Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

20 dic 2016

Estas zapatillas raídas cuestan 11.000 euros................ Sara Navas.

Una plancha para hacer gofres tiene mucho que ver para que este modelo haya pasado a la historia.

Las zapatillas creadas en 1972 por Bill Bowerman que han sido subastas en Ebay.
Están raídas, más arrugadas que un perro Shar Pei. No tienen cordones y apenas les queda suela. Sólo con echar un vistazo a la fotografía resulta evidente que su olor no debe ser muy agradable. Y andar con ellas puestas parece inviable. 
Sin embargo, una persona en sus cabales acaba de pagar 11.200 dólares (casi 11.000 euros) por llevárselas a casa. 
Y tenía motivos para realizar la inversión: con estas zapatillas de 1972 empezó la historia de Nike.

Bill Bowerman (Oregon, EE UU, 1911-Oregon, EE UU, 1999), reconocido entrenador de atletismo de la Universidad de Oregón y cofundador de Nike, fue el creador de este icónico modelo de la firma deportiva. 
 Durante años centró sus esfuerzos en mejorar los tiempos de sus atletas. De sus investigaciones surgió este modelo cuya suela revolucionó el diseño de zapatillas. 
En su empeño por dar con un calzado que ofreciera más agarre al suelo y que a la vez fuera ligero, Bowerman terminó vertiendo caucho en su plancha para hacer gofres. 
El objetivo era incorporarlo a la suela.
 El invento funcionó: creó una superficie de rejilla con protuberancias que amortiguaban la pisada e inspiró las primeras deportivas que Nike fabricó en masa.

 Bill Bowerman creó esta suela vertiendo caucho en la gofrera de su casa. Ebay

 

A principios de los setenta, Bowerman -además de desarrollar zapatillas que mejoraban el rendimiento de los deportistas- entrenaba a 33 de los mejores atletas del mundo. En 1972, durante las Olimpiadas de Munich, calzó a varios de sus deportistas con estas zapatillas, conocidas como Moon Shoe, en referencia a las huellas que Neil Amstrong y los suyos dejaron en la Luna. A partir de ese momento, Nike se asentó como una de las firmas de calzado deportivo de referencia. 
El pasado uno de diciembre, Ebay, el portal de ventas online, inició la subasta del par de zapatillas Moon Shoe de la talla 10.5 (equivalente a un 44) que el atleta Bruce Mortenson llevó durante la maratón de las Olimpiadas de Munich. Terminó el 148 con un tiempo de 2 horas y 20 minutos.
A los cuatro días de la puja las zapatillas ya superaban los 8.000 euros; a los once días, momento en que venció la venta, llegaron a los 11.000 euros, que finalmente desembolsó el ganador de la subasta. 
Está por ver si el nuevo dueño se las pondrá para hacer footing...

¿Por qué las modelos salen desnudas en los anuncios de zapatos?



Gigi Hadid posa sin ropa en la última campaña de Stuart Weitzman. 

A pesar de ser productos dirigidos a mujeres, las líneas de calzado de otras firmas como Tom Ford, Sam Edelman e incluso Reebok también apuestan por quitarle la ropa a sus modelos para vender. 

Analizamos el fenómeno.

Gigi Hadid desnuda anuncio
Gigi Hadid desnuda en la última campaña de Stuart Weitzman.
Foto: Stuart Weitzman
Hace unos días, la firma de accesorios y zapatos de lujo Stuart Weitzman presentaba su campaña para la próxima primavera. Mario Testino era el encargado de firmar unas fotografías en las que la modelo más buscada del momento, Gigi Hadid, aparecía completamente desnuda a excepción de un par de botines de la colección. 
 No era la primera vez que Hadid se desvestía para presentar un par de zapatos ni tampoco era novedad ver a modelos desnudas en las campañas de la firma.
 Sin ir más lejos, el anuncio ideado para la primavera de 2016 tenía una estética muy similar. 
De nuevo en blanco y negro, Gigi Hadid posaba abrazada a Joan Smalls y Lily Aldridge sin más vestimenta que unas minimalistas sandalias de tacón. 
Tirando un poco más de archivo es fácil comprobar la afición del diseñador por desnudar modelos para vender zapatos: Kate Moss, Gisele Bündchen o Natalia Vodianova también han posado en topless para la marca. 
Y otras tantas firmas y diseñadores hacen lo propio para presentar sus líneas de complementos: Versace, Tom Ford, Sam Edelman, Agnona, Ralph Lauren e incluso Reebok. 
¿Por qué se empeñan los anuncios de zapatos en desvestir a sus modelos?
 
La sexualización femenina en la publicidad no es nada nuevo y está tan normalizada que, muchas veces, pasa desapercibida para el público general. 
Es muy común ver cuerpos femeninos cosificados, sobre todo, en anuncios dirigidos a hombres: el del coche al que solo suben chicas en ropa interior, el de la fragancia capaz de atraer a hordas de esculturales mujeres o el de la bebida alcohólica que con solo probarla convierte el bar en un paraíso de esculturales féminas en cueros. 
En el caso de los anuncios de zapatos femeninos resulta llamativo que, aún dirigiéndose a las mujeres, pretendan vender a golpe de sexualización femenina. 
Es imposible poner en duda la belleza de estas imágenes pero es necesario tener en cuenta que su último fin no es artístico sino comercial. 
“Si el cuerpo femenino se utiliza de por sí para llamar la atención en los anuncios, cuando está completamente desnudo se convierte en el reclamo máximo que puede haber en publicidad”, explica a S Moda Juana Gallego, directora del Observatorio para la Igualdad de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y codirectora del Máster de Género y Comunicación de la UAB
“En este caso, aunque se anuncien zapatos, la verdadera aspiración es el cuerpo de las modelos. 
 Lo que pretendemos alcanzar es esa figura, que además de estar cosificada y erotizada, es un modelo inalcanzable”, apunta la experta. 

Gigi Hadid desnuda anuncio  

 

Gigi Hadid, Lily Aldridge y Joan Smalls en otra de las campañas de Stuart Weitzman.
Foto: Stuart Weitzman

En multitud de los anuncios analizados, las firmas apuestan por el desnudo integral y, en otros tantos, por dejar al descubierto partes del cuerpo erotizadas como el pecho o los glúteos.
 “La ausencia de ropa pone el foco en los zapatos en cuestión que, por otro lado, suelen ser de tacón para hacer un guiño al fetichismo asociado a este tipo de calzado”, cuenta Gallego que también es autora del libro De reinas a ciudadanas. Medios de comunicación, ¿motor o rémora para la igualdad?.
 Incluso firmas deportivas como Reebok han apostado por desnudar totalmente a la modelo Helena Christensen o a la actriz Ashley Madekwe a excepción de un par de zapatillas para correr (todo el mundo sabe lo cómodo que resulta hacer footing sin sujetador, imagínense sin camiseta ni pantalón).
Una vez aclarado que los creativos publicitarios –solo un 3% de los publicistas son mujeres– pretenden convencernos de que no necesitamos nada más que sus zapatos para estar guapas y de que comprándolos lograremos las medidas canónicas e imposibles de sus modelos, cabe preguntarnos si realmente la estrategia funciona. 
 “Habría que comparar datos para saber si logran vender más que los anuncios en los que las modelos aparecen vestidas pero de lo que no cabe duda es de que son imágenes con mucha potencia e impacto que, inevitablemente, llaman la atención.
 Este tipo de anuncios no van dirigidos a la razón sino a la emoción, por tanto incluso aunque seamos conscientes de cómo usan el cuerpo femenino, es probable que nuestro inconsciente acabe queriendo comprar esos zapatos”, explica la experta en género y comunicación.











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 Desde luego a Stuart Weitzman, una de las más marcas más aficionadas a esta práctica, no parece irle nada mal.
 Recientemente fue adquirida por Coach por 530 millones de dólares y, según Fortune, sus beneficios han pasado de 200 millones de dólares a los 300 (unos 288 milones de euros) en solo cinco años.
En las campañas zapateras la cosificación femenina también pasa por el síndrome de la novia muerta, un recurso más presente en comunicación de lo que debería.
 No faltan las campañas que recrean asesinatos femeninos, mujeres en la morgue o modelos atadas.
 Todas ellas, ligeras de ropa a excepción, por supuesto, de un par de zapatos de infarto.
 “Esto produce una peligrosa asociación entre la violencia y lo sexy”, apunta Gallego.
 También abundan las imágenes en las que las protagonistas quedan reducidas a partes del cuerpo como unas kilométricas piernas o unos sugerentes pies dejándo a las mujeres, una vez más, sin cabeza y sin cerebro.
El modelo de mujer sexualizada tiene efectos reales en la vida cotidiana de sus destinatarias.
 “Quizá las mujeres maduras estemos más curtidas pero en el caso de las chicas jóvenes puede influir incluso en que padezcan trastornos alimenticios. 
Todas las marquesinas y vallas publicitarias repiten el mismo modelo y esto afecta al imaginario y aumenta los deseos de conseguir determinado cuerpo”, detalla la directora del Observatorio para la Igualdad UAB.
 Un modelo que se resiste a desaparecer a pesar de la reciente incursión de maniquíes de talla grande, ángeles de Victoria’s Secret con estrías y una mayor representación de todos los tipos de mujer en las pasarelas y los anuncios. “En mi opinón, la diversidad de las modelos es una cuestión de marketing. 
 Ojalá se produzca un cambio real pero considero que muchas firmas proponen a mujeres mayores, con disfunciones o enfermedades como el vitíligo para llamar la atención.
 De momento esos intentos de diversidad no tienen suficiente fuerza para cambiar el modelo dominante que sigue siendo el de chica guapa, delgadísima (esto sigue siendo fundamental) y con un cuerpo perfecto”, termina Gallego. 
De momento todo apunta a que Gigi Hadid volverá a desnudarse la próxima primavera para Stuart Weitzman. 
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También marcas deportivas como Reebok apuestan por mujeres desnudas en sus campañas. En la imagen, la actriz Ashley Madekwe.

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Helena Christensen posó desnuda en otra campaña de Reebok en 2010 

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January Jones para Versace 
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Tom Ford también apuesta por la desnudez femenina para vender complementos.
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Natalia Vodiánova para Stuart Weitzman.
 

La última entrevista de Michelle Obama como primera dama

"Se necesita a un adulto en la Casa Blanca", le dice la esposa de Barack Obama a Oprah Winfrey.

Michelle Obama y, a la derecha, Oprah Winfrey durante su entrevista.

 

La historia de amor entre el fundador de McDonald’s y la mujer que regaló su fortuna


Él levantó un imperio a partir de una hamburguesería, ella encontró buenas causas para invertirlo.

 A la espera de que se estrene en España el biopic sobre Ray Kroc ('El Fundador'), un nuevo libro analiza su relación con su tercera esposa.

 

Mcdonalds
Ray y Joan.
En 2017 se hablará de Ray Kroc, el preclaro hombre de negocios que supo ver el potencial de la hamburguesería que los hermanos McDonald habían abierto en la California de los años 40. 
La hizo crecer a través de una red de franquicias y cambió la manera de comer del mundo.
 A la espera de que se estrene a finales de febrero en España la película El Fundador, un biopic protagonizado por Michael Keaton, un nuevo libro se aproxima a su figura. Ray & Joan: The man who made the McDonald’s fortune and the woman who gave it all away (Ray & Joan: el hombre que hizo la fortuna de McDonalds y la mujer que la regaló, de la editorial Dutton, por ahora sólo en inglés) se centra en la tumultuosa relación que el creador de McDonald’s mantuvo con su tercera mujer, Joan, famosa por su filantropía en Estados Unidos. 
 Tras la muerte del magnate en 1984, Joan Kroc heredó 3.000 millones de dólares, más de lo que podía gastar en cientos de vidas.
 En vez de utilizarlos para afianzar la dinastía familiar, optó por donar su fortuna a las causas más diversas: de la investigación del sida a la preservación de la vida silvestre, paliar la hambruna etíope o financiar los hospitales para enfermos terminales.
 La autora de la doble biografía, Lisa Napoli, compara sus idas y venidas con las de Elizabeth Taylor y Richard Burton.
 Los reyes de la comida rápida también fueron temperamentales, carismáticos y obscenamente ricos.
Lo suyo fue amor a primera vista.
 Cuando Ray Kroc encontró a Joan, ella tocaba al piano Because of you, de Tony Bennett, en el elegante restaurante Criterion.
 A sus 55 años, Ray Kroc llevaba dos vendiendo franquicias para los McDonald.
 Recorría Estados Unidos para sentar las bases de un imperio que había nacido en San Bernardino (California), al pie de la Ruta 66. Ray Kroc había puesto todo su talento persuasivo al servicio de convencer a los hermanos Dick y Mac, que revolucionaron la producción de hamburguesas aplicando los mismos criterios de cadena de montaje que Henry Ford, de la necesidad de hacer negocios juntos.
 Sin embargo, comenzaba a cansarse de hacerles el trabajo sucio. Su hartazgo culminaría en 1960, cuando pudo permitirse el lujo de pagar 2,7 millones de dólares a los McDonald –un millón limpio a cada uno, tras impuestos– para quedarse con los derechos de la compañía. 
 De los hombres que crearon McDonald’s cuando en California sólo interminables campos de naranjas brillaban bajo el Sol quedó la inmortalidad de su apellido.
Pero antes de que el kétchup le nublara la vista, Ray Kroc, obsesivo y enérgico, ya había tenido muchas vidas: de aprender a conducir ambulancias en la Primera Guerra Mundial junto a su colega Walt Disney a “míster Multimixer”, como le apodaron los McDonalds, por dedicarse a las máquinas de batidos. 
En sus inicios, el joven Kroc combinaba sus aventuras como empresario –empezó vendiendo vasos de papel– con tocar el piano en emisoras de radio por las noches.
 De ahí que al entrar en el Criterion y ver las manos de Joan deslizándose por el teclado se quedase prendado de la rubia pianista, de sólo 28 años.
 Pero existían un par de incovenientes: el marido y la hija de Joan estaban entre el público y Ray Kroc estaba, a su vez, casado.
 Al hombre que dijo “los contratos, como los corazones, están para romperse” le haría falta un divorcio y una segunda mujer hasta unir su destino al de Joan quien, a pesar de su fortuna, dudó mucho antes de darle el “sí quiero”.
Una obra social que empezó contra el alcoholismo
Porque el amor más duradero de Ray Kroc, con permiso de Joan y Mcdonald’s, fue hacia el whisky Early Times, una de las marcas que se salvó de la prohibición durante la ley seca por considerarse “medicinal”. 
Kroc le daba tanto a la botella que, tras pagar 12 millones de dólares por hacerse con el equipo de béisbol San Diego Padres, no pudo evitar presentarse borracho al primer partido que presenciaba en 1974 en calidad de dueño. 
Desde el palco presidencial tomó el micrófono para gritar, ante una afición atónita: “Señores y señoras, sufro con ustedes. Es el peor partido que he visto en mi vida”. 
El alcohol convertía el carácter de Ray Kroc, de natural irascible, en una olla a presión.
 Asumiendo que no podía salvar del alcoholismo a su marido, Joan se propuso erradicarlo de Estados Unidos y en 1965 inició la Operación Cork –Kroc, al revés– para advertir de sus peligros y concienciar a la sociedad de la época de que se trataba de una enfermedad.
 Fue su primera labor social y tuvo grandes frutos. 
Hasta Betty Ford, toda una primera dama de los Estados Unidos, dio un paso al frente en los setenta para reconocer que era alcohólica.

Sin embargo, una de las virtudes del libro de Lisa Napoli es desmitificar la figura de Joan Kroc, que disecciona a lo largo de todo un capítulo con el irónico título de “San Joan” por la forma edulcorada en que la ha retratado la prensa estadounidense. Fumadora compulsiva, tenía un procaz sentido del humor y era aficionada al juego hasta el punto de no dudar en subirse a su avión privado para apostar 16 horas seguidas en Las Vegas.
 Lo cual, lejos de quitarle mérito, la hace más interesante, considera la autora, que tampoco duda en explicar cómo la muerte de su marido supuso en muchos sentidos una liberación para ella. 
 Joan Kroc, ya sin Ray, se permitió patrocinios de corte más político que su conservador esposo no hubiese aprobado: fue la primera persona en donar un millón de dólares al Partido Demócrata, y una activa pacifista, promoviendo varias campañas antinucleares tras el ataque a Hiroshima.
Al enterarse de que sufría el cáncer cerebral que acabaría por matarla en 2003, a los 75 años, Joan Kroc reunió a su familia para decirle que no quería lágrimas puesto que, al fin y al cabo, había tenido una buena vida.
 Los meses que le quedaron los empleó en planificar su funeral de forma concienzuda: en él sonó un arpa en vez del piano que tanto había tocado a lo largo de sus días.
 También diseñó su legado, ya que las donaciones más suculentas de Joan Kroc vinieron, de hecho, tras su muerte.
El Ejército de Salvación recibió 1.500 millones de dólares para construir centros comunitarios en barrios deprimidos.
 El segundo mayor beneficiario de la herencia fue la Radio Nacional Pública (NPR), a la que dejó el futuro asegurado con unos 200 millones de euros, el doble de su escuálido presupuesto anual. Y luego fueron premiadas diversas instituciones de la ciudad de San Diego, donde Joan Kroc pasó la parte más feliz de su vida: 50 millones fueron a parar a su universidad, 20 millones al hospicio, 10 millones al zoo, otros tantos a la ópera y un millón al hospital infantil McDonald’s, a la que llegó a llamar “corporación chovinista”, emitió un sentido comunicado.
 “Hemos perdido a una verdadera amiga”, consideraron a pesar de todo, “y el mundo a una verdadera humanista”. 

Mcdonalds

La portada de Ray y Joan