Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

28 sept 2018

La "cuentas" de los Políticos. nunca supe lo que declaraba Trillo por poner un ejemplo

Las cuentas de la sociedad de Pedro Duque no reflejan los alquileres que dice haber pagado.

La empresa del ministro, creada en 2005, solo declaró ingresos entre 2011 y 2014.

El caso es investigar a los "nuevos": el hombre que viajó al espacio tiene que dar sus de claraciones a Hacienda. 

Lo hace Casado?. Lo hizo Aznar? o lo hizo Rajoy? sabemos que declaró o no Puigdemont? 

Pedro Duque, este jueves, durante la rueda de prensa en el ministerio de Ciencia.
Las cuentas de Copenhague Gestores de Inmuebles, SL, la sociedad patrimonial que el ministro de Ciencia, Pedro Duque, dice haber constituido para gestionar sus inmuebles —un chalé unifamiliar en Madrid y otro inmueble en Jávea (Alicante)— no reflejan los alquileres que el ministro ha asegurado que pagaba a esta empresa. Esta sociedad, creada en 2005, solo declaró ingresos entre 2011 y 2014. 
 Tiene acumulados más de 186.977 euros de pérdidas de años anteriores, según las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil.
Lo siento por la Ciencia y los ignorantes que creen que no es necesaria. Mal vamos. 

Los expertos tributarios consultados por EL PAÍS consideran que el hecho de adquirir un inmueble a través de una sociedad en lugar de comprarlo a título personal es legal y apenas tiene ventajas fiscales. Es el caso de Pedro Duque, que es titular junto a su esposa, Consuelo Femenía, actual embajadora de España en Malta, de la sociedad Copenhague Gestores de Inmuebles, SL, propietaria a su vez de un chalé en Jávea (Alicante) y otra vivienda unifamiliar en Madrid, donde residen.
El ministro ha comparecido este jueves para ofrecer explicaciones sobre este asunto y tratar de aclarar si constituyó esta sociedad para eludir el pago de impuestos. 
Duque ha asegurado que todo es legal y que no ha cometido irregularidades. Los expertos no ven graves irregularidades en la situación del ministro, pero advierten de que podría haber incurrido en irregularidades fiscales si no ha imputado rentas a la sociedad por el uso del inmueble. 
Es decir, debería haber pagado una especie de alquiler a precio de mercado al propietario del chalé, que en realidad es la sociedad.
 Y ahí es donde podría radicar el problema fiscal del ministro.
Este periódico ha preguntado a Duque a través de sus colaboradores por qué en las cuentas de su empresa no figuran los alquileres que dice haber pagado.
 La sociedad solo registra ingresos en cuatro de los 13 ejercicios. También se ha interesado por los gastos que se deduce la mercantil en todos los ejercicios (especialmente en 2005, año de su constitución) pese a que no tiene actividad. 
Tampoco a esta cuestión ha respondido el ministro.
 Un portavoz de su departamento ha asegurado que ya ha dado las explicaciones oportunas y que se va de viaje a Bruselas siguiendo con su agenda.
Hacemos autoalquiler, pero como lo hacemos por nosotros mismos tiene una formalidad diferente. No tenemos porque hacer contrato registrado ni nada por el estilo", ha señalado el ministro."No tiene ingresos por que los únicos ingresos que tiene son los dineros que le pagamos a la sociedad por vivir en ella y por los años que estuvo en alquiler una de las viviendas". Pero las cuentas de la sociedad de los dos últimos años no registran ningún ingreso.
Este caso es diferente al del exministro de Cultura, Màxim Huerta, y al de otros donde se usan estas sociedades para defraudar a Hacienda. 
En estos casos se suelen atribuir a la empresa los ingresos propios para pagar un impuesto de sociedades del 25% en lugar del tipo máximo del 45% del impuesto sobre la renta.
 Además, los que usan estas empresas para defraudar suelen deducirse muchos gastos personales a través de ellas.
 Durante su comparecencia, Duque ha explicado que ha sido "muy escrupuloso" y no ha imputado ingresos propios a la empresa.
“Es una sociedad que solo se dedica a tener unas casas. 
Yo entiendo que no se elude ningún impuesto. Hemos presentado todas las declaraciones y lo pagamos todo", ha señalado el ministro.

Luis del Amo, secretario técnico del Consejo de Economistas y Asesores Fiscales (REAF-REGAF), explica que si el chalé era nuevo y ya estaba construido, Duque debería haber pagado IVA, con independencia de que lo adquiera a través de la sociedad o a título personal. 
 "Ese IVA no sería deducible en ningún caso", advierte el experto. "La casa ya era nuestra cuando constituimos la sociedad con lo cual no la utilizamos para eso [deducirnos el IVA]", ha remarcado el ministro.
Del Amo explica que si el ministro ha usado el chalé, que está a nombre de la sociedad, se considera una "operación vinculada" y el ministro debería haber pagado una renta, a modo de alquiler, durante el periodo de disfrute.
 "Debería haber imputado una renta a precio de mercado", precisa. Si en lugar de haber puesto la casa a nombre de la sociedad la hubiera puesto directamente a su nombre, Duque tendría que haber declarado la vivienda por imputación de renta, siempre que esta no fuera la vivienda habitual.
 Es decir, debería haber declarado, en ese caso, el 1,1% del valor catastral de la vivienda, que se suma a su base imponible del IRPF, sobre la que se aplica el tipo marginal que tuviera en ese momento. "El ahorro fiscal no es mucho", admite Del Amo.
Este experto tributario advierte que si la sociedad ha declarado pérdidas y se ha anotado bases negativas imponibles (créditos fiscales, que usará para reducir la factura fiscal en el futuro cuando tenga beneficios) y la Agencia Tributaria demuestra que no debería haberlo hecho podría imponerle una sanción del 15% de las bases negativas.

Un ahorro de cerca de 5.000 euros

Alejandro Del Campo, socio del despacho DMS Consulting en Mallorca, sostiene que "por comprar una vivienda a través de una sociedad no se consigue un gran ahorro". 
Este experto fiscalista señala que a su despacho llegan muchos alemanes que le preguntan si es mejor comprar una casa en las islas a través de una sociedad. 
Y él asegura que siempre les dice que "no merece la pena". Y repasa todos los gastos que conlleva constituir una sociedad y gestionarla, escrituras, notarios, gestor, asesor fiscal... 
"Cuando metes la vivienda en una sociedad como esta te complicas la vida", asegura.
 "Yo no aconsejo este tipo de operaciones", comenta.
 No obstante, Del Campo advierte de que no conoce todos los detalles de la situación tributaria del ministro Duque.

Eso sí, reconoce que en estos casos, la sociedad en realidad no utiliza el inmueble, no es la sede de nada, ni es un lugar donde se produzca algo o se preste un servicio.
 En realidad, prosigue, la utilizan los socios o accionistas de la empresa. "Eso es una operación vinculada", insiste, "y debería imputar una renta". 
Del Campo deja abierta una interrogante. "¿Cuándo compró la vivienda y dónde residía entonces? Quizá le hubiera interesado ahorrarse el impuesto del Patrimonio.
 Pero habría que aclarar cómo era su situación".
En unos cálculos rápidos, con el riesgo de hacerlo sin conocer todos los detalles, avisa Del Campo, el ministro se pudo haber ahorrado unos pocos miles de euros al año.
 Si los inmuebles tuvieran un valor aproximado de 1,8 millones, el valor catastral suele ser del 50%. 
Es decir, 900.000 euros. 
Como la sociedad está con su mujer habría que repartirlo a medias. Es decir, que le tocaban unos 450.000 euros.
 Eso en la imputación de rentas del IRPF [el 1,1% del valor catastral se suma a su base imponible del IRPR] saldría a pagar entre 1.000 y 2.000 euros.
José María Mollinedo, secretario de la asociación de Técnicos de Hacienda (Gestha) considera que "en este caso, el ministro no solo no se ahorra sino que tiene más costes que beneficio".
 Abunda en las mismas tesis que los anteriores. 
El impuesto de la compra es indiferente de si eres una persona física o jurídica. 
"Tienes que pagar el IVA o el impuesto de transmisiones de igual modo", apunta. 
"El IBI también lo paga, al igual que el resto de tasas municipales", añade. Mollinedo explica que la diferencia del impuesto de Patrimonio tampoco sería muy grande.
 Si el chalet estuviera a nombre de Duque el valor del bien inmueble se calcula neto, sin hipoteca, con lo que no pagaría (son deducibles los primeros 700.000 euros). 
Y como sociedad pasaría algo parecido.   "Desde Gestha hemos pedido a la Agencia Tributaria que inicie una comprobación, pero no parece que haya grandes irregularidades", sostiene.


Los registradores ocultan información sobre el chalet del ministro

El registro de la Propiedad número 2 de Jávea (Alicante) niega información sobre uno de los dos inmuebles que el ministro de Ciencia, Pedro Duque, posee a través de una sociedad instrumental. EL PAÍS lo ha comprobado al solicitar la nota simple de ese inmueble, que ha sido denegada. 
"Es que ha llegado una circular del Colegio. Lo han bloqueado ellos y no podemos hacer nada", asegura al teléfono un trabajador del registro cuando se le pregunta el porqué.
 Da la respuesta enseguida al saber que la petición tenía como objeto el chalé del ministro.
El Colegio de Registradores evitó responder a si esta orden había partido del propio colegio o del Gobierno, y se limitó a recordar que los registradores están obligados a cumplir con la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal.
 Sin embargo, la solicitud se refería a una persona jurídica (la empresa) y no una persona física, por lo que no estaría afectando a los datos personales. 
La denegación de una nota simple por parte de un registrador de la Propiedad es un evento muy poco frecuente.

 

27 sept 2018

Jesús de Medinaceli: tres deseos, uno concedido


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No es el patrón de Madrid, pero Jesús de Medinaceli siempre ha despertado mucha más devoción que el castizo San Isidro.
 Claro, dicen los devotos que quienes han probado a pedirle los tres deseos que marca la tradición, de los cuales, aseguran, uno siempre se cumple, repiten cada año.
 A veces vuelven sólo con la sana intención de darle las gracias por el favor recibido, y otras, para cumplir fielmente con la promesa que hicieron si el milagro que solicitaron se ha visto cumplido. Seguramente, la mayoría, aparte de mostrarse agradecidos y de cumplir con lo pactado, volverán, ya que están, a pedir otros tres deseos, que la vida está muy dura y no parece que corran tiempos para resignarse uno con lo que tiene.

Lo cierto es que en la capital, el besapié del Nazareno madrileño el primer viernes de marzo se ha convertido en una de esas tradiciones que, pasen los años que pasen y aunque las cosas cambien como si se las volviera del revés, en vez de decaer con las nuevas costumbres o el trascurso del tiempo, se ven incrementadas cada año, tanto en el número de personas que acuden a la basílica del barrio de las Letras como en la fe para esperar que se cumpla el deseo. Hay personas que continúan con una tradición de sus antepasados, como el caso de la Familia Real, de la que un miembro siempre acude al céntrico templo en la fecha señalada, y otras que llegaron a esta imagen venerada mientras batallaban en estado de desesperación contra alguna desgracia. Y ya se sabe que no hay momento más adecuado para acercarse a la fe perdida que aquel en el que uno reconoce no poder hacer nada más y se pone en manos de quien parece que todo lo puede. Momentos en los que la tragedia golpea tan fuerte, que uno sólo puede creer y abandonarse a lo que venga.

Jesús de Medinaceli ha acompañado a los madrileños durante siglos, a pesar de que la talla que se venera es una de las más viajeras y ha pasado largas temporadas fuera de la capital, como cuando fue trasladada por los capuchinos al norte de África hacia la segunda mitad del siglo XVII, de donde tuvo que ser rescatada, o cuando viajó hasta Ginebra para resguardarse de la Guerra Civil. Desde que regresó en 1939 las colas de fieles que aguardan para besar los pies de Jesús ha ido creciendo.
 Hace ya algunos años que los devotos empiezan a guardar cola días antes del señalado y duermen, con el frío aún invernal de Marzo, a las puertas de la iglesia.
 Como Manoli, toda una institución. 
Lleva 40 años cumpliendo con el rito y dicen que no se empieza a dar números para la fila hasta que ella aparece, convenientemente equipada con los objetos necesarios para hacer más dulce la espera, aunque la buena mujer asegura que es la fe la que consigue que los rigores de pasar tantos días con sus noches en la calle, sean una alegría y no un calvario, como podrían pensar los que no llevan esa santa energía dentro.
 Mañana, Manoli volverá a ser de las primeras en entrar y postrarse a los pies de Jesús para pedirle los tres deseos que, según dice, han de guardarse en absoluto secreto porque si no, no se cumplen. 
 
Este año de crisis, con el paro marcando indeseables recorridos en las vidas de muchos ciudadanos, se espera que la cola sea más grande que nunca. 
Han calculado que podría llegar a medio millón de personas.
 Pero para aquellos que, aún en la desesperación, no encuentran consuelo en los rezos, esta semana la estación de Atocha alberga la VI edición de la Feria esotérica y alternativa, que este año se promociona, cómo no, con toda clase de rituales, conjuros o remedios para hacer frente al desastre económico.
 
Porque hay ocasiones en los que una ayudita hace falta.

La historia real del Cristo de Medinaceli............... ÁNGEL VIVAS

Jesús Sánchez Adalid publica en Editorial B su última obra, 'Treinta doblones de oro' 

 


El escritor extremeño Jesús Sánchez Adalid.
El escritor extremeño Jesús Sánchez Adalid. MITXI

Alguien diría que Jesús Sánchez Adalid, que estudió Derecho y ejerció de juez un par de años, es hombre de vocaciones tardías. Porque después de esa experiencia profesional se hizo sacerdote y, bastantes años más tarde, se dedicó a escribir novelas históricas.
 En lo último tuvo éxito desde el primer momento, y hoy es uno de los nombres españoles más importantes dentro de este género, con títulos como El mozárabe o El caballero de Alcántara
Su editorial habitual, Ed. B, confía tanto en él que la presentación a los medios del más reciente, Treinta doblones de oro, ha incluido un viaje a la ciudad marroquí de Mequinez, donde transcurre parte de la novela.
El argumento de ésta tiene que ver con la crisis finisecular del siglo XVII, durante el reinado del desdichado Carlos II, con un episodio militar en una posesión española en la costa africana y con el lucrativo negocio del secuestro ejercido por los moros y la consiguiente labor de rescate de los cautivos. 

Y al final y sobre todo, como si el 80 o 90% de la narración fuera un gran macguffin, con la sorprendente historia del Cristo de Medinaceli, esa imagen que tanta devoción popular suscita en Madrid y muchos otros lugares de España.
"Si la historia no fuera tan novelesca, no la hubiera contado", dice Sánchez Adalid. "Y lo bueno es que todo es rigurosamente cierto y se conserva la documentación". 
 No hace falta preguntarle si se documenta para escribir sus novelas. 
Es más que evidente y él mismo da cuenta de sus investigaciones al final del libro; reconoce que ha leído cientos de documentos de todo tipo: memoriales, colecciones epistolares...

Basada en la verosimilitud

Y es que Jesús Sánchez Adalid tiene muy claro lo que debe ser la novela histórica. "Me interesa contar la historia de personas anónimas y que los hechos históricos sean el escenario", dice.
 "La buena novela histórica debe estar basada en la verosimilitud.
 En España no tenemos tradición de novela histórica, porque las del siglo XIX que tenemos por tales, no lo son realmente, son novelas románticas. 
Ahora este género es muy demandado por los lectores, hay un deseo de la sociedad de conocer y disfrutar con la historia, se ve también en las visitas a los museos, y se ha producido el pendulazo, todo el mundo escribe novela histórica: periodistas, políticos... pero las aguas volverán a su cauce.
 La novela histórica requiere mucho trabajo, y, desde luego, no se trata de rescribir la historia, para eso están los historiadores".
En cuanto al lenguaje, Sánchez Adalid, que se reconoce lector de clásicos, cree que "no se trata de hacer un pastiche, porque todo tiene su tiempo, pero sí hacer guiños con una forma de hablar que tiene su gracejo.
 No sometería al lector a la carga de leer una novela con el lenguaje del siglo XVII, pero la novela sí debe tener una reminiscencia de aquel lenguaje.
 Eso tiene su trabajo y su técnica, que, básicamente, consiste en darle ese tono sobre todo al principio y luego irlo reduciendo".

 El sentido del humor, espolvoreado aquí y allá para desdramatizar una historia en la que abundan las calamidades ("la literatura del siglo XVII también es así", precisa él), y una visión de las personas como seres complejos, con luces y sombras, alejada del maniqueísmo, completan la que podría ser la fórmula del éxito que viene acompañando a Sánchez Adalid en los últimos años.




 

Jesús de Medinaceli: tres deseos para un Cristo cautivo


Miles de fieles acuden la basílica madrileña para el tradicional besapiés del primer viernes de marzo.

No cerrará sus puertas hasta que el último devoto del Cristo de Medinaceli haya dejado su beso en uno de los dos desgastados pies de la talla sevillana del siglo XVII.

 Con el fiel ósculo, tres deseos de los que la tradición dice que Jesús intercede por uno de ellos.

 Una costumbre centenaria que, cada primer viernes de marzo, conduce a miles de personas hasta la basílica y que deja una estampa de colas que empiezan un mes antes de la cita no exentas de polémicas y con la sombra de la duda sobre turbios negocios por los puestos. 

 Las filas llegaban hasta Atocha este mediodía. Doce horas antes, a medianoche del viernes, comenzaba el incesante paseo ante la fervorosa imagen.
 «La única diferencia con cualquier otro viernes del año, es que está a ras del suelo, que lo bajan de su camarín», explica María Luisa. «Es el único viernes que falto.
Es imposible. Viene tanta gente de fuera…», se lamenta esta vecina del barrio no sin cierta crítica a la «espectacularización» de esta cita religiosa.
 «Es una pena. Hay gente que viene a hacerse la foto hoy y que no aparece por aquí el resto del año», sostiene otra de las mujeres que aguarda su turno para postrarse ante el Cristo.
La cola sólo se interrumpe un momento ante la llegada de la Infanta Elena.
 En la puerta, le esperaban el superior provincial de los frailes capuchinos, Benjamín Echeverría, y el superior de la comunidad, José María Fonseca, para darle la bienvenida.
 Su visita, en representación de la Casa Real, forma también parte de la tradición.
 Dentro, Doña Elena, además de besar el desnudo pie izquierdo de Jesús, ofreció una oración frente a la imagen y conversó con Pablo y Flavia de Hohenlohe-Langenburg y Medina, hermanos de Marco, el duque de Medinaceli que falleció el pasado mes de agosto.
 Antes de montarse en el coche saludó al centenar de personas que la aplaudieron frente al templo.
«Antes venía también Doña Sofía», recordaron algunos incondicionales del evento.

«Esta algarabía es lo que peor llevo», destaca uno de los miembros de la Archicofradía que prefiere no revelar su nombre.
 «Se ha perdido solemnidad. No se puede estar gritando a las puertas de la iglesia, ni discutiendo por quién entra primero», opina.
Entre el ruido y hay también historias de fe. «Vengo todos los viernes y este no puedo faltar.
Tengo una enorme devoción por Él y una promesa que, mientras tenga salud, no dejaré de cumplir», confiesa Miguel metros antes de llegar al último tramo de la cola, que discurre ya por dentro de la basílica.

«No se puede explicar», aseguran a coro un grupo de mujeres con acento andaluz.
 Estas son mayoría en la larga fila que ocupa buena parte de la calle Jesús.
 Entre los asistentes hay mucha gente que viene de Andalucía y Castilla La Mancha.
 «Los negocios de este lado cierran hoy. Es imposible pasar», destaca otro vecino. Mientras que unos echan el cierre, otros se arremolinan alrededor del templo para hacer su particular agosto.
«Aquí se vende de todo: llaveros, estampitas y hasta lotería», comenta.
 «Vendo el número de la suerte», luce un cartel en uno de los varios puestos de lotería instalados alrededor de la iglesia. «Es algo que no veo bien.
Negocios y religión no se llevan bien», concluye.

Una talla con mucha historia

La imagen de Jesús Nazareno que custodian los Capuchinos se talló en Sevilla en el siglo XVII por encargo de los Duques de Medinaceli y se trasladó a Marruecos para culto de los españoles, concretamente a la plaza fuerte de Mámora, en Marruecos.
En Abril de 1681, fue robada y arrastrada por la calles de Mequinez.
 Tras ser rescatada, un viernes de Cuaresma, por los Trinitarios, llegó a Madrid en el verano de 1682 con fama de ser milagrosa.
 Fue expuesta en una pequeña ermita que se levanta en lo que hoy es la basílica y, en honor de su rescate, se instauró la costumbre de besar el pie del Cristo el primer viernes de marzo.