Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

31 dic 2016

El mítico Camelot del rey Arturo emerge desde la leyenda

La policía vaciará la Puerta del Sol tres horas antes de las campanadas

Los únicos puntos de acceso estarán en Mayor, Arenal, Alcalá y Carrera de San Jerónimo.

Control policial para acceder anoche a la Puerta del Sol. REUTERS

Los ensayos que se hicieron ayer de las campanadas de Nochevieja en la Puerta del Sol sirvieron además para probar las medidas de seguridad. 
Unas estrictas medidas que incluyen, por ejemplo, el cierre a las 21.00 horas de todos los accesos a la plaza, tanto a pie como desde las estaciones del metro y cercanías.
 A partir de ese momento, solo se podrá acceder a ella por los puntos controlados de la calles Mayor, Arenal, Alcalá y Carrera de San Jerónimo.
 Esto facilitará que no se supere el aforo máximo que ha establecido el Consistorio: 25.000 personas.

Las medidas de seguridad en la Puerta del Sol para celebrar las campanadas de Nochevieja son un complicado engranaje en el que intervendrán más de 800 agentes (la mitad Policía Nacional; la otra mitad, Municipal) y arrancará a las 21.00 horas.
 En ese momento, cuando se cierren las bocas de las estaciones de cercanías y las de metro (las seis estaciones de BiciMAD se habrán cerrado horas antes, a las 18.00), procederán a vaciar completamente la plaza.
Cuando se haya terminado esa operación, en torno a las 21.30, las personas que quieran comerse las uvas frente al reloj de la Real Casa de Correos o quieran llegar a alguno de los bares o restaurantes de la plaza, solo podrán entrar por uno los cuatro puntos habilitados para ello: en las calles Mayor, Arenal, Alcalá y la Carrera de San Jerónimo.
 El resto de calles que desembocan en Sol (Correo, Carretas, Montera, Carmen y Preciados) se quedarán expeditas, como vías de evacuación, que estarán este año por primera vez señalizadas con cartelería vertical.
 
Control policial para acceder anoche a la Puerta del Sol. REUTERS
Los ensayos que se hicieron ayer de las campanadas de Nochevieja en la Puerta del Sol sirvieron además para probar las medidas de seguridad. Unas estrictas medidas que incluyen, por ejemplo, el cierre a las 21.00 horas de todos los accesos a la plaza, tanto a pie como desde las estaciones del metro y cercanías. A partir de ese momento, solo se podrá acceder a ella por los puntos controlados de la calles Mayor, Arenal, Alcalá y Carrera de San Jerónimo. Esto facilitará que no se supere el aforo máximo que ha establecido el Consistorio: 25.000 personas.
Las medidas de seguridad en la Puerta del Sol para celebrar las campanadas de Nochevieja son un complicado engranaje en el que intervendrán más de 800 agentes (la mitad Policía Nacional; la otra mitad, Municipal) y arrancará a las 21.00 horas. En ese momento, cuando se cierren las bocas de las estaciones de cercanías y las de metro (las seis estaciones de BiciMAD se habrán cerrado horas antes, a las 18.00), procederán a vaciar completamente la plaza.
Cuando se haya terminado esa operación, en torno a las 21.30, las personas que quieran comerse las uvas frente al reloj de la Real Casa de Correos o quieran llegar a alguno de los bares o restaurantes de la plaza, solo podrán entrar por uno los cuatro puntos habilitados para ello: en las calles Mayor, Arenal, Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. El resto de calles que desembocan en Sol (Correo, Carretas, Montera, Carmen y Preciados) se quedarán expeditas, como vías de evacuación, que estarán este año por primera vez señalizadas con cartelería vertical.
Los puntos de acceso estarán controlados por la policía y por miembros de protección civil. 
Estos últimos formarán un primer cinturón de control cuya misión será asegurar que el número de personas que entren a la Puerta del Sol no supere el aforo máximo decidido por el Ayuntamiento: 25.000 personas, lo que supone 2,6 por metro cuadrado.
En un segundo control, la policía revisará las bolsas y las mochilas y hará cacheos corporales superficiales a los asistentes. 
Los agentes tienen instrucciones de intervenir objetos peligrosos como petardos, bengalas, envases de vidrio, palos y otros objetos contundentes.
En el momento en el que se alcance la cifra de 25.000 asistentes, se cerrarán los accesos. A la vez, cuatro patrullas de la unidad de Atención al Turismo indicarán a través de paneles LED colocados en la calle Mayor, Sevilla, plaza del Callao y plaza de Jacinto Benavente el mensaje: “Accesos a Puerta del Sol cerrados”.
Durante toda la celebración, los servicios de emergencias del SAMUR tendrán en la calle a 40 personas y ocho unidades móviles. Habrá también servicios de bomberos, unidades de guías caninos y de subsuelo. Asimismo, la zona estará controlada por un helicóptero de la Policía Nacional. El centro de coordinación de todo el operativo estará instalado, al igual que el año pasado, en la sede de la Comunidad, en la misma Casa de Correos.
Parece  que hay una amenaza real, no creo que tanta protección sea gratuita ¿Y en las demás Comunidades?

 

Alfred Hitchcock o la perturbación social del talento..................... Jesús Mota

Construyó sus películas sobre un talento peculiar e intransferible e impuso ese talento a una industria que reconocía pocas excepciones.

Fueron los mismos críticos que definieron a John Ford como fascista mataindios quienes se regodearon en presentar a Alfred Hitchcock como un saltimbanqui o un funambulista
 Uno y otro fueron el blanco favorito de ilustres politólogos o sociólogos, imbuidos de su propia importancia y reconvertidos (¿a su pesar?) en analistas fílmicos.
 Es de suponer que tal hostilidad ha desaparecido; si no del todo, está soterrada por el tiempo transcurrido desde que ambos murieron y la evidencia de que si el cine es una forma artística se debe a que personalidades como ellos llevaron al límite la capacidad de expresión del producto industrial. 
Más lejos nadie ha ido todavía.

La exposición sobre Hitchcock en la Fundación Telefónica nos recuerda que el director inglés construyó sus películas sobre un talento peculiar e intransferible.

 Impuso ese talento a una industria que reconocía pocas excepciones. 

Para que se entienda, ni Michael Curtiz ni Victor Fleming, por poner dos ejemplos, pudieron rodar sobre el pilar exclusivo de su visión cinematográfica; 

Hitchcock sí. Lo consiguió porque ese talento, que le permitió construir cada secuencia y cada plano (o sucesión vertiginosa de ellos, Psicosis) con un valor añadido, a veces inconmensurable, sobre el guion (compruébese, entre innumerables ejemplos, el plano, sencillo y angustioso, de Cary Grant e Ingrid Bergman debatiendo sobre sus aterradoras inhibiciones en Encadenados) conectó intensamente con los espectadores y se hizo valer a sí mismo.

 

Hitchcock no solo refulge en las secuencias de virtuoso convertidas ya en lugar común del cine.
 ¿Quién se resistirá al movimiento de cámara en Encadenados desde una panorámica general a la mano donde Ingrid Bergman guarda la llave, o al ataque del avión fumigador a Cary Grant en Con la muerte en los talones, o al desasosegante plano del público en el partido de tenis de Extraños en un tren, o a la secuencia del asesinato en la ducha de Psicosis, o al travelling de retroceso en Frenesí?
 Pero lo mejor de Con la muerte en los talones está en la conversación de los protagonistas en el vagón restaurante, lo que impresiona de Psicosis es la semisonrisa giocondiana de Tony Perkins (un sencillo encuadre sostenido) mientras observa cómo se hunde en el pantano el coche de Janet Leigh, lo que importa en Vértigo es la reacción de Jimmy Stewart ante una Kim Novak fetichizada y lo que horroriza en Falso Culpable es esa mirada de Henry Fonda a sus propios pies cuando ha sido encarcelado.
Acosaba a sus actrices, dicen; maltrataba a los actores, aseguran; no era simpático, presumen (“Nuestros directores acostumbran a llevar corbata”, apostrofó fríamente a William Friedkin cuando este rodaba un episodio de La hora de Alfred Hitchcock), y desconfiaba de los guionistas (“Ahí está otra vez ese gordo intentando bajar de la limusina”, bramaba Raymond Chandler cuando el gordo venía a atornillarle por el guion de Extraños en un tren). 
Pero si alguien ha rodado películas como La ventana indiscreta o Los pájaros tiene que exhibir algún tipo de tormento asocial. 
Son los costes o las externalidades del talento.
 

La policía detiene por asesinato a la esposa del embajador griego en Río de Janeiro

Junto a la esposa de Kyriakos Amiridis ha sido arrestado un policía militar con el que tenía una relación amorosa, según las investigaciones.

Imagen del coche del embajador mostrada por la TV Globo. VANDERLEI ALMEIDA (AFP) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Lo que en principio parecía un homicidio a manos de delincuentes comunes —el hallazgo de un cadáver carbonizado dentro de un coche— se ha transformado en un crimen pasional, con implicaciones diplomáticas internacionales como telón de fondo. La víctima, el embajador de Grecia en Brasil, Kyriakos Amiridis, de 59 años, que había desaparecido en Río de Janeiro el lunes, fue víctima según la policía de un “crimen pasional” en el que están implicados su esposa y el amante de esta, un policía militar.
El descubrimiento, el miércoles, de un coche con la misma matrícula y características que el vehículo alquilado por Amiridis días antes, y la posterior identificación del cadáver carbonizado en su interior como el del diplomático, llevó a una rápida investigación que condujo a la detención de la esposa, su amante y un tercer sospechoso, implicado por este último.
La clave de la rápida resolución del caso fue un mueble: el sofá de la casa de Nova Iguaçú, región metropolitana de Río donde Amiridis y su esposa pasaban las vacaciones de Navidad, en el que la policía encontró varias manchas de sangre que acabaron por diluir la versión de la brasileña Françoise Amiridis al denunciar la desaparición de su marido. 
Un trámite en el que, además, se demoró 48 horas.
Según la denuncia de la mujer, Amiridis salió de la casa familiar la noche del lunes.
 Conducía un Ford Ka alquilado, no dijo adónde iba y no volvió a dar señales de vida. La División de Homicidios de la Baixada Fluminense, un territorio violento y abandonado por los poderes públicos, trabaja con la hipótesis de que el embajador nunca llegara a salir de casa por su propio pie y fuera asesinado en su casa.
 Las cámaras de seguridad grabaron al policía militar, Sergio Gomes Moreira, de 29 años, sacando de la residencia familiar un bulto que colocó en el coche del diplomático. 
Según los agentes, es muy probable que fuera el cuerpo de Amiridis, sobre todo porque Moreira confesó el asesinato e involucró además a otra persona. 
Un tribunal decretó la prisión temporal para los tres detenidos, la pareja de amantes y su cómplice.

Relación extraconyugal

Los investigadores sostienen que Françoise Amiridis, de 40 años, casada desde hace 15 años con el diplomático y con una hija de diez, mantenía una relación extraconyugal con Moreira, y que tramó con este el asesinato de su esposo. 
La mujer negó en un principio su participación en el asesinato, pero sí admitió que tenía una aventura con el policía militar.
 La viuda relató que sufría malos tratos por parte de Amiridis.
La carrera diplomática de Amiridis, formado en Derecho, comenzó en 1985, cuando fue nombrado agregado diplomático en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Atenas.
 Antes de asumir el cargo en Brasilia, en enero, fue embajador general durante cuatro años en Libia. De 2001 a 2004 fue cónsul de Grecia en Río de Janeiro.
 Amiridis era un apasionado de Río de Janeiro y solía pasar ahí sus días libres, donde vive la familia de su mujer.
 Nova Iguaçu, donde Amiridis estaba de vacaciones y donde el vehículo fue encontrado, no es un destino tradicional de ocio en Río de Janeiro.
El municipio, de cerca de 800.000 personas, es una de las 13 ciudades que integran la Baixada Fluminense, con 3,7 millones de habitantes y donde de enero a noviembre de este año se registró más del 40% de todos los homicidios del Estado de Río.