Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

7 ene 2017

Cosas de ti que dicen que eres inteligente, según los científicos


Tus padres no te hubieran dejado hacer casi ninguna de las de esta lista.


Sherlock / BBC
Sherlock / BBC
 
Hace unas semanas repasábamos todo lo que deberías hacer antes de las 8 de la mañana, si hicieras caso a internet
 Infinidad de artículos proponen buenos hábitos y consejos que, al comparar unos con otros, terminan por incurrir en contradicciones imposibles de cumplir. 
Los estudios sobre aspectos de nuestro carácter o comportamiento que indican si somos más inteligentes que la media o que hacer determinado tipo de cosas desarrollan nuestra inteligencia son igual de comunes.
Muchos de ellos, aunque no todos, están relacionados curiosamente con hábitos que solemos considerar un defecto o algo políticamente incorrecto. 
Investigadores de universidades con nombres larguísimos han analizado el asunto y los medios no hemos dudado en publicarlos, en ocasiones siendo muy reduccionistas en los titulares con respecto a las investigaciones realizadas.
 En cada título de este listado de artículos puede encontrarse un enlace que afirma la relación entre inteligencia y los actos con los que se relaciona.
 Cada uno puede juzgar por sí mismo la validez de los métodos científicos empleados y la coincidencia con los resultados anunciados.

1. Ser vago
La Universidad de la Costa del Golfo de Florida explica que, para compensar el esfuerzo y el sacrificio de pensar tanto, las personas inteligentes reducen la cuota de actividad física diaria.
 El equipo de investigadores dirigido por Todd McElroy envió un examen a un gran número de estudiantes, de los que se seleccionó a 30 que tenían tendencia a pensar demasiado ("pensadores") y otros 30 que intentaban evitar a toda costa la reflexión excesiva ("no pensadores").
 Se les colocó un acelerómetro en la muñeca durante siete días. De lunes a viernes, los "pensadores" realizaban mucha menos actividad física que los "no pensadores", solo durante el fin de semana se igualaba el esfuerzo físico de ambos grupos.

2. Tener el escritorio desordenado
Es un signo claro de inteligencia y creatividad, dicen investigadores de la Universidad de Minessota.
 Entre otros muchos argumentos, aportan como pruebas imágenes de los escritorios de genios como Albert Einstein, Steve Jobs o Mark Zuckerberg; todos ellos son un desastre que de seguro han sido la vergüenza de sus padres al hacerse públicos.
 Aunque nos resulten más aburridas, aquellas personas que son ordenaditas resultan ser más generosas, concluye el estudio
 
Los investigadores, liderados por Kathleen Vohs, convocaron a los voluntarios a dos oficinas de mismo tamaño, mobiliario e iluminación.
 Una de ellas con sus escritorios desordenados y la otra completamente limpia. 
Les pidieron realizar varias actividades, como donar o elegir entre comer una manzana o una barrita de chocolate.
 Los de la oficina ordenada eran más propensos al donativo y a comerse la manzana, en cambio, los de la oficina desordenada eran mucho mejores cuando se les pedía hacer una lluvia de ideas
3. Tener pocos amigos
¿Por qué la gente inteligente está mejor con pocos amigos?, se preguntaba el pasado mes de marzo The Washington Post. La respuesta la tiene la publicación en National Center for Biotechnology Information, que explica que "los individuos más inteligentes se sienten menos satisfechos con su vida si socializan más a menudo con amigos".
 Son más infelices cuando se interrelacionan, así que lo hacen con menos frecuencia.
 Extraen esta conclusión tras analizar una encuesta en todo el Reino Unido con 15.000 personas de entre 18 y 28 años de edad. 
En general, quieren que les dejes en paz y no les molestes.
4. Hablar solo
"No significa que estés loco: hablar solo tiene beneficios cognitivos", dice un artículo de Science Daily.
 Hacerlo, asegura esta investigación, permite tener mejor memoria porque activa el mecanismo sensorial del cerebro, centrarse mejor en las tareas y clarificar los pensamientos.
El estudio encabezado por los psicólogos Gary Lupyan (Universidad de Wisconsin) y Daniel Swingley (Universidad de Pennsylvania) pusieron a los voluntarios a encontrar determinados objetos.
 En ocasiones les pidieron que dijeran el nombre del objeto en voz alta mientras buscaban, lo que descubrieron que facilitaba el proceso.

5. Consumir drogas
Los británicos James White, David Batty, Catharine Gale se basaron en otro estudio para concluir que aquellos individuos que en su niñez cuentan con un CI superior a 125, tienen más posibilidades de consumir alcohol y drogas en la edad adulta que aquellos con un CI inferior a 75.

Su metodología consistió en comparar los datos de 6.713 personas que formaron parte del Estudio Nacional de Desarrollo Infantil en 1958.
 Se les tomó varios datos a la edad de 11 años, entre ellos su CI y se hizo un seguimiento de los participantes al cumplir los 16, 23, 33, 42, 46, y 50. 
A los 42 años, se les preguntó por su consumo de drogas y tiempo después, en 2012, este estudio comparó los resultados de esta encuesta. 
 Ahí pudo comprobarse la correlación entre el patrón de consumo de alcohol y drogas de aquellos que habían obtenido mejores resultados en el test de inteligencia en su infancia.
6. Decir palabrotas
Solemos relacionar el uso de palabras malsonantes con la pobreza de vocabulario. Camilo José Cela, con su Diccionario secreto, y Arturo Pérez-Reverte no estarían de acuerdo con esta premisa y, al parecer, llevaban razón.
 La revista científica Language Sciences explicaba el año pasado el experimento realizado por los psicólogos Kristin y Timothy Jay, de la Universidad de Artes de Massachusetts.
Solicitaron a los participantes de su estudio que dijeran tantas palabrotas como les fuera posible durante un minuto.
 Aquellos que ofrecieron un listado más amplio de respuestas fueron también los que demostraban un vocabulario más inteligente en otras áreas generales (nombres de animales o ciudades).
7. Acostarse tarde
La Universidad de Legia en Bélgica apoya a aquellos que se levantan tarde porque se acuestan tarde.
 El investigador del sueño Philippe Peigneux lideró un grupo de estudio en 2009 que comparaba 15 aves nocturnas (se levantan a las 11 de la mañana) con 16 madrugadores (estás despiertos a las 7) y se les sometió a un escáner cerebral al comenzar su día.
La conclusión a la que llegaron es que la actividad cerebral de los primeros es superior a la de los segundos, al mantener un nivel de alerta mucho más elevado.
 La diferencia entre ambos tipos de personas no se nota tanto por la mañana como en las horas vespertinas.
El asunto de acostarse tarde es muy discutido, como explicaba a Verne Ana Adan, doctora en Psicobiología de la Universidad de Barcelona.
8. El póker definitivo: de izquierdas, sin hijos, gay y vegetariano
Que nadie se enfade con Verne, que no lo decimos nosotros.
 Lo asegura Satoshi Kanazawa, experto en psicología evolutiva de la Escuela de Ciencias Económicas y Políticas de Londres.
 Su libro The Intelligence Paradox argumenta sus teorías, que resume en una entrevista para The Economist.
 Hay consuelo para aquellos que no cumplan con ninguna de estas pautas:
 "Los inteligentes hacen las cosas mejor en casi todos los aspectos de la vida moderna, excepto en los verdaderamente importantes como son encontrar pareja, educar a un hijo y hacer amigos", sentencia el autor.






 

6 ene 2017

“Para hacerme ver leyendo”................................... Juan Cruz......

Ricardo Piglia era un motor intelectual, un hombre sabio que además era educado.

Ricardo Piglia, en una imagen de 2011. AFP
Ricardo Piglia se sentaba como si fuera a enredarse en sus pies chiquitos; y cuando ya estaba aposentado como es debido, como él creía estar más cómodo, comenzaba a hablar, de Borges, de Musil, de Lugones o de Macedonio Fernández, de Kafka o de Pitol, sin una nota delante, sin otro instrumento que el de su palabra, como si estuviera leyendo (como Borges hacía) desde una sabiduría infinita hacia un espejo lleno de memoria que él ordenaba a la vez que hablaba.
 Era un motor intelectual, un hombre sabio que además era educado, como alguien de Oxford o de Princeton, alguien aprendiendo aprendido.
 
Ricardo Piglia, en una imagen de 2011. AFP
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Esa vez era cerca de Veracruz, en México, en un festival Hay, al aire libre; en aquel mundo abarrotado de jóvenes que comían y hablaban como si el que se iba a subir al estrado fuera un cantante de rock, no había ni reverencia ni silencio. 
En ese incómodo ensamblaje de expectación aburrida empezó a hablar Ricardo Piglia de los mundos de Borges, por ejemplo, ensamblados con los mundos de Kafka, y de manera súbita se fue ordenando aquella muchedumbre y ya parecía que había un hombre solo, una voz sola, una sola acentuación: la de la sabiduría.
 Podía pensarse, en efecto, que como le pasaba a Borges, al fin y al cabo uno de los principales padres de sus batallas, tenía ante sí un minúsculo y poderoso espejo lleno de palabras que se iban ajustando a los periodos de su respiración. 
Y delante sólo había silencio, admiración y silencio.
No era eso tan solo, era la inteligencia.
Después de ese encuentro cerca de Veracruz parecería un milagro que eso ocurriera otra vez, que tanta perfección, en el habla y en lo que hay dentro del habla, tuviera repetición. 
Y fue en Madrid, algunos años después, cuando estaba, de nuevo, ante un auditorio, en el Círculo de Bellas Artes, contando cómo pintaba, mentalmente, sus diarios; era con ocasión de la exposición que hizo con su paisano, y amigo, Eduardo Stupía.
 Los diarios fueron el alimento de su escritura durante años, y en esa exposición se alternaba esa escritura personal, llena, la inteligencia de un hombre habitado por el fantasma de la cultura, con la pintura clásica, casi ateniense, del pintor Stupía. 
Ya entonces, 2014, tenía Piglia los síntomas del mal que siguió, y siguió tan cruelmente, marcando su paso hacia la parálisis, que desafió con una energía emocionante.
  Algún tiempo antes, en Buenos Aires, en la casa del galerista Jorge Mara, los mismos Stupía y Piglia, el propio Mara, amigo de todos, el periodista Ricardo Kirschbaum…, Piglia tomó cualquier asunto, una bagatela, y lo convirtió de pronto en el origen del mundo, de la pintura, de la literatura; relacionó todo con todo y al final parecía que había hecho, delante de todos nosotros, un libro, una conferencia, un recorrido mundial, como el Aleph, hasta por lo incomprensible que sirvió nítido a los comensales.
Desde Jorge Luis Borges nunca había visto a alguien tan inteligente y tan menos ufano de lo que sabía; aquel día de Madrid le pedí que me dijera en una entrevista cuál era su primera imagen en la vida, aquella postal que vivía con él.
 Quería que explicara, en realidad, el origen de la potencia de su ansia de saber, que luego se plasmó en libros maravillosos a los que hay que regresar para entender por qué llegó a ser, y es, faro de todas nuestras letras, las inteligibles y las que no lo son.
En ese momento le estaba escociendo en el alma y en el cuerpo la enfermedad cruel que quiso inutilizarlo, pero que no lo logró, porque él impuso su inteligencia y su memoria al chasquido del mal. 
Su mano se resistía a alcanzar del todo las cosas que tenía cerca, y a su cara subía de vez en cuando un sudor monótono, como si una mosca sin nombre pero con aliento posesivo lo estuviera rodeando sin darse a conocer.
Era tan inteligente como educado, pues ambas cosas no siempre se juntan. 
En su caso era así. Y habló y habló, parecía, otra vez, Piglia escribiendo, como hacía Borges, como también hacía Paz. 
Ahí desveló su secreto: leía antes de leer, y siempre se veía leyendo.
 Esta fue su primera postal, decía. 
Estaba sentado cerca de la estación, viendo llegar a la gente en los trenes, y él estaba con un libro, haciendo que leía, “para hacerme ver leyendo”. 
De pronto el niño aún analfabeto ve a alguien desde arriba que le advierte: “El libro está al revés”.
 De broma, me dijo cuando me contó eso: “¡Podía haber sido Borges aquel hombre!... Porque, ¿a quién otro se le puede ocurrir tener esa precisión pedagógica? Ja ja ja”.
Siempre se veía, desde esa edad, “con un libro, regalado o comprado”. 
Y lo primero que leyó, hasta eso lo recordaba Piglia, fue la puerta de su casa.
 “Era la casa de mis abuelos; tenía su nombre y ese nombre fue lo primero que aprendí a leer”.
 La enfermedad lo paralizó del todo, pero sus ojos y su inteligencia siguieron viviendo.
 Hasta el final. El lector Piglia, el escritor Piglia.
 El invencible lector. Nunca dijo por carta que sufría.
 Leer lo mantuvo vivo, la rabia de lector lo hizo invencible.

 

La Reina repite el traje que llevó en 2015 en la Pascua Militar




La reina Letizia en la Pascua Militar de 2016, 2015 y 2017. GTRES / EFE

La Reina de España y la ministra de Defensa han seguido al pie de la letra las indicaciones que marca el protocolo en la Pascua Militar. 
Esta vez no hubo apuestas arriesgadas.
 Doña Letizia recurrió una vez más a su modisto de cabecera Felipe Varela y al traje que diseñó para ella el año pasado, un modelo de corte recto que se ajustaba como un guante a su figura, con la única concesión de unos bordados. 
En la que ha sido su tercera Pascua Militar como Reina ha optado por repetir este vestido que ya usó en 2015, solo que en aquella ocasión llevó el pelo suelto.
  La esposa de Felipe VI suele elegir tonos formales para este tipo de actos y le gusta amortizar su armario.
 En 2016 optó por un conjunto blanco y negro.

En la sobriedad que caracteriza el look elegido por doña Letizia destaca también el recogido con el que se ha peinado y unos pequeños pendientes de dos tonos.
 Pese a las bajas temperaturas de estos días en Madrid, la Reina no ha usado ningún chal.
 La Pascua Militar marca un protocolo muy claro: uniforme de gala para ellos y traje de gala para ellas.
 Este año el Rey se ha vestido con un traje de capitán general del Ejército de Tierra.
   
La reina Letizia en la Pascual Militar cuando era princesa. De izquierda a derecha: 2008, 2010, 2011. Cordon Press
 
Para María Dolores de Copedal esta era su primera Pascua Militar.
 La nueva ministra de Defensa ha escogido un modelo de corte muy clásico: un dos piezas.
 En la parte de arriba un cuerpo de terciopelo de color verde oscuro que daba paso a una falda de un verde muy fuerte.
 No ha arriesgado como en su día lo hizo la ministra Carme Chacón que en su primer año como responsable de Defensa innovó con un traje negro pantalón que se asemejaba a un esmoquin que recibió muchas críticas.
 
La reina Letizia en la Pascua Militar cuando era princesa. De izquierda a derecha, en 2012, 2013, 2014. gtres online
También ha participado el titular de Interior, Juan Ignacio Zoido, que ha vestido un esmoquin.
La tradición de la celebración de la Pascua Militar arranca cuando Carlos III felicitó a las tropas españolas que recuperaron la localidad menorquina de Mahón, que estaba en poder de los ingleses, el 6 de enero de 1782.
Como prueba de aprecio a sus Ejércitos, Carlos III ordenó a virreyes, capitanes generales y demás jefes que en el día de la Epifanía reuniesen a las guarniciones para felicitarlas en su nombre.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. EFE

 

La policía interroga al exnovio de George Michael

Un portavoz de la investigación no descarta que las drogas fueran la causa de una muerte del cantante que de momento consideran "inexplicable".

 
Fadi Fawaz, en Londres. Cordon Press

 

Fadi Fawaz, el que fuera novio de George Michael, ha sido interrogado por la Policía para aclarar lo que sucedió en las últimas horas antes de la muerte del cantante el día de Navidad. 
 Fawaz ha dado versiones contradictorias de los acontecimientos, diciendo inicialmente que estuvo con la estrella durante el fin de semana para luego asegurar que él durmió en su coche dejando a Michael, 53 años, solo en su hogar de Oxfordshire.

Mientras tanto, la Policía ha confirmado que prosigue con su investigación sobre la muerte de Michael, que actualmente se lleva a cabo en nombre del forense, y que podría convertirse en una investigación criminal si las pruebas post-mortem revelan que murió de una sobredosis de drogas.
La Policía ha dicho al diario The Telegraph que la muerte del cantante es "inexplicable".
 Un portavoz agregó: "Si los resultados post-mortem indican que algún tipo de actividad criminal fue la causa, entonces se convertiría en una investigación criminal.
 En los casos en que alguien muere de una sobredosis de drogas, queremos establecer quién suministró esas sustancias".

Tributo a George Michael, en su casa al norte de Londres. GC Images
Como parte de la investigación, la policía se puso en contacto con una agencia de fotografía que tomó imágenes de las personas que iban y venían de la casa de Michael en Goring-on-Thames la víspera de Navidad, un día antes de ser encontrado muerto.
El intérprete de Last Christmas tenía una larga historia de abuso de drogas, pero su familia negó haber sugerido que estuviera usado heroína.
George Michael y Fadi Fawaz estuvieron juntos ocho años, pero pusieron punto y final a su relación a mediados del 2015, según han revelado amigos del cantante al diario The Sun. 
El protagonismo que ha adoptado el peluquero tras la muerte de quien fue su pareja hace sospechar que lo que busca es unos minutos de fama.
"George confiaba en Fadi y dependía de él para muchas cosas, pese a que llevaran 18 meses por lo menos sin ser pareja”, aseguró una fuente al diario británico.
 De ahí que cuando todos los medios de comunicación se refirieron a Fadi como su novio tras su muerte, en el entorno de George se creara un cierto malestar.