Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 ene 2017

Obras de arte valoradas en millones duermen ocultas en puertos francos

 

Un limbo fiscal permite a gigantescos almacenes como los de Ginebra y Luxemburgo ocultar piezas para eludir impuestos.

'Les noces de Pierrette', de Picasso, obra del oligarca ruso Dmitry M. Rybolovlev que estuvo en el puerto franco de Ginebra (Suiza).
Los puertos francos son lugares donde agoniza la belleza.
 Da igual que semeje un asfixiante edificio negro y gris desplomado sobre el patio central de una cárcel.
 Ginebra. O proponga hechuras vanguardistas tejidas con vidrio u-glass (una de las pieles que recubre infinidad de museos). Luxemburgo
 Hay algo que desasosiega.
 Quizá saber que tras las alambradas, puertas de acero, guardias y pastores alemanes, en cajas, a 21º de temperatura y una humedad del 55%, se ocultan millones de obras de arte.
 Suficientes para construir un inmenso museo y un nuevo relato de la historia que cambiaría nuestro entendimiento del pasado y nuestra relación con el presente.
Esos puertos varados en tierra son gigantescos almacenes que los multimillonarios utilizan para guardar oro, vino, antigüedades o arte sin pagar impuestos.
 La mercancía está técnicamente en tránsito y en este limbo fiscal puede vivir durante décadas.
 Solo el puerto franco de Ginebra cobija más de 1,2 millones de obras de arte, según una exhaustiva información sobre el asunto que publicó The New York Times
De hecho, se cree que guarda 1.000 piezas únicamente de Picasso. Aunque se sabe que hay cuadros de Klimt, El Greco, Rothko... 
El oligarca ruso Dmitry M. Rybolovlev llevó hasta allí su colección de 2.000 millones de euros, que incluye desde Les noces de Pierrette (1905), del genio cubista, hasta un Salvator Mundi, la última obra atribuida a Leonardo da Vinci.
 Pero ya no están. 
Tras denunciar a su antiguo asesor, Yves Bouvier, conocido como “el rey de los puertos francos”, por presunto fraude, las piezas andan —acorde con el diario estadounidense— en Chipre.
 Y junto al rechazo moral que provoca ocultar un patrimonio que debería compartir toda la humanidad se añade la elusión fiscal y el blanqueo.
 ¿Se han convertido estos espacios en una franquicia de lo ilícito?

 

"Siempre aconsejo a mis clientes que se mantengan alejados de los puertos francos. 
Básicamente lavan dinero de la manera más limpia y refinada.
 Y si no lo blanquean, intentan eludir el pago de impuestos, que es otra variante del lavado", critica Todd Levin, presidente de la consultora de arte Levin Art Group. 
 Esta es la mala reputación que, como el alquitrán, se pega a estos contenedores de lujo y contra la que David Arendt, director general del puerto franco de Luxemburgo, alza la voz.
 "Todos los bienes que entran y salen hay que declararlos en los servicios aduaneros, que comprueban en los ficheros de la Interpol, y de otras policías internacionales, que esas obras no son robadas o expoliadas”.
Desde este año, Suiza ha prohibido las transacciones en metálico que superen los 100.000 francos suizos (91.500 euros).
 Los pagos por encima de esa (elevada) cantidad tienen que efectuarse con tarjeta de crédito, con lo que el dinero ilícito deja rastro.
 Además, los clientes del puerto ginebrino deberán permitir inspecciones adicionales de cualquier pieza arqueológica que guarden.
 Hace dos años los carabinieri (policía italiana) descubrieron en ese puerto dos rarísimos sarcófagos etruscos y 45 piezas arqueológicas expoliadas, envueltas en papel de periódico de los años setenta.

Lavado de dinero

Pero no solo codician tiempo y opacidad, sino también consumen fondos públicos. 
Parte al menos de los salarios de los agentes de aduanas del puerto de Ginebra se sustentan con impuestos. 
Y eso escuece. “Si el arte es almacenado en una cueva protegida por recursos humanos e infraestructuras pagadas por los contribuyentes, y si la propiedad no se puede saber debido al uso de estructuras off shore o similares, entonces existe un campo fértil para el lavado de dinero, el tráfico ilegal de arte, el fraude fiscal y abusos similares.
 Una parasitaria industria de intermediarios está ganando mucho dinero”, revela el abogado suizo Christophe Germann.
Aunque a veces lo parezca, el mercado del arte no es el Salvaje Oeste. Pero tampoco la cívica Suecia. Es un lugar, sobre todo, opaco. En junio del año pasado, Stiliano Ordilli, responsable de la Oficina Suiza de Blanqueo de Capitales, advirtió de que “debería haber una regulación real del mercado, por lo menos para proteger a los marchantes honestos”. Incluso el reconocido economista Nouriel Roubini, profesor en la escuela de negocios Stern, de la Universidad de Nueva York, que colecciona desde hace años, ha defendido en el Foro de Davos la necesidad de una normativa más estricta.
 Pero meter en vereda un mercado de 63.800 millones de dólares es complejo.
 "El arte comercia con activos de gran valor y es más sencillo subir un miró de 10 millones de euros a un avión, y hacerlo desaparecer, que mover esa cantidad en billetes de 20", observa en su despacho de Madrid un especialista en transacciones financieras que pide no ser citado.
Ni por aire ni por tierra, nadie sabe cuánto dinero se blanquea a través del arte.
 Pero dado el estallido de los precios durante los últimos años y la transformación de maestros como Picasso, Pollock o Bacon en activos financieros, la cifra debe de ser alta.
 Solo se sabe que el lavado de dinero —según la firma de servicios PwC— consume entre el 2% y el 5% de la riqueza del mundo. De uno a dos billones de dólares al año.
 Otro trabajo, este de la consultora Deloitte, preguntó a los gestores de altos patrimonios por esta relación y encontró que el 56% “sentía que el blanqueo era una seria amenaza para la credibilidad del mercado del arte”.
 Los casos del financiero Jho Low —cuya colección está investigada por presunta malversación del fondo soberano de Malasia 1MDB— y los papeles de Panamá —una filtración de 11,5 millones de documentos, que demostró el uso de sociedades pantalla para ocultar monets, picassos y hirsts por decenas— alertan de los lazos entre negrura y arte.
Algunos expertos ven una cuestión de oportunidad.
 “Los criminales pueden escoger el arte por la falta de registros, el desconocimiento en las aduanas del valor real de las obras, la escasa vigilancia que existe en las transacciones artísticas y las opciones que ofrecen los paraísos fiscales y las sociedades pantalla para ocultar al propietario de las piezas”, desgrana Andrés Knobel, abogado y consultor de Tax Justice Network. 
Una pelea contra la ingeniería financiera y los territorios insolidarios del planeta. 
¿Una batalla perdida?
 "Creo que la estricta regulación contra el lavado de capitales de la industria financiera poco a poco empezará a tener un efecto directo en el comercio del arte”, vaticina Anders Petterson, fundador de la consultora ArtTactic. Veremos. 



 

Muere Ricardo Piglia, un clásico contemporáneo de la literatura en español

El escritor y crítico argentino falleció a la edad de 75 años.

El escritor argentino Ricardo Piglia, en una imagen de 2014.
El escrito argentino Ricardo Piglia ha muerto a los 75 años. Lector, crítico, editor, guionista de cine, profesor de literatura y, sobre todo, narrador, Piglia nació en Adrogué, provincia de Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1941. 
Vivió entre Argentina y Estados Unidos y la literatura, pero pasó sus últimos meses en Buenos Aires a causa de una esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que le afectó las neuronas que controlaban sus músculos, pero que no le impidieron la lucidez intelectual y creativa, por lo cual trabajó hasta casi el último momento.
 Autor de tres libros de cuentos, seis ensayos y una novela corta, Piglia escribió cinco novelas, entre 1980 y 2013.
 Aunque desde la primera, Respiración artificial, se ganó un lugar dentro de los autores latinoamericanos indiscutibles posteriores al boom. 
A aquella historia sobre la dictadura militar de su país le siguieron doce años de silencio novelístico hasta que volvió con La ciudad ausente.
 Cinco años más tarde, en 1997, su literatura llegó al gran público con Plata quemada.
 Otros 13 años de silencio que fueron interrumpidos con Blanco nocturno, en 2010, y una estela de premios que incluyeron el de la Crítica en España y el Rómulo Gallegos.
 Su última novela fue El camino de Ida, en 2013.
Antes de Respiración Artificial, y en medio de esas novelas, Ricardo Piglia escribió cuentos y ensayos, muchos ensayos sobre escritores, sobre el arte de escribir, sobre la crítica literaria y sobre la edición; entre todos ellos destaca un artefacto creativo que refleja a aquel niño que quería desmontar los tornillos del lenguaje o descubrir las dosis de las pócimas del hechizo literario: Crítica y ficción
 Son 226 páginas originales del año 1986, pero actualizadas en 2001, en las que Piglia bebe de la tradición literaria universal y de su país, a lo borgeano, con un “tratado de poética” donde él está en un bar con unos amigos y estos le preguntan cosas, cosas donde se junta su vida y su literatura, donde se desvelan los hilos que tejen su pensamiento de ciudadano, lector, crítico, profesor, editor y narrador. 

 

 

Al menos 5 muertos y 13 heridos tras un tiroteo en un aeropuerto de Florida

5 ene 2017

Una Carta a los Reyes Magos

Dicen que ya escriben pocas cartas los niños y mayores.
 Pero desde niña el escribir la Carta era uno de esos instantes de la Navidad que mi abuela nos hacía vivir.
 Pedíamos solo tres regalos porque nos habíamos portado bien todo el año, incluia sacar buenas notas, ser obedientes y en mi caso comer lo que me pusieran. No se podía mentir porque eran Magos y lo sabian todo.
Y hoy quiero pedir cosas maravillosas que aún pueda disfrutar, no más guerras Baltasar que tu eres mi rey, de donde vienen allá desde Oriente no hay Paz y si muchas muertes, Queridos Reyes que en ese lugar lejano haya paz, no más muertes, niños que tienen hambre. 
Hagan un regalo excepcional. No más niños pobres ni solos. Que este mundo sea habitable. que no solo sea una noche mágica por cosas materiales, que las enfermedades tengan cura.
 Niños con Salud y mayores sin tanto dolor para despedirse de esta vida. 
Que nuestros seres queridos nos protejan solo pensando en ellos. 
Porque es muy triste quedarse sin padres, sin esas personas que nos dieron todo lo que pudieron y nos enseñaron que la vida tiene un fin y su tránsito por ella debe ser alegre y feliz.
Querido Baltasar, tu traeme amor de los que me rodean y salud para no ser una carga para nadie.
 No es bueno sentirse solo y tampoco que entorpezca la vida a los demás.
Traeme tranquilidad y que nunca deje esa curiosidad para entender todo lo que nos pasa. 
No ha sido un año feliz, pero me ayudó a entender que debía aguantar y ser fuerte conmigo mismo. Gracias queridos Reyes, sigan trayendo ilusión y sonrisas y hagan que en ese Oriente lejano desde donde vienen reine la Paz. 
Adios mis queridos Reyes Magos, este año me he portado bien y les pido Salud, tranquilidad y a ser posible un poquito de Felicidad.