Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

15 ene 2019

¿Ya sueñas con viajar en Semana Santa? Espabila: estos destinos han bajado de precio

Algunos vuelos muy demandados son hasta un 43% más económicos que hace tres años y en Copenhague los hoteles presentan descuentos de hasta el 80% con respecto a 2018.

  

Ciclistas en Copenhague, con el edificio de la Bolsa al fondo. 
Ciclistas en Copenhague, con el edificio de la Bolsa al fondo. Gettyimages

 

La cura del llamado estrés postvacacional para muchos se encuentra en la planificación de nuevos viajes.
 Según Skyscanner, buscador de vuelos, hoteles y coches de alquiler, el volumen de consultas en su portal durante el mes de enero, justo después de las fiestas de Navidades, se multiplica por 13 con respecto a la media del año anterior. 
Con la vista ya puesta en Semana Santa, nueve de cada 10 españoles expresan además el propósito de viajar más este año, según un informe del mismo buscador.

Vuelo hacia la bahía de San Francisco

La Place du Capitole, en Toulouse.
La Place du Capitole, en Toulouse.
Al analizar el precio medio de los billetes de avión de los destinos cuya demanda ha aumentado más en los últimos tres años, desde el buscador destacan los que más han bajado. 
De esta manera, si la idea es desconectar por completo e irse a otro continente, Oakland (Estados Unidos) parece ser uno de los lugares ideales, sobre todo si no se quiere vaciar el bolsillo por completo antes de llegar.
 Según Skyscanner, el precio medio del billete para volar a esta ciudad californiana, situada en la parte oriental de la bahía de San Francisco, es de 473 euros, es decir, un 23% menos que hace tres años.
 Oakland es también el destino de larga distancia que en los últimos tres años ha experimentado el mayor aumento de la demanda, un 600% de búsquedas más con respecto a 2016.
Si la preocupación mayor fuera el alojamiento, sin embargo, Nueva York es la ciudad en la que los hoteles más se han abaratado para esta Semana Santa con respecto al año pasado, hasta un 40%, según la agencia online Expedia. 
Le siguen San Francisco (20%), Lake Powell (Arizona, EE UU; 20%) y Hakone (Japón; 15%).
 La Gran Manzana es también el destino intercontinental que experimenta el descenso más vistoso del precio medio de los paquetes, por lo que reservar juntos vuelo y hotel en esta ciudad supondrá un ahorro de hasta un 30% con respecto a la misma opción hace un año.
 Otros destinos top son Toulouse (Francia), con un precio medio de 86 euros y un descuento del 28% con respecto a hace tres años; Verona (Italia), con un precio medio de 126 euros y una rebaja del 23%; y Burdeos, cuyo billete de avión ahora vale 106 euros, un 21% menos.
Pero la verdadera sorpresa de esta Semana Santa es el ahorro que se puede realizar al alojarse en algún hotel de Copenhague, ya que el precio medio ha descendido hasta un 80% con respecto al año pasado, señalan desde Expedia. 
Descuentos inferiores, pero muy interesantes, registran Dublín y Florencia (65%), la región portuguesa del Algarve y la capital de Irlanda del Norte, Belfast (55%), Edimburgo (50%), y Ámsterdam (35%).
Los paquetes de vuelo más hotel a Colonia (Alemania) son hasta un 75% más convenientes este año que en 2018. 
En Budapest han descendido un 50%; en Copenhague, un 45%; en Roma, un 40%; en Berlín, un 35%; en Viena y en Londres, un 15%.

Avión más hotel en Navarra

Una playa en Tenerife.
Una playa en Tenerife.
Si lo que se tiene planeado es, más bien, una escapada sin salir de España, el destino doméstico que destacan desde Skyscanner es Santander. Con un aumento de la demanda del 125%, y unos billetes de 100 euros de media, viajar a la capital cántabra en avión es ahora un 26% más económico que en 2016.

Hotel en Copenhague, por un 80% menos

Quedarse en Europa es otra posibilidad para Semana Santa. Un billete de avión para Luxemburgo vale ahora de media 116 euros, un 43% menos que en 2016, mientras que su demanda se ha multiplicado por tres, según Skyscanner. 
Otros destinos top son Toulouse (Francia), con un precio medio de 86 euros y un descuento del 28% con respecto a hace tres años; Verona (Italia), con un precio medio de 126 euros y una rebaja del 23%; y Burdeos, cuyo billete de avión ahora vale 106 euros, un 21% menos.


Si el 28% de los encuestados afirma que el interés turístico del destino es la principal motivación detrás de sus elecciones, el 51% indica que el precio es el criterio fundamental que le guía a la hora de escoger el lugar de su descanso. 
Si tú también estás soñando con tus próximas vacaciones, tal vez te estés preguntando adónde te resultaría más conveniente viajar alrededor de la semana entre el 14 y el 21 de abril.
 Estos son los consejos de los expertos.

Pero para disfrutar de las bajadas de precio más importantes en los hoteles, habrá que preferir Navarra y Córdoba, con descuentos de hasta el 55%. 

Les siguen Granada (50%), Castilla y León (45%), San Sebastián y la Costa Dorada (35%); Gran Canaria (30%); y Madrid (25%). En los paquetes, desde Expedia señalan Ibiza (45%), Granada (25%) y Tenerife (15%). 

Los secretos del dulce de moda, los Manolitos: cuánto engorda, el error que lo creó y qué futbolista famoso está detrás

Surgieron por un fallo, apasionan a los 'millennials' (y a sus padres) y un jugador de la selección española es el inversor capitalista.

manolitos
¿Un 'croissant'? No. ¿Un bollo de chocolate? Tampoco. Llámalo simplemente Manolito. Instagram
Como muchas de las grandes creaciones de la humanidad (la penicilina, por ejemplo), los Manolitos nacieron por un error.
 Sí, a los creadores se les fue la mano con un ingrediente y salió esta adictiva especie de minicroissant de mantequilla, con la opción de tenerlos bañados en chocolate, ya sea negro o blanco.
Pero hay más enigmas que resolver de este dulce de moda...

Gracias a un cupón de la ONCE

La peculiar crónica de los Manolitos arrancó hace casi tres décadas, en 1989.
 Manolo Manzano, nieto e hijo de pasteleros, pidió a su abuela un préstamo para abrir su primer local, de tan solo 60 metros cuadrados, en Colmenar Viejo (Madrid). 
Y así, Manolo pasó de ayudar a su padre a hornear tartas por encargo a poner a su progenitor literalmente a sus órdenes.
 Pronto llegó la segunda pastelería, y la tercera -que se abrió gracias a un cupón de la ONCE… premiado, claro -, y… hasta una fábrica. Y pronto también se sumaron al negocio Remedios y Noelia, hermanas de Manolo.

Surgió por un error en la receta

Y todo fue por un error: echaron mantequilla de más y acabó saliendo este sabrosísimo dulce. 
Eso sí, no desvelan la receta completa. “El cambio de milenio fue definitivo para Pastelerías Manolo”, recuerda Remedios Manzano, uno de los tres hermanos propietarios.
 Pocos meses después de que, en 1999, abrieran su “buque insignia" -en Corazón de María, 10, en Colmenar Viejo- estos bollos con vocación de minicroissants se convirtieron en objeto de deseo para los habitantes de la sierra noroeste de Madrid.
 Su fama llegó hasta la capital, gracias, eso sí, al boca a oreja.
 "La mejor campaña de comunicación, lenta pero muy efectiva”, nos dice Isabel Aires, experta en comunicación gastronómica y CEO de Aires News.
 Ningún experto de imagen estuvo detrás, ninguna agencia de comunicación.
 La historia del nombre nos la cuenta Remedios Manzano: 
“Unos clientes asiduos nos llamaban por teléfono para hacernos encargos y los llamaban así, Manolitos [recuerden:
 Manolo Manzano es el que lo empezó todo]. Nos gustó tanto el nombre que en 2012 decidimos registrarlo como marca comercial”, recuerda Remedios Manzano.
Al menos, eso sí, contaban con un -curioso- departamento de control de calidad: el propio Manolo, que todavía sigue comiendo "unos diez manolitos al día". 
“Es nuestro I+D”, ironiza su hermana. 
Ya más en serio: Manolo dice tener los niveles de azúcar en orden y practica deporte a diario (y se nota).o
Los Manolitos nacieron por una casualidad. Sí, a los creadores se le fue la mano con un ingrediente y salió esta adictiva especie de 'minicroissants' de mantequilla.
Los Manolitos nacieron por una casualidad. Sí, a los creadores se le fue la mano con un ingrediente y salió esta adictiva especie de 'minicroissants' de mantequilla. Instagram

Qué no son 'croissants', oiga

Sí, tienen forma más que parecida a los kiflis austriacos o a los famosos croissants franceses, aunque en tamaño mini, claro.
 Pero, como afirma Iván Sáez, chef del restaurante Desencaja (Paseo de La Habana, 84, Madrid) y de El Zorzal (Santa Clara, 10, Madrid), y buen conocedor de la gastronomía francesa, 
 “si estás pensando en un croissant francés, con sus capas, su crujiente, con el sabor y aroma a mantequilla, no puedes comerte un Manolito, porque es otra cosa, y viceversa”.
 Así que no intentes buscar parecido alguno. 
Pese a que surgieran con intención de croissant, y hasta a los propios inventores se les escape el término, este es “un bollo único, y prueba de su éxito es que tiene imitaciones”, prosigue Sáez.

Surgió por un error en la receta

Y todo fue por un error: echaron mantequilla de más y acabó saliendo este sabrosísimo dulce.
 Eso sí, no desvelan la receta completa. 
“El cambio de milenio fue definitivo para Pastelerías Manolo”, recuerda Remedios Manzano, uno de los tres hermanos propietarios.
 Pocos meses después de que, en 1999, abrieran su “buque insignia" -en Corazón de María, 10, en Colmenar Viejo- estos bollos con vocación de minicroissants se convirtieron en objeto de deseo para los habitantes de la sierra noroeste de Madrid.
 Su fama llegó hasta la capital, gracias, eso sí, al boca a oreja.
 "La mejor campaña de comunicación, lenta pero muy efectiva”, nos dice Isabel Aires, experta en comunicación gastronómica y CEO de Aires News. 
Ningún experto de imagen estuvo detrás, ninguna agencia de comunicación.
 La historia del nombre nos la cuenta Remedios Manzano:
 “Unos clientes asiduos nos llamaban por teléfono para hacernos encargos y los llamaban así, Manolitos [recuerden: Manolo Manzano es el que lo empezó todo].
 Nos gustó tanto el nombre que en 2012 decidimos registrarlo como marca comercial”, recuerda Remedios Manzano.
 Al menos, eso sí, contaban con un -curioso- departamento de control de calidad: el propio Manolo, que todavía sigue comiendo "unos diez manolitos al día". 
“Es nuestro I+D”, ironiza su hermana. 
Ya más en serio: Manolo dice tener los niveles de azúcar en orden y practica deporte a diario (y se nota).

 
Los Manolitos nacieron por una casualidad. Sí, a los creadores se le fue la mano con un ingrediente y salió esta adictiva especie de 'minicroissants' de mantequilla.
Los Manolitos nacieron por una casualidad. Sí, a los creadores se le fue la mano con un ingrediente y salió esta adictiva especie de 'minicroissants' de mantequilla. Instagram

Qué no son 'croissants', oiga

Sí, tienen forma más que parecida a los kiflis austriacos o a los famosos croissants franceses, aunque en tamaño mini, claro.
 Pero, como afirma Iván Sáez, chef del restaurante Desencaja (Paseo de La Habana, 84, Madrid) y de El Zorzal (Santa Clara, 10, Madrid), y buen conocedor de la gastronomía francesa, “si estás pensando en un croissant francés, con sus capas, su crujiente, con el sabor y aroma a mantequilla, no puedes comerte un Manolito, porque es otra cosa, y viceversa”.
 Así que no intentes buscar parecido alguno.
 Pese a que surgieran con intención de croissant, y hasta a los propios inventores se les escape el término, este es “un bollo único, y prueba de su éxito es que tiene imitaciones”, prosigue Sáez.

Cuánto engordan, que no me quiero pasar

Reconozcámoslo: tienen el tamaño perfecto.
 Seguramente si fueran más grandes, como la mayoría de bollería al uso, sonaría enseguida la señal de alarma de nuestra dieta y más de uno evitaría la tentación.
 Y es que, como señala Isabel Aires, es “un bocado delicado, sutil, y, al ser más chicos, da la sensación de que se peca poco”. 
Pero oigamos la voz del especialista, que igual nos baja la euforia. El nutricionista Guillermo V. Rodríguez alerta: 
“El hecho de que vengan en un formato más pequeño puede hacer que nos comamos más de uno, porque lo vemos como algo más inofensivo”. 
 Sin ser determinantes sí que podemos sacar algunas conclusiones. Por ejemplo, un minicroissant tiene unas 90 calorías.
 Conclusión: un Manolito tiene más calorías porque contiene más mantequilla (¡se pasaron con este ingrediente en la receta!) y algunos llevan chocolate. 
Por poner otros ejemplos: un polvorón puede llegar a las 180 calorías y una manzana tiene 70 calorías (eso sí, este último es azúcar natural de los alimentos, no añadido, que es el de los dulces).
Álvaro Morata intentó crear su propia versión del Manolito, el 'crosantino'. Pero finalmente optó por una solución más práctica y segura: convencer a los Manzano para asociarse. En la imagen, el futbolista con una caja de 'crosantinos'.
Álvaro Morata intentó crear su propia versión del Manolito, el 'crosantino'. Pero finalmente optó por una solución más práctica y segura: convencer a los Manzano para asociarse. En la imagen, el futbolista con una caja de 'crosantinos'. Instagram

 

Un ciudadano español mata a cuchilladas a su hermana en la Estación Central de Viena

La víctima había viajado junto a una hermanastra para encontrarse con el agresor, que se dedicaba al tráfico de drogas en la capital austriaca y que había perdido el contacto con su familia.

Imagen de archivo de la Estación Central de Viena.
Imagen de archivo de la Estación Central de Viena. Getty Images
Una ciudadana española de 25 años murió este lunes por la noche en Viena tras ser acuchillada supuestamente por su propio hermano, confirmaron este martes a Efe fuentes policiales.
 El presunto agresor, de 21 años, atacó a su hermana con un cuchillo de cocina en la estación central de la ciudad.
 Los agentes que acudieron al lugar de la agresión y el personal de emergencias trataron de reanimar a la víctima, que falleció en la estación.

El agresor fue retenido por el personal de seguridad de la empresa estatal de ferrocarriles hasta la llegada de los agentes que lo arrestaron.
 Una hermana adoptiva del presunto agresor, que fue testigo del ataque, declaró a la Policía que había venido a Viena junto a la víctima para hablar con su hermano.
 La policía ha informado de que el agresor confesó la autoría del crimen en el primer interrogatorio al que ha sido sometido.
Según el diario sensacionalista Kronen Zeitung, el hombre llevaba un tiempo viviendo en la ciudad, donde había trabajado como cocinero antes de quedar desempleado y comenzar a dedicarse al tráfico de droga. 
Según ese medio, que no especifica sus fuentes, su familia no había tenido noticias suyas desde hacía tiempo, lo que llevó a sus hermanas a desplazarse a Viena en su búsqueda.

 

La capital mundial de las palmeritas

La locura palmeril ha tomado un pequeño pueblo madrileño, con seis pastelerías compitiendo y más de 100.000 ejemplares despachados en dos días de feria. ¿Qué tienen las palmeritas de Morata de Tajuña?.

De la mano a tu boca
De la mano a tu boca.

 

 

Mientras ustedes leen esto, alguien en Nueva York le está dando un mordisco a uno de los dulces más típicos de Morata de Tajuña.
 Un pequeño pueblo de 7.548 habitantes, situado al sureste de Madrid, que en los últimos años ha puesto en el mapa sus celebradas palmeritas.
 Una versión minimalista –y jugosísima– de la tradicional palmera de toda la vida, que ha llegado, incluso, hasta Japón. 
Y que ha colapsado ferias, aquí, mientras algunos seguíamos buscando a ciegas la palmera perfecta.
Que no es exactamente como recordábamos: lo primero que sorprende de esas otras palmeras es que caben en la mano.
 Una versión a escala de nuestra infancia, que, sin embargo, maravilla al primer bocado.
 Todo un descubrimiento, y eso que su existencia era uno de los secretos peor guardados: en el último evento celebrado en esa localidad, a mediados de diciembre, se vendieron cerca de 116.000 de esas palmeras más pequeñas y gorditas (esto, solo en las dos mañanas que duró la segunda Feria de la Palmerita de Morata). Unos 5.400 kilos, en total, despacharon las seis pastelerías de ese municipio.
 Y, aún así, se quedaron cortas de género.
Es decir, que no hablamos únicamente de la posibilidad de facturar la merienda: allí está pasando algo. 
Porque palmeras hay muchas –y una fiebre, también, por ellas–, pero que en un pueblo, con perdón, de esas dimensiones y sin tanto tirón turístico, a priori, se formen esos atascos a las puertas de sus obradores, los domingos, o colas de hasta dos horas en esos días de feria es, como mínimo, para coger el desvío de la A-3 y salir de dudas.
 ¿Estamos ante un calco de La Roda? ¿Son las palmeritas de Morata una suerte de miguelitos o de nicanores
Su alcalde, Ángel Sánchez, cree que, como mínimo, tienen un nombre propio. Así que fuimos a comprobarlo visitando tres de sus pastelerías más famosas.
 El resultado, ya se lo adelanto, les va a hacer salivar.
El secreto está en su almíbar
Asumámoslo: las palmeras de nuestra infancia eran, en su gran mayoría, secas.
 De ahí que sea tan difícil, acaso, encontrar buenas palmeras tostadas. 
Pero si aparcan en Morata de Tajuña y se dejan guiar por su olor lo que se encontrarán serán unas palmeras de un tamaño inferior, sí, pero más amalgamadas y jugosas por el almíbar en el que está bañado su hojaldre, mucho más blandito. 
Cada establecimiento, además, utiliza una cobertura diferente: las hay de chocolate normal, fondant, blanco, rellenas de nata...
 Un orgasmo en la palma de la mano.


Luis de la Torre y su hija Loli, en el obrador donde crearon las palmeritas. RODRIGO CASTELEIRO

Casi les diría que son más un bollo, que una palmera al uso. Porque también su forma varía: al estar cortadas de forma artesanal, cada una es diferente.
 Pero todas ellas son igual de peligrosas: te puedes comer más de una y más de tres sin ser especialmente goloso. 
Y eso que durante décadas Morata fue conocida, sobre todo, por su huerta.
 Si vienen por aquí a desayunar o merendar no pueden irse sin llevarse algunos de sus ajos o tomates.
 Pero tampoco sin conocer el obrador que cambió el gusto de toda una comarca; y esto me lleva a hablarles de la familia De la Torre, mi primera parada de este viaje.

Pastelería De la Torre: los creadores de las palmeritas
Es 2 de enero y en el obrador de la pastelería De la Torre se respira un olor a roscón y mazapanes que tapa, provisionalmente y por las fechas señaladas, el verdadero aroma de esta familia.
 Loli de la Torre y José Rhodes –nada que ver con el pianista– trabajan a destajo junto a sus hijos para cumplir con la demanda de esos días.
 Lo hacen en el mismo obrador que el padre de Loli levantó hace setenta años en lo que entonces era un chamizo y una montaña de ladrillos refractarios, sacados de la cementera local, con los que Luis de la Torre, el abuelo de la familia, construyó aquel horno de leña que habría de cambiar la vida de sus paisanos.
 En aquel espacio, que luego fue ocupado por un horno más profesional –a razón de 50.000 pesetas de la época–, y donde su nieto José apura en esos momentos una crema pastelera, fue donde se crearon las famosas palmeritas. 
Lo cuenta el propio creador: "Yo era agricultor y mi vida era el campo, pero tenía un amigo que trabajaba en una fábrica de magdalenas y empecé a repartir sus productos y, entremedias, pues me quedaba muchas veces mirando cómo los hacía. 
Con el tiempo empecé también a repartir otros productos de otros obradores y a fijarme más.
 Y fue cuando decidí construir ese horno, en el año cincuenta, para hacer yo mismo magdalenas y también tortas; hasta que otro de esos obradores que frecuentaba me vendió su horno, mucho más moderno.
 Como también había repartido palmeras y eran todas muy duras, me puse a hacer ensayos para ver si conseguía que salieran más jugosas".

A su lado, su hija Loli asiente y pone en valor el tesón de su padre, de 83 años. 
"No salía del obrador en todo el día, siempre haciendo pruebas y más pruebas, tirando muchas masas, y con mi madre enfadada", evoca, "pero un día la casa se empezó a inundar del olor del chocolate con el hojaldre mojadito. 
Y, mira, cuando probé esa primera palmera con almíbar fue una maravilla".
 A finales de los ochenta, esta familia de Morata tenía ante sí la receta que iba a revolucionar la gastronomía y el turismo local, aunque las otras panaderías y pastelerías no tardarían en versionarla.
 ¿Traición o visión de futuro?
 
Y los datos le dan la razón: según fuentes municipales, en Morata de Tajuña se venden unos 60.000 kilos de palmeritas al año. 
En un pueblo, recordemos, que no llega a ocho mil habitantes.
 Toda una locura que se explica, acaso, por ese hojaldre que se deshace en la boca y deja un sabor a mantequilla con ese ligero toque a almíbar marca de la casa. 
Y con el contraste de una cobertura de chocolate un pelín más amarga que consigue que las palmeritas de la familia De la Torre no empalaguen lo más mínimo. 
Aunque en su horno hay sitio también para palmeras glaseadas, de chocolate blanco, de caramelo o de Oreo. 
A 15 euros el kilo, en el caso de las de chocolate, y a 16 el resto.
Las auténticas de Morata. RODRIGO CASTELEIRO
Así nació el pueblo de las palmeritas
Resuelve Loli de la Torre, la heredera legítima de esa textura: "Creo que hay negocio para todos. 
Nosotros somos los precursores y antes solo teníamos nosotros las palmeritas, pero viendo su auge la gente empezó a hacerlas a su imagen y semejanza.
 Yo no te digo que las nuestras sean las mejores, solo que aquí fue el sitio donde se empezaron a hacer y por eso en nuestra caja pone que son las auténticas palmeritas de Morata. 
 Luego te puede gustar más la cobertura de unas o de otras.
 Pero cada uno lo hace como buenamente puede y quiere.
 Todas son parecidas y todas son pequeñas y blandas, pero cada una tiene su toque".