Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

8 sept 2016

Teoría y práctica de la palabra ‘no’.................................................................. Juan Cruz

Pero en política, y en casi todo, si no dejas una puerta abierta al sí pondrás en riesgo la posibilidad tranquila de desdecirte.

Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa en la sede de PSOE. REUTERS
Al editor francés Gaston Gallimard no le gustaban las imposiciones de los autores y de los agentes literarios.
 El escritor considera habitualmente que su libro es extraordinario y no se le ocurre que se le diga no. 
Pero Gallimard tenía poder para zanjar tales disyuntivas y adoptó un lema que luego fue de uso universal: “No es también una respuesta”.
Javier Pradera, que fue un editor extraordinario, tenía otra fórmula más expeditiva.
 Cuando alguien venga con un manuscrito, aconsejaba, hay que agarrar al autor por las solapas y gritarle: “¡¿Tú también, maldito?!”
. La respuesta de Pradera tuvo menos porvenir que la del editor más famoso de Francia.
 “No es también una respuesta” es una fórmula perfecta para salir adelante en el mundo editorial; pero en la vida común, y en la vida política, esa respuesta tan conveniente para otras cosas comporta riesgos insalvables que ahora estamos comprobando en la inmediata historia nacional.
El ensayo público del no como proposición o como respuesta (“no es no”) ha tenido a Pedro Sánchez, líder del PSOE, como protagonista principal de un intercambio que su oponente, Mariano Rajoy, presidente en funciones, ha tratado de desmontar con el humor con el que se toma (a veces) a su contrincante: 
“Ya he entendido el no. ¿Qué parte del no cree usted que no he entendido?”.
Decir no requiere convicciones muy profundas y certezas que no pueden ser científicas, porque nada es verdaderamente blanco o negro; ni siquiera el 0, según las últimas teorías, es 0 absoluto, o doble 0, que diría el novelista Gonzalo Suárez.
 Nada es verdad ni es mentira, decía Campoamor.
 O, como advertía Antonio Machado, cuidado con tu verdad, esa no existe, existe la verdad, “y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela”.
Decir no comporta un riesgo, porque lo que hoy en política es rojo mañana puede ser entreverado, y no se puede sostener del todo lo que dijimos ayer porque los días tienen sus novedades. 
No se pasa dos veces por el mismo río ni se baña uno dos veces en las mismas certezas. 
 La vida cambia, como los dibujos de los niños.

El filósofo Emilio Lledó decía, en la Universidad de La Laguna cuando todavía tenía 37 años y los que lo que lo escuchábamos teníamos el no bien bruñido, una frase que es tan buena que merece el recuerdo: “Dentro de todo hay un pequeño no y dentro de todo no hay un pequeño sí”. 
 Desde ese punto de vista, el riesgo que ha corrido (y está corriendo) el líder del PSOE es el de haberse puesto una camiseta de la que es difícil volver.
 Si en lugar de no es no él hubiera dicho “no es también quizá” hubiera metido la duda en el cuerpo del contrario, pero el contrario esgrime ahora el no como una muestra de que es el otro el que no quiere que se le introduzca ni medio en su certeza.
No es también una respuesta, decía muy bien Gallimard.
 Pero en política, y en casi todo, si no dejas una puerta abierta al es posible que salves tu dignidad pero pondrás en riesgo otro factor imprescindible para vivir y para sobrevivir: la posibilidad tranquila de desdecirte.

 

7 sept 2016

Isabel Preysler, la amante de sus maridos

Isabel junto a Mario Vargas Llosa, quien se convertirá en su cuarto marido GTRES

Habiendo, como hay, tantos y buenos libros sobre ella -El peso de la fama, Ed. Aguilar; Secretos confesables, Ed. Peninsular; Isabel y Miguel, 50 años de historia de España, Ed. La Esfera de los Libros; Isabel Preysler, el triunfo de una mujer, Ed. Plaza y Janés; El club de las Santas , Ed.
 Temas de Hoy y Reina de Corazones, Ediciones B-, amén de 47.200 referencias en Google sobre Isabel, me resistí durante un año a escribir este libro.
 ¿Qué podía yo decir que no se hubiera dicho y escrito ya? Porque no existe en España una mujer a la que no se le haya diseccionado tanto y tan profundamente.
 Todo dios conoce su vida, sus amores, sus amoríos, sus bodas, sus divorcios, sus hijos, sus casas. Incluso el derecho a la intimidad de todo ser humano que, a veces, no se ha respetado.
Aunque uno vale más por lo que calla que por lo que cuenta, llegué a la conclusión, después de mucho pensar, que, dado mi bagaje de conocimiento sobre Isabel, podía escribir un buen libro sobre ella, sin traspasar las líneas rojas de su vida.
Para ello, decidí emplear el mismo sistema que utilizo para los artículos y columnas en La Otra Crónica: buscar un buen titular y desarrollarlo.
 Tras mucho pensar y meditar, ¡eureka! apareció: Isabel, la amante de sus maridos.
 Se trata de un título que, así, a bote pronto, puede parecer agresivo y hasta insultante. Pero no lo es.


Tras analizar la vida sentimental de Isabel a fondo, llegué a la conclusión de que ella no es mujer de amantes, aunque algunos piensen lo contrario, sino de maridos, de quienes se convierte en esposa amante. 
 A diferencia de otras muchas que, no sólo no han sabido o querido serlo sino que, con el paso del tiempo, se han convertido en "madres" de sus maridos, con el riesgo que ello conlleva.
 Como escribió Julia Urquidi, la primera esposa de Mario: "Nunca he sido una mujer de aventuras, por eso he cometido el error de casarme tres veces, para no tener amantes". 

Madre o secretaria

Analizando profundamente esta cuestión, en la persona de Patricia Llosa, la que fuera mujer legal de Mario Vargas Llosa, encuentro que actuó siempre, por un lado, como madre y, por otro, como secretaria.
Si ustedes leen y releen con atención el discurso de Mario Vargas Llosa, el día que recibió el Premio Nobel y que incluyo en el libro, descubrirán un pasaje en el que intenta rendir homenaje a su esposa y tal parece lo hace, no ya a la madre, sino a la secretaria.
"Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas y es tan generosa que hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios".
Lo que digo, Patricia era la perfecta secretaria.
 Recuerdo en el libro el verano en el que coincidí con ellos en el hotel Meliá Sancti Petri de la costa gaditana. Pude comprobarlo.

Patricia y Varguitas

Sólo faltó que dijera a Patricia lo que Don Juan Carlos a Doña Sofía: "Eres una gran profesional".
 Pero lo más sorprendente de aquel discurso fue cuando Mario recordó lo que su esposa le decía: "Para lo único que sirves es para escribir".
 Mario habría podido decirle: "Eso será contigo". Porque Patricia habrá podido comprobar por todo lo sucedido que el nobel sirve para mucho más.
 Entre otras cosas, para haber enamorado a la mujer más deseada de España. ¡Y de qué manera!
De todas formas, no puedo por menos que preguntar en el libro: ¿Cuándo se rompió la magia de aquel amor entre Varguitas y su prima Patricia que, casi una niña, se presentó en París para arrancar a su primo de los brazos de su mujer, la tía Julia, para convertirse, contra toda la opinión familiar, en su jovencísima esposa?

Hace treinta años

Analizando profundamente la entrevista que Isabel le hizo a Mario hace treinta años en los Estados Unidos, como enviada especial de la revista ¡Hola! y que reproducimos en su totalidad, uno se sorprende y hasta se estremece cuando se encuentra con la siguiente pregunta 24 años antes de que se convirtiera en realidad el 7 de octubre de 2010.
-¿Te gustaría que algún día te concedieran el Premio Nobel?
-Un escritor debe trata de evitar pensar en el Premio Nobel, porque es un pensamiento corruptor. 
He conocido a algunos escritores a los que la ambición, la tentación del Nobel, llegó a estropearles la vocación.
No importa si tuvieron contacto durante estos treinta años. 
Lo que vale es el sentimiento que transmiten. 
Hay personas que llevan juntas toda su vida y no son capaces de mirarse como ellos se miran hoy.
 Me gustaría preguntarles qué sintieron cuando se abrazaron después de 30 años. 
Lo importante aquí, en esta historia, que he escrito con mucha honestidad, es que ese reencuentro, después de 30 años, puede generar este tipo de sentimientos.
Obviamente, los cuerpos de ambos no son los mismos que los de aquel día.
 Mario ha cumplido 80 años
 Tiene el cabello blanco aunque conserva un cuerpo medianamente atlético, por lo que se vislumbra. 
Isabel, a pesar de todos los retoques, tampoco es igual que aquella reportera que le entrevistaba en Missouri, aunque siga igual de hermosa pero más madura.
Cuando se reencuentran, ella era viuda o a punto de serlo.
 Él estaba, más o menos, mal casado con una mujer que se había convertido en "madre".
Ella se sentía feliz por el reencuentro y, aunque había perdido al hombre que amaba y él a punto de celebrar sus bodas de oro matrimoniales, había tomado la decisión de dejarlo todo y a todos para recuperar los 30 años perdidos.
 Una hermosa historia de amor. De lo que no hay duda, es que Isabel nunca se convertirá en la madre de Mario sino en la amante de su marido
. Para toda la vida. Una vida un poco desigual.
 Ella tiene todavía muchos para amarle. Él unos pocos menos para ser amado.

Los precios......................................................... Manuel Jabois

Soria iba a ir al Banco Mundial envuelto en una enorme mentira fabricada por sus jefes.

El exministro de Industria José Manuel Soria. EFE
Como ministro del Gobierno de España, José Manuel Soria tenía un sueldo de 73.497 euros brutos. 
Fue un gobernante cuestionado, hasta que se le cazó mintiendo acerca de unas sociedades que tenía en un país extranjero; por ese motivo dimitió, y al hacerlo todos concluimos que no era un hombre para el Gobierno.
 Ahora, ese Gobierno para el que Soria no valía lo quería enviar al Banco Mundial como director general, en donde hubiera tenido un sueldo de 226.000 euros libre de impuestos. 
Esto quiere decir que la mentira le habría hecho ganar a Soria más de 152.000 euros anuales, que es una cantidad apreciable.
Con mentiras privadas puede llegar a ganarse mucho más; con las públicas, y detectadas por la sociedad, es difícil que se bata un récord así, especialmente cuando a uno le promueve la misma institución de la que ha tenido que irse.
El caso Soria ilustra una experiencia habitual que se da también en la empresa privada.
 Cuando alguien molesta en funciones ejecutivas, se le envía a funciones representativas.
 Puede verse todos los días hacia donde uno mire.
 Usted es un incompetente, un vago y un ladrón: represéntenos.
El castigo normalmente viene acompañado de una gran subida de sueldo y la promesa implícita de no molestar.
 Por supuesto, la condición esencial es que el degradado sea uno de los nuestros, haya hecho favores en el pasado y no levante ruido al marcharse.
 Sacar de en medio a un amigo es caro y provechoso.
Soria se iba a ir al Banco Mundial envuelto en una enorme mentira fabricada por sus jefes, que habían hablado del nombramiento casi como una plaga inevitable, algo decidido por la naturaleza con la misma pasión con la que la mantis devora a su amante.
 Lo iba a hacer en un momento que el PP entiende de enorme fortaleza: la suya contra el resto del mundo que no le da el Gobierno.
 Se trata de un partido tan convencido de que no tiene nada que tratar con nadie que lleva tiempo poniendo sus propias reglas, no solo administrativas, sino también morales. 
Hasta el momento, salvo casos aislados, se sigue fingiendo que las cosas se hacen de un modo ajeno a ellos y que no cabe la mentira en su discurso; la historia demuestra que los gobernantes que no solo no pagan precio por sus mentiras, sino que les ayudan a mantenerse más tiempo, terminan olvidando dónde está la verdad y qué precio tiene.
Una de las ventajas del exministro Soria es que ya lo sabe: más de 152.000 euros.

 

La Moncloa y el PP culpan a Guindos del ‘caso Soria’ para liberar a Rajoy................................. Javier Casqueiro

El presidente llamó dos veces el martes al exministro para forzar su renuncia.

 
El exministro José Manuel Soria, en una foto de archivo. EFE
En La Moncloa y el PP buscan un culpable para endosarle ahora la responsabilidad de la polémica por el caso Soria y creen haberlo encontrado en la figura del ministro de Economía, Luis de Guindos, amigo y responsable último de la propuesta de nombramiento del exministro de Industria como representante de España ante el Banco Mundial. 
En el Gobierno y la cúpula del partido se piensa que Guindos "no proporcionó buena y acertada información, ni buenas y oportunas explicaciones" sobre la designación de José Manuel Soria al propio presidente del Ejecutivo. Mariano Rajoy fue el que habló por teléfono en dos ocasiones con Soria, el pasado martes: una desde el avión presidencial en Siberia camino de Madrid a su regreso de la cumbre del G-20 en China y otra ya desde su despacho en la capital, para pedirle su renuncia.
 
En La Moncloa y el PP buscan un culpable para endosarle ahora la responsabilidad de la polémica por el caso Soria y creen haberlo encontrado en la figura del ministro de Economía, Luis de Guindos, amigo y responsable último de la propuesta de nombramiento del exministro de Industria como representante de España ante el Banco Mundial.
 En el Gobierno y la cúpula del partido se piensa que Guindos "no proporcionó buena y acertada información, ni buenas y oportunas explicaciones" sobre la designación de José Manuel Soria al propio presidente del Ejecutivo. Mariano Rajoy fue el que habló por teléfono en dos ocasiones con Soria, el pasado martes: una desde el avión presidencial en Siberia camino de Madrid a su regreso de la cumbre del G-20 en China y otra ya desde su despacho en la capital, para pedirle su renuncia.
Tras hablar dos veces con Rajoy, el exministro Soria llamó a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, para confirmarle que tras las conversaciones con el presidente lo mejor para él y para el Gobierno era su abandono.
 En el PP niegan que el factor determinante para forzar la caída de Soria haya sido la presión creciente de los más relevantes barones y dirigentes territoriales del partido, preocupados por las consecuencias electorales del escándalo, y apuntan más bien hacia el varapalo que podría haber supuesto directamente para Rajoy y el Gobierno que el propio Banco Mundial hubiese rechazado la candidatura por no cumplir su código ético interno que sus consejeros y directivos, a los que requiere la exigencia de ejemplaridad y transparencia económica y de sus familiares cercanos.

Rajoy evitó este miércoles, durante la presentación exhaustiva que hizo en un hotel de lujo de Madrid de las excelencias de su candidato para las elecciones vascas, cualquier referencia directa o indirecta del caso Soria. Alfonso Alonso, el candidato vasco, tampoco respondió a las preguntas sobre la polémica y se limitó a subrayar que el asunto había quedado zanjado el martes, cuando se forzó su renuncia, y que no tenía mucho más que añadir. 
No es lo que piensa Alonso en privado, preocupado por la repercusión electoral del escándalo, igual que lo está el otro candidato autonómico que se juega un resultado directo en las elecciones gallegas del 25 de septiembre, Alberto Núñez Feijóo, y que lo están en general los dirigentes más importantes del PP y el entorno directo de Rajoy.
El PP está muy inquieto por cómo puede afectar el caso Soria a sus próximas comparecencias electorales, tanto autonómicas como ante la probable repetición de las elecciones generales en diciembre, si Rajoy no logra desatascar antes su investidura. 
En la cúpula del partido interpretan así la avalancha final de dirigentes territoriales desmarcándose del nombramiento de Soria, exigiendo más explicaciones y reconociendo el daño que les estaba provocando. 
Además de Feijóo, han salido públicamente reconociendo el problema la presidenta madrileña Cristina Cifuentes, el andaluz Juan Manuel Moreno, y los castellano leoneses Juan Vicente Herrera, y su vicepresidenta, Rosa Valdeón, que fue la primera que se pronunció en público contra la decisión y la calificó de "vergüenza".
La dirección del PP, sin embargo, no cree que la presión de los dirigentes territoriales fuera determinante para provocar la caída y retirada del candidato.
 Miembros de la cúpula popular que han estado en contacto directo con Rajoy estos días señalan que ha sido más relevante la sensación del presidente de que no ha tenido ni toda la información necesaria del caso, ni la adecuada.
 Y miran hacia el ministro Luis de Guindos cuando aseguran que el presidente se ha visto forzado a cometer errores tan de bulto como asegurar que la adjudicación del puesto a Soria se había dado por concurso como a cualquier otro funcionario, cuando no existe tal concurso, y la plaza se dio en una comisión ministerial compuesta por cinco altos cargos del Ministerio de Economía en función de criterios de confianza, antigüedad y tras valorar especialmente que el aspirante había sido sobre todo ministro del Gobierno de España.
En La Moncloa, cuando se ha preguntado en estos últimos días y horas sobre los derroteros del caso, se precisó que las explicaciones debía facilitarlas el Ministerio de Economía
 En el citado Ministerio, sin embargo, apenas se han proporcionado datos de trámite de la polémica y detalles conocidos de cómo se convocan y resuelven este tipo de vacantes en instituciones financieras internacionales.
 Ni La Moncloa ni Economía quisieron especificar qué responsable del Gobierno había pedido a Soria que se retirara, como este reconoció en la carta que envió en la tarde del martes al secretario de Estado, Íñigo Fernández de Mesa, para oficializar su renuncia. 
 Fernández de Mesa fue el alto cargo de Economía que el pasado viernes presidió la comisión que resolvió la nominación en favor de Soria.
"El error está claro de quién ha sido: Luis de Guindos no debió tramitar este nombramiento el pasado viernes justo cuando se estaba votando la investidura de Rajoy en el Congreso y no dio antes ni después las explicaciones debidas a la opinión pública ni tampoco al presidente", concluyó este miércoles uno de los dirigentes más importantes del PP, miembro de su comité de dirección. 
Al menos otros tres miembros de la cúpula popular coinciden en ese criterio.
 En la dirección del partido suscriben que De Guindos no ha manejado bien esta polémica y le achacan toda la responsabilidad, por permitir primero el nombramiento y por no tener bien informado al presidente Rajoy.