Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 oct 2017

Heredar la fama se quiera o no............................ Mábel Galaz

Cayetana Rivera no rehúye la popularidad, mientras que Andrea Janeiro la rechaza e Isa Pantoja la ha convertido en su negocio.

Andrea Janeiro, Francisco Rivera con su hija Tana e Isa Pantoja.
Andrea Janeiro, Francisco Rivera con su hija Tana e Isa Pantoja. GTRES

El pasado lunes, Cayetana Rivera Martínez de Irujo, hija de Francisco Rivera Ordóñez y Eugenia Martínez de Irujo, cumplió 18 años. 
De padres famosos y nieta de dos grandes de la escena social española, la duquesa de Alba y Carmen Ordóñez, la joven ha sido un rostro perseguido por la prensa desde que nació.
 Sus padres la han protegido hasta que la ley ha dejado de estar con ellos.
 Por eso a las redacciones de los medios de comunicación llegaron ese día tres fotos de Tana con su progenitor, que quiso así acompañarla en el complicado tránsito del anonimato a la primera página.
Estos niños que nacen de la fama de sus padres heredan  la fama de ellos, y heredan aceptarla o no según la educación que hayan tenido.
No me sorprende que la hija de Belén huya de todo lo que su madre dió a medios de cotilleos, como la Hija de la Pantoja que su fama la vende con amorios, no es una niña pero es madre y parece nada respetable.
 Quizás estas madres y padres famosos creyendo que les daban todo solo dieron "Soledades" que cada uno remedió " como supo, la hija de Fran Rivera y la duquesita de miniatura es posible que se salga de los patrones de las otras dos o quizás no.

 En el caso de la nieta de Cayetana Alba su anonimato era relativo, porque de ella se ha hablado y mucho en los medios e incluso se ha vislumbrado su imagen cuando ha acudido a citas familiares importantes, como la segunda boda de su padre. Pixelar su rostro no la ha hecho del todo invisible. Ahora, ya sí, Tana puede ser fotografiada en cuanto ponga el pie en la calle. No busca la fama pero no la va a rehuir.

No le sucede lo mismo a Andrea Janeiro, que tiene por madre a una de las mujeres más famosas y polémicas de la televisión: Belén Esteban.
 La joven este verano también alcanzó la mayoría de edad y se vio por primera vez su rostro en los medios, aunque desde hace años su madre se encargó de hablar de ella en los programas y en las revistas, incluso de contar al detalle la batalla con Jesulín de Ubrique, su padre, para que se interesara por su educación. 
Andrea no quiere ser famosa y ha prohibido a su madre que hable más de ella.
 Por eso, entre otras cosas, se ha marchado este año a estudiar a Reino Unido
. Quiere poner distancia con los fotógrafos que desde niña han seguido sus pasos. 
Belén Esteban se siente culpable de la exposición a la que ha sometido a su hija porque se da cuenta de que ella no desea heredar su popularidad.

Andrea Janeiro, Francisco Rivera con su hija Tana e Isa Pantoja.
Andrea Janeiro, Francisco Rivera con su hija Tana e Isa Pantoja. GTRES
El pasado lunes, Cayetana Rivera Martínez de Irujo, hija de Francisco Rivera Ordóñez y Eugenia Martínez de Irujo, cumplió 18 años. De padres famosos y nieta de dos grandes de la escena social española, la duquesa de Alba y Carmen Ordóñez, la joven ha sido un rostro perseguido por la prensa desde que nació. Sus padres la han protegido hasta que la ley ha dejado de estar con ellos. Por eso a las redacciones de los medios de comunicación llegaron ese día tres fotos de Tana con su progenitor, que quiso así acompañarla en el complicado tránsito del anonimato a la primera página. En el caso de la nieta de Cayetana Alba su anonimato era relativo, porque de ella se ha hablado y mucho en los medios e incluso se ha vislumbrado su imagen cuando ha acudido a citas familiares importantes, como la segunda boda de su padre. Pixelar su rostro no la ha hecho del todo invisible. Ahora, ya sí, Tana puede ser fotografiada en cuanto ponga el pie en la calle. No busca la fama pero no la va a rehuir.
No le sucede lo mismo a Andrea Janeiro, que tiene por madre a una de las mujeres más famosas y polémicas de la televisión: Belén Esteban. La joven este verano también alcanzó la mayoría de edad y se vio por primera vez su rostro en los medios, aunque desde hace años su madre se encargó de hablar de ella en los programas y en las revistas, incluso de contar al detalle la batalla con Jesulín de Ubrique, su padre, para que se interesara por su educación. Andrea no quiere ser famosa y ha prohibido a su madre que hable más de ella. Por eso, entre otras cosas, se ha marchado este año a estudiar a Reino Unido. Quiere poner distancia con los fotógrafos que desde niña han seguido sus pasos. Belén Esteban se siente culpable de la exposición a la que ha sometido a su hija porque se da cuenta de que ella no desea heredar su popularidad.
La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, la última hija de famosos en cumplir 18 años.
La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, la última hija de famosos en cumplir 18 años. GTRESONLINE
Hay quien por el contrario vive de explotar la fama que ha recibido. Es el caso de Isa Pantoja, que ha hecho del ser “hija de” todo un negocio.
 La tonadillera educó a Isa para que viviera al margen de los medios, obligándola a estudiar y manteniéndola todo lo que pudo en la finca Cantora. 
 Tanto la escondió que ella se sintió como secuestrada. 
Hace tres años, el día en que cumplía los 18, su madre emitía un comunicado con el que anunciaba lo que era un secreto a voces, solo protegido porque la ley obligaba: la joven esperaba su primer hijo. 
“Su embarazo ha sido fruto de una relación estable y duradera de amor, así como plenamente consciente y deseado. Ruego que se respete su intimidad”dijo la cantante.
 Desde ese día, Isa Pantoja no ha hecho otra cosa que vender su vida.
 Heredar la fama, a ella, le ha resultado rentable.
La próxima en cumplir 18 años es Alejandra Rubio, la hija de Terelu Campos. 
“Al ver lo de Tana, pensé: la que se nos viene encima”, ha dicho la presentadora.
 “Creo que Alejandra ha aprendido que tiene que tomarse las cosas con la mayor naturalidad. Que te hagan una foto no es una cosa terrorífica.
 Pero ella será más Andrea que Isa”.

Los Pactos de la Moncloa, el acuerdo que cambió España hace 40 años

Miren la foto y verán que hay gente que ya no está.No nos va a enseñar nadie hacer encaje de bolillos, asi que empiecen ya el aprendizaje.
 

Todas las fuerzas políticas y territoriales se concertaron para establecer unas bases sobre las que modernizar el país.

De izquierda a derecha, Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (FSC), Joan Reventós (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) y Miquel Roca (minoría catalana).
De izquierda a derecha, Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (FSC), Joan Reventós (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) y Miquel Roca (minoría catalana).

Este miércoles, 25 de octubre, se cumplen 40 años de la firma de los Pactos de la Moncloa (fueron dos, denominados Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía y Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política), que se convirtieron en un paradigma mundial de diálogo y convivencia democrática entre todas las fuerzas políticas y territorios (incluidos, evidentemente, los nacionalistas vascos y catalanes). Los pactos permitieron a España iniciar el camino de la modernización que la llevaría a integrarse en la Unión Europea y a tener uno de los periodos más largos de prosperidad de su historia.
La radiografía de aquella España de 1977 presentaba, en el terreno económico, un cuadro clínico explosivo que revelaba unas cifras que se parecían poco a las que había manejado la oficialidad franquista. Era una economía muy intervenida que llegaba duramente lacerada por la crisis económica mundial causada por el encarecimiento de los precios del petróleo tras la guerra del Yom Kippur entre árabes e israelíes de 1973. El PIB era de 9,1 billones de pesetas, con un PIB por habitante equivalente a 3.000 dólares (hoy supera los 28.000 dólares); un crecimiento en términos reales del 2,8% que parecía sólido, pero con un consumo privado más débil, en torno al 1,5%. El déficit público (en torno al 2%) no era alarmante, pero no incluía muchos organismos autónomos o empresas públicas e industrias que luego tendrían que pasar por la reconversión. La inflación estaba oculta por la Junta Superior de Precios (JSP) y aquel año se disparó hasta un escalofriante 26,4%, aunque en algún momento del año llegó a rebasar el 30%, y los tipos de interés para créditos personales superaban el 10%, aunque no tardarían en sobrepasar el 20%.
También apareció entonces otro de los graves problemas estructurales de la economía española, que se ha instalado a lo largo de los 40 años, el desempleo, que se vio alimentado por la vuelta de muchos emigrantes, en parte atraídos por la apertura, pero también porque la crisis del petróleo había hecho mella en los países en los que se encontraban. En 1973, los parados rondaban los 325.000, según la Encuesta de Población Activa (EPA). En diciembre de 1976 había pasado a 627.990 y a 760.060 un año después, para superar el millón a finales de 1978. La tasa de paro sobre la población activa era a finales de 1977 de 5,69%. Desde entonces se desbocó hasta superar el 25% y los cinco millones de desempleados de los últimos años.
Además, el peso del sector primario era todavía alto.
 De los 12,5 millones de trabajadores ocupados que había en 1977 (casi 19 millones en la actualidad), 2,5 millones lo estaban en agricultura (ahora hay menos de un millón) y más de 5,3 millones ya estaban en el sector servicios, cifra que en la actualidad ha crecido hasta los 14 millones.
 El turismo, la primera industria nacional, trajo a España 34 millones de visitantes, bastante menos de la mitad de los más de 80 millones que se esperan para este año si no se tuercen las previsiones por la crisis catalana.
El sector empresarial era una mezcla de monopolios y oligopolios, controlados en su mayor parte por el Estado, que había acogido en su seno a empresas quebradas de todo signo y condición como solución alternativa al cierre antes de tener que enfrentarse a problemas sociales. 
Era una economía intervencionista y rígida que no tenía capacidad competitiva, en la que la JSP fijaba el valor de compra de los artículos básicos mediante los escandallos de costes.
 Una antigualla franquista.
Era una economía intervencionista y rígida sin capacidad competitiva
Todo estaba roto o descosido. 
La decisión del Gobierno de Suárez (UCD), recién salido de las urnas el 15-J, de devaluar la peseta casi un 20% era un síntoma claro de la crítica situación que vivía el país.
 Con los precios desbocados y la estructura social maltrecha no cabía otra salida que buscar un gran acuerdo nacional con la participación de todas las fuerzas políticas y sociales. 
 Suárez encargó a Enrique Fuentes Quintana, vicepresidente al frente del área económica, y a Fernando Abril Martorell, vicepresidente encargado del área política, que pusieran en marcha la maquinaria para corregir las grandes lacras que lastraban la economía española: la inflación, el desempleo y el fuerte déficit exterior, que superaba los 11.000 millones de dólares.
 Estaban en marcha los Pactos de la Moncloa. Se trataba de involucrar a todos. 
“O los demócratas acaban con la crisis económica o la crisis acaba con la democracia”, afirmó Fuentes Quintana recuperando una frase de un político republicano de 1932.
 Y allí estaban invitados los políticos que venían del franquismo con ánimos de cambio y los partidos de izquierda; los sindicatos, recién salidos de las catacumbas, y los empresarios, que acababan de constituir la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).
Así representó Peridis en vísperas de la firma de los acuerdos lo delicado de la negociación.
Así representó Peridis en vísperas de la firma de los acuerdos lo delicado de la negociación.
“La idea era un ajuste general para luego abordar una Constitución para todos y no que estuviera partida, ése era el sentido profundo de aquellos pactos”, sostiene José Luis Leal, entonces director general de Política Económica.
 Leal, que luego sería ministro de Economía con UCD, formó el equipo que redactó el documento técnico base para los pactos junto a Manuel Lagares, subsecretario de Economía; Luis Ángel Rojo, director del Servicio de Estudios del Banco de España, y Blas Calzada, director general de Estadística.

“Situación insostenible”

El documento técnico tenía que pasar la aprobación política.
 Abril negoció primero con Carrillo, lo que no agradó mucho al PSOE, que había salido de las elecciones generales con una clara perspectiva de llegar al poder. 
Quizá por ello mostró bastantes reticencias a dar su respaldo, cuando la propia UGT (su sindicato hermano) no los veía mal. 
Sin embargo, Felipe González accedió a firmar. “Había un evidente riesgo de descarrilamiento, los ingresos no iban bien, la balanza exterior presentaba un enorme déficit, empezaba a aflorar el desempleo..., la situación era insostenible”, afirma Carlos Solchaga, que unos años después sería ministro de Industria con el PSOE y, después, de Economía.
La ausencia de los sindicatos y la patronal de la histórica foto de la firma en la Moncloa se debió, según recuerdan algunos de los protagonistas, a que los pactos tuvieran más la rúbrica política de las fuerzas representadas en el Parlamento.
 “Los Pactos de la Moncloa se hicieron porque los sindicatos nos negamos a hacer el pacto social que nos proponía Suárez”, recuerda Nicolás Sartorius, dirigente entonces de Comisiones Obreras y del PCE; 
“le sugerimos que lo importante era alcanzar un acuerdo económico y político. 
Si hubiera alcanzado un pacto social con nosotros, probablemente habría pasado de buscar acuerdos tan amplios con los partidos como los que dieron lugar a los Pactos de la Moncloa”.

 

Por favor, una cerveza......................................Juan José Millás

COLUMNISTAS-REDONDOS_JUANJOSEMILLAS
LAS IMÁGENES DE LA SEQUÍA producen en la garganta la aridez de esas noches en las que te has tragado el humo de 60 o 70 cigarrillos.
 Se queda uno sin saliva como esas raíces se han quedado sin agua. La xerostomía, que tal es el nombre de la deshidratación bucal, se debe a diferentes causas, entre las que se incluyen el estrés, la neurosis, la depresión o el consumo de alcohol, además de la contemplación prolongada de fotos como la presente.
Te quedas dos minutos observándola y las mucosas se evaporan como los líquidos de un pez al sol. 
A veces, beber un vaso de agua lo remedia, a veces no. En las farmacias venden compuestos de saliva artificial que alivian momentáneamente la sensación de tiza.
 Resulta muy útil tener un espray a mano, además de un bote de lágrimas artificiales, que también las hay, y a muy buen precio. 
De este modo, puedes humedecer prácticamente todas las aberturas del rostro.
 Lo importante es no confundir los remedios para no llorar saliva o salivar lágrimas. 

LA CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA MIÑO-SIL DECRETA LA ALERTA POR SEQUÍA 
 
Pero volvamos a la imagen.
 Fíjense bien en la raíz. 
Aunque muerta, parece arrastrarse con desesperación hacia el agua como el sediento hacia el oasis.
 Observen el modo en que sus ­tentáculos se organizan para alcanzar tal fin. Da la impresión de haber dejado un rastro agónico sobre la tierra áspera semejante al que queda en la faringe de un fumador al día siguiente de una juerga. 
El pantano se llama Lindoso, pobre, y se encuentra en el municipio orensano de Lobios, pero ahora mismo, sin dejar de estar allí, forma parte de mi aparato respiratorio. ¡Por favor, una cerveza!

Alguien que escucha.....................................Rosa Montero.

Los ciudadanos del primer mundo vivimos dentro de un espejismo de seguridad, pero estamos a un paso del abismo. Al menos siempre nos quedarán los libros.
COLUMNISTAS-REDONDOS_ROSAMONTERO
ESTOY EN LA PEQUEÑA pero formidable feria del libro de Gaillac, un precioso pueblo francés cercano a Albi.
 La feria, que dura dos días, está plantada en una plaza, un montón de carpas alegres y blancas. 
Aquí nos sentamos nada más y nada menos que 70 autores tras nuestros libros (un enorme plantel para una feria así). 
Por las tardes se anima, pero por las mañanas hace un frío pelón y, mientras nos encaminamos hacia una probable cistitis, nos pasamos horas sin vender un colín.
 Bueno, exagero: de cuando en cuando se acerca alguien y te compra una novela, y entonces tú te sientes tan agradecida que inmediatamente le pedirías en matrimonio, independientemente de su edad y su sexo.
 En realidad somos como feriantes de los mercados callejeros, feriantes vendiendo calcetines y bragas de palabras.
Tiene su gracia este regreso a la compraventa más básica, al arte como un modesto exudado de la realidad cotidiana.
 Hoy en esta plaza de Gaillac ofrezco libros en un puesto como podría ofrecer manzanas, porque ambas cosas nos sirven para mantenernos con vida.
 Hace dos días me preguntaban en Toulouse si las novelas pueden proporcionarnos salidas y consejos en los momentos de profunda zozobra como el que vivimos (escribo este texto, que tarda dos semanas en imprimirse, un día antes de la supuesta declaración de independencia) y yo contesté que no, si de lo que estamos hablando es de una fórmula de urgencia para vadear la crisis.
 Uno no escribe para enseñar nada, escribe para aprender, para intentar poner un poco de luz en las tinieblas de lo que somos. 
El sentido de escribir novelas es la búsqueda del sentido de la existencia, y no podemos traicionar esa ambición pura de conocimiento para dar doctrina, por muy bien intencionada que esa doctrina sea. 

Y, sin embargo, no me cabe la menor duda de que los libros nos salvan la vida y nos ayudan, justamente, a sobrellevar los momentos más duros.
 Decía Camus que el arte en general, y la literatura en particular, era nuestra mayor arma contra el horror. 
Siempre me ha maravillado esa foto de 1941 de una biblioteca londinense destruida por las bombas nazis.
 El techo se ha caído, formando una colina de cascotes en mitad de la sala. 
 Pero tres paredes siguen en pie, cubiertas aún de estanterías y de libros, y cuatro hombres están distribuidos por la precaria ruina, mirando los lomos, ojeando algún volumen, absortos en lo que hacen. 
Podría pensarse que andan buscando algo con lo que evadirse de su situación, pero yo creo que están haciendo justo lo contrario: no leen para olvidar, sino para luchar contra la oscuridad.
 Porque en la continuidad de los libros y en la complicidad con tantas otras personas que, lejos en el tiempo y en el espacio, apostaron por la sensatez y la convivencia reside la esperanza de un futuro luminoso pese a todo.
 La larga trenza que a lo largo de los siglos formamos los lectores y los escritores (que también somos lectores) es la cuerda que nos saca del pozo.
Los ciudadanos del llamado primer mundo vivimos dentro de un espejismo de seguridad. 
Nos creemos tan a salvo de todo que a veces hasta nos pensamos inmortales, cuando lo cierto es que la realidad es un tembloroso castillo de naipes, un reflejo en el agua que una simple piedra puede destruir. 
Mientras escribo esto, mis amigos de la hermosa isla de Puerto Rico llevan tres semanas sin luz en un 90% de la población, sin agua potable en un 65%.
 El huracán María abrasó la isla como un fuego; no queda ni una hoja, ni un verdor; la gente vive entre las ruinas sin techo de sus casas, expuesta a las enfermedades, el hambre, la sed, la inseguridad. 
Es como un ensayo general del apocalipsis. 
El mundo conocido puede desaparecer en un segundo, por un soplido de ogro de la naturaleza o por un despertar del monstruo interior, como sucedió en Yugoslavia, cuando viejos y amables vecinos comenzaron a sacarse literalmente las tripas los unos a los otros. 
Vivimos a un paso del abismo.
Por eso me conmueve esta preciosa y pequeña feria con su empeño de encender de palabras la oscuridad. 
Porque en lo peor de la noche siempre nos salva la poderosa magia que los libros encierran, a saber:alguien que necesita compartir y alguien que escucha.