor del 11% del total, que asciende a 32.313 personas hasta el cierre del año pasado.
 Entre las oficinas, 929 de las cerradas serán universales, 200 pasarán a ser de agentes y 21 de las clausuradas son de banca privada. 
Estas son las pretensiones del banco, que se sitúan en la parte alta de las cifras que se manejaban hasta el momento.
Ahora se abren las conversaciones con los representantes sindicales para negociar un expediente de regulación de empleo (ERE) que se pretende cerrar este mismo año.
 El consejero delegado de la compañía, José Antonio Álvarez, afirmó la semana pasada que van “con el mejor ánimo para que el proceso dure el menor tiempo posible”, dijo en la presentación de los resultados del primer trimestre, en el que la entidad ganó un 10% menos que en el mismo periodo del año anterior. 
La banca tenía 45.707 oficinas en 2008 y, tras la crisis y la digitalización, cerró el año pasado con 26.011 sucursales, lo que significa que han prescindido en una década del 43% de la red para colocarse en el mismo nivel que había en España en 1980, cuando todavía no se habían expandido las cajas de ahorro.
Este ERE del grupo Santander se suma al que cerró en febrero de 2018, tras la adquisición del Popular, cuando despidió a 1.100 empleados, el 70% de ellos pertenecientes a la entidad adquirida. Los sindicatos confían en que el banco respetará el Protocolo de Fusión firmado el pasado mes de noviembre tras la absorción del Popular a la hora de ejecutar el ERE, que recoge que la entidad se compromete a no recurrir a los artículos de movilidad geográfica, modificaciones sustanciales de condiciones de trabajo y despido colectivo del Estatuto de los Trabajadores sin previo proceso de diálogo y participación sindical.

La noticia llega menos de una semana después de que CaixaBank cerrara un acuerdo para un ERE para 2.023 trabajadores, con un coste total de 890 millones. 
Esto supone un gasto de entre 400.000 y 500.000 euros por afectado, un factor que servirá de presión para las condiciones de los empleados del Santander, que todavía se desconocen. CaixaBank inició el proceso tras decidir que cerraría 800 oficinas en España.  

Un proceso negociado

El Santander renuncia de forma expresa a la toma de medidas traumáticas en procesos de reorganización por la absorción del Popular. 
 “La diferencia entre este ERE y el de otros bancos es que nosotros hemos firmado un protocolo de fusión; el escenario que descontamos es que se respete”, indicaron fuentes sindicales, que aseguran que el Santander “siempre ha sido flexible” en el marco de las relaciones e interlocuciones con los representantes de los trabajadores.

Así, respecto al diseño de las condiciones, los sindicatos esperan que se busque un ajuste parecido al último ERE, aunque reconocen la dificultad, por ejemplo, de fomentar las prejubilaciones, ya que queda “poca masa laboral" con edades avanzadas.
Según el mapa de sucursales, Galicia podría ser unas de las zonas en las que mayor impacto tendrá el ERE, aunque también es probable que la escasez de red del Santander en el norte de España limite la reducción.
 Así, las oficinas urbanas, como las de Madrid y Barcelona, seguramente serán las más damnificadas dada su elevada concentración, en detrimento de la red rural.

 

Carlos Falcó niega su crisis matrimonial

El marqués de Griñón envía un comunicado a raíz de una discusión con su esposa en la que tuvo que intervenir la policía.

El marqués de Griñón con su joven esposa, en una imagen de archivo. El marqués de Griñón con su joven esposa, en una imagen de archivo.
El marqués de Griñón con su joven esposa, en una imagen de archivo. / Efe

Carlos Falcó, marqués de Griñón, ha enviado a los medios un sorpresivo comunicado en el que niega que exista ninguna crisis en su matrimonio con Esther Doña. 
La pareja se convirtió en noticia el fin de semana a raíz de una noticia publicada en un periódico nacional que desvelaba una discusión entre la pareja que había acabado con el marqués pasando la noche en un calabozo.
"Ante las diversas especulaciones aparecidas en algunos medios, nos alegra confirmar la vigencia y solidez de nuestra relación matrimonial y el pleno éxito de la extirpación del tumor óseo benigno que padecía Esther. 
 Pedimos también comprensión y respeto", reza el escueto escrito difundido ayer por el matrimonio.
 Lo que se desconoce es que tiene que ver el desagradable incidente de la pelea de ambos en el Hotel Eurobuilding de Madrid, tras cenar en el mismo, con la dolencia de la que ha sido intervenida recientemente Esther.
 Una llamada efectuada a la policía por parte de los clientes de una habitación del Hotel Eurobuilding propició que la policía se personase en el mismo y tuviera que llamar la atención a una pareja que estaba levantando demasiado la voz.
 Eran el marqués de Griñón y su esposa.
 La pareja no negó su discusión que, al parecer, comenzó durante la cena y para que no trascendiera a ojos de todo el mundo, habían decidido continuar en su habitación para solucionar sus diferencias.
 El tono de la misma se desconoce, aunque el incidente acabó con la intervención de la policía y con Falcó, de 82 años de edad, pasando la noche en el calabozo.

“Un cuento captura emociones que en una novela se escurrirían”

El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez publica ‘Canciones para el incendio’, su vuelta al género del cuento 17 años después.



El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez publica ‘Canciones para el incendio’, su vuelta al género del cuento 17 años después.


Juan Gabriel Vásquez, este lunes en Madrid.
Juan Gabriel Vásquez, este lunes en Madrid.

“Entre el cuento y la novela no hay ninguna similitud más allá de que sean ficción en prosa.
 Ninguna. Sirven para cosas distintas, hacen cosas distintas”. 
El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) regresa con Canciones para el incendio (Alfaguara, 2018), recién publicado en España, a los relatos cortos, el género con el que dio un salto de calidad 17 años antes con Los amantes de Todos los Santos (Alfaguara). 
“Un cuento captura emociones o movimientos de nuestra sensibilidad tan pequeños que si los tratáramos de apresar con una novela se irían, se escurrirían”.
Quizá el ejemplo más claro es el relato titulado Aeropuerto, que cuenta su propia experiencia como extra, en 1998, en la película de Roman Polanski La novena puerta.
 “Una vivencia frívola y ligera acabó generándome una serie de incomodidades, una sensación de desequilibrio y de inquietud.
 El cuento es un intento por explorar, por nombrar lo que no tenía nombre y descubrí que lo que me había sucedido es el roce con la violencia sufrida por otro”, explica, en referencia a la trágica muerte en 1969 de la esposa de Polanski, Sharon Tate, que estaba embarazada, a manos de los seguidores de Charles Mason.
Vásquez vuelve cargado de historias humanas en las que se vislumbran desde la distancia diversas tragedias.
 Y con personajes que hasta podrían haber protagonizado su propia novela.
 “El cuento vive con esa paradoja. Cuando uno escribe cuentos lo hace con un fantasma detrás del escritorio que dice: ‘¿Por qué no haces una novela con esto?’.
 Pero parte del esfuerzo es resistirse a todo eso”.
Crear Canciones para el incendio fue una tarea distinta a los relatos de 2001. 
“Aquel libro lo escribí en un estado de incertidumbre total porque había publicado dos novelas que me había dejado profundamente insatisfecho y lo afronté como una especie de prueba: si fracasaba otra vez, ya me retiraba”. 
Superada la prueba, se dedicó de lleno a la novela, con cinco títulos en estos años.
 La última, La forma de las ruinas (Alfaguara, 2015), es ahora finalista del premio Booker International, que se falla la semana que viene.
 “En los últimos años lo han ganado dos de los escritores más importantes para mí, Philip Roth y Alice Munro.
 Que mi libro pueda vagamente asociarse con ellos me parece extrañamente satisfactorio”.

“Este libro de cuentos está escrito de una manera totalmente distinta, con total libertad, violando las ideas asentadas que yo tenía, con la libertad de haberme pasado 15 años leyendo a la gente que me interesa”.
 Por ejemplo, ha quebrantado la idea de que cuantos menos elementos mejor. 
También, según explica, la de que hay que mostrar las cosas, no contarlas.
 O que se debe presentar la acción sin intervenir. 
 “En todos hay un narrador que el lector puede asociar conmigo. 
El libro es muy personal, vamos a decir autobiográfico, porque son vivencias mías que por alguna razón me molestaron, me incomodaron”.
Para el autor, la escritura de ficción parte de la curiosidad por las historias ajenas: 
“Hay cierta voracidad por la vida oculta de los otros.
 Esa idea de que todo el mundo tiene secretos, tiene misterios… Y la ficción es la manera que hemos inventado para sacar esos misterios a la luz”.
 Quizá por darle ese valor a la intimidad, Vásquez se siente incómodo en estos tiempos de exhibicionismo en Internet. 
“Las redes sociales son el reino del narcisismo y la literatura, sin embargo, es un medio de ir hacia el otro, de curiosidad por el otro, de entender al otro”.
Vásquez, firme defensor el proceso de paz en Colombia, se siente ahora pesimista.
 “El Gobierno [de Iván Duque] ha sido, más que negligente, cómplice de todos los que han querido entorpecer el proceso de paz, y eso puede tener consecuencias sociales muy graves.
 Ya las está teniendo, como el asesinato de guerrilleros desmovilizados, en algún caso por miembros del ejército colombiano”.