Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

29 ago 2016

El último hallazgo de Kate Middleton................................................... María Contreras

Barbara Casasola ha conquistado a la duquesa de Cambridge, entre otras, con su estética minimalista y sensual.


La duquesa de Cambridge en el Museo de Historia Natural de Londres, el pasado 7 de julio. Getty Images
Cuando el pasado 6 de julio la duquesa de Cambridge acudió a una gala en el Museo de Historia Natural de Londres para entregar el premio de la organización Art Fund al mejor museo del año, su atrevida elección de atuendo, un vestido ceñido al cuerpo con detalle de finas rayas transparentes y hombros al descubierto, fue saludada por Vogue América como "el look más a la última que ha llevado nunca". 
La autora de la comentada pieza es una diseñadora brasileña afincada en Londres llamada Barbara Casasola.
 Y como ya es norma con cada prenda que luce Middleton —el fenómeno tiene hasta su propio título: el efecto Kate—, el vestido, de nombre Tribal, con un precio original de 1.850 euros y perteneciente a la colección de primavera-verano 2016 de la firma, ya no aparece disponible ni en su página web ni en ninguna de las boutiques multimarca en línea (entre ellas, Net-a-Porter o Moda Operandi), en las que Casasola comercializa sus diseños.
Con un estilo que ella misma ha definido como "discreto y sensual", y sus raíces brasileñas —de la arquitectura modernista a los paisajes o la historia del país— como principal motivo de inspiración, tras presentar apenas seis colecciones esta creadora, de 32 años, se ha convertido en una de las estrellas emergentes en la escena de la moda británica.
 Algo que, según ha explicado, tiene que agradecerle a su abuela, costurera de profesión, que sembró en ella la semilla de una vocación tan temprana que de niña ya cosía sus propios vestidos a las muñecas.
 A los 19 años, Casasola viajó a Londres para estudiar un curso en Central St. Martins, y de allí se trasladó a Milán, donde, años después, se graduaría primera de su promoción en el prestigioso Istituto Marangoni. 
Tras trabajar para Roberto Cavalli en Florencia o colaborar con firmas como Lanvin o See by Chloé en París, Casasola decidió regresar a Londres para lanzar desde allí su propia firma.
 En unos pocos meses ya desfilaba en su Semana de la Moda. 

La duquesa de Cambridge en el Museo de Historia Natural de Londres, el pasado 7 de julio. Getty Images

La diseñadora Barbara Casasola. Getty Images
Su marca, que se ubica en el segmento del lujo discreto y tiene como seña de identidad una estética depurada que no renuncia a la feminidad, se caracteriza por el uso de materiales de calidad y la confección artesana de las prendas.
 Sus colecciones se fabrican por entero en Italia siguiendo criterios éticos, y la creadora hace bandera de la transparencia en la industria de la moda garantizando la trazabilidad de todos sus proveedores.
Casasola fue finalista de los premios Who's on Next Italia en 2012, fue invitada a desfilar en la feria de moda de hombre Pitti Uomo en 2014, y recibió el premio a la mejor firma emergente en los premios WGJN en 2015.
 Además de esos reconocimientos, también ha contado con el apoyo de algunas de las figuras más influyentes de la moda; Anna Wintour visitó su showroom cuando acababa de lanzar su firma, y Carine Roitfeld incluyó algunas de sus primeras piezas en su revista CR Fashion Book.

 La duquesa de Cambridge (o, más probablemente, su asistente personal reconvertida en estilista, Natasha Archer) no es la única celebridad que ha puesto sus ojos sobre las deseables piezas de la brasileña.

 En 2013 otro miembro de la familia real inglesa, Lady Helen Taylor, impactó con un diseño suyo en las carreras de Ascot. 

La actriz ganadora del Oscar Alicia Vikander ha vestido de Casasola en multitud de ocasiones, y Gwyneth Paltrow, Rita Ora, Toni Garnn o Solange Knowles también se cuentan entre sus admiradoras.

 Todas ellas se ajustan a la perfección al tipo de mujer "moderna e internacional", a quien la creadora afirma dirigirse. 

Y puede que el próximo 17 de septiembre, cuando Casasola presente sobre la pasarela londinense su colección de primavera-verano 2017, alguna esté eligiendo desde la primera fila el próximo vestido de sus sueños.

El respeto debido a los que acabaron con ETA......................................................... Juan Cruz

España vivió también medio siglo de ignominia, y al final el Estado derrotó al terrorismo.

Atentado de ETA a los almacenes Hipercor, en Barcelona en 1987.
El mundo entero celebra, con generosidad y justicia, la paz que se abre paso en Colombia, tras la firma del acuerdo entre las FARC y el Gobierno de Santos, zaherido por los que esperan tacharlo en el referéndum de octubre. 
Pase lo que pase en ese momento histórico, fuerzas sociales y políticas colombianas y del resto del universo ya se han felicitado por la voluntad de diálogo que el Estado colombiano ha mostrado frente a la mayor amenaza que para la libertad y la vida ha ocurrido nunca allí.
 Medio siglo de pérdidas humanas, de desplazamientos, de extorsión, está detrás de ese acuerdo que ha abierto el camino de la paz.
En otras circunstancias, España vivió también medio siglo de ignominia terrorista, y al final el Estado ganó la partida, derrotando a ETA y obligándola a cerrar esa compuerta de sangre y de sufrimiento con la que decía defender la libertad del pueblo al que sojuzgaba con el terror. 
Fue sobre todo el ejercicio democrático de la política el que al fin puso a la organización terrorista cara a su propia desvergüenza: enarbolaba la bandera de la libertad para su pueblo, pero iba contra su pueblo.
 Quedan aún flecos del pasado de ETA, pero ya no existe sino en la sugestión de quienes querrían menos democracia.
En este tiempo en que se celebra, con justicia, el final del proceso colombiano, y que se ensalza lo que ha hecho el Estado de ese país para recuperar la paz, hay que llamar la atención sobre la poca consideración que se ha tenido en España por aquellos que consiguieron al fin que aquí se acabara con ETA. 
Se ha silenciado tanto ese mérito que parecería que esta anomalía antidemocrática de nuestra historia desapareció como por ensalmo. Y fue el Gobierno de Zapatero, su presidente y su ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, los que emprendieron, en medio de la incomprensión y la ingratitud de los que habían intentado lo mismo sin éxito, ese episodio final.
 Extraña, en este país tan conmemorativo, que ni siquiera en los momentos en que esto resulta adecuado se recuerde que, en efecto, fue el Estado, y fueron esos representantes elegidos del Estado, los que hicieron posible que este país, Euskadi y toda España, viviera en paz, con la libertad que garantiza la democracia.
Como decía un título bien adecuado de Julio Cortázar, “no se culpe a nadie” de este olvido, pero téngase en cuenta. 
A Rubalcaba —y a Zapatero— le culparon de todo los que han tenido cuidado de pasar de puntillas por estos méritos. 
En concreto, el que fue ministro del Interior, quizá el más insultado de los políticos de la democracia, volvió a su puesto en la Universidad Complutense, sigue enseñando química orgánica y todavía no tiene ni un átomo del reconocimiento que le alivie de los denuestos que le lanzaron.
 Es justo hacer que esta memoria no sea tan solo el regocijo que Zapatero, Rubalcaba y su equipo deben sentir, legítimamente, por el deber de servicio público cumplido.

 

28 ago 2016

El pensamiento que resquebrajó el Franquismo.............................................. Pilar Álvarez

Ante la pérdida de influencia de la Filosofía en los planes de estudio, varios académicos reconstruyen cómo desde sus facultades se contribuyó en los sesenta a la lucha por la democracia.

Aranguren, en la Facultad de Filosofía y Letras el 18 de octubre de 1976, el día que se reincorporó a su cátedra tras 11 años de suspensión. EFE

La facultad estaba tomada por la policía tras las últimas protestas. Unos 3.000 estudiantes acudieron a una asamblea en Filosofía y Letras.
 Exigían la disolución del sindicato franquista SEU (Sindicato Español Universitario). Los agentes golpearon a los estudiantes.
Hubo detenciones
. Las revueltas de aquel 24 de febrero de 1965 culminaron con la depuración de los catedráticos que apoyaban a los alumnos, como José Luis López Aranguren, Enrique Tierno Galván o Agustín García Calvo.
Medio siglo después, la Filosofía pierde peso en los institutos con la reforma educativa y hay un extenso debate sobre cómo la reestructuración de sus estudios pueden suponer también una amenaza para su futuro
 Respecto a su pasado, la presencia de intelectuales que trajeron a España nuevas corrientes filosóficas desde las universidades en la década de los sesenta e influyeron en las generaciones posteriores les otorgó un papel significativo para abrir camino a la democracia.
 “Las facultades de Filosofía fueron fundamentales en la lucha contra el Franquismo”, explica Cristina Hermida del Llano, profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y autora de dos libros y artículos sobre la obra de Aranguren.
 También destacaban otras Facultades como Derecho, pero la Antropología, la Lógica, la Historia del Pensamiento Político o las Cátedras de Ética y Sociología, se impartían en Filosofía, recuerda Hermida del Llano. 

“Ejercer como intelectual implicaba para Aranguren no dejar de lado la triple crítica, moral y utópica.
 Porque, en primer lugar, el intelectual es un crítico y si abandona la crítica se convierte en un conformista parasitario. 
En segundo lugar, porque ha de ser conciencia moral de la sociedad.
 Y, en tercero, porque la tarea utópico-moral del intelectual es inseparable de la crítico-moral”, reflexiona la autora.
 Desde las cátedras de estos intelectuales comprometidos “se iba gestando dentro del ámbito universitario una red social de oposición a la dictadura que vendría a ser una pieza clave para la transición democrática”, escribe Hermida del Llano en su artículo La Lucha intelectual contra el Franquismo: Aranguren y Tierno Galván.
Esperanza Rodríguez, miembro de la Red Española de Filosofía, recuerda que, aunque grandes figuras salieron de estas aulas, no fue un núcleo tan revolucionario.
 “El Franquismo se ocupó de que las facultades de Filosofía tuviesen cátedras proclives y controladas por el régimen”, añade Rodríguez.
 En aquellas aulas, se distinguía a los policía que acudían de supuesto incógnito a escuchar la clase.
 “Era muy fácil reconocerlos.
 Generalmente eran mayores que nosotros y desentonaban totalmente”, recuerda Juan Manuel Navarro Cordón, decano de Filosofía de la Complutense entre 1998 y 2010.
 Fue alumno de Aranguren, testigo y participante de las protestas. 
“Había muchas manifestaciones y la policía entraba en la facultad con relativa facilidad.
 La asistencia a las asambleas era generalizada y llamaba la atención la significación de intelectuales como Aranguren”.

Navarro Cordón rememora las lecciones y las charlas del catedrático de Ética y Sociología abulense.
 Fue la “punta de lanza” de la entrada en España de corrientes filosóficas modernas que sacaron a su facultad de la Edad Media. “Tenía una actitud de crítica abierta a lo que sucedía en España y fuera. Recuerdo el día del atentado de John F. Kennedy y cómo comentamos con él lo que iba a significar su muerte”, prosigue este catedrático emérito.

Depuraciones en otras facultades

El control del régimen sobre los intelectuales y filósofos se extendió también a otras facultades.
 Miguel de Unamuno ya había sido depurado en 1936 por orden de Franco de su cargo de rector de la Universidad de Salamanca.
 En 1939 se exilió también Pedro Bosch Gimpera, que había sido decano de Filosofía y Letras y después rector de la Universidad de Barcelona. 
“El profesor Miquel Tarradell, que en aquellos años era estudiante, explicaba que entrar en la facultad de Filosofía y Letras en los cuarenta era como entrar en una casa donde ha fallecido alguien”, dice Josep María Fullola, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Barcelona.

Protestas contra la desaparición de nueve facultades en Madrid.
Las movilizaciones que se vivieron en Barcelona al tiempo que se producían las revueltas de Madrid “fueron más un movimiento político que académico”, añade Fullola. Barcelona vivió la Capuchinada en 1966
. Los estudiantes se concentraron en el convento de Capuchinos de Sarrià para aprobar los estatutos del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona.
 Estuvieron cercados durante casi 72 horas. 
En un tono más académico, llegó un cambio que resultaría crucial para la apertura de la Universidad
El decano de Filosofía y Letras, Juan Maluquer de Motes, aprobó, en 1968, un nuevo plan de estudios que abrió las carreras a las materias optativas. “Rompió con la idea franquista del control sobre todos los estudios y favoreció la entrada de nuevos docentes, los penenes [profesores no numerarios], una serie de jóvenes con expectativas políticas no franquistas que traían un aire nuevo”, recuerda Fullola.
A finales de los sesenta abrieron la Autónoma de Madrid y la de Barcelona, que tomaron el relevo en los últimos años del Franquismo.
 Aranguren fue resarcido finalmente de su expulsión por intervenir en la manifestación de febrero de 1965
. En 1976, la Universidad Complutense recuperó la cátedra de Ética y Sociología y fue recibido por los alumnos. 
Sobre su expulsión, dejó escrito: “Que la conducta oficial fue inhábil y que no consiguió sino radicalizar el movimiento estudiantil es algo que hoy a nadie, franquista o no, pero con un mínimo de sensatez, ofrece la menor duda”.
Tuve la suerte de ver y oir a Aranguren en la Universidad de La Laguna, donde la asignatura de Filosofia tanto nos enseñó de la mano de Emilio Lledó , más tarde Muguerza y en algunas optativas profesores jovenes que nos ayudaban a seguir pensando.Claro que la policía intentó entrar en la Universidad pero el Rector D. Bemito no se lo consintió, fue nuestro Rector elegido por los alumnos. Tantos recuerdos que si ahora quitan la filosofía debe ser porque los que nos gobiernan no quieren que aprendamos a pensar por nosotros mismos. 
Tb hay que tener cuidado con el pensamiento único que algunos partidos desean que imperen. Lo tuvimos muy dificil pero nunca pudieron con nosotros.

 

Las ruinas de la sierra madrileña.........................................................................Esther Sánchez

Son restos de antiguos albergues y hospitales, que aguardan desde hace décadas una solución.

 

En la sierra madrileña existen edificaciones medio en ruinas y completamente inservibles, que se levantan en entornos naturales de gran valor medioambiental y belleza.
 Pasan los años y, cada día más deteriorados, esperan un rescate o un derribo que no acaba de llegar. 
Entre ellos, destacan varios hospitales de la época franquista y antiguos albergues de sociedades montañeras, en su momento florecientes, y ahora abandonados a su suerte.
 
El chalé de Peñalara en el valle de la Fuenfría, pertenecía a la Real Sociedad Española de Alpinismo de Peñalara.
El suelo donde se ubican, en su mayor parte montes de utilidad pública en el Parque Nacional del Guadarrama o en sus alrededores, goza de la máxima protección, catalogación que no ha incidido en la búsqueda de una solución.
 La Comunidad de Madrid indica que son edificios propiedad de ayuntamientos de la zona o privados, en cuyas manos se encuentra la solución.

Hospital del Santo Ángel o de la Barranca

Desde la lejanía hasta engaña: con sus cuatro plantas todavía en pie, parece en plena forma.
 Un espejismo que se diluye cuando se pasa a su lado camino de la Barranca, en un entorno natural de gran valor, en la sierra de Guadarrama, a las faldas de la Bola del Mundo y La Maliciosa. 
El abandono, que ya dura más de 20 años, desde 1995, se hace patente: ventanas sin cristales que dejan ver habitaciones completamente vacías y una reja cerrada con candado para impedir el paso a los extraños.
El todavía imponente edificio fue construido en los años cuarenta como preventorio de tuberculosis, así siguió hasta los sesenta cuando se reconvirtió en un centro psiquiátrico. En 1995 fue cerrado y abandonado. 
 Posteriormente hubo varios intentos de rehabilitación del sanatorio, entre ellas un intento de reconvertirlo en residencia de ancianos. 
Se encuentra en monte de utilidad pública y es propiedad del Ayuntamiento de Navacerrada.

Chalé de Peñalara (Albergue de la Fuenfría)

En pleno corazón de la Sierra del Guadarrama y a cinco kilómetros del casco urbano de Cercedilla, el albergue que perteneció a la Real Sociedad Española de Alpinismo de Peñalara aguanta como puede el paso del tiempo agazapado tras una valla metálica.
 Vivió tiempos mejores, incluso de esplendor.
 En 1917 fue autorizada su construcción como concesión en favor del Club Peñalara que construyó el albergue.
 “Fue muy utilizado durante un tiempo, pero sus años de esplendor pasaron”, cuenta el actual presidente de la organización montañera, Pedro Nicolás
. Se libró de grandes daños durante la Guerra Civil, y se puso en alquiler.
El Hospital de la Tablada en la subida al Puerto del León nunca se llegó a inaugurar.

La gran nevada de 1996 –se registraron espesores de nieve en el Sistema Central que no se habían conocido en décadas- dio la puntilla al albergue de la Fuenfría.
 Sin luz, agua y con grandes daños, los inquilinos la dejaron; no se podían hacer cargo del inmueble en ese estado.
 La Sociedad Española de Alpinismo Peñalara  traspasó los derechos a una empresa que pretendía construir allí un hotel con encanto y spa.
 Ecologistas en Acción denunció en 2007 que esta actividad era incompatible con los usos de la zona. El contencioso prosigue.
 La semana pasada, recibieron una comunicación del Gobierno regional indicando que habían accedido a la caducidad de la cesión.
 Por lo tanto, ahora la pelota se encuentra en el tejado del Ayuntamiento de Cercedilla. “Es un lugar maravilloso, sería una pena que se perdiera el edificio”, concreta Nicolás.

Albergue Álvaro Iglesias

Sus ruinas adornadas con pintadas saludan al visitante a su llegada al Puerto de Navacerrada desde la ladera de Guarramillas.
 El edificio debería haber desaparecido bajo la piqueta hace ya seis años, pero la presidenta regional de aquella época, Esperanza Aguirre, que iba a contemplar la demolición el 10 de mayo de 2010 decidió que no, que lo indultaba.
 Con la maquinaria a punto, preguntó, ante la perplejidad de su propio equipo, periodistas y público en general: “¿Y por qué queréis demoler eso?”.
 Y no se tiró. Se adjudicó a la empresa Inergia, S.L. con la misión de construir un hotel de lujo con 25 habitaciones y spa.
 De momento, los restos del inmueble continúan ahí impertérritas.
 Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente indican que se está revisando el expediente con el objetivo de dar una solución.
 El puerto está salpicado de albergues y edificios de viviendas infrautilizados o abandonados, junto a otros como las residencias militares que mantienen su actividad.

Hospital de la Tablada

El sanatorio, situado en la subida al puerto del León y propiedad del Ministerio de Sanidad y del Instituto Carlos III, nunca se llegó a inaugurar.
 Las obras comenzaron a mediados de los años 40 como centro para tuberculosos.
 Pero la enfermedad dejó de tratarse en estos centros y el edificio nunca se llegó a terminar.
 Su aspecto siniestro y la desolación que transmite, le han convertido en escenario de series y películas de terror. Ahora permanece cerrado.