Miguel
Bosé, Bibiana Fernández, Alaska y otros famosos expresan su pésame por
la muerte del modisto, fallecido de cáncer a los 46 años.
El diseñador David Delfín, en una imagen de 2010.Gorka Lejarcegi | EPVPocas horas después de anunciarse la muerte de David Delfín,
fallecido este sábado en Madrid a los 46 años de un cáncer, las redes
sociales se han llenado de mensajes de pésame por la desaparición del
diseñador. Entre los miles de escritos, mensajes y fotografías de
recuerdo, los amigos más cercanos de David Delfín, como la cantante
Alaska y las actrices Bibiana Fernández y Rossy de Palma, así como
también cantantes, actores, modelos y las principales revistas de moda
españolas se han despedido del modisto a través de Internet. Muchos
también serán los que a partir de este domingo se acerquen a la capilla
ardiente de David Delfín,
que quedará instalada en el Museo del Traje de Madrid. "Agradecemos las
muestras de cariño y apoyo que habéis transmitido a David durante este
tiempo. Gracias por vuestro amor y respeto", decía la nota que informaba
de la muerte del creador.
“Adiós
mi amigo, mi compañero, mi hermano, mi inspiración. Adiós David, mi
delfín. Dale un beso muy grande a Bimba cuando la veas”, escribía el cantante Miguel Bosé
en sus redes sociales. El artista recordaba así en su mensaje a su
sobrina, Bimba Bosé, modelo y musa de David Delfín que falleció el
pasado mes de enero víctima de un cáncer ."Dulces sueños David, te quiero
infinito", ha escrito en su Instagram Gorka Postigo, expareja del diseñador y excuñado de Bimba Bosé.
Alaska, cantante y amiga íntima del diseñador —David Delfín llegó a aparecer en algunos de los capítulos del reality show
que la artista protagonizó en MTV junto a su marido, Mario Vaquerizo—,
publicaba en su cuenta de Instagram una fotografía en la que aparece con
Davíd Delfín: “Así te recordaré siempre”, escribía junto a la foto.
“Ahora ya no me lo puedes discutir yo a ti. Forever nos vemos”, decía por su parte Bibiana Fernández.
“Adiós mi Amor. Hermano Bello nos diste y nos darás tanto todavía con tu
existencia, privilegio de amistad, de vida plena, de búsqueda, de
rebeldía de creatividad, de alegría, de libertad, de locura, de amor del
bueno, mi niño lindo, feliz Delfín eres y Delfín feliz serás siempre en
nuestros corazones. TeQuiero. Descansa en Paz Tesoro”, escribía por su
parte la intérprete Rossy de Palma. Un mensaje que ha acompañado de un retrato del diseñador que publicó la revista Vogue en julio de 2016,
en la que el diseñador mostraba las cicatrices en su cabeza que le
habían dejado las intervenciones para hacer frente a los tres tumores
cerebrales que le habían sido detectados pocos meses antes. “Nosotros
siempre fuimos trasgresores por eso está foto va por ti! Guapo mío!
Querido vuela alto y sé feliz allí donde estés mi adorado DAVID”,
escribía en su Twitter Carmen Lomana, amiga del diseñador. Los miembros de la Asociación Creadores de Moda de España (ACME) han
lamentado "profundamente" el fallecimiento de su "querido amigo y
compañero" y han destacado en un comunicado el "extraordinario talento y
la creatividad" del diseñador malagueño. “Resulta terrible para
nosotros tener que despedirnos de una persona a la que queremos y
admiramos tanto. Tu sentido del humor, amabilidad y simpatía se quedan
con nosotros por siempre”, decía el mensaje de ACME publicado en su
cuenta de Instagram. En su comunicado, la asociación española de
diseñadores señala, además, que el nacimiento de su firma Davidelfin, un
proyecto multidisciplinar que creó en el año 2001, junto con los
hermanos Postigo y Bimba Bosé, "marcó un antes y un después" en la moda
de España. De hecho, el diseñador ganó el Premio Nacional de Diseño de Moda en 2016.Actores y actrices españoles también han recordado al diseñador. “Se ha
ido un genio de nuestro tiempo a reunirse con su musa #daviddelfin, fue
un placer conocerte, gracias por tu arte”, escribía en su Instagram
Asier Etxendia. Su colega de profesión, y de serie Velvet, Paula Etxebarría, ha utilizado la misma red social
para expresar su pésame por la noticia: “Qué pena tan grande David…
pero qué alegría haberte conocido y disfrutado aunque fuera un poco...
qué tío tan estupendo! Descansa en paz cariño… Aquí se te echará de
menos”. “Toda la Miami Fashion Week llora la muerte del diseñador
malagueño David Delfín. Hasta siempre paisano”, escribía Antonio Banderas, presidente honorífico de la semana de la moda de la ciudad estadounidense, en su cuenta de Twitter. Mensajes a los que se han sumado otros intérpretes como Mónica Cruz, Hugo Silva, Hiba Abouk, Paz Vega, Marc Clotet, Santiago Segura, la cantante Marta Sánchez y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.
Un
homenaje en la Feria del Libro y la reedición de seis obras muestran la
vigencia de Carmen Martín Gaite, una autora que aúna el éxito comercial y
el interés académico.
Carmen Martin Gaite,en la Feria del Libro de Fráncfort en 1991.
Matias NietoCover/Getty ImagesHace 30 años Carmen Martín Gaite, que ya tenía un nombre y
una veintena de libros a sus espaldas, se convirtió en la autora de un
best-seller. Una obra que había nacido mientras moría Franco. Clavada
ante el televisor que retransmitía el funeral del dictador, la escritora
pensó: “De esta época que acabamos de cerrar yo lo sé todo”. Aun así,
se documentó durante tres años y bregó consigo misma hasta dar con el
tono, según confesaría a su entrevistadora, Rosa Montero, tras recibir
el Premio Anagrama de Ensayo aquel mismo año por el estudio que hurgaba
en las cicatrices de una generación: Usos amorosos de la posguerra española. Ameno y concienzudo, divertido y desolador, el ensayo fue
una sorprendente anomalía comercial. A día de hoy acumula 112.000
ejemplares vendidos y 28 reimpresiones, según Anagrama, que acaba de
reeditarlo en su colección de bolsillo Compactos, bajo el paraguas
Pequeña biblioteca Carmen Martín Gaite, junto a las novelas La Reina de las Nieves, Lo raro es vivir, Irse de casa y Nubosidad variable. Reediciones, tesis y, hoy, un homenaje en la Feria del Libro de Madrid —donde el público la encumbró como reina de las firmas— muestran que Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000) es una autora muerta
muy viva. Acaso la más vigente de los desaparecidos de la generación de
los 50. “Hay muchos autores tan buenos, como Jesús Fernández Santos,
que se mueren y se acaban. Yo he hecho todos los esfuerzos posibles para
que no se la olvide”, indica su hermana Ana María Martín Gaite, que ha
convertido la casa familiar de El Boalo
(Madrid) en el corazón de la Fundación Años 50, consagrada a aquellos
niños de la guerra que se refugiaron en la literatura para descifrar la
realidad.
“Pretender al mismo tiempo entender y soñar: ahí está la condena de mis noches”, escribió Martín Gaite en El cuarto de atrás (1978), una obra que la convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Literatura. Comprender —ahí están sus ensayos—
y fantasear —ahí están algunas novelas—. “La fantasía fue para Carmen
Martín Gaite la única venganza contra la muerte”, afirma en la
introducción a las Obras completas José Teruel, profesor titular de Literatura española de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en la autora.
Carmen Martín Gaite, en una foto familiar sin datar publicada en su libro 'Poemas'.
La imaginación para huir del duelo. Martín Gaite afrontó
varios, anómalos y precoces: a los 29 años perdió un bebé de seis meses
(“Me enseñó a no volver a conceder nunca importancia a los disgustos
menores”), a los 52 a sus padres con dos meses de diferencia y, a los
59, a su hija Marta. Un naufragio vital que la dejó sin literatura hasta
que, en Nueva York, fraguó una fantasía que se convirtió en un fenómeno
tras su publicación en 1990: Caperucita en Manhattan. Yo la recuerdo en el CIC hablando de estas experencias y el desgarro de perder a su hija. Pero muy agadrable y simpática, su indumentaria era más de sonreir que de luto, nunca en esa charla mencionó a Sánchez Ferlosio, y por eso nunca él me ha gustado. La dejó sola ante la adversidad, su hija era de los dos. pero él nunca ha dicho nada. Con 55 ediciones, medio millón de libros vendidos y presencia en 14 países es, después de El mundo de Sofía,
de Jostein Gaarder, el título que más beneficios ha proporcionado a
Siruela. “Tiene un comportamiento excepcional. Es una novela muy moderna
que habla de la libertad y construir un mundo diferente, y también es
muy divertida. En la vigencia influye que es una lectura muy recomendada
en muchísimos colegios”, sostiene Ofelia Grande, directora de Siruela.
La editorial, con 16 obras de la autora en su catálogo, reeditará en unas semanas el ensayo Usos amorosos del dieciocho en España y lanzará dos nuevos títulos en 2018, cuando también saldrá el sexto volumen de las Obras completas en Círculo-Espasa y una edición crítica en Cátedra de El cuarto de atrás, anotada por José Teruel: “Es un título canónico para abordar la Transición política”. Y desde septiembre, su mundo será más accesible para todos:
la Biblioteca Virtual de Castilla y León permitirá consultar en Internet
su archivo, formado por 5.661 registros, que abarcan manuscritos de
novelas y ensayos, cartas, cuadernos, fotografías, notas y material
audiovisual. "Creemos que será muy útil para hispanistas de EE UU, donde
hay mucho interés en su obra", señala la directora general de Políticas
Culturales de Castilla y León, Mar Sancho. Tanto que, como detallará
hoy en la Feria del Libro la catedrática Joan L. Brown, es la autora española contemporánea más leída en los campus de EE UU, tras Camilo José Cela. Diecisiete años después de la muerte de Carmiña, Ana María
Martín Gaite puede respirar tranquila. Ha cumplido la promesa póstuma
que se hizo en el funeral de su hermana menor: hacer realidad un verso —
“No te mueras todavía”— del poema Jaculatoria. “Y cuando yo termine —dice Ana María Martín Gaite desde la
sabiduría de los noventa y tantos—, pues terminé. Nada es eterno, pero
pretendo que no sea efímero”.
El diseñador David Delfín.PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)EPV
La primera vez que vi a David Delfín pensé que era un
delfín. Tenía su misma gracia animal pero en tierra. Y también poseía la
elegancia de ese otro tipo de delfín, el heredero de la casa real
francesa. Fue en Corazón Negro, el desaparecido bar de Paola Dominguín
en el corazón de Chueca y era 1994, el año en que todos nos mudamos a
Madrid sintiéndonos delfines y herederos.
Creo
que uno de sus primeros tatuajes se realizó en esa época y era un
delfín. Cada vez que coincidía con David, su timidez me hacia también
más tímido y solo podía observarlo. Sus movimientos parecían palabras,
su manera especial de establecer una comunicación. Y cuando hablaba, era
un filo, directo, desconcertante a veces, dejándote en un punto entre
el desasosiego y las ganas de más bofetadas. Creo que consiguió hacer lo mismo con su trabajo en la moda. Atraparte, pegarte, dejarte, volver a atraparte. Volver a dejarte. En esa época de Corazón Negro, David formaba parte de una compañía de performers dirigida por Danny Panullo junto a Mariola Fuentes. Hacían los playbacks
más desternillantes del mundo, en cierta manera herederos o delfines de
las celebérrimas Diabéticas Aceleradas, que habían visto su fama crecer
gracias a Almodóvar. La compañía de Panullo tenía nuestro apoyo, el de
unos fans declarados que al mismo tiempo que imitábamos sus imitaciones,
sentíamos que estábamos envueltos en algo. Que éramos lo más parecido a
un movimiento. Los nuevos reyes del mambo. Cuando El Baile de la Rosa,
en Montecarlo, homenajeó a La Movida madrileña, Pedro Almodóvar invitó a
Delfín a participar del showcase que confeccionó, a modo de cabaret, para esa ocasión. David, convertido en David Delfín, el nuevo talento de la moda española
y una marca en sociedad con Gorka Postigo, aceptó y volvimos a ver ese
número, mágico, en que el se convertía en una balanza vertical, que se
inclinaba hacia delante todo lo que podía. Y después también hacia atrás
sin perder el equilibrio.
Bimba Bosé y David Delfín.
Cordon Press
Rubén y yo asistimos muchas tardes a los encuentros de David, Panullo y Bimba en la casa de Lucía Bosé en Somosaguas.
Parecían una boy band
ejemplar. En un hogar lleno de referencias y habitado por
personalidades intensas, ellos resaltaban.
A veces parecía que emergían
del estanque detrás de la habitación de Lucía Bosé, que tenían escamas y
bronquios y habían estado buceando horas por Madrid y regresaban con la
piel brillando, no a contarlo todo pero sí a que los viéramos.
De esa
amistad y de esas aguas surgió David Delfín, el diseñador.
Al día
siguiente de su histórica colección onírica, inspirada en Buñuel, Lucía y
Magritte, Javier Sardá me regañó por no haber estado presente
Esa misma noche, David entró por teléfono en Crónicas Marcianas,
enfrentando la inmensa polémica por haber cubierto a sus modelos con
velos, con esa voz suave, de acento malagueño y la risa ante el asombro
por “la que se ha montado”.
Nunca superé mi timidez inicial hacia David. No lo lamento,
porque me permitió admirarlo, en silencio, con respeto, como creador. Recuerdo esa maravillosa colección en el nuevo edificio de Telefónica en
Madrid que celebraba la avalancha de la tecnología empleando la paleta
de colores de Mondrian. Bruce Weber, insistía en que estábamos delante
de algo más que un genio. “Adivina lo que del presente estará en el
futuro”, dijo. Algunos de los presentes le reían, pelín irrespetuosos
como se espera entre los más jóvenes. No olvido su antepenúltima
colección en Cibeles dedicada a Alaska, Mario y Bibiana, otra vez
infartada de colores, pastillas dibujadas y hasta cosidas a los trajes. La euforia de esa colección me recordó el éxtasis de las noches de los
noventa. Me duele no tenerle entre nosotros. Félix Sabroso, que le visitó hasta
el final, comentaba que en los peores momentos, David no perdía la
curiosidad. Suaviza ese dolor, saber que David Delfín coaguló a una
generación. E imaginarlo ahora balanceándose de atrás hacia delante, por
cualquier mar que le apetezca.
David Delfín en el backstage de la Madrid Fashion WeekCreadores del mundo de la moda y artistas han visitado este domingo la capilla ardiente del diseñador David Delfín,
Premio Nacional de Diseño de Moda 2016, en el salón de actos del Museo
del Traje de Madrid para rendirle homenaje. En los salones de este museo
se albergaron sus desfiles y también se exhibieron sus diseños. La
Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), de la que formaba
parte, ha lamentado profundamente este fallecimiento con las siguientes
palabras: "Resulta muy difícil para nosotros tener que despedirnos de
forma tan prematura de una persona excepcional y un profesional único al
que queremos y admiramos enormemente. David entró a formar parte de la
familia de ACME en 2005, donde supo ganarse todo el cariño y respeto de
sus compañeros de profesión", afirman en un comunicado. El cuerpo del diseñador, fallecido ayer a los 46 años
víctima de un cáncer ha llegado a las 11.30 horas al Museo del Traje,
donde se mantendrá la capilla ardientes hasta primera hora de la tarde.
Luego, Delfín será trasladado a Marbella, donde se celebrará un oficio
religioso en la iglesia de la Encarnación y finalmente será incinerado,
por deseo de su madre. Al museo han acudido familiares y amigos, además de numerosas figuras del mundo de la moda y
las artes. Entre otros, han acudido los modistos Elena Benarroch e Ion
Fiz; los actores Rossy de Palma, Pepón Nieto y Óscar Jaenada; En declaraciones a los medios de comunicación, Pepón Nieto
se ha mostrado triste por la pérdida: "Para todo él era un ejemplo
único, raro, irrepetible, arriesgado. Así era para todo, en su faceta
creativa y en la personal". Para Fiz, la muerte del premio nacional de 2016 es "una gran pérdida para el mundo de la moda y de España". La directora de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Charo
Izquierdo, ha lamentado el fallecimiento de David Delfín, que tal y como
ha destacado ha sido una de las personas más importantes del diseño en
España: "Es una noticia muy triste (...) Se ha ido una de las personas
más importantes del diseño y de la moda en España", que tenía mucha
"valentía" e "ingenio" y "un saber hacer maravilloso".