Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

21 sept 2018

Extraída una tortuga de la vagina de una turista británica en Tenerife

La mujer explica que salió de fiesta pero que no recuerda nada de lo ocurrido.

Tortuga Tenerife
Ejemplar adulto de tortuga china de tres crestar.

El médico de los servicios de urgencias del centro el Mojón de Arona, en el sur de Tenerife, no salía de su asombro cuando una turista británica se presentó, el pasado jueves, en su consulta por un fuerte dolor en su zona genital. 
Cuando el facultativo procedió a examinarla, se encontró un objeto extraño en la vagina, que resultó ser un ejemplar joven de una tortuga que se encontraba muerta.
 La mujer no ha querido presentar ninguna denuncia ni concretar si fue víctima de una agresión, según han confirmado a Efe fuentes policiales.
Se trataba de un ejemplar de tortuga china de tres crestas (Chinemys reevesii o Mauremys reevesii).
 Ante lo extraño del suceso, el médico llamó la policía. Una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía tomó declaración a la joven, de 26 años. 
 La mujer les explicó que llevaba varios días veraneando en la isla y que el pasado jueves salió de fiesta por la zona de la playa Fañabé, pero que no recuerda nada más de lo ocurrido.
Fuentes cercanas al caso ha indicado a EL PAÍS que la hipótesis principal es que la cría de reptil fue introducida en la vagina por la propia mujer u otras personas, ya que resulta imposible que haya acabado en los genitales de la turista de forma fortuita.

En un primer momento, los investigadores creyeron que se trataba de un tortuga marina, concretamente de una tortuga boba (Caretta caretta), que está considera una especie protegida y que es común en las aguas del Archipiélago canario.
Sin embargo, un análisis posterior ha confirmado que se trata de una tortuga de agua dulce de las que habitualmente se venden en las tiendas de mascotas.
 Los ejemplares de este reptil pueden llegar a los 18 centímetros y su caparazón es de color negruzco. 
La policía ha dado por cerrado el caso, mientras que la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha procedido a recabar toda la información del suceso para investigar si se trata de un caso de maltrato animal.
 Fuentes de la Fiscalía han aseverado que por el momento, no se descarta ninguna acción, si bien las informaciones son aún confusas.
Por otra parte, la Gerencia del Hospital Universitario de Nuestra Señora de La Candelaria ha abierto una investigación por la filtración de la imagen de la tortuga muerta y ensangrentada tras ser sacada de la vagina, que ha circulado por WhatsApp.
 La foto ha sido publicada por algunos medios de comunicación.

 

Dos equipos forenses trabajan al mismo tiempo en el ‘caso Quer’

 

La familia de la joven madrileña logra imponer como perito al médico que examinó el cadáver de Asunta Basterra mientras el grupo al que inicialmente correspondió el cuerpo de Diana aún revisa vídeos de 'El Chicle'.

Corona de la madre y la hermana de Diana Quer ante la nave en la que fue encontrado el cuerpo.
Corona de la madre y la hermana de Diana Quer ante la nave en la que fue encontrado el cuerpo.
A la familia de Diana Quer nunca le pareció suficiente el extenso informe definitivo de la autopsia que entregaron en marzo al juez instructor tres forenses del Imelga (Instituto de Medicina Legal de Galicia). 
Desde entonces, el abogado de la acusación pidió aclaraciones y ampliaciones, en las que todavía están trabajando los médicos responsables de la investigación de la muerte de la joven madrileña, que además revisan unos vídeos con las últimas declaraciones del homicida confeso, José Enrique Abuín, alias El Chicle
Según fuentes del caso, el juzgado les ha encomendado que "estudien la compatibilidad" entre su relato de los hechos y la autopsia. 
 Pero además tanto el padre de la víctima, Juan Carlos Quer, como la propia fiscal encargada de este crimen en los juzgados de Ribeira (A Coruña), han reclamado que sea otro facultativo del mismo instituto público quien revise desde ahora todo el trabajo (textos y abundante material gráfico) ya hecho por sus compañeros.
En primera instancia, tanto el magistrado del caso, Félix Isaac Alonso, como previamente la dirección del propio Imelga, se negaron a este inusual traspaso de bártulos que finalmente puede desembocar en una revisión crítica de la autopsia. 
Pero esta semana se ha sabido que en julio la Audiencia Provincial de A Coruña accedía a los deseos de la acusación, que recurrió el auto del juez, y que la persona designada para revisitar los papeles no iba a ser otra que el forense que quería la familia Quer: José Blanco Pampín.
Blanco Pampín, jefe de servicio de Patología Forense del Imelga con plaza de trabajo en Santiago, declaró ya en su momento que se hubiera hecho cargo de la autopsia de Diana Quer desde el principio si no fuese que cuando se halló el cuerpo sumergido en el pozo de agua dulce de la fábrica de Rianxo él se encontraba de larga baja laboral.
 Antes de su regreso, además, se cernía sobre él un expediente abierto por la Xunta de Galicia, recurrible, que le castigaba a un mes sin empleo y sueldo supuestamente por faltar al respeto a compañeros.
 La autopsia recayó en dos subordinados suyos en Santiago, y estos solicitaron la participación de un tercero, tan célebre en Galicia como Pampín, que se desplazó el 1 de enero de 2018 desde Verín (Ourense), Fernando Serrulla Rech.
No obstante, poco más de una semana después de ser rescatado el cadáver de la muchacha en la madrugada del último Año Nuevo, el jefe de Patología Forense (con miles de autopsias en su carrera y conocido sobre todo por casos como los de Asunta Basterra o Ramón Sampedro), concedía una entrevista al periódico El Correo Gallego que sembraba la polémica y las dudas sobre el trabajo que se estaba haciendo. 
Pampín no se mordía la lengua, criticaba la decisión, tras las primeras pruebas, de trasladar al Hospital de Verín (Ourense) los restos de la víctima y devaluaba la capacidad y las posibilidades del departamento del Imelga que allí se ubica: la unidad de Antropología Forense, del que es responsable precisamente Serrulla, con una experiencia tan larga como la de Pampín y considerado uno de los tres mejores forenses expertos en huesos de España.
En la entrevista, Blanco Pampín decía que le "desconcertaba" una frase del informe preliminar que sus subordinados entregaron al juez el propio día 1 de enero y declaraba "innecesario" el traslado a Ourense, donde se usaban métodos que a su parecer suponían "una vuelta al pasado". 
"Me ha sorprendido enormemente que se haya derivado el cadáver o partes del mismo.
 Semejante actitud puede inducir a la opinión pública a considerar que en un pueblo como Verín se dispone de medios técnicos muy superiores a los nuestros y nada más lejos de la realidad", advertía. "La citada unidad carece de medios propios y utiliza aquellos que posee el hospital, obviamente inferiores a los que posee el Complejo Hospitario de Santiago, considerado uno de los mejores de España". 
El jefe de Patología no se quedaba aquí y en sucesivas respuestas seguía dejando patente su rechazo a la intervención del departamento de Serrulla. 
"La citada unidad carece de acreditación, es decir, de herramientas establecidas a escala internacional para generar confianza sobre la correcta ejecución de un determinado tipo de actividades como son los estudios antropológicos", llegaba a recoger El Correo en la entrevista.
Ahora, la Audiencia Provincial ha ordenado poner a disposición de Pampín todo el material para que supervise sobre el papel cada erosión de un cuerpo que fue hallado en estado de saponificación, una evolución natural de algunos cadáveres que permanecen sumergidos. por la que la grasa se transforma en jabón y la víctima se conserva, total o parcialmente, en relativa buena situación externa.

Un cuerpo saponificado puede conservar más pistas que uno descompuesto, aunque en el caso de Diana Quer, bajo el agua durante 16 meses, según fuentes de la investigación "el 80% de la información se había perdido". 

El informe definitivo, y en concreto el estudio antropológico que reveló fractura de huesos en la zona cervical, confirmó que la chica no había muerto atropellada, como declaró al principio Abuín, sino estrangulada, como él mismo reconoció a posteriori para adaptarse al dictamen forense. 
Pero nunca se hallaron señales, ni con la autopsia ni con los análisis del Instituto Nacional de Toxicología llevados a cabo en Madrid, de que la joven hubiese sufrido una agresión sexual.
 Si habían quedado huellas, el tiempo transcurrido se había encargado de borrarlas; pero en encontrar indicios se cimenta la cruzada de la familia Quer para que el preso sea condenado a prisión permanente revisable.
Mientras Pampín ya se ha puesto manos a la obra, según fuentes vinculadas al caso que se investiga desde Ribeira desde antes del verano los tres forenses que se responsabilizaron ya al principio tienen la encomienda de aclarar a las partes aspectos de su informe definitivo. 
Y en concreto se les ha encargado revisar las grabaciones que hizo la Guardia Civil durante la reconstrucción (entre las localidades coruñesas de A Pobra do Caramiñal y Padrón) de la noche en que murió Diana Quer, una prueba que también había solicitado la acusación particular y en la que participó José Enrique Abuín escenificando su versión de los hechos. 
 Su misión es "estudiar la compatibilidad" entre las declaraciones del investigado y los datos que reveló la autopsia.
Con la entrada en juego de Blanco Pampín, cuando llegue el juicio lo más probable es que tengan que acudir, por separado, a declarar como peritos ante el jurado popular tanto el primer equipo forense como el jefe de Patología del Imelga. 
"Si al final de todo esto existen discrepancias, el que va a salir beneficiado es El Chicle", comenta a este diario una investigadora. En el caso Asunta, la autopsia oficial realizada por Pampín también fue revisada por dos forenses externos contratados por el abogado de Rosario Porto
En el juicio testificaron tanto él como los que criticaban algunos de los protocolos llevados a cabo por el equipo del Imelga, pero las explicaciones del funcionario no dejaron lugar a dudas al jurado. En aquel caso, como en adelante va a ocurrir, ya coincidían este forense y el abogado Ricardo Pérez Lama, que ahora representa a los Quer y en ese momento ejercía la acusación particular contra los padres de Asunta Basterra, en nombre de la Asociación Clara Campoamor. 

 

 

Pelazos a la mar............................. Luz Sánchez-Mellado

González y Aznar no son amigos, o no lo parecen. 

Es más creíble que se detesten cordialmente. Pero nunca se les vio tan cómplices, tan excompañeros de exfatigas, tan colegas.

 Ayyy Felipe de mi vida quien te ha visto y quien te ve. Desde aquel burguesito revolucionario que dirigia a España frente a su Oponente Aznar.....ahora estás como en una nube de gloria. Pero Recuerda, quien queriamos otra España contra la de Franco estabamos muchos, desconocidos eso si pero pagando con carcel una tirada de Panfletos....y en esa transición, que quizás estemos todavía, nunca pensamos

verte un dia tomando el té con Aznar....

Se miraron. Se escucharon. Se dieron su sitio. Diríase incluso que se gustaron. 
No el uno al otro, tampoco nos volvamos locos, sino cada uno por su lado y a sus respectivos públicos, que no daban crédito a semejante idilio. 
No son amigos, o no lo parecen. Es más creíble que se detesten cordialmente. Pero nunca se les vio tan cómplices, tan excompañeros de exfatigas, tan colegas. 
Tanto, que no querían irse. Tuvo que ser la moderadora la que levantara la sesión casi una hora después de lo previsto. 
“Nos va la marcha”, había dicho Aznar antes respecto a sus periódicas vueltas a la escena desde sus confortables retaguardias. González no le llevó la contraria.
Dicen que es difícil ser expresidente. 
Que los retiros dorados también queman. 
Viéndoles, no lo parecía. Lucían ambos pintaza de brazos de mar con ese moreno de playa, playa que no da ninguna alberca. 
Ambos, con su extraordinaria mata de pelo. 
 Uno, González, de ese blanco que no consigue ningún tinte y sin más disciplina que sus remolinos. 
El otro, Aznar, de un sospechoso castaño oscuro casi negro y una raya al bies que debe de romperle varios peines al año. 
Ambos, instalados en esa lozana madurez pasada de largo la sesentena en la que las edades y los aspectos tienden a igualarse, aunque ambos se lleven once años. También sobre eso hubo chanza: 
“Soy media generación más joven”, disparó Aznar. “Estoy viejo, y por eso pienso más en el futuro que en el pasado”, se la devolvió González.
Habían empezado más rígidos. 
Posando del bracete de Soledad Gallego Díaz, la directora de EL PAÍS, que era una reportera de 26 años en 1978. Escoltados ambos por sus respectivas esposas –una Ana Botella y una Mar García Vaquero tanto o más morenas que sus legítimos- y sus respectivos ultrafieles de todas sus épocas.
 Los exministros Gallardón y Acebes, por Aznar.
 Y los exministros Solana, Almunia, y Rosa Conde, por González. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, como máxima, y única, representación del Gobierno de Pedro Sánchez.
 Y Begoña Villacís, de Ciudadanos, haciendo de fiel de la balanza.

Un puñado de suscriptores de EL PAÍS y un batallón de periodistas de todo pelaje, de millenials a eméritos, asistían embobados al espectáculo.
Porque, sí, daba gusto verles y escucharles. 
Tutearse. Intercambiar chascarrillos.
 Pasar en segundos del insólito colegueo de antiguos alumnos de instituto a la solemnidad de historia andante que ambos llevan puesta, cada uno a su manera.
 Haciendo Aznar, de Aznar, y Felipe, de Felipe.
 Confundidos por una vez persona y personaje. Como dos consuegros que se aborrecen en privado pero que asisten complacidos y se fuman el puro de la paz en las bodas de rubí de su hija predilecta, la Constitución, aunque ninguno de los dos sea su padre.

Eso fue lo que pareció la cumbre González-Aznar.
 Lo interesante sería saber lo que estaban pensando.
 Eso se lo contarían a los suyos de vuelta a sus cuarteles de extodos en sus cochazos oficiales.
 A esa hora, la del crepúsculo, se cruzaban por la calle algunos de los hombres y mujeres más bellos y modernos de Madrid rumbo al primer gintonic con las mujeres y hombres que hacían cola frente a la iglesia del Padre Ángel para recibir la leche y las galletas y los macarrones y las salchichas de bote de la ayuda humanitaria.
Triste es esa realidad....los que van a comer algo que les da el Padre Angel.
Felipe y Aznar no creo que se inmuten porque lo que querían es estar en la foto, más viejos y más feo. Aznar está horroroso, no es cuestión de fe poque siempre fue feo......Pero es lo que querían, supongo.
Los de la Costitución española hicieron encaje de bolillos. Recuerden a Adolfo Suarez, el si que los hizo y tanto que su mente se desalojó de su cuerpo......no podía ya vivir...