Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

27 oct 2017

Lo que hay es miedo...................................... Juan Cruz

El miedo es una bola muy concreta en el estómago y tiene que ver con el miedo de todos, no sólo el miedo personal.

El conseller de Empresa, Santi Vila sale del despacho del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El conseller de Empresa, Santi Vila sale del despacho del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. EF

Ese conseller que huye de cámaras y de insultos (“traidor”, “vendido”) acaba de salir del Palau de la Generalitat y seguramente ya sabe que las cosas por las que lo señalan van a ser otras un rato después.

 En la cuenta de un diputado aparece un insulto que él amplía: “Por 155 monedas de plata”. 

Un excombatiente que estuvo en primera fila el día nefasto del empate infinito de la CUP que echó a Artur Mas, productor de esta serie, colocó en su Twitter al president cayéndose; le daba, eso sí, oportunidad de que se levantara, y cuando se levantó de su traición en marcha volvió a poner en ese espacio el acostumbrado del rey Felipe VI al revés. 

En ese espacio de tiempo algunos catalanes expresaron especulaciones o esperanzas; y no solo catalanes.

 En esos momentos estaba con un gallego y con un italiano, a una hora menos de donde sucedían los hechos.

 La radio, la televisión, las webs, se comportaban en sentido inverso a aquellas reacciones (traidor, a ver cómo te portas, Puigdemont) y comentaban el alivio que suponía lo que pareció la noticia del año y al fin fue otra vez lo mismo.

 El alivio sucede al miedo; éste es ese sentimiento que se agarra al corazón pero se sitúa en el estómago. 

Ocurre junto al quirófano o, para muchos, en el momento en que despegan los aviones. 

En el caso que nos ocupa el miedo es una bola muy concreta en el estómago y tiene que ver con el miedo de todos, no sólo el miedo personal, la preocupación por unos determinados seres a los que quieres y que pueden estar en peligro. 

El miedo es a lo que se llama fin o sangre o guerra. 

Lo que había era la esperanza de que acabara el miedo. Se decía: al fin, la razón pacifica el drama. 

A las cinco de la tarde se regresó a la casilla de salida.

 Lo que ocurre con Twitter, y con los insultos en general, es que nunca se borran.

 Pensé en aquel conceller que escapaba de las cámaras, de la foto inclinada del president, de las 155 monedas de plata; de los gritos en Sant Jaume, botifler, traidor.

 Por la mañana llamé a una de las personas a las que había contactado para saber cómo se sentía después del miedo y de vuelta al miedo.

 No puedo reproducir aquí lo me escribió en su mensaje nervioso y triste, atemorizado.

 Los que insultaron a Puigdemont señalarán con el dedo, el miedo vuelve a envolver en plata las monedas del odio.

 Este clima civil pondrá etiquetas tristes en la puerta de los que no están de acuerdo. 

“De vegadas la pau”, cantaba Raimon, “no es mès que por”. Lo que hay es miedo, ya no hay ni paz. 

Emilio Lledó: “En el conflicto catalán han sobrado ignorancia y pasión”

Esperaba ansiosa una respuesta sensata y con conocimiento de esta catrástofe independentista, y al ver que usted, D.Emilio, sus alumnos siempre le hemos llamado así. Pues me lancé a leerlo, aunque ya estoy cansada de este conflicto propio de la ignoracia y del rencor.

A punto de cumplir 90 años, el filósofo confiesa su desazón ante la evolución política.

Emilio Lledó, en el salón de su domicilio en Madrid.
Emilio Lledó, en el salón de su domicilio en Madrid.

 

26 oct 2017

Federico Luppi o por qué olvidamos el lado oscuro de los más grandes

El silencio sobre los presuntos malos tratos que profirió a su mujer durante más de una década reabre el debate sobre por qué se ignora la violencia de género en el relato vital de los mitos del cine. 

 

federico luppi
Federico Luppi y Cecilia Roth en 'Martin (Hache)', 1997. Foto: Cordon Press
 
“¿Sabés cuándo me separé de Haydée, yo? En 1978. ¿Y ahora habla de las palizas?”.
 Así, sin desmentirlas, contestó Federico Luppi a las presuntas acusaciones de maltrato que su ex, Haydée Padilla, había narrado en televisión ese mismo año, en 2013, adelantándose entonces a esas actrices de Hollywood que ahora han destapado los abusos de Weinstein.

Padilla decidió hablar en la época en la que los encontronazos violentos del actor con la prensa argentina saltaron a una politizada palestra mediática (con pocos días de diferencia, Luppi abofeteó a un periodista frente a las cámaras y agarró por el cuello a otra cronista televisiva en un acto social).
 La también intérprete, con la que mantuvo una relación durante más de una década en los años 70, desveló que éste la agredía al mantener relaciones sexuales (“son cosas que él pedía y que yo no estaba dispuesta a hacer en la intimidad.
 Yo creo que todo es aceptable con respecto al sexo. Pero… a ver, si yo quiero. Vamos juntos, no me obligues”), dijo que alguna vez llegó a pensar “que podría haber muerto” y que su círculo de amistades estaba al tanto de los ocurrido (“yo amo a Soledad Silveyra, Selva Alemán y Virginia Lago, ellas fueron testigos cuando iba al teatro rara, llegaba tarde, tapada y me apoyaron en ese momento.
 A veces uno no puede defenderse por miedo.
 Había otro Federico Luppi para el mundo. Yo era la loca, ¿cómo un tipo tan bueno, tan culto, podía hacer eso?”).
Federico Luppi
Luppi en ‘El hombre con pistolas’.
Conocida como ‘La Chona’ en Argentina, la mujer justificó destapar el maltrato décadas después –nunca denunció– porque hacerlo en 2013 no era lo mismo que hacerlo en 1976: “El problema es que hace años te decían: ‘bueno, está bien, aguántatela’.
 Eran tiempos diferentes”. Al hilo de sus acusaciones, otra ex del actor, la cantante Cecilia Milone, negó haber recibido malos tratos por parte de Luppi pero sí apoyó la teoría de Padilla, aclarando que era un secreto a voces en el gremio:
“Algunos actores dicen que sabían esas cosas tan horribles de lo de Haydée, y no entiendo por qué no lo contaron antes”, dijo en televisión.
 A otra de sus ex parejas, la actriz uruguaya Brenda Accinelli, no quiso reconocer un hijo que ella afirmaba que era del actor. 
Él la llamaba “hija de puta” ante los medios por reclamar una pensión alimenticia.
 
El pasado 20 de octubre Luppi fallecía en Buenos Aires por las complicaciones de un hematoma tras una caída en su casa unos meses atrás.
 En el amplio espectro de necrológicas y mensajes de recuerdo por personajes públicos, pocos han sido los medios o los personajes que han recordado este episodio, nunca desmentido por el actor, al resumir su vida. Guillermo del Toro lo calificó de “hombre bueno y leal”, Pablo Iglesias dijo que “pocos actores supieron tocar las conciencias como él” y Juan Diego Botto lo recordó como “inmenso ser humano”.
 La guionista y columnista argentina Carolina Aguirre fue de las pocas en destacar este caso al tuitear:
 “Leo loas a Federico Luppi, cuya esposa contó cómo le pegaba. Después se preguntan cómo paso lo de Harvey Weinstein. Simple. No les importa”.

Nada será gratis..................................... Berna González Harbour

Decida lo que decida, Puigdemont deja ya una dolorosa división de la sociedad.

Manifestación de estudiantes contra el artículo 155.
Manifestación de estudiantes contra el artículo 155. EFE
La DUI es una amenaza que pende sobre el sistema democrático español como un ataque vírico dañino que, a pesar de haber sido combatido con la ilegalización del referéndum, parece convertirse en una enfermedad latente y crónica en el cuerpo.  
La ley del Referéndum preveía la declaración de independencia si había un solo voto a favor más que en contra, sin un mínimo de participación, y los más recalcitrantes quisieron y quieren seguir hasta el final con ella a pesar de que la consulta fue suspendida por el Tribunal Constitucional, como la propia ley, y que se celebró sin ningún tipo de garantía legal, ni transparencia, ni censo.
Puigdemont quiso exhibir el 10 de octubre una especie de asunción de independencia que inmediatamente dejó en suspenso.
 En su respuesta hace una semana a Rajoy, incluso se atrevió a amenazar al Gobierno con proclamarla si el Parlament lo consideraba oportuno. 
Los rebrotes continuaban y el Estado tenía que defenderse.
Con las decisiones que tome hoy y mañana Puigdemont, las cosas pueden empezar a volver a su sitio o agravarse, pero en todo caso nada de esto saldrá gratis.
 A la DUI latente hemos sumado un artículo 155 que empieza a demostrar su eficacia antes incluso de su aprobación en el Senado y que, pase lo que pase, quedará latente a su vez ante cualquier espantajo de ilegalidad que proceda de Cataluña o de cualquier otra comunidad autónoma.
Pero no solo es la DUI la gran herencia por acción u omisión de Puigdemont, sino la enorme retórica que ha utilizado el Govern y sus aliados independentistas en la construcción de la gran mentira a la que han arrastrado a buena parte de la población de Cataluña.
 Su recurso de amparo al Constitucional en contra de las medidas tomadas por el Gobierno denunciando “anomalías del 155” ha sido un ejercicio de cinismo difícil de justificar.
 Su defensa del autogobierno en estos días en que lo ven amenazado por el Gobierno, cuando fueron ellos mismos quienes renunciaron a él con su salto al vacío de una República fantasiosa e ilegal ha sido una irresponsabilidad de la que ahora deberán responder ante quienes creyeron sus palabras.
Por el camino ha quedado también Barcelona como capital financiera de Cataluña, como capital editorial de toda Iberoamérica y un bocado importante al turismo, el consumo y la inversión. Una población enfrentada.
 Una calle caliente. 
Una ristra de casos judiciales.
 Y un monstruo nacionalista español despertado que acompañará y dificultará todo debate sobre una reforma constitucional. 
El estado autonómico tal y como lo conocíamos está en cuestión ahora ya no solo por los independentistas, sino también por los recentralizadores.