Un profesor asegura haber localizado la mítica ciudad en la que se reunían los caballeros de la tabla redonda.
Lancelot y Ginebra próximos a besarse sobre la tumba de Arturo. Acuarela,(1855). Museo Británico
El equivalente académico de sacar la espada Excálibur de la piedra es encontrar el auténtico emplazamiento deCamelot, la mítica fortaleza que reunió alrey Arturoy
a sus caballeros en torno a una tabla redonda. Un profesor británico
asegura haberlo conseguido utilizando un instrumento muy poderoso para
leer el pasado: la filología. El investigadorPeter Field,
medievalista, experto en el ciclo artúrico y profesor retirado de la
Universidad de Bangor, mantiene que un antiguo fuerte romano llamado
Camulodunum, situado en el norte de Inglaterra, encierra el secreto de
Camelot.
El
hallazgo ha sido recibido con cierto escepticismo por algunos expertos
—entre otras cosas porque resulta imposible demostrar su relación con el
rey Arturo al ser una deducción erudita sin restos físicos que lo
apoyen—, pero el ruido mediático que ha provocado en Inglaterra y en las
revistas especializadas en historia demuestra hasta qué punto nos sigue
fascinando aquel relato de caballeros que se pierde en las nieblas del
periodo más misterioso de la historia del Reino Unido: los llamados años
oscuros, durante los que sajones y celtas se enfrentaban por el control
de la isla.
"Me di cuenta de que Camulodunum se transforma en Camelot por un proceso
filológico bien conocido", explica Peter Field por correo electrónico,
que presentó su deducción en un congreso celebrado en diciembre en la
Universidad de Bangor.
Camulodunum, que se encuentra en Slack, cerca de
la ciudad de Huddersfield, en Yorkshire, significa "el fuerte del dios
Camul" y de ahí deriva Camelot. "En el Reino Unido existen dos lugares
que comparten ese nombre.
Uno de ellos se encuentra en el extremo
suroeste y es imposible que un caudillo guerrero que luchase contra los
anglosajones tuviese su base allí.
Sin embargo, Slack está emplazado en
la vía romana que unía las dos principales guarniciones del norte de
Inglaterra.
El ejército romano se había ido, pero sus carreteras seguían
siendo la mejor forma de mover fuerzas de un lugar a otro".
La historia del rey Arturo tiene varias vidas e infinidad de
versiones. La inmensa mayoría de los expertos siguen pensando que se
trata de una leyenda porque, aunque se han relacionado diferentes
lugares con este personaje, no se ha encontrado ninguna prueba de su
existencia. Sin embargo, es posible que tenga alguna conexión con la
realidad, con un remoto caudillo celta del siglo VI. Su entrada en el
mundo de los caballeros andantes es muy posterior: en el siglo XII, el
monje galés Geoffrey de Monmouth se inspiró en un conjunto de viejas
historias dispersas para construir una saga caballeresca coherente de la
que surgen los principales personajes: el rey Arturo, el mago Merlín,
el hada Morgana, la reina Ginebra, Lancelot... La importancia de descubrir un lugar asociado a Camelot estriba en
que le da una pátina de veracidad al origen histórico del ciclo
artúrico, aparte de la repercusión turística. Tintagel,
la fortaleza en Cornualles en la que Geoffrey de Monmouth sitúa el
nacimiento de Arturo, recibe decenas de miles de visitantes cada año en
busca de las huellas de la vieja leyenda. Después de Geoffrey de
Monmouth, el ciclo artúrico fue impulsado por los grandes autores
medievales de libros de caballerías como Chrétien de Troyes (siglo XII), que es quien introduce Camelot. Thomas Malory (siglo XV), con La muerte de Arturo es esencial en la cimentación de un mito al que tampoco se resistieron Walt Disney, los Monty Python o el premio Nobel John Steinbeck.
El actor Franco Nero a caballo en el film Camelot (1967). Getty
"El ciclo artúrico es medieval, pero se apoya en ciertas leyendas
anteriores", explica el catedrático de Filología de la Universidad
Complutense de Madrid, Carlos García Gual, que acaba de publicar La muerte de los héroes (Turner) y es autor, entre otros libros, de Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la tabla redonda
(Alianza). "Geoffrey de Monmouth conocía aquellos relatos, en los que
todavía no existían Camelot, ni la reina Ginebra. Es él quien los
introduce en la gran literatura europea. Seguramente en el siglo VI hubo
un noble llamado Arturo, pero no hay nada seguro. Resuenan ecos celtas,
pero el mito se forja cuando se crea la gran literatura europea". Peter Field se pronuncia en el mismo sentido: "No tenemos ninguna
certeza sobre Arturo porque vivió (si es que vivió) en la época de la historia británica sobre
la que existen menos documentos. Una guerra en la que la facción
ganadora, los anglosajones, eran prácticamente iletrados, mientras que
los derrotados, los celtas, vieron desvanecerse su lengua y sus
tradiciones porque justo eso es lo que ocurre a los perdedores en las
guerras. Arturo (si vivió) fue un general que se apuntó éxitos militares
en el lado de los perdedores pero, como no existen documentos, no
sabemos casi nada de él. Sin embargo, la leyenda artúrica ha acabado por
convertirse en la saga no religiosa con más éxito del mundo". En
cambio, García Gual se muestra escéptico ante el posible descubrimiento
de Camelot porque cree que "un nombre no significa nada, es construir en
el aire". Y agrega: "Camelot es un lugar fantástico que refleja un
mundo ideal".
Entre la historia y la leyenda
Los alemanes Heinrich Schliemann y Wilhelm Dörpfeld se pasaron media
vida dando vueltas por Anatolia en busca de Troya hasta que, a finales
del siglo XIX, encontraron los restos de un yacimiento que podría ser la
ciudad mítica de los héroes de Homero. Muchos lugares en los que se mezcla la historia con el mito se nos
escapan todavía: los historiadores no se ponen de acuerdo en la
localización del Rubicón, el río del norte de Italia que César cruzó en
su camino hacia Roma para acabar con la República, y sólo muy
recientemente se encontró el lugar donde fue asesinado. Numerosos
investigadores han tratado de hallar algún tipo de apoyo histórico en el
mito de la Atlántida y algunos piensan que su origen podría estar en
una ciudad perdida de Tartessos en Doñana. Ahora emerge Camelot desde
las nieblas del mundo celta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario