Terelu consiguió transmitirnos una angustia casi insoportable
Pilar Eyre
"Decidme por qué, cuando la vida me sonríe, a mí se me caen las
lágrimas...". Siempre recuerdo esta canción de Guillermina Motta cuando veo una entrevista a Terelu Campos, que en el 'Sábado Deluxe' consiguió transmitirnos una angustia casi insoportable.
Y eso que habría conseguido que el ambiente entre bambalinas fuera
apacible a pesar de que los nervios estaban a flor de piel. Pero había
una consigna que todos respetaron: "No calentar los ánimos".
Terelu,
sin nombrarlo, se refirió continuamente a la cancelación de 'Qué tiempo
tan feliz', un programa "inventado" por el estupendo Yusan Acha, al que
han encargado un docu-show en La 1.
¡Yusan, gran amigo de Terelu, y ahí
lo dejo! ¡Un momento, otra cosa! Es cierto que el libro de la mayor de las Campos ha vendido más que el de Mario Vargas Llosa.
No sé qué adelanto ha tenido Terelu, pero sí conozco cuánto cobra el
Premio Nobel por cada novela que publica: millón y medio de euros.
O por qué si buscamos signos del salto generacional que estamos viviendo, los encontraremos en la industria de la ropa interior.
Imagen de la primera campaña de 'Les Girls Les boys', la nueva firma 'sin género' creada por la fundadora de Agent Provocateur.
Foto: Les Girls Les Boys
La revolución de las bragas de los millenials no sólo se percibe en boxers para la regla, también llega con el desembarco deLes Girls Les Boys, la nueva firma sin género de Serena Rees, la creadora de Agent Provocateur.
Rees, que vendió la firma hace una década, revolucionó el universo de
la lencería femenina a mediados de los 90 y consiguió colocar en las principales avenidas comerciales del planetaboutiques de una firma que convertía a sus compradoras en elegantes dominatrix
a lo Kiki de Montparnasse.
Ella sofisticó la lencería a lo BDSM y
convirtió en comercial (y de lujo) la lencería que cruzaba límites
respecto a la sexualidad femenina.
Sus hijos e hijastros tienen la culpa de este cambio de rumbo (Rees es
la ex nuera de Vivienne Westwood).
“Los chicos que viven en mi casa, o
los amigos que vienen, tienen una visión muy distina a cómo
vestir, cómo comportarse o cómo relacionarse con amigos y amantes, así
como la actitud a su sexualidad.
El mercado no les entiende. Victoria’s
Secret y Agent Provocateur tampoco“, lamenta.
De Eva Herzigová buscando la atención masculina con su delantera hemos pasado a ver a Lena Dunham y a Jemima Kirke (Girls),
representantes de una nueva generación empoderada y política, posando
de lo más naturales, y sin retocar, en un cuarto de baño al uso con las
bragas y sujetadores de Lonely, una firma que quiere captar la atención de compradoras, y no hombres. La ruptura con ese imaginario erótico-masculino del
pasado ha pasado por una fase que busca la funcionalidad por encima de
todo y no sexualizar a sus modelos. Ejemplos notables han sido las campañas sin photoshop de Aerie o las de la francesa Baserange,
que busca inspirar a otras mujeres con féminas que destacan por lo que
hacen y no por su cuerpo. Acné Studios también puso su granito de arena
cuando en 2014 instauró el normcore de la ropa interior.
El resurgir de las bragas de abuela, gracias a campañas como las de Acné (2014), Pansy o Thinx. Foto: Acné Studios/ Pansy/ Thinx Underwear
Suya es (parte de) la culpa de que de que se hayan prodigado multitud de marcas con las denominadas ‘bragas de abuela’: Pansy, Me and You o Thinx
han capitalizado la atención de los medios y compradoras, marcando
nuevas narrativas de marketing politizado que enfatizan el activismo
feminista o la sororidad. El encumbramiento de la braga de abuela ya lo vaticinó
la organizadora del salón de lencería de París, Cécile Vivier-Guerin,
en 2012: “el tanga tuvo sus momentos de gloria en los años 90, durante
el movimiento erótico-chic, pero esta tendencia ha cambiado con la
vuelta al confort y el bienestar”.
Las ventas han respondido a las predicciones y a este nuevo universo inspiracional. Las más jóvenes han desterrado los tangas y han optado por volver a la comodidad. En EEUU ya se venden más bragas de tiro alto que tangas, que han caído un 26%. Sin género, sin mirada masculina, abrazando a las curvas y
con una filosofía que mezcle confort y sensualidad. Si la mujer que puso
de moda las pezoneras de lujo hace dos décadas reniega de ellas y
apuesta por calzoncillos para chicas será por algo. Puede que la
respuesta a qué pasó con el género en la década del 2010 esté, ni más ni
menos, en las bragas que vistieron los millenials.
La
baronesa habla de la excelente relación que mantiene con su hijo y este
con sus hermanas y, además, lanza un mensaje al Gobierno sobre su
colección de pintura.
Carmen Cervera en Álava el pasado mes de junio.gtresonlin
Carmen Cervera acostumbra de vez en cuando a asomarse a la portada de su revista del corazón favorita, ¡Hola!
y lo suele hacer para aclarar situaciones y lanzar mensajes.
Esta
semana la baronesa Thyssen ha vuelto para hablar de su familia, negar
desavenencias y para alertar al Gobierno de sus planes en lo que a su
colección de pintura se refiere.
Todo ello lo hace posando junto a sus
hijas mellizas, Sabina y Carmen, que ya han cumplido 11 años, y que,
según se desprende de sus declaraciones, mantienen relación con su hermano Borja pese a que no se les ve juntos nunca.
Hay una leyenda que asegura que cuando Carmen Cervera firmó la paz con
su hijo Borja una de las condiciones que puso este era no relacionarse
con sus hermanas, las hijas que su madre tuvo mediante gestación
subrogada.
Sea verdad o mentira la leyenda, es un hecho que las niñas y
Borja no se dejan ver juntos.
Pero ahora algo ha cambiado, al menos así
se desprende de una frase de la baronesa que tiene un mensaje escondido:
"Los hijos de Borja han crecido mucho, están muy guapos.
Estos días,
Eric ha cumplido ya 7 años. Carmen y Sabina le cantaron Cumpleaños Feliz".
O lo que es lo mismo: las pequeñas parece que se tratan con la otra
parte de la familia. También insiste la baronesa en que la relación con
su hijo no sufre fisuras pese a que hace mucho que no se les ve juntos.
"Este verano hemos navegado juntos por Francia e Italia", ha aclarado.
Portada de la revista Hola
Desde hace meses madre e hijo afrontan sus problemas con Hacienda. De esta situación han surgido algunas tensiones entre ellos, que en público no admiten. La Fiscalía pide a Borja Thyssen dos años de cárcel y 1,2 millones de euros
por ocultar a Hacienda parte del dinero que ganó en 2007 por las
exclusivas de su boda con Blanca Cuesta y el bautizo de su primer hijo
en ¡Hola!. La acusación afirma que Borja Thyssen simuló una
mudanza para eludir los impuestos de los 1,4 millones que la revista
pagó a través de una empresa de Nevada y el Juzgado número 1 de Pozuelo
de Alarcón ha fijado una fianza de 629.240 euros por fingir su
residencia en Andorra. Además, tiene otra causa abierta por la renta de
2010 —que su letrado ha calificado en distintas ocasiones como
“discrepancias de liquidación”— respecto a cinco millones de dólares recibidos como parte de la herencia del barón. La baronesa negocia su situación en España y la de su colección y lanza
una advertencia al Gobierno. "Deseo que mis cuadros se queden en España
siempre que tengan un marco legal que permita su movilidad para realizar
nuestras muestras. Tengo muchas peticiones de museos de otros países
donde me ofrecen un fee por exhibirlos". Y añade: "En el año
2000 con el entonces ministro de Cultura se firmó un pacto en el que
prestaba mi colección de forma gratuita. Pasado esos años he seguido
prestándola bajo las mismas condiciones hasta hoy. En este momento nos
hemos dado una pausa y tenemos hasta el 31 de diciembre para ver qué
hacemos. Debo pensar en el futuro de mis herederos". La baronesa habla
de un pacto que incluye otros aspectos . "En ese pacto se establecería
que, al tener pasaporte suizo y la residencia en Andorra, los días que
por razones de mis cargos no cuenten a efectos de los días que puedo
pasar en España".
Cómo el desvarío de cuatro veinteañeros va a convertirse en la comedia de la temporada.
Primero fue una obrita de teatro.
Ahora, ‘La llamada’ llega a los cines.
Macarena García es una de sus protagonistas.
Foto:
Macarena García y Anna Castillo, protagonistas de 'La llamada'. En la
piel, Forever Youth Liberator de Yves Saint Laurent Beauté. Vídeo:
Tráiler de 'La llamada.Javier Biosca/Ángela Esteban Librero
La primera vez que Macarena García
(1988, Madrid) posó para ICON ya avisó de que se lanzaba a cantar o a
bailar de repente, porque sí, casi como si tuviera un incontrolable tic
nervioso. Han pasado casi cuatro años, pero cuando entro en el estudio,
descubro que sigue igual. Y además, que es cosa de familia. Su hermano,
Javier Ambrossi (1984, Madrid), hace exactamente lo mismo. Y también los otros dos convocados para esta sesión, Javier Calvo (1991, Madrid) y Anna Castillo (1993, Barcelona) se arrancan de golpe con un estribillo. Todo apunta a un caso claro de efecto contagio. Ambrossi y Calvo (a partir de ahora Los Javis, que es cómo les conoce todo el mundo) son pareja sentimental y profesional. Juntos crearon La llamada,
que protagonizaron, antes en el teatro y ahora en la pantalla, Anna
Castillo y Macarena García. En su génesis era un musical en miniatura
pensado para representarse en el hall de un teatro de Malasaña,
el Lara. Se estrenó el 2 de mayo de 2013 y su éxito fue tal que ocho
funciones después tomaba el escenario principal. Tres años y nada menos
que 300.000 espectadores después, se ha convertido en este largometraje
que se estrena el 29 de septiembre.
“Hay gente que ido a ver la obra 30 o 40 veces.
Es asombroso.
Llega
hasta tal punto que la fan por excelencia, una señora que se llama Loli y
ha estado en 200 funciones, tiene un pequeño papel en la película”
Sí, no hay un cero de más, trescientos mil espectadores. La llamada
ha sido un éxito “de clamor”, que decían los viejos críticos teatrales. Se ha ido de gira por 30 ciudades españolas y tiene una versión
mexicana. Se sigue representando actualmente en el Lara, aunque del
reparto original solo permanece Richard Collins-Moore, que interpreta a
Dios. El Dios todopoderoso de la Biblia, con la salvedad de que aquí
viste como un cantante de country de Las Vegas que se manifiesta cantando temas de Whitney Houston. El argumento es delirante. En un campamento de verano dos adolescentes
se quedan un fin de semana castigadas por haberse escapado de fiesta. A
una de ellas se le aparece Dios (esa es “la llamada”) y no sabe cómo
reaccionar. Da la impresión de que todo nació como un chiste o un reto. Casi se puede imaginar a Los Javis intentando llevar ese supuesto un
paso más allá. Pero al oír la palabra “chiste” los cuatro saltan como un
resorte para negarlo, hasta que Javier Calvo sale en auxilio de este
periodista. “A ver, yo creo que lo que quiere decir es que siempre
hacemos las cosas a partir de una idea que nos hace gracia. Algo que
puede sonar excéntrico o loco. Luego, a partir de esa idea, en este caso
una niña que ve a Dios, nosotros le buscamos el fondo y la profundidad. Pero si no nos hace un poquito de gracia, no seguimos”.
Javier
Calvo, coautor de 'La llamada', posa con camisa Issey Miyake Man y
pantalón Dior Homme. Anna Castillo viste de Prada. Macarena García lleva
americana Carmen March y falda Prada. A su lado, Javier Ambrossi, el
otro creador de la obra, luce abrigo y camisa Balenciaga y pantalón
Issey Miyake Man.Javier Biosca/Ángela Esteban LibreroEn realidad, La llamada, explica hoy Javier Ambrossi, nació
siendo otra cosa. “Era la historia de una chica joven que contrata a un
profesor particular. Hablaba de la relación entre una jovencita y un
señor mayor que se enseñan cosas mutuamente”. Lo que tuvieron claro
desde el principio fue que se trataba una historia hecha a la medida de
Macarena García. “Lo que pasa es que al ver el espacio donde lo íbamos a
representar, el hall del Lara, con esa escalinata imponente,
pensando en el momento en el que ambos se encuentran, nos dimos cuenta
de que tenía que ser un musical”, dice su hermano. “También queríamos
tratar la religión desde un punto de vista pop y yo siempre quise
ambientar algo en un campamento”, completa Javier Calvo. ¿Y Whitney Houston, Javier?
–Hay una niña en una cama, aparece un señor y es Dios. ¿Qué va a
cantar? La canción de amor por excelencia y con arreglos más celestiales
de la historia: I will always love you. Y ya puestos, que todo lo demás también fuera suyo. –Si la obra estaba pensada para ti, Macarena. ¿Tú les has guiado? –No, para nada. Bueno, hubo un momento en que mi personaje iba a
quedarse embarazada, como la Virgen María. Me acuerdo que me lo contaste
en casa de los abuelos. Y ahí sí que dije: “Javier, esto me suena muy
loco, que tampoco me apunto a cualquier cosa”. Son dos genios, sus
cabezas vuelan libremente y luego van bajando.
Macarena
(que en la cinta se llama adecuadamente María) lleva bikini Louis
Vuitton y, en los labios, Rouge Volupté Shine Nº61 de Yves Saint Laurent
Beauté.Javier Biosca/Ángela Esteban Librero
“Somos el diario de a bordo, lo vamos contando todo según se nos
ocurre. Hablamos, hablamos y hablamos y todo el mundo está al corriente
de todos los procesos creativos en los que andamos. Muy herméticos no
somos”, reconoce Calvo. Anna Castillo es la única que no estaba en el
estreno. “Entré más tarde, casi sin ensayar. Pero mi personaje es ya tan
parte de mí, que si tuviera que retomarlo dentro de cinco años, creo
que no me costaría”. Hoy, Los Javis tienen otro éxito en marcha, Paquita Salas,
comedia entre lo costumbrista y lo negro. Paquita, una representante de
actores interpretada por Brays Efe, es la versión amable del David Brent
de The office. Un personaje adorablemente patético. La serie pasó de ser un proyecto
para Internet a emitirse en televisión. Se empieza a hablar de Los Javis
como de una especie de reyes de la comedia y, si la versión
cinematográfica de La llamada triunfa (y vista la cinta, lo extraño sería lo contrario), se los van a rifar. “Ha sido todo muy rápido”, dicen . Hasta La llamada Los Javis eran conocidos como actores (especialmente Calvo, que viene de Física o química) y su única incursión como autores había sido en salas de microteatro. La llamada,
afirman, les cambió la vida. “Imagínate, Javi y Belén [Cuesta, otra de
las actrices del elenco] ponían copas antes de que se estrenase la obra.
La llamada sacó a ambos de la barra”, dice Calvo.
Le tienen tanto cariño que se han tatuado frases de la obra. Los Javis llevan “Lo hacemos y ya vemos” y Anna Castillo, “Step by step”,
título de una de las canciones de Whitney Houston. “Los fans se tatúan
la frase también”, interviene Ambrossi. Los fans. Créanlo o no, pero
alrededor de esta obra se ha creado un culto.
Anna
(Susana en el filme) luce un vestido de la colección AW17 de H&M
Studio y define y amplifica su mirada con Mascara Volume Effet Faux Cils
de Yves Saint Laurent Beauté.Javier Biosca/Ángela Esteban Librero
La adaptación de la obra en película era “un sueño”, dice Calvo. Tras
varios intentos, fue el productor Enrique López Lavigne quien tomó la
iniciativa. “Recuerdo el día que vino a la representación aplaudiendo
puesto en pie”, dice Castillo. “Se compró todo el merchandising y nos dijo: ‘Vamos a hacer una película”. La conversión no ha sido fácil. “La primera versión duraba dos horas y
40 minutos. Ha habido que dejar fuera muchas cosas. Chistes que ya eran
míticos. Pero creemos en esto”, cuenta Javier Calvo. “Todos”, remata
Anna Castillo. “Somos casi una familia. El otro día me preguntaban:
‘¿Por qué vais juntos a todos los estrenos?’. Flipé. ¿Con quién voy a ir
si no es con mis amigos? ¿Os imagináis que fuéramos juntos por
obligación contractual, como los Parchís”. “A mí me gusta cómo ha quedado la película y el límite es el cielo”, interviene Macarena García. “Hay un punto en que con La llamada ya no hay sueño pequeño”. Ya solo quedaría la versión de Hollywood, ¿no? “Me encantaría”, bromea Calvo. “Para el remake quiero a Selena Gomez y Miley Cyrus”. Maquillaje y peluquería: Kley Kafe para Yves Saint Laurent Beauté. Asistente de estilismo: Josefina Rosenbaum.