Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

9 ene 2019

Magnate inmobiliaria y productora de éxito: la doble vida de Sandra Bullock


La intérprete estadounidense, una de las mejor pagadas de Hollywood, produce A ciegas, el nuevo éxito de Netflix del que también es protagonista, tiene un imperio inmobiliario y un restaurante en Texas.

Sandra Bullock
Sandra Bullock en la presentación de 'A ciegas'. Foto: Getty
A sus 54 años, la ganadora de un Oscar por Un sueño imposible se encuentra en una situación privilegiada en una industria como Hollywood en la que las actrices se quejan de que no hay papeles relevantes para ellas a partir de cierta edad, algo que ya denunciaba en 2010 la británica Helen Mirren: 
“He visto a muchas de mis colegas más brillantes que trabajan sin parar cuando tienen 20, 30 o 40 años encontrarse en un completo desierto cuando llegan a la década de los 50. 
Y no trabajar significa no tener ingresos.
 Me molesta haber presenciado cómo sobrevivían muchos actores mediocres y la desaparición profesional de muchas mujeres brillantes”.
Sandra Bullock, sin embargo, fue muy consciente de que podía llegar a esa situación desde los primeros años de su carrera, así que encontró el antídoto perfecto: generar sus propios proyectos.
En los años 90 creó su propia productora, Fortis Film (de la que su padre John fue el CEO durante un tiempo y su hermana Gesine Bullock-Prado vicepresidenta), lo que le permitió involucrarse en el proceso creativo y crear películas a su medida.
 Ya en 1998 se encontró con su primer caso de éxito gracias a Siempre nos queda el amor, una comedia romántica de ambiente rural que protagonizó con el cantante Harry Connick Jr. Después llegaría Un blanco perfecto, al lado de Liam Neeson, que fue un fracaso de crítica y público, aunque no desalentó a la estrella, que sí acertó con las divertidísimas Miss Agente especial y su secuela, la inquietante Asesinato 1,2,3, la encantadora Amor sin preaviso, junto a Hugh Grant, o La proposición, donde interpreta a una sofisticada editora literaria canadiense a punto de ser deportada de Estados Unidos al expirar su permiso de residencia (película en la que hizo, además, todo un despliegue de vestuario y complementos: zapatos de Loubutin, un Prada Cervo Antik de 2008, el emblemático Birkin de Hermès) y que arrasó en taquilla.
 Sin embargo, no todo han sido alegrías en este sentido, ya que tiene la espina clavada de no haber sacado adelante el proyecto de Million Dollar Baby, porque los estudios no mostraron en ese momento ningún interés por una historia que narraba las dramáticas vivencias de una mujer boxeadora. 
Finalmente, Clint Eastwood sí lo consiguió, fue un gran éxito y su protagonista, Hilary Swank, se llevaba en 2005 su segundo Oscar, cinco años después de Boys Don’t Cry. 
Nada que ver con el papel de Sandra Bullock en su última película, de la que también es productora, Bird Box (A ciegas), que llegó a Netflix el 21 de diciembre y ha tenido un éxito inusitado.
 Las plataformas de streaming no acostumbran a hacer públicos los resultados de audiencia de sus productos, pero en este caso han hecho una excepción y han desvelado a través de las redes sociales que ha sido reproducida por más de 45 millones de cuentas, lo que supone todo un récord.
 Aunque estas cifras generan algunas dudas, porque no indican cómo se han contabilizado o si se ha tenido en cuenta quiénes la terminaron de ver o no, por ejemplo.
 Hay expertos que han extrapolado estos datos y han llegado a la conclusión de que podría haber recaudado más de 600 millones de euros si se hubiera estrenado en los cines.
 Análisis que no tiene en cuenta que tal vez muchos de esos espectadores no se hubieran levantado de su sofá para desplazarse a una sala o no hubieran pagado una entrada, lo que no quita mérito al fenómeno en que se ha convertido. 
 Esta es solo una muestra más del olfato como productora de Bullock. 
 Dirigida por la danesa Susanne Bier, ganadora del Oscar a mejor película extranjera por Un mundo mejor, interpreta en ella a una mujer que intenta escapar con dos pequeños, un niño y una niña, de unas criaturas sobrenaturales que provocan el suicidio cuando se las mira.
 Un argumento en el que ella misma ha encontrado cierto paralelismo con su vida personal, pues ha confesado que a veces tiende a ser sobreprotectora con sus dos hijos, Louis y Laila (de ocho y seis año), a quienes adoptó en 2010 y 2015. 
“Tengo que estar constantemente intentando superar mis miedos”, ha declarado a People, al mismo tiempo que ha admitido que es muy consciente de que en ocasiones le impiden realizar ciertas actividades: 
“A veces te tienes que parar y preguntarte por qué les has dicho que no”.

Sandra Bullock
La actriz ganó un Oscar por ‘Un sueño imposible’. Foto: Cordon Press
Sandra Bullock, al igual que otros avispados actores de Hollywood como Matt Damon, Brad Pitt, Angelina Jolie, Michael Douglas o Jane Fonda, productores habituales de sus propios proyectos, ha sido inteligente también para negociar sus salarios.
 Por ejemplo, por Gravity, película de Alfonso Cuarón (director ahora de plena actualidad por la aclamada Roma, también disponible en Netflix) obtuvo un sueldo de 20 millones de dólares, pero, además, firmó una cláusula por la que se llevaría un 15% de sus beneficios.
 Nadie se esperaba que esta película que cuenta la historia de una ingeniera médica atrapada en el espacio con su comandante, a quien daba vida George Clooney se convirtiera en un éxito de taquilla, así que se calcula que finalmente se embolsó unos 70 millones de euros.
Sobre el patrimonio real de la actriz hay discrepancias entre los medios de comunicación estadounidenses, porque, lógicamente, son datos privados, pero algunos lo cifran en más de 200 millones de dólares. 
 Por el contrario, lo que sí ha trascendido es su más que notable listado de propiedades inmobiliarias.
 El pasado mes de septiembre se publicaba que la actriz había vendido su mansión de estilo californiano de Beverly Hill por el doble del millón y medio de dólares que pagó por ella.
 Aunque la tenía alquilada por unos 15.000 dólares mensuales, parece ser que no quería conservarla, pues allí vivió los episodios más felices, pero también los más turbulentos de su matrimonio con Jesse James, de quien se separó en 2010 al trascender que le había sido infiel.
Sandra Bullock
Solo en Los Ángeles, la actriz tiene dos apartamentos en el emblemático edificio Sierra Towers, situado entre West Hollywood y Beverly Hills (uno de ellos fue propiedad de Mathew Perry, de la serie Friends) y una mansión de 15.000 metros cuadrados de estilo Tudor en las lujosas colinas de Beverly Hills, de la que también había sido propietario el poderoso productor David Geffen, y que adquirió en 2011 por algo más de 16 millones.
 En Austin cuenta con distintos bienes raíces de menor valor y también en esta ciudad texana ejerce de empresaria de restauración, pues es propietaria de Walton’s Fancy and Staple, un popular restaurante en el que también se venden delicatessen, flores y artículos de regalo.
Otras de sus propiedades son una casa en el valle de Jackson Hole en Wyioming, para cuando le apetece disfrutar de los deportes de invierno; una casa victoriana de más de 600 metros cuadrados en Garden District, una de las más elegantes zonas de Nueva Orleans, y un refugio en las isla de Tybee, en Georgia, que adquirió en el verano de 2001 por casi millón y medio de dólares y que alquila por unos 1.400 dólares la noche.
 Cuando viaja a Nueva York no necesita quedarse en ningún hotel porque dispone de un apartamento en el Soho por el que pagó 3,5 millones de dólares en 2000.
La relevancia y el poder de la actriz ha quedado refrendada por numerosos reconocimientos, que más allá de su verdadero valor, son también elementos que apuntalan su popularidad y, por tanto, su caché.
 En 1996, la revista People la incluyó en su famosa lista de las 50 personas más guapas del mundo.
 Tres años más tarde Empire la situó en la posición 58 como una de las 100 mayores estrellas de cine de todos los tiempos. 
En 2005, consiguió su anhelada estrella en el Paseo de la Fama y en 2010 Time no se olvidó de ella en su ranking anual de las 100 personas más influyentes del mundo.
 En noviembre de 2013, The Hollywood Reporter la situó entre las mujeres más poderosas del mundo del espectáculo y Entertainment Weekly la nombró la estrella del año gracias al éxito de Cuerpos especiales y Gravity
Estos son solo algunos ejemplos de una lista interminable que sigue creciendo.

Logo S Moda
Newsletter
Las mejores historias de actualidad, moda, belleza y feminismo en tu email cada semana.



 

 

Francisco Rivera y Lourdes Montes, padres de un niño

El diestro y la diseñadora dan la bienvenida a su segundo hijo en común, primer varón de la familia, que recibe el nombre de su progenitor. El matrimonio ya tenía una hija.

Francisco Rivera y Lourdes Montes, el pasado 29 de diciembre.
Francisco Rivera y Lourdes Montes, el pasado 29 de diciembre. GTRES

 

Francisco Rivera Ordóñez y Lourdes Montes han sido padres de un niño, el segundo de su hijos en común.
 El matrimonio ya tenía una niña, Carmen, nacida el 19 de agosto de 2015.
 El torero, además, es padre de Cayetana, de 19 años, fruto de su relación con Eugenia Martínez de Irujo.
Ha sido el propio Rivera Ordóñez quien ha anunciado que el bebé estaba a punto de nacer al publicar en sus redes sociales una foto suya vestido de verde a las puertas del quirófano. 
"Ya mismo vamos a ser uno más... #cerqui de quirófano", ha escrito mostrando su emoción ante este momento tan importante.
 Rivera ha explicado en los últimos meses que este ha sido un hijo "muy buscado", y que llevaban dos años intentando tenerlo. Siguiendo la tradición familiar, le han puesto el nombre de Francisco, aunque piensan llamarle Curro.
 Francisco Rivera y Lourdes Montes comenzaron su relación en 2011 y dos años después se casaban.
 En junio anunciaron que iban a ser padres por segunda vez en una exclusiva en la revista ¡Hola!. 
Tal y como explicó el hijo de Carmina Ordóñez y Francisco Rivera Paquirri en la publicación, la buena nueva se la comunicó su hija Carmen. 
 "Papá, va a venir la cigüeña', me dijo", explica Rivera Ordóñez que le dijo su hija. 
Además, Rivera habló en Espejo Público, programa en el que colabora, y aseguró que quien no estaba nada contenta era Carmen. "No quiere ni oír hablar: 
'No quiero ningún bebé, ya tengo a Cayetano.
 Lo voy a encerrar, papi'. Está muy celosa",explicó entre risas el torero, haciendo referencia al hijo de su hermano Cayetano Rivera y la presentadora Eva González, nacido el pasado marzo.
 Rivera Ordóñez lleva dos años retirado de los toros aunque sigue vinculado a la fiesta como empresario.
 Lourdes Montes, abogada de formación, está centrada en su trabajo como diseñadora.

Las muchachas radiactivas................................ Lucía Lijtmaer

Kate Moore reconstruye en ‘Las chicas del radio’ la tragedia de las mujeres que hace un siglo murieron por trabajar con el elemento tóxico en la fabricación de relojes fluorescentes.

Una trabajadora emplea pintura luminosa en una fábrica de relojes en 1932.
Una trabajadora emplea pintura luminosa en una fábrica de relojes en 1932.
Cuando Catherine Wolfe Donohue llegó al almacén de la Radium Dial Company, en Illinois, a finales de la Primera Guerra Mundial, no podía ser más feliz. 
Para una obrera joven, de apenas 18 años, no había mejor trabajo que pintar esferas en los relojes de la compañía.
 Se trataba de una labor muy puntillosa, que requería precisión y buen pulso, pero se pagaba bien, a tanto por esfera pintada. 
Y lo mejor: le permitía trabajar con radio, el nuevo elemento de moda.
 Solo había que impregnar el pincel en la pintura, mojarse los labios en él, como aconsejaban los jefes, y ponerse a trabajar.
El radio era por entonces el símbolo de la sofisticación y el buen gusto, sinónimo del lujo y del progreso.
 A todo se le añadía: a los aparatos de radio, a la mantequilla, ¡incluso al agua! 
Se trataba como un tonificante milagroso. 
Por su novedad, se le conferían propiedades casi mágicas. 
Las chicas que entraban a trabajar en empresas de pinturas que contenían radio adquirían una sofisticación que no era solamente simbólico: al estar en contacto con las partículas de radio, su piel, su pelo y su ropa brillaban, como luciérnagas fosforescentes en la oscuridad.
 Así las llamaban: las muchachas luminosas.
 Tan solo veinte años más tarde, serían conocidas como el Escuadrón de las muertas vivientes
. Los centenares de mujeres que trabajaron para estas compañías, caían, envenenadas, con tumores y dolores terribles, primero en la boca y más tarde en los huesos, una tras otra. 
Todas murieron. También Wolfe Donohue.
Esta es la historia que cuenta la periodista Kate Moore en Las chicas del radio (Capitán Swing), en la estela de publicaciones que pretenden dar a conocer la importante labor que desarrollaron muchas mujeres en la historia de la ciencia, y que es apenas conocida.
Pero no solo es un libro científico. 
Es notable la investigación histórica que arroja algo de luz a cómo la experimentación con nuevos materiales se ha cobrado infinidad de vidas.
 En este caso, la ingenua y persistente idea del progreso científico como noción positivista, aplastante y sin fisuras se pone en tela de juicio a lo largo de los años treinta, cuando los investigadores comienzan a entender que el radio no es la piedra filosofal, sino un elemento altamente tóxico, que penetraba en los huesos de estas mujeres como el calcio. 
Sus huesos, repletos de este elemento, emitían radiación desde su interior.
Las chicas del radio también pone de relieve la acción colectiva que desarrollaron estas mujeres cuando se dieron cuenta de que algo no iba bien, y que nadie se quería hacer responsable de sus ya seguras muertes.
 Las muertas vivientes, en realidad mujeres aún jóvenes y moribundas, se asociaron para demostrar que había algo que las estaba matando y que sin duda tenía que ver con su contacto directo con el radio.
El libro describe las malas praxis laborales a las que fueron obligadas y que demuestran la falta de protección de las obreras: a ellas se les sometía a contacto directo con el elemento, pero los técnicos de laboratorio de las mismas empresas sí tomaban precauciones para protegerse. 
También incide en la tenacidad de ellas: las que quedaban vivas en 1938 demandaron a las dos compañías responsables de su contratación —Radium Dial Company y United States Radium Corporation— y, tras larguísimos y degradantes procesos judiciales, ganaron la batalla. 
Pese a todo, la mayoría fueron repudiadas por sus comunidades. Hasta finales de los sesenta, descubrió Moore, muchos de sus compañeros de las fábricas seguían manteniendo que mentían y que murieron por sífilis.

Moore realiza un excelente trabajo de investigación que mezcla las historias personales de una gran cantidad de mujeres con el conocimiento científico y médico.
 Y traza la huella del radio y la importancia de la demanda de esas desconocidas chicas del radio para los derechos de los trabajadores. Poco tiempo más tarde, en el conocidísimo Proyecto Manhattan, que trabajaría con plutonio para desarrollar las primeras armas nucleares en la Segunda Guerra Mundial, los científicos extremarían las precauciones.


 

¿Puede destruir nuestra galaxia el agujero negro que hay en su centro?

Todo lo que hay alrededor de la zona supermasiva en el medio de nuestra galaxia gira en equilibrio.

Esta imagen muestra el centro de nuestra galaxia. El agujero negro es conocido como Sagittarius A* o Sgr A*.

Esta imagen muestra el centro de nuestra galaxia. El agujero negro es conocido como Sagittarius A* o Sgr A*. 

 

 

Pues no. Pero habrá que explicarlo. 
Hace unos 20 años se empezaron a detectar concentraciones de masa muy, muy, muy alta en el centro de las galaxias grandes, como la nuestra o mayores.
 La Vía Láctea es una galaxia espiral, eso quiere decir que su estructura es plana y tiene la parte central un poco más abombada. Cuando les explico a los peques esto les digo que es como si fuera un huevo frito que la yema es la parte que se llama el bulbo y el disco de la galaxia es la clara blanca.
 Y toda esa estructura gira en torno al centro.
 Para saber cuánta masa hay en el centro solo tenemos que medir la velocidad a la que giran las estrellas o el gas que hay alrededor de ese centro.
Y lo que vemos es que hay una concentración de masa muy grande en un espacio muy pequeño. 
Ese tipo de masa solo puede ser un agujero negro supermasivo.
 Los agujeros negros que conocemos pueden ser de dos tallas: los estelares, que nacen de la muerte de estrellas muy masivas, que tienen como mucho una decena o algunas decenas de veces la masa del Sol. 
 Y luego están los supermasivos, y aquí el “súper” es de verdad súper, porque tienen millones de veces la masa del Sol.
 Eso que veíamos que ocurría en el centro de las galaxias era muy difícil de explicar excepto si imaginábamos que ahí había un agujero negro supermasivo. 
Pero como esas galaxias están lejos de nosotros, no teníamos precisión en la medida espacial para saber si la zona era lo suficientemente pequeña como para que la única explicación fuera la existencia de un agujero negro de ese tipo.
Para resolver ese dilema lo que hemos hecho es acudir al centro de galaxia que tenemos más cercano, el de la nuestra.
 El problema del agujero negro del centro de nuestra galaxia es que, como nosotros estamos en la parte de fuera de la Vía Láctea, lo vemos muy oscurecido porque hay una cantidad enorme de polvo que nos impide mirarlo en la longitud de onda visible, así que tenemos que usar el espectro infrarrojo porque la luz infrarroja atraviesa mejor el polvo. 
Observando en el infrarrojo se han hecho estudios para medir directamente cómo cambia la posición de estrellas en la parte central de la galaxia. 
Lo que se ha visto en una investigación que ha durado una decena de años es que, primero, se trata de un lugar en el que no hay ninguna estrella, nada que emita luz.
 Una explicación compatible con lo que se observaba al medir las órbitas individuales de las estrellas que hay alrededor de esa área es que en el centro estuviera todo girando alrededor de una zona oscura. 
Y lo único que explica esto es que en ese lugar haya algo con cuatro millones de veces la masa del Sol.
 Esa es una de las pruebas más claras de que en el centro de las galaxias hay agujeros negros supermasivos. 
También hay que saber que este no es de los más “súper”, porque los hay que son de miles de millones de veces la masa del Sol. 

Recreación de una pareja de agujeros negros a punto de fusionarsern
Recreación de una pareja de agujeros negros a punto de fusionarse
El tamaño de los agujeros negros supermasivos depende de lo gorda que sea la masa central de la galaxia: cuanto más masiva sea la parte central de la galaxia, más masivo es el agujero negro.
 Para hacerse una idea de la relación de tamaños conviene saber que esa zona en la que creemos que hay un agujero negro tiene minutos de años luz de tamaño o incluso menos y el centro de las galaxias en las que está tienen cientos o cientos de miles de años luz.
La respuesta a la pregunta es no, porque todo lo que hay alrededor del agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia está girando en equilibrio.
 Es muy difícil que la materia que orbita alrededor y a cierta distancia del núcleo pierda su momento angular, es decir, su capacidad de rotar, y cambie su trayectoria para dirigirse hacia el agujero negro.
 Para que eso ocurriera debería haber algún mecanismo que provocara su desestabilización
Los agujeros negros, incluso los supermasivos, tienen un radio de influencia y más allá de ese radio no afectan a los objetos que están ahí.
 Solo a partir de cierta distancia ocurre que la materia se va hacia el agujero negro. Los agujeros negros se tragan solo hasta, como si dijéramos, donde les llega el brazo. 
Isabel Márquez es doctora en astrofísica e investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC).
Pregunta realizada vía email por las alumnas y alumnos de 4º de la ESO del IES As Barxas de Moaña (Pontevedra).
Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal, patrocinado por la Fundación Dr. Antoni Esteve, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. 
Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas.
 Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Twitter #nosotrasrespondemos.
Coordinación y redacción: Victoria Toro