Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

4 may 2017

Carolina de Mónaco, inspiración de estilo también para su nuera

Beatrice Borromeo luce un vestido de Chanel que llevó su suegra en 2007. Carlota Casiraghi fue la primera en llevar uno de sus trajes de diseño.

 

 

 

Ernesto de Hannover y Carolina de Mónaco, en el Baile de la Rosa de 2007
. A la derecha, Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo, en una fiesta en Montecarlo a finales del mes de abril.

Carolina de Mónaco es considerada desde hace décadas una de las princesas más elegantes de la realeza. 
Y su hija y su nuera parecen ser bien conscientes de ello. 
Si primero fue Carlota Casiraghi, quien en el pasado Baile de la Rosa lució un vestido de su madre, ahora ha sido su nuera, la mujer de Pierre Casiraghi, quien ha tirado de fondo de armario de lujo para un evento social.
A finales del mes de abril, Beatrice Borromeo acudió con su marido a una cena organizada por el diseñador Charles Kaisin en el casino de Montecarlo, y para la ocasión decidió enfundarse en un vestido largo con falda de flecos de tonos metalizados de Chanel. El mismo traje que lució Carolina de Mónaco durante el tradicional Baile de la Rosa de 2007.
Carlota Casiraghi (la segunda por la derecha), con un vestido de Chanel que llevó su madre hace 20 años.
Carlota Casiraghi (la segunda por la derecha), con un vestido de Chanel que llevó su madre hace 20 años.
Beatrice Borromeo, de 31 años y recientemente madre de su primer hijo, no solo decidió utilizar el vestido de su suegra.
 También se tomó al pie de la letra su apuesta por los complementos que lo acompañaron.
 Como Carolina de Mónaco, la periodista italiana combinó el traje con unas sandalias de tiras y un bolso de mano en tonos plateados.
Un divertido evento al que acudieron 120 personas y para el que Carolina de Mónaco, que fue acompañada de su hermano Alberto, lució un original complemento: una pulsera realizada con los alambres metálicos de los cuellos de las botellas de vino o champán.
 Quién sabe si en el futuro la joya se verá en la muñeca de otra de las mujeres de la familia Grimaldi.
Victoria de Suecia, con un vestido de su madre, el pasado abril en Tokyo.
Victoria de Suecia, con un vestido de su madre, el pasado abril en Tokyo.

Desde hace años, Carolina de Mónaco confía en el trabajo de su amigo Karl Lagerfeld al frente de la marca Chanel.

 En los eventos sociales más importantes de Montecarlo, la princesa suele lucir los trajes de alta costura de la firma, y en más de una ocasión ha ido acompañada del brazo del diseñador, al quien también demuestra su apoyo en la primera fila de sus desfiles.

En mayo de 2014, Máxima de Holanda reutilizó un vestido que su suegra, la hoy princesa Beatriz, llevó en un viaje oficial en 1981.
En mayo de 2014, Máxima de Holanda reutilizó un vestido que su suegra, la hoy princesa Beatriz, llevó en un viaje oficial en 1981.
Ellas no son las únicas que tiran de armario —y no solo del suyo— para los actos públicos y oficiales.
 El pasado mes de abril, durante su viaje oficial a Japón, la princesa Victoria de Suecia lució un vestido en azul con puntos color salmón y lazo al cuello que su madre, la reina Silvia, se puso en 1978.
Lo mismo ha hecho Máxima de Holanda con el fondo de armario de su suegra Beatriz. 
En mayo de 2014, en un día de fiesta nacional, la hoy reina de los Países Bajos se enfundó en un vestido verde con aplicaciones que su suegra llevó durante un viaje oficial como reina a Bélgica en 1981.
 También en enero de 2016, Máxima lució un abrigo de cuello redondo color marrón muy parecido a uno que llevó su suegra hace varias décadas.

Ernesto de Hannover y Carolina de Mónaco, en el Baile de la Rosa de 2007. A la derecha, Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo, en una fiesta en Montecarlo a finales del mes de abril.

Los resbalones del duque de Edimburgo..................... Mábel Galaz

La izquierda británica lo tiene por un racista y la derecha lo considera un librepensador al que le trae al pairo la corrección política.

Felipe Edimburgo, el pasado marzo en Aldershot.
Felipe Edimburgo, el pasado marzo en Aldershot.

 

Felipe de Edimburgo conseva su humor a los 95 años.
 Nadie duda de que es el miembro más políticamente incorrecto de la familia real británica, pero pese a ello siempre ha contado con el respaldo incondicional de su esposa, la reina Isabel, con quien lleva 70 años casado.
  La izquierda británica lo tiene por un racista sin remedio que no se da cuenta de que sus pesadas bromas ponen en evidencia al país.
 La derecha lo considera un librepensador al que le trae al pairo la corrección política.
 Con su retirada de la vida pública, se pierde a uno de sus personajes más controvertidos.
Este mismo miércoles, el duque de Edimburgo inauguró un campo de cricket, el Warner’s Cricket Ground, en el centro de Londres ya que era miembro honorario de por vida del Marylebone Cricket Club. 
 Según la prensa británica que cubrió el acto, el duque de Edimburgo, mantuvo el humor que le ha caracterizado.
Sus resbalones han dado hasta para un libro, Prince Philip: Wise Words and Golden Gaffes, que recoge las frases más polémicas del duque.
 Una edición previa, titulada Duke of Hazard, fue lanzada aprovechando el 85º cumpleaños del príncipe y se convirtió en best seller en Reino Unido.
 Sus autores, el periodista especializado en monarquía Phil Dampier y el excorresponsal real para el Daily Express Ashley Walton, mantienen que el tomo dista de ser una burla.
 “Es una muestra de cariño para un tesoro nacional”, declaró Dampier.
El duque de Edimburgo es capaz de todo, como considerar que todo lo extranjero es raro y probablemente inferior.
 O catalogar a la gente con viejos estereotipos: los chinos destacan por sus ojos rasgados, los escoceses son borrachos, los nativos de Nueva Guinea son caníbales, los caribeños son piratas, los aborígenes australianos se matan a flechazos... 
Cosa curiosa en un patriota británico que en realidad nació en Grecia y tiene sangre danesa y alemana.
Isabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo, el día de su boda, en noviembre de 1947, en la Abadía de Westminster
Isabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo, el día de su boda, en noviembre de 1947, en la Abadía de Westminster
 El libro incluye algunos de los más recientes felipismos. “¿La van a meter en el horno?”, espetó durante una recepción a una nonagenaria en silla de ruedas que se protegía del frío con un material parecido al aluminio.
 “Qué lugar más espantoso”, contestó cuando un miembro del Parlamento informó de que representaba a la ciudad norteña de Stoke-on-Trent.
 Otras anécdotas revelan su debilidad por las mujeres atractivas: “Me arrestarían si bajara esa cremallera”, dijo durante una visita en Londres a una joven rubia con un vestido de cierre frontal.

En 1967, cuando se le preguntó si le gustaría visitar la Unión Soviética, contestó: "Me gustaría ir a Rusia mucho, aunque los cabrones asesinaron a la mitad de mi familia". 
Dos años después, al hablar de las finanzas de la familia real británica, dijo:
 "Vamos a entrar en números rojos el año que viene, probablemente tendré que renunciar al polo".
 En 1981, durante la recesión, reflexionó: "Todo el mundo estaba diciendo que debemos tener más tiempo libre. 
Ahora se quejan de que están en el paro". Durante un viaje a Kenia en 1984 al aceptar una estatuilla de manos de una mujer, preguntó: "Eres una mujer ¿no?".
Durante una visita al Hospital Dunstable, en Luton (norte de Londres), saludó al personal médico y al hallarse delante de una enfermera filipina le dijo: "Filipinas debe estar medio vacío porque estáis todos aquí trabajando".
Una de las meteduras de pata más sonadas de Felipe de Edimburgo fue en 2009 en presencia de Barack Obama.
 El presidente estadounidense le había dicho que ese día se había entrevistado con el entonces primer ministro Gordon Brown, el político David Cameron y Dmitri Medvédev, "
¿Es que puede distinguir a unos de otros?", le espetó. 

El duque de Edimburgo e Isabel II, en un retrato oficial en 2007. 
El duque de Edimburgo e Isabel II, en un retrato oficial en 2007.

Durante una recepción al papa Benedicto XVI en Escocia, y después de observar que el líder laborista escocés llevaba una corbata de cuadros escoceses, Felipe de Edimburgo preguntó a la conservadora Annabel Goldie: "¿Tú también llevas bragas hechas de eso?".
En una fiesta organizada en Londres por la oficina de la Commonwealth (la mancomunidad de excolonias y protectorados del Reino Unido), el marido de Isabel II se dirigió a un sonriente invitado negro y le preguntó:
 "¿De qué exótico lugar del mundo procede usted?". El interlocutor, que resultó ser lord Taylor de Warwick, le respondió: "Soy de Birmingham [ciudad del centro de Inglaterra]".

Antonio Orozco: “Lo perdí todo por culpa de mi mejor amigo”

El cantante desvela en el programa de Bertín Osborne su duro camino hacia el éxito y los osbtáculos que se ha encontrado en su carrera.


Antonio Orozco
El cantante Antonio Orozco.

 

Antonio Orozco recibió al programa Mi casa es la tuya de Bertín Osborne en su domicilio y ofreció la entrevista más personal que ha dado a lo largo de su carrera profesional. 
Y con una confesión incluida.
 “La primera vez que perdí todo fue cuando decidí dedicarme a la música. Y la segunda vez que lo volví a perder todo fue en 2007. Las dos veces ha sido de la mano de mi mejor amigo”, contó el cantante sin llegar a especificar la razón.

También reveló Orozco el duro camino que ha tenido que recorrer hasta triunfar en la industria de la música: cuatro años grabando maquetas y yendo a todas las multinacionales en busca de una oportunidad pero sin éxito hasta que conoció a Vicente Castro Parrita y le presentó a Pepe Rosero, de la discográfica Horus, quien tras escuchar una de sus maquetas, decidió ficharlo.
 “Me preguntó qué necesitaba y yo le dije simplemente que ‘me gustaría que si le gusta, que nos deje hacerlo a nosotros”, explicó.

Sus inicios fueron muy rudimentarios. 
Tras editar su primer álbum, que costó 9.500 euros, adoptó el nombre de Carlos del Sol y llamó personalmente a las emisoras de radio ofreciendo el disco.
Su gran éxito Devuélveme la vida fue una canción que escribió para pedir perdón a alguien, no fue un tema para grabar como finalmente ocurrió y cantó a dúo con Malú. 
“La canción empezó a hacerse conocida después de que Miguel Nández la cantara en Operación Triunfo con Cristie.
 Así que decidí emular lo que estaba pasando en televisión y llamé a Malú”, reveló.
 No habló de sus amores, pero insinuó que es un hombre de muchas conquistas, pero sí lo hizo de su hijo por quien ha pensado en más de una ocasión dejarlo todo.
 "No soporto estar lejos de él durante las giras", se confesó en televisión.

Bertín Osborne, Antonio Orozco y Rosario Flores.
Bertín Osborne, Antonio Orozco y Rosario Flores.
El cantante, de 44 años, compartió programa con su madre, de quien confesó: "Por mi trabajo no necesitaría trabajar pero limpia una casa y por más que intento convencerla, no quiere. 
No deja de trabajar para que no se me olvide lo que es levantarse a las siete de la mañana para trabajar”.
También acudió al encuentro la cantante Rosario, con quien el programa La Voz Kids —donde los dos ejercen de jurado— le ha unido aún más.
 Ambos admitieron que el trato con los niños les ha ayudado en su carrera y acercado más al público.

3 may 2017

Brad Pitt: “Bebía demasiado. El alcohol se convirtió en un problema”

El actor habla por primera vez tras su separación de Angelina Jolie y de cómo intenta organizar su vida.

Brad Pitt, en un estreno el pasado noviembre.
Brad Pitt, en un estreno el pasado noviembre. REUTERS

 Brad Pitt, visiblemente delgado y con un aire triste, ocupa la portada de la revista GQ style. 

 El actor ha concedido la primera entrevista desde su separación de Angelina Jolie.

 "Bebía demasiado. El alcohol se convirtió en un problema", confiesa el intérprete, algo que ya había trascendido pues para seguir viendo a sus hijos debe someterse a pruebas de drogas y alcohol.

 Pitt acepta que la bebida fue un "problema" durante los años de convivencia con su exmujer.

 "No recuerdo ni un día desde que salí de la universidad en el que no hubiera estado bebiendo o me hubiera tomado algo", confiesa ahora.

 "Cuando formé mi familia detuve todo excepto el alcohol. Incluso este último año estaba bebiendo demasiado. 

Se había convertido en un problema", agrega. 

También explica que los largos períodos lejos de casa le pasaron factura a la que hasta su divorcio era una de las parejas más envidiadas de Hollywood.

Cuenta a GQ cómo fue su vida en las semanas después de que Angelina Jolie pidiera el divorcio y confiesa que estaba demasiado devastado como para regresar a su casa en Beverly Hills. 
Así que decidió dormir en el piso de un amigo, David Fincher, durante seis semanas mientras trataba de hacer frente a la pérdida de su pareja y de su familia.
 "Era muy triste estar aquí al principio, así que fui y me quedé en el piso de un amigo, un pequeño bungalow en Santa Mónica".
Pitt asegura en la entrevista que ahora solo bebe zumo de arándanos: 
 "Tengo una bodega y me gusta mucho el vino, pero lo he dejado”. También asegura que está asistiendo a una terapia psicológica: "He pasado por dos psicólogos hasta encontrar la correcta", declara. Esta semana se ha dado a conocer que tanto Pitt como Angelina Jolie asisten a la terapia de la prestigiosa terapeuta de Hollywood Katherine Woodward-Thomas, que ayuda a la expareja a organizar la familia.
La actriz ganadora de un Oscar solicitó el divorcio en septiembre en la Corte Superior de Los Ángeles alegando diferencias irreconciliables, según documentos judiciales. 
La separación se produjo repentinamente, tras un incidente en un avión privado en el que se supo que Pitt perdió los nervios frente a uno o más de sus seis hijos.
 Jolie solicitó la custodia física completa de los hijos de la pareja, con derechos de visita para Pitt.
 En noviembre, Pitt fue absuelto de las denuncias de abuso infantil y solicitó la custodia compartida de sus hijos.
 La pareja negocia ahora en privado los términos de su divorcio. 

La primera en hablar fue Angelina Jolie.
 Lo hizo el pasado febrero duranta una entrevista con la cadena BBC, en la que promocionaba su último proyecto Primero mataron a mi padre, en Camboya.
 Con los ojos llorosos y la voz entrecortada dijo: "No quiero decir mucho sobre esto [de su divorcio], excepto que ha sido un momento muy difícil, y... somos una familia, y siempre seremos una familia, pasaremos por este momento y esperemos ser una familia más fuerte por ello".