Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

25 mar 2018

Los cabos sueltos del ‘caso Cifuentes’

La presidenta de la Comunidad de Madrid tiene este lunes oportunidad de explicar las supuestas irregularidades en un máster que cursó en 2012.

Cifuentes en la sesión del pleno ordinario de la Asamblea de Madrid del pasado jueves 22.
Cifuentes en la sesión del pleno ordinario de la Asamblea de Madrid del pasado jueves 22. ©GTRESONLINE

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, no comparece ante la prensa desde el 21 de marzo.
 Ese día se hicieron públicas unas supuestas irregularidades en su expediente académico que están en manos de la Fiscalía y sobre las que la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha abierto una investigación interna apenas 24 horas después de que el rector, Javier Ramos, y dos catedráticos comparecieran para avalar a la presidenta.
El comité de la ejecutiva regional del PP de Madrid, que preside Cifuentes, se reúne esta mañana. 
El entorno de la presidenta señala que tendrá una intervención “muy contundente” sobre este asunto. 
 La reunión coincide en la sede madrileña de Génova con el cónclave del PP nacional, al que se prevé que asista Mariano Rajoy. Por otro lado, la junta de portavoces de la Asamblea de Madrid decidirá hoy la fecha de un pleno extraordinario para abordar este asunto entre mañana o el 4 de abril.
La presidenta regional se apuntó en el curso 2011- 2012 al máster en Derecho Público del Estado Autonómico —de 60 créditos, 600 horas— en el campus de Vicálvaro de la URJC, cuyo rector era entonces el catedrático de Derecho Constitucional, Pedro González Trevijano, actual magistrado del Constitucional.
 En el curso, Cifuentes ejerció primero de diputada de la Asamblea de Madrid y, desde enero de 2012, como delegada del Gobierno en Madrid.
 Era una de los 21 alumnos.

En las actas del máster aparecían como “no presentadas” la asignatura Financiación de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales y el trabajo de fin de máster, tal como reveló eldiario.es
 Ambas notas fueron cambiadas por un Notable en octubre de 2014, cuando el rector era el historiador Fernando Suárez, que no se presentó a la reelección acosado por un escándalo de plagios.
 El cambio de notas lo hizo la funcionaria Amalia Calonge, que trabaja en otro campus de la URJC, el de Alcorcón y es conocida de Cifuentes desde hace décadas.
Para intentar aclarar esa actuación, Cifuentes aportó el correo que el profesor de la materia, Pablo Chico, le envió a la citada funcionaria. 
Distintos docentes de la URJC consultados por este periódico señalan que ese no es el procedimiento reglamentario una vez cerradas las actas. 
Se necesita un documento firmado. “Por supuesto que alguna vez me he equivocado poniendo notas.
 Pero me acerqué a secretaría a cambiarlo y firmé en uno de los laterales para señalar que estaba conforme”, explica Carmen Caffarel, catedrática de la URJC.

Trabajo Fin de Máster

Cifuentes no ha hecho público el Trabajo de Fin de Máster (TFM) ni el registro de su presentación. 
Sí envió a los medios el acta del día que defendió el trabajo: 2 de julio de 2012.
 Ese día la selección española de fútbol regresó a Madrid para festejar la Eurocopa.
 Como delegada del Gobierno, Cifuentes era responsable del operativo de seguridad. 
Además, aún no tenía todo aprobado como es preceptivo para defender el TFM, explican fuentes de la URJC.
El que figura como director del trabajo en esa acta es el catedrático Enrique Álvarez Conde, que ha avalado la versión de Cifuentes. Las tres profesoras miembros del tribunal, discípulas de Álvarez Conde, eran todas del mismo campus, lo que contradice el reglamento actual de TFM, así como el hecho de que no hubiera al menos una funcionaria.



 

Que se acaben para la política española las vacaciones de Semana Santa

El juego de hacerlo más difícil quizá empezó a decaer este domingo de Ramos. Ojalá ahora se abra, al contrario de lo que parece ocurrir, el camino del afecto.

  

 

Manifestación por la detención del expresidente Carles Puigdemont.
Cuando fue a peor el drama catalán le escuché reclamar a un poeta de aquella cultura y de aquella lengua afecto, entendimiento, ayuda para que no se acentuara la ruptura que se reclamaba en la calle. Luego vinieron palabras mayores, el 6 de septiembre, el 1 de octubre, el 21 de diciembre, este 22 de marzo, el 23 de marzo, el 24 de marzo, el 25 de marzo.
 Y aquella demanda de afecto se ha ido mezclando con noticias cada vez más desalentadoras.

Fueron convocados las leyes y los jueces, y la política, que es la que puede, y debe, provocar entendimiento en partes enfrentadas, fue sepultada cada vez más hondo en lo que parecen indeseadas fronteras.

La detención de Carles Puigdemont en Alemania es un símbolo mayor de lo que ocurre, y es a la vez un cierre y una llave. 
El procedimiento legal y la actuación judicial han seguido, implacables, el dictado de lo que dicen los estatutos jurídicos por los que se rigen todas las autonomías españolas, y ahora se ve, porque se explicitan mucho en este instante, que tales mandamientos no son distintos a los que rigen, también, en la República Federal de Alemania.
Alemania, ya se ve, no es una autopista, ni Europa es una sucesión de pasos francos para que quienes son sospechosos de haber contravenido las leyes en su país transiten sin más hacia sus refugios y sus exilios meticulosamente elegidos.

La BBC destacaba horas después de la detención del expresident que éste se había autoimpuesto el exilio, España no lo mandó al exilio, ni a él ni a sus compañeros que se reclaman también partícipes de ese romántico emblema.
 Puigdemont está (o estaba) fuera del alcance jurídico español por su propia voluntad, después de haber cometido graves vulneraciones de la legislación autonómica, en primer lugar el ensayo (con todo) de la autodeterminación, a la que arrastró al pleno de su partido y al que convocó a otros que sufren en este momento las consecuencias graves de sus sucesivos incumplimientos.
 Así es la ley no sólo cuando se la convoca; es así sobre todo cuando se la incumple.

Ahora estamos en un momento mayor, más difícil, de la ruptura entre esos partidos que comanda (o comandó) Carles Puigdemont y el Estado español.
 La justicia está actuando, y al poder judicial lo prolonga la policía, que esta vez ha actuado en consonancia con Alemania, cuyas leyes inspiran las leyes españolas referidas a la quiebra de los compromisos constitucionales más graves.
La detención de Puigdemont abre, pues, un instante distinto, que ahora aprovecharán (están aprovechando) para teñir la calle de nuevo de bravatas contra el Estado opresor. 
Así es la vida, que ya se parece al ritormello de Sinuhé el egipcio: así es y será siempre. 
¿Siempre? ¿Siempre va a vivir este país, este país con Cataluña, esta angustia que, entre otros, causa también Carles Puigdemont? Ojalá que no, ojalá que acabe pronto, y que la política regrese al campo de batalla, y que esta batalla sea de palabras políticas, de decisiones políticas, de discrepancias políticas, de acuerdos políticos.
Felipe González lo reclamaba esta semana: que no haya togas, porque si hay togas es porque la política no sirve. 
Y lo dijo este sábado, en un pleno triste, su compañero de filas Miquel Iceta: que vuelva “a primer plano” la política desaparecida, que Cataluña recupere su autogobierno, que se proclame para ello a quien o a quienes no participaron en la debacle que estamos viviendo, que en la calle no se culpe a España de lo que han hecho, sobre todo, los que entendieron que Europa es una autopista y que España, entidad europea legítima, es tan solo un fardo que es mejor dejar atrás como inservible.

La democracia, decía Iceta “con el corazón encogido”, “ha de ganar en calidad”, claro que sí, pero han de activarse “los mecanismos para cambiarla”. 
Entre esos mecanismos está, naturalmente, el respeto a las leyes. Y, muy especialmente, el respeto a las reglas de la política, que excluyen la burla de esas leyes y el entendimiento y el respeto a los que piensan de otra manera. 
La salida al embrollo es un gobierno catalán, dentro de las leyes y en plenitud de facultades para ejercer.
El juego de hacerlo más difícil todavía quizá empezó a decaer del todo este domingo de Ramos sobre las 11 de la mañana en un punto oscuro del tránsito del autoexilio de Carles Puigdemont. 
Ojalá ahora se abra, al contrario de lo que parece ocurrir, el camino del afecto (político, al menos) que reclamaba el poeta.
 Para ello es imprescindible que el sector progresista de la política española abandone los cansados lugares comunes y se ponga a trabajar (a trabajar) aunque sea Semana Santa, pues desde hace demasiado tiempo para esa parte de la política la vida parece transcurrir en vacaciones de Semana Santa.

Las nuevas generaciones de los Grimaldi toman la pista de baile en la gran gala de Mónaco Las nuevas generaciones de los Grimaldi toman la pista de baile en la gran gala de Mónaco


Las nuevas generaciones de los Grimaldi toman la pista de baile en la gran gala de Mónaco

Las nuevas generaciones de los Grimaldi toman la pista de baile en la gran gala de Mónaco.

 

El look de Carlota Casiraghi en el Baile de la Rosa 2018

Carlota Casiraghi y su espectacular look en el Baile de la Rosa, al detalle

Presumiendo de posible anillo de compromiso y con un llamativo vestido con plumas, la hija de Carolina de Mónaco reaparece entre las mejor vestidas tras conocerse sus planes de boda

El pasado 24 de marzo tuvo lugar una de las noches más especiales de Mónaco, el Baile de la Rosa.
 Una celebración anual en la que la Salle des Etoiles del Sporting Club de Montecarlo sirvió como escenario para que algunos de los miembros de la Alta Sociedad se vistieran de gala y conmemoraran la llegada de la primavera. 
Mantattan Ball es la temática elegida por este año que como ya viene siendo tradición, corrió a cargo del diseñador Karl Lagerfeld, quien estuvo presente en el evento.
 Entre los invitados, acudieron Carlota Casiraghi Dimitri Rassam, que lo hicieron juntos haciendo así oficial su compromiso.
 En cuestión de estilo, la hija de Carolina de Mónaco se coronó como una de las más arriesgadas de la noche con un look que no pasó desapercibido a pesar de ser la clásica combinación blanco y negro. 

 

 

 

 

 

La foto que disparó las especulaciones en Marruecos

La prensa marroquí se resiste a abordar la ausencia de la princesa Lalla Salma.

 


Al caer la noche del martes 27 de febrero en Marruecos se conoció una noticia importante. 
La agencia oficial de noticias MAP informaba de que el rey Mohamed VI, “al que Dios asista”, acababa de superar en la clínica parisina Ambroise Paré una operación de corazón a causa de una arritmia cardiaca. 
 Para ilustrar la noticia aparecía una fotografía.
 En ella se veía al monarca sonriente en su cama acompañado de sus tres hermanas, las princesas Hasna, Mariam y Asma, de su hermano, Mulay Rachid, y de sus dos hijos, el heredero Mulay Hassan, de 15 años, y la princesa Lalla Jadiya, de 1. Faltaba en la imagen su esposa, la princesa Lalla Salma, de 39 años. 
Hasta aquí, los hechos. Pero la foto disparó los rumores sobre las supuestas malas relaciones de la pareja.

Lalla Salma apareció el 22 de noviembre de 2017, en Marrakech, durante unas jornadas contra el cáncer, en su calidad de presidenta de una fundación que lucha contra esta enfermedad.
 Poco después, el 12 de diciembre presidió en el museo Mohamed VI, de Rabat, el homenaje al pintor Mohamed Amine Demnati (1942-1971). 
Desde entonces, nada se supo de ella hasta que apareció la fotografía del rey en Francia.
Tras la información oficial sobre la operación quirúrgica de Mohamed VI, decenas de personas, y entre ellos varios periodistas extranjeros, empezaron a recibir mensajes en sus correos electrónicos en los que se criticaba de forma anónima la ausencia de la princesa en París. 
“Lalla Salma ha rehusado exponerse al frío glacial de la villa de la Luz y ha preferido permanecer en Marrakech y pasearse por sus calles soleadas”, señalaba el anónimo. 
El mensaje indicaba que Lalla Salma había sido vista en la conocida plaza de Yemaa el Fnaa y en otros lugares de Marrakech donde se hizo “selfies” para “conseguir likes en las redes sociales”. “Lalla Salma”, concluía el texto “parece finalmente más obnubilada por mantener su imagen de glamour que por el deber natural de velar en la mesilla de cama de su marido”.
Mohamed VI en el hospital de París en el que le operaron de problemas cardiacos, rodeado de sus hermanos e hijos, pero sin su esposa.
Mohamed VI en el hospital de París en el que le operaron de problemas cardiacos, rodeado de sus hermanos e hijos, pero sin su esposa.
El contenido de ese correo era el mismo que publicaba un sitio digital, Le Crapouillot Marocain, casi desconocido en Marruecos. Tres días después, el mismo medio, con una presencia irrelevante en la sociedad marroquí, volvía a criticar a Lalla Salma bajo el título: La engañosa 'actitud cool' de una princesa”.
 Se decía ahí que Salma muestra desprecio en su manera de hablar a los demás, que tiene un carácter “colérico y agresivo”, con “grandes dosis de narcisismo”, un “ego desmesurado” y “una preocupación desproporcionada” por su imagen. 
 El mismo medio señalaba, sin ninguna firma que avalase el artículo, que la princesa discutía con los miembros de la familia real, con el entorno del soberano y con el personal que tiene a su servicio, “a pesar de las llamadas al orden recurrentes de su esposo”. 

Desde España, El Confidencial apuntó el 5 de marzo que Mohamed VI ajustaba cuentas con su esposa a través de la prensa. El 13 de marzo, La Vanguardia titulaba: “Divorcio a la vista en Marruecos”. Ocho días después la revista ¡Hola! aseguró que el monarca y la princesa se habían divorciado.
 Lo publicó el miércoles 21 de marzo, día en que se cumplió el 16º aniversario del matrimonio.
 Sin embargo, el Palacio Real no emitió ningún comunicado al respecto.
En Marruecos, ninguno de los medios escritos en árabe, que son los que mayor tirada tienen, abordó el tema. 
Pero el director del sitio digital LeDesk, Ali Amar, escribió un artículo titulado “La ausencia de Lalla Salma, tema tabú para la prensa marroquí”.
 Amar lamentaba “el miedo” de los periodistas “en un contexto cada vez más difícil para la libertad de prensa, donde la autocensura, largamente practicada, se ha convertido en una norma aceptada”.
Hasta el casamiento de Mohamed VI con Lalla Salma, en 2002, ninguna esposa del rey había sido presentada en público y ninguna recibió el título de princesa. 
Salma Bennani ofrecía una imagen sin precedentes entre las esposas de los reyes marroquíes: fue primera de su promoción en estudios de ingeniería informática.
 Es hija de un profesor universitario y quedó huérfana de madre a los tres años. 
Nació en Fez, pero se crió en Rabat. Cursó el bachillerato en la rama de ciencias en el Liceo Hassan II, un instituto público de la capital, continuó sus estudios de matemáticas en otro centro público, el Liceo Mulay Yussef. En 1997 ingresó en la Escuela Nacional Superior de Informática y Arquitectura de Sistemas (ENSIAS), donde terminaría sus estudios tres años después.