Doña Letizia lució en Portugal el mismo conjunto que llevó la modelo al desfile neoyorquino de la casa alemana en febrero.
Kylie Jenner en el desfile de Hugo Boss en febrero y, a la derecha, la reina Letizia en Oporto el 29 de noviembre. Cordon press/Gtres
A la reina Letizia y a Kylie Jenner
les separan 25 años, entre otras cosas. A pesar de esta diferencia
generacional, ambas han coincidido con un mismo modelo de Hugo Boss,
compuesto por una falda y un abrigo. La modelo fue la primera en
ponérselo para el desfile neoyorquino de la casa alemana en febrero. La Reina lo eligió para su visita a Oporto, enmarcada en un viaje oficial de los monarcas españoles a Portugal a finales de noviembre.
Eso sí, cada una lo ha llevado dentro de su estilo: el de doña Letizia, más elegante, lo conjuntó con unos zapatos de salón. Y la joven modelo se decantó por un toque sporty al combinarlo con unas zapatillas deportivas, y acortó la falda para que quedara por encima de las rodillas. El abrigo tricolor — gris, marrón y teja—,
mezcla de cachemira y lana, recibe el nombre de Colorina. Cuesta 629
euros y en la página web de la firma en España está agotado. La falda,
Malivi, tiene un precio de 180 euros, aunque tampoco quedan existencias
del modelo confeccionado con lana virgen en el sitio online.
A la reina Letizia y a Kylie Jenner
les separan 25 años, entre otras cosas. A pesar de esta diferencia
generacional, ambas han coincidido con un mismo modelo de Hugo Boss,
compuesto por una falda y un abrigo. La modelo fue la primera en
ponérselo para el desfile neoyorquino de la casa alemana en febrero. La Reina lo eligió para su visita a Oporto, enmarcada en un viaje oficial de los monarcas españoles a Portugal a finales de noviembre.
La Reina con la mezzo soprano Teresa Berganza este verano en Oviedo.
En su visita a Portugal, la esposa de Felipe VI confió
también en su modisto de cabecera, Felipe Varela, y en Carolina Herrera. Doña Letizia volvió a ponerse el dos piezas del diseñador español que llevó hace cuatro años en la boda de los herederos de Luxemburgo. Y rescató un vestido de noche de la creadora venezolana que lució en 2014. Hugo Boss se está convirtiendo en una de las marcas
favoritas de la Reina, quien ya ha recurrido a ella distintas ocasiones,
como un traje de chaqueta de color burdeos y una falda que ha repetido en varios eventos o el ya famoso vestido con estampado allover, que ha lucido hasta nueve veces.
El concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona Josep Garganté quema una foto del Rey. QUIQUE GARCÍAEFE
Ya se sabe lo que dijo Sedhar Senghor, el poeta de África: “Cuando
muere un viejo se quema una biblioteca”. ¿Y cuando quemas una foto? Uf.
Una foto es el alma, si la guardas como tal. Y si es de una persona no
solo es el alma, es la memoria, que es la física del alma. Una foto es
un objeto, pero cuánto vale un objeto cuando es un recuerdo. Alberga el
alma del que lo tuvo. Rudyard Kipling lo explica mejor que nadie. Cuando
fue, de chiquillo, a entrevistar a Mark Twain, halló que el viejo sabio
se dejaba sobre una mesa la pipa de espuma de mar que fumaba. Y el
joven escritor que aún no era famoso sintió que podía robársela. Algunos
indios americanos piensan, recordó Kipling, que si le robas un objeto a
alguien te llevas su alma. Total, cinco centavos. Kipling dejó la pipa
de Mark Twain; se conformó con su alma. Una foto es un objeto, como una pipa, como la pipa de Mark Twain,
como las gafas de un antepasado. Martín Casariego ha escrito una novela
que es la metáfora de esto último: ¿Qué sucede con las gafas que
heredas? ¿Qué pasa con las fotos que te dejan? Ahora el presidente de
Cataluña, Carles Puigdemont, ha salido en defensa de unos aforados
desaforados que destruyeron, guillotinaron, en sede parlamentaria, la
fotografía del rey Felipe VI. La rompieron, es lo que se ve en las
instantáneas que ha transmitido la prensa, pero se habla también del
incendio. Fotos incendiadas, fotos rotas, qué más da. Fotos
guillotinadas. La metáfora no es grosera o sangrienta. Es bárbara, como
antiguamente. Después del incendio vino el presidente de la Generalitat a decir que
no pasa nada por quemar una fotografía. Lo hace, se supone, para que no
se enfaden sus aliados. Los políticos, y los periodistas, hablan para
que no se enfaden sus aliados, y dicen cualquier cosa que no dirían si
no esperaran el aplauso o el abrazo del graderío. Una fotografía quemada
es un recuerdo violado, un rostro arrojado al descrédito, un gesto
torcido de la civilización. Tendría que leer Puigdemont la Oda a las cosas rotas
de Pablo Neruda. Va de cuando empiezan a romperse cosas y luego se
rompen todas las cosas. Una fotografía es el rescoldo de un instante,
algo sagrado no solo para las tribus que creen que el alma está en una
imagen; es una señal de respeto. Lo contrario, su incendio, la
guillotina, es una señal de irrespeto. Eso no califica para el informe
PISA pero descalifica a un país e incluso descalifica sus ambiciones.
El Fondo denuncia el abuso de la contratación temporal y reclama una reforma que haga atractiva la indefinida.
La jefa de la misión del FMI para España, Andrea SchaechterJIM WATSON (AFP) / EPV
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha
pedido este martes a España que suba los tipos reducidos de IVA, los
impuestos especiales y la tributación medioambiental, incluyendo los
carburantes. Además, ha instado a que se revise la eficiencia del gasto
en educación y sanidad. Y todo ello para conseguir una reducción
sostenida del déficit y la deuda pública, cuyo excesivo tamaño sigue
dejando a la economía española "muy vulnerable a las perturbaciones
exteriores". "No sugerimos más austeridad. El ajuste puede ser gradual y hacerse
con subidas de impuestos", ha subrayado Andrea Schaechter, la economista
del FMI a cargo de seguir la evolución de la economía española durante
una rueda de prensa celebrada en el Banco de España. Y ha puesto como
ejemplo el IVA: "Si se comparan con el resto de Europa, hay
mucho margen en los tipos reducidos del Impuesto sobre el Valor
Añadido, por ejemplo en el tipo al que tributan los restaurantes". En su análisis de la economía española publicado cada año en el marco del Artículo IV, la institución presidida por Christine Lagarde observa que el déficit público puede acabar por encima de las previsiones
originales. "La atención inmediata debe centrarse en reiniciar una
consolidación fiscal gradual con el fin de situar el alto volumen de
deuda pública en una firme trayectoria descendente", afirma el Fondo en
sus conclusiones. En consecuencia, reclama un ajuste estructural del orden del 0,5% del PIB al año, es decir, unos 5.500 millones de
euros. Con este ritmo de ajuste se podría lograr "un equilibrio
adecuado entre el mantenimiento de la recuperación económica y la
sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas", sostiene. ¿Y cuál es la receta que brinda el FMI para conseguirlo? Pues
subir impuestos: "España puede permitirse un aumento de los ingresos.
Con una reducción gradual de las exenciones del IVA, su recaudación se
asemejaría más a la de otros países de la UE. Del mismo modo, y
especialmente en estos tiempos de bajos precios de la energía, hay
margen para aumentar los impuestos especiales y las tasas
medioambientales, así como para abordar las ineficiencias y tratamientos
diferenciados del sistema tributario", argumenta. De esta forma, el
Fondo considera que la carga tributaria se trasladaría más sobre el
consumo que sobre el trabajo, lo que a su juicio resulta más favorable
para el crecimiento. Por el lado de los desembolsos, el FMI incide en que se puede
mejorar la eficiencia. Así que recomienda "una revisión en profundidad
del gasto, sobre todo en sanidad y educación". El capítulo de la sanidad
suele experimentar una fuerte tendencia al alza debido al
envejecimiento de la población y el uso de nuevas tecnologías más
caras. Tradicionalmente, el Fondo ha abogado por el
establecimiento de copagos para regular su uso. Pero esta vez no ha
ofrecido pistas tan concretas. Al ser preguntada por esta revisión del gasto, Schaechter ha respondido
que el déficit debería reducirse, pero que eso no significa
necesariamente rebajar el gasto. "Ha habido progresos importantes con el
déficit, también para 2017. Pero dos tercios del ajuste ya se han hecho
con recortes y, por lo tanto, queda menos margen por el lado de los
gastos. Por el contrario, observamos que hay más espacio para elevar los
ingresos atajando las exenciones como las que existen en el IVA y
subiendo los impuestos medioambientales. El gasto puede aumentar con el
tiempo, pero hay posibilidades de hacerlo más eficiente. Se pueden
hallar áreas de ahorro con programas bien diseñados y un análisis
detallado. Pediría una revisión de arriba abajo de los gastos en lugar
de recortes indiscriminados. Hay que examinar qué herramientas y
desembolsos dan mejores resultados en educación. En sanidad, existe una
presión al alza sobre el gasto, y precisamente por esta presión es
importante que en el futuro se encuentren formas de economizar para
asegurarse la sostenibilidad de este apartado", ha aclarado.
El problema de la financiación autonómica
Respecto a la consolidación fiscal, el Fondo también alerta de que el
sistema de financiación autonómica entraña "un riesgo" para la
consecución de los objetivos de austeridad. En este sentido, apunta que las comunidades podrían recabar más ingresos propios y defiende un sistema más estricto de cumplimiento que tenga en cuenta las distintas capacidades para reducir el déficit. O lo que es lo mismo, abre la puerta a un objetivo de déficit diferenciado por regiones. El FMI denuncia además el abuso de la contratación temporal en
España. Aunque la institución destaca el robusto ritmo de creación de
empleo y aplaude las reformas emprendidas, pone el énfasis sobre la
excesiva dualidad del mercado laboral: "La mayor parte de los nuevos
empleos son de carácter temporal, y la dualidad del mercado de trabajo
acentúa especialmente la volatilidad del empleo e inhibe la inversión en
capital humano y la productividad de los trabajadores". Con el fin de
hacer frente a este problema, recomienda una reforma laboral que haga
la contratación indefinida más atractiva para el empresario, que
ofrezca mayor seguridad jurídica a las empresas en materia de despido y
que permita una mayor flexibilidad en las condiciones de trabajo. La institución cree prioritario fomentar la creación de empleo entre
dos colectivos muy sensibles: los parados de larga duración y los
jóvenes de baja cualificación. En opinión del Fondo, las políticas que
se han aplicado sobre estos colectivos han tenido un impacto "limitado" y
urge una mejora. Por una parte, anima a los gobiernos autonómicos a que
hagan mayores esfuerzos. Y por otra, exige que los subsidios a la
contratación se asignen y se concentren de manera más eficiente.
Schaechter ha reclamado, sobre todo, que se diseñe un tratamiento más
individualizado para los parados de larga duración.
Reformas que "dan frutos"
Aunque el FMI pone una extensa lista de deberes a España, también
alaba las medidas emprendidas hasta ahora. "Las reformas introducidas en
España siguen dando frutos, pero es necesario profundizar en ellas para
mantener un crecimiento sólido a medio plazo". En concreto, destaca "la
moderación salarial y una mayor flexibilidad del mercado laboral", que
según el organismo "han contribuido a que la economía española recupere
competitividad y genere empleo a buen ritmo. Gracias a ello y a otros
vientos de cola, la tasa de crecimiento de la economía en 2015 fue de un
vigoroso 3,2%, y se prevé el mismo incremento para 2016". Sin embargo, al mismo tiempo alerta de que la ralentización económica
llegará en 2017. Es más, advierte de que esta ralentización se
enquistará si no se prosigue con las reformas. "Como se espera que
empiece a disiparse el impulso que suponen los precios del petróleo más
reducidos, la debilidad del euro y el estímulo fiscal, se prevé que el
crecimiento del PIB real el año que viene se modere hasta el 2,3%. A
medio plazo, y debido a que España seguirá enfrentándose especialmente a
un débil crecimiento de la productividad y a un desempleo estructural
elevado, las perspectivas de crecimiento seguirán desacelerándose. Las
reformas aplicadas han atenuado esta tendencia y son prueba de que, con
medidas estructurales adicionales, se pueden mejorar las perspectivas de
crecimiento a medio plazo", concluye.
El impulso del BCE
"La recuperación es sólida y los desequilibrios se están reduciendo",
alaba la misión que visitó España en octubre. "El rebrote del consumo
privado, de las exportaciones y de la inversión, ayudado por las
reformas aplicadas, sigue siendo el principal motor del crecimiento",
indica. También explica que las medidas del Banco Central Europeo han
supuesto un viento de cola decisivo para la recuperación de la economía
española, que incluso califica de "impresionante". "Se ha visto
beneficiada por impulsos favorables, tales como la política monetaria
acomodaticia del BCE y la relajación fiscal. Pese a un prolongado
período de incertidumbre política interna, el crecimiento del PIB real y
la generación de empleo siguen estando muy por encima de la media de la
zona del euro", elogia.
En particular, el Fondo ensalza la buena marcha de las exportaciones y
la mejora del crédito. "Se prevé que la cuenta corriente registre su
cuarto año consecutivo de superávit, contribuyendo así al actual proceso
de reequilibrio de la economía. Los balances del sector privado,
incluidos los del sistema bancario, han seguido mejorando, se ha
incrementado el acceso al crédito y los precios del sector inmobiliario
han repuntado", confirma. Con la vista puesta en los próximos años, el equipo de
economistas del FMI recalca la necesidad de reformas que aumenten la
productividad de la economía, todavía muy baja. El escaso tamaño de las
empresas, la unidad de mercado, la educación y los bajos niveles de
inversión en I+D son las áreas donde más se precisa mejorar.
Más ajustes y fusiones en la banca
En lo referente a la banca, el Fondo destaca que el sistema
está más cerca de superar el legado de la crisis, aunque sus ratios de
morosidad y activos adjudicados siguen siendo más elevados que en los
países europeos. Al objeto de hacer frente a estos retos en un entorno
de baja rentabilidad, se precisa elevar el capital, reforzar las
provisiones y mejorar la eficiencia, incluyendo la posibilidad de
fusiones ya sean nacionales o transfronterizas. El año que viene el FMI
realizará un examen en profundidad del sistema financiero español junto
al de otros 28 de países considerados sistémicos. Precisamente este
examen elaborado hace cinco años fue el que señaló los agujeros en
Bankia y BMN.
La suya es la historia de éxito de la reinvención de un logo.
Alessandro Michele ha conseguido que ninguna cintura se le resista.
Foto: Imaxtree
Se empeñan en decir que ha dejado de existir, pero la del logo es
otra de las muertes anunciadas que nunca acaba de llegar del todo. En el
lujo discreto parece no haber cabida para esos excesivos símbolos que
anegaron los 80, pero hay vestigios de esa época de ostentación que
resisten décadas después. ¿El secreto? Reinventarse o morir. Los cinturones son uno de los ejemplos mayúsculos de 2016. Y Gucci tiene buena parte de la culpa. Con el trabajo de reestructuración que ha dado Alessandro Michele a la firma, ha conseguido que sus complementos vuelen de las estanterías. Y sin dejar de subir los precios. Desde que apareciesen en su colección otoño-invierno 2015, hemos sido testigos de una fiebre que se ha extendido de los insiders
de la moda a las famosas. Los primeros cinturones que se vieron sobre
la pasarela, en negro o marrón, pueden encontrarse en la web de Gucci
por unos 350 euros aproximadamente y son el accesorio por excelencia
entre las celebrities . De Kendall Jenner a Rosie Huntington-Whiteley, pasando por Jennifer Aniston o la propia Dakota Johnson, no hay cintura femenina que se les resista.
Cinturones de Gucci de otoño y primavera 2016 y otoño 2017.
Foto: Imaxtree
Pero el éxito del cinturón reside en una parte concreta: La ya célebre doble G que compone su hebilla. El renacimiento y la modernización del logo que Gucci utilizó en su apogeo durante los años 80, y que Alessandro Michele ha llegado a reinterpretar en las últimas temporadas de maneras inimaginables. Más que un mero monograma de metal, esta hebilla, que también puede
verse en bolsos y zapatos de la firma, se ha convertido en el símbolo del rebranding de la casa: un nuevo Gucci que mira hacia el futuro haciendo honor a su pasado, pero sin permitir que les “asfixie”, como afirmó Marco Bizzarri, CEO de la marca, en una conferencia en Versalles. Lo dejaron claro desde el principio: para no perder perspectiva, una de
las decisiones iniciales fue quitar de las paredes y las oficinas todas
las fotos históricas de antiguos embajadores y famosos afines a la casa
como Liz Taylor o Sammy Davis Junior. Trazaron una nueva hoja de ruta,
pero utilizando como brújula un símbolo del pasado: “Antes, Gucci se
avergonzaba un poco de su logo, pero debe sentirse orgulloso de un
emblema con 95 años de historia. Es un activo increíblemente poderoso
para la firma y debe ser algo tan deseable como un bolso de piel”,
explicó Michele en un vídeo emitido durante esa conferencia.