La reina habría pasado por el quirófano
para 'arreglar' su mentón, los pómulos, la nariz y el pecho y el coste
ascendería a los 40.000 euros.
Entre la última imagen de la reina Letizia presentando el
Telediario de La 1 y su reciente visita a Japón 2007 han pasado casi 15
años. Un océano de tiempo, pero su transformación nos asombra a
todos. En sus estilismos, queda ya borroso, como un sueño, aquellas
prendas de cuello chimenea que popularizó. No cabe duda, de que el
gusto en su armario ha mejorado radicalmente, sobre todo, desde que, en
2015, la estilista Eva Fernández se convirtiera en su asesora. El
vestuario en cada uno de sus actos públicos es de 10. Como ejemplo, el
Nina Ricci de rayas que lució en los Premios ABC. De aquel ‘look’
rompedor también hay que destacar la elección del ‘efecto mojado’ para
sus cabellos. Y es que también, durante estos quinquenios a Letizia le ha gustado jugar con su pelo. Sin embargo, si en algo hemos podido apreciar un cambio de 180 grados ha sido en la fisonomía de su rostro, más afinado y dulce que en el inicio de la década de 2000. Oficialmente, solo estaría confirmada la operación de nariz a la que se sometió. Una septoplastia, que no rinoplastia, pues el objetivo de la cirugía
hubiera sido corregir el tabique nasal, que le impedía respirar
correctamente. Sin embargo, la transformación de la reina no quedaría justificada solo con aquella intervención y
se habría sometido a algún ‘retoque’ más, derivando en este cambiado
profundo en la expresión de su rostro. Al parecer, Letizia se habría
puesto en manos de los cirujanos para operarse los pómulos y el mentón. La nariz no solo la tiene ahora más recta y armoniosa, sino que los otros presuntos cambios, le habrían dulcificado sus facciones otrora angulosas. Además de hacer su mirada más expresiva con pestañas postizas, también se habría sometido a una ortodoncia,
que habría embellecido su sonrisa, y a diversos tratamientos estéticos
que le habrían corregido líneas de expresividad e imperfecciones de la
piel. Por si fuera poco, también se rumorea que habría esculpido su busto, con una operación de pechos, justo cuando acudió al Ruber de Madrid en 2008, momento en el que se habría sometido a la operación de nariz, mentón y pómulos.
la Princesa, pero la llegada de su hija Sofía unos meses más tarde supuso un enorme consuelo.
¡Ay si dejaran expresarse libremente a Letizia, cuántas tardes gloriosas nos depararía!
Pilar Eyre
¡Cómo se va a alegrar Letizia! De que Brigitte Trogneau se convierta en presidenta consorte de Francia, porque apareció por primera vez en las revistas cuando los reyes españoles visitaron París, hace un par de años. Entonces Emmanuel Macron era
un desconocido ministro de economía y ambas damas departieron
largamente, intercambiaron teléfonos y han estado estos años en
contacto, por lo que es casi seguro que Letizia asista a la toma de posesión de Macron, si se produce. Brigitte
tiene una historia singular: conoció a su marido cuando él tenía 16
años y ella 36, era su maestra y estaba casada. ¡Para que luego
critiquen que María Teresa Campos tenga seis añitos más que Bigote! Matrimoniaron casi dos décadas después y ahora Brigitte, que tiene mucho estilo, ha conseguido que los modistos se peleen por vestirla, convertida en un referente de la nueva mujer, sesentona, moderna e ingeniosa. Macron estuvo un tiempo en la Banca Rotschild y, para justificarse,
declaró, “haber trabajado de banquero es como haber ejercido la
prostitución”. Después se vio obligado a disculparse en un acto público,
“perdón, he insultado a los banqueros”, a lo que su mujer apostilló
rápidamente, “no, a quienes has insultado ha sido a las prostitutas”. ¡Ay si dejaran expresarse libremente a Letizia, cuántas tardes gloriosas nos depararía! (me lo dice mi compinche del premio Planeta 2014 Jorge Zepeda, que la conoció muy bien cuando fue su director en México).
Es de celebrar que el antiguo guaperas intente sentirse vivo siguiendo en la brecha, pero el resultado es mediocre.
Carlos Boyero analiza el cine de Warren Beatty.
El inagotable y torrencial ingenio de Woody Allen aseguró
hace mucho tiempo que si existiera la reencarnación su mayor deseo sería
hacerlo en las yemas de los dedos de Warren Beatty,
anhelo que seguramente compartimos casi todos los heterosexuales de
este mundo si constatamos la esplendorosa lista de mujeres con las que
Beatty ha intercambiado fluidos a lo largo de su existencia. Constatada la lógica envidia y admiración hacia la capacidad de
seducción de este hombre, aclaro que jamás me ha interesado ni poco, ni
mucho, ni nada su faceta de actor, aunque haya protagonizado películas
que me gustan, como Lilith, Los vividores, Esplendor en la hierba, Bonnie and Clyde, Rojos
y alguna otra que seguramente olvido. Admito que ha sido una estrella
pero su luz y su magnetismo ni me rozan. Nunca pagaría una entrada por
el cebo de su presencia. Su corta filmografía como director es
interesante, especialmente la épica y compleja biografía del periodista
Jonn Reed que plasmó en Rojos. El antiguo guaperas, que sufrió el tragicómico numerito en la última
ceremonia de los Oscar, ya ha cumplido 8o años, edad invernal que puede
invitar al retiro profesional debido a la falta de fuerza o a la
sensación de que el camino ha llegado a su fin. No es el caso de Warren
Beatty. Produce, interpreta y dirige La excepción a la regla. Y al terminar su visión me pregunto: ¿para qué? Al igual que Martin Scorsese en la irregular El aviador
(todo lo referente a Katharine Hepburn era una caricatura boba), Beatty
se ha sentido fascinado por el personaje de Howard Hugues, aquel
multimillonario enloquecido y excéntrico, amante del riesgo y del
perfeccionismo en la aviación y en el cine, enganchado a la codeína y su
propia leyenda, coleccionista de actrices en todos los sentidos,
solitario, arrogante, maniático y déspota, alguien con múltiples zonas
de sombra.
Fotograma de 'La exepción a la regla'
Aquí la historia se centra fundamentalmente en la relación
de Hugues con una sureña muy joven que aspira a ser actriz, compositora y
cantante. También en el ejército de exasperados servidores del magnate,
gente que aunque haya comenzado trabajando de chófer es consciente de
que puede prosperar enormemente si sabe interpretar los deseos y las
órdenes de su enigmático jefe. No existe pulso narrativo ni aliento en esta fatigosa
película. Muestra situaciones repetitivas y es muy difícil que te
interesen lo más mínimo el presente y el futuro de sus personajes. Se
nota que la producción es tan posibilista como ausente de medios, nada
del derroche que caracterizaba al antiguo cine de Beatty. Los amigos le
han echado una generosa mano interpretando papeles breves. Y hay gente
ilustre poblando secundariamente ese universo, como Annette Bening,
Candice Bergen, Ed Harris, Oliver Platt, Alec Baldwin, Martin Sheen y
Paul Sorvino. Si su presencia ha salido barata, Beatty tampoco se ha
gastado mucho en decorados ni en efectos especiales. Abundan los
interiores. Y celebras que Beatty intente sentirse vivo siguiendo en la
brecha.
Pero el resultado es mediocre. Y por supuesto, me asalta el rubor cuando
esa actriz casi adolescente y de principios rígidos se lo monta con el
anciano.
No te lo crees.
El gran seductor debería de saber que la vejez
también impone límites.
Tras su paso por el cine, el intérprete había ingresado en el Ejército de EE UU.
Michael Mantenuto, en el estreno de la película 'El Milagro', en 2004.K. WinteGetty Images
El actor Michael Mantenuto, de 35 años, se ha suicidado este lunes en Washington (Estados Unidos), según ha informado el portal estadounidense TMZ,
citando fuentes policiales. El intérprete, que llegó a ser un destacado
jugador de hockey hielo en la Universidad de Maine, alcanzó la fama por
la película de Disney El Milagro, en 2004. Según las fuentes policiales fue hallado muerto en su coche después de dispararse a sí mismo. En su breve paso por el cine, Michael Mantenuto participó en otras dos cintas: Dirtbags, en 2006, y Surfer, dude (Conquistando las olas),
en 2008. Después, ingresó en el Ejército de los EE UU. El coronel
Guillaume Beaurpere, comandante del grupo de las Fuerzas Especiales al
que pertenecía, ha asegurado que se le recordará por ser un "apasionado
de su familia", según informa el portal Legacy.com. Estaba casado y
tenía dos hijos, una niña y un niño.
El Milagro, la cinta que llevó a Michael Mantenuto a la fama, es una película de hockey sobre hielo basada en hechos reales en la que también participó Kurt Russell. Narraba la victoria del equipo americano de hockey sobre hielo en los
Juegos Olímpicos de Invierno de 1980 tras enfrentarse al aparentemente
invencible equipo de la Unión Soviética. Mantenuto se
metió en la piel del jugador Jack O’Callahan, pieza clave del equipo,
que durante el partido se lesionó la rodilla y siguió jugando, a pesar
del dolor.