Dirección: David F. Sandberg. Intérpretes: Teresa Palmer, Maria Bello, Gabriel Bateman, Alexander DiPersia. Género: terror. EE UU, 2016. Duración: 82 minutos.
Ya lo preguntaba el listísimo productor cinematográfico interpretado por Kirk Douglas en Cautivos del mal:
"¿A qué crees que le tiene más miedo la gente?" . Y la respuesta era
clara: "A la oscuridad". La oscuridad tiene vida propia, ahí habitan
nuestras pesadillas y nuestros complejos, nuestros traumas y nuestras
inseguridades, lo desconocido y lo conocido que queremos olvidar. Una
parte de la historia del cine de terror se ha fundamentado en este
concepto, y Nunca apagues la luz, debut en el largometraje de
David F. Sandberg, vuelve a él pero no como camino formal hacia el
miedo, sino como esencia narrativa. Al igual que el argentino Andrés Muschietti, que llegó al éxito del
largometraje previo paso por un corto que no hacía sino apuntar en
apenas una imagen lo desarrollado en la película posterior (Mamá, corto de 2008, y Mamá, largo de 2013), Sandberg llega a Nunca apagues la luz a través de Lights out,
una pieza aficionada, rodada en vídeo en 2013 y que se puede encontrar
en YouTube, que ahora ha desarrollado añadiendo al concepto de la
oscuridad otra de las cosas que más miedo pueden dar: la locura. La de
una madre desequilibrada que contagia sus temores. Con ello ha
construido una película olvidable pero efectiva, tramposa pero no
cargante, felizmente escueta, de apenas hora y cuarto, que sabe a lo que
va, y que a pesar de estar basada en una imagen supuestamente
terrorífica, la de un fantasma en la sombra, destaca más por los apuntes
de guion que por la visualización en sí, a la que le falta atrevimiento
y/o talento para componer un plano verdaderamente incómodo basado en la
nada oscura. Los sustos anclados en los estallidos de percusión y cuerda musicales
en el momento justo nunca llegan a perturbar, y a la película no le
hubiese venido mal un creativo concepto del silencio en ciertos
instantes, pero ver a un crío y a una mujer pasarlas canutas con las
desavenencias entre la consciencia y el delirio, entre lo que hay y lo
que se ve, entre la esquizofrenia y la dulzura, siempre provoca un mal
trago.
Ante tremenda expectativa de ese Docureality, vi algo, que era un poco más de lo que se venía anunciando. Y Habia hasta un debate con tertulianos colaboradores de Las Campos de sus programos Sálvame y hasta una presentadora. Fue tedioso y aburrido, y ya el debate no lo vi por lo mismo, aburrido, aburrido y dónde cada colaborador quiere ser más protagonista que los personajes. El lio de alimentos, comida desayunos fue empalagoso, y eso de ver a la familia sin maquillaje a veces y su relación con el servicio carece de cualquier interés, yo lo quitaría o lo pondría en CUATRO que es los que los directores hacen cuando un programa va bajo minimos, aunque este anoche igual no lo fue porque muchos harían como yo. Verlo para opinar, pero las mismas caras de Sálvame verlas tan repetidas es un exceso de bostezo. Que lo quiten, es aburrido y hasta letal. Una buena cosa tiene , me hizo dormirme antes de lo que acostumbro.
Las Campos.
Suena el despertador un día cualquiera en el casoplón de
María Teresa Campos. Mientras, en la cocina, María, su sirvienta, le
prepara el desayuno. Cuando María Teresa llama, le sube un desayuno bien
surtido a su habitación. En su ático, Terelu también tiene ya el
desayuno preparado, pero ella lo come en la cocina. Arranca Las Campos, programa de Telecinco que en el debate previo (y totalmente prescindible, dicho sea de paso) insisten en calificar como "documental". El morbo estaba servido: las Campos con la cara lavada, sin
maquillar, recién levantadas, en su casa, en su cocina. En parte, el
espacio cumple estas expectativas. Efectivamente, vemos el casoplón
de María Teresa Campos, esos pasillos, esas lámparas, esa piscina. Y
conocemos a María, la sirvienta a la que la comunicadora taladra con la
mirada y con las palabras en varias ocasiones. Pero en realidad de lo que trata Las Campos, o al menos, el
primer capítulo de los dos que tienen preparados, es de Terelu y la
comida. En la hora y cuarto de programa vemos a gente hablando de
comida, haciendo comida, comiendo en soledad, comiendo en compañía,
hablando de dietas (esa paradoja...). Y sin llegar a ninguna conclusión,
como era de esperar. A pesar del cuidado montaje y edición, con una selección musical que acompaña al contenido (usar la música de A dos metros bajo tierra para finalizar es un sacrilegio, ¡eso sí que no!), Las Campos
no termina de explotar. Ni juega con el humor que se podría derivar de
algunas de las situaciones que se reflejan ni profundiza en el tema en
cuestión. Lo que sí ha conseguido es convertir un simple programa inocuo
en un acontecimiento que se ha seguido en redes sociales con pasión. Y
del que Telecinco está sacando (y seguirá sacando) el mayor provecho
posible. Ya tienen tema para llenar varios Sálvames y derivados. Que siga el show.
En resumidas cuentas, el primer programa de Las Campos se
puede reducir a comida, comida y más comida. Y Siri llamando "mamichula"
a Terelu.
Y María. Y la piscina de la Campos. Esa piscina.Puaf!!! ya quedas harto de comida por ese programa que tendrá cúpula y todo para dirigirlo. Que cansancio y aburrimiento.
Que pelos, por Dios que se peinen y Mª Teresa se quite esa especie de peluca que se pone......parece ser más vieja con esa manía de vestirse con cosas que no le favorecen nada.
Llevábamos meses esperando. ¡Qué digo meses! ¡Años! Incluso décadas. Por fin, las Campos, esos seres mitológicos, esas
leyendas vivientes de la televisión, se han animado a bajar de su
pedestal para mostrarle al pueblo llano en qué consisten sus codiciadas
vidas. La oportunidad perfecta para mostrar en prime time
los recovecos de esa vida ideal que madre e hija venden en programas y
revistas. Lavar los trapos sucios con las cámaras delante.
Claro que toda esta lujuria comenzó a flaquear cuando nos dimos cuenta de que no pensaban hacer un reality al uso. No, en serio, ¿qué invento es éste? Anoche asistimos al gran show de Las Campos. El primer
episodio de lo que, confiamos, sea un futuro repleto de temporadas. Solo
así conseguiremos que las protagonistas se olviden de las cámaras, de
esa excusa absurda de abordar temas serios y polémicos como hilo
conductor y se entreguen a la grandeza del formato. ¿Qué necesidad hay
de enmascarar un reality para venderlo como algo más cuando lo que todos queremos ver es a madre e hija viviendo su vida sin tapujos ni censuras? La primera entrega de Las Campos ha tenido muchos aciertos -incluso más de los que esperábamos-, también muchos fallos, claro. Aquí tienen lo mejor y lo peor del, sin duda, estreno de la temporada:
Lo peor:
1- La excusa de buscar un tema para hilar el programa. No aporta nada, no genera más que un importante caos de opiniones y despista del verdadero interés del asunto: las Campos. 2- La locura de ritmo. ¿Por qué nos ventilamos
momentos estelares en pocos minutos y luego dedicamos medio programa a
una cena que tampoco es para tanto? ¿Por qué el capítulo termina sin
cerrar temas si se supone que son monográficos? Nos hemos perdido.
3- La gordofobia reinante. Cuando mezclas demasiadas
cosas en un mismo recipiente te acaba quedando un engrudo de color
marrón que nadie sabe lo que es. Lo mismo con un programa. ¿Hay que
insistir tanto en que Terelu ha engordado? ¿Hace falta lanzar tantas
opiniones contrapuestas que acaban mareando a cualquiera? La intención
parece buena. El resultado, no tanto.Aburrimiento, si Terelu está gorda no se pone a dieta ,hace un programa totalmente en serio sobre su gordura, cosa que la Directora, otra plasta, entiende porque ella a dieta está gorda.....no se lo digan porque llora. 4- El previo del reality. Debatir sobre un programa que
el público no ha visto mata el interés y anima a apagar la televisión. Sobre todo, si dura casi lo mismo que el propio programa. ¿Cuánta gente
se fue ayer antes de que comenzase el episodio? En España no aprendemos
con los horarios.
5- El post del reality. Alaska y Mario hicieron muy
bien apostando por MTV para emitir su programa. Se aseguraban que no
iban a estar comentando nada. Con Las Campos, ya hemos tenido un debate hasta las dos de la madrugada -y un previo de una hora-. No era necesario. 6- ¿Dónde está Bigote Arrocet? ¿Y por qué solo sale tres microsegundos en pantalla? ¿Tendrá su propio episodio de amor maduro? Fijo. 7- Llamar 'docurreality' a lo que es un 'reality' de toda la vida.
A estas alturas, no nos vamos a creer lo del gato y la liebre. El
intento de salvar la papeleta y las portadas de revistas se nota.
Demasiado. 8- La elección de los invitados. ¿Florentino
Fernández y Tania Llasera? ¿La propia Carlota que ya conduce el previo y
post del programa? La exigencia del hilo argumental obliga a tirar por
un tipo de invitado, pero aun así, podía haberse innovado algo más.
9- No haber apostado por un tono más desenfadado. No
haberse lanzado a la piscina. No haber renunciado a seguir maquillando
una realidad que se augura no tan perfecta. Puede que sea el primero y
luego mejor. Cruzamos los dedos.
10- Que María, la empleada de María Teresa, no tenga ya su propio reality.
Lo mejor:
1- El encanto de María Teresa. Su momento
desayunando mientras habla a la cámara, sentada en su saloncito rococó y
escandalizándose por las noticias es ya historia pura de la televisión. Ojalá presentase los programas desde ahí. 2- Terelu. Así de claro. El programa está pensando
para hacer brillar a la benjamina de las Campos y lo consigue. Imposible
no terminar queriéndola y declarándose 'tereluliber'. O mejor,
asumiendo sus muchos defectos y dándoles la vuelta. 3- Las frases de Terelu. “Si bebiera menos estaría
más delgada, pero sería menos feliz”. “No me gusta el alpiste y con
alpiste me refiero a ensaladas”. “Me da igual ser una bola de billar”.
Todo esto ya justifica el programa. 4 Mayte, la amiga de María Teresa. Promete darnos
muchas alegrías. Podría ser amiga de Carmen Martínez-Bordiú o de Naty
Abascal. Una señora bien -señora fetén- con problemas de señora bien
-señora fetén-. 6- Terelu hablando con Siri. "Hola mamichula corona" va a ser mi saludo a partir de ahora. 7- La evidente performance de las protagonistas.
Notar como se esfuerzan por quedar bien delante de las cámaras, por ser
siempre simpáticas y agradables, también tiene su punto de ternura. A
ver si ahora, por una chorrada, ¡se les va a desmontar el imperio! 8- Los tuppers de María Teresa. Vivir en un
casoplón que ya lo quisieran las Kardashian. Tener servicio, chófer y
que te lleven el desayuno en bandeja. ¡Pero ser incapaz de guardar los
tuppers ordenados en el cajón! María Teresa, todos los pisos de
estudiantes de España te saludan.
9- Las casas: las verdaderas protagonistas. Terelu y
María Teresa tienen sendos cuadros de ellas mismas presidiendo sus
salones. Tienen piscinas cubiertas, varios pisos, vajillas buenas, mesas
enormes y electrodomésticos que no saben cómo funcionan. Cuando
hablamos de lujo, hablamos de la vida de las Campos. 10- La promesa de lo que vendrá. Si la audiencia se
porta bien y las protagonistas se lanzan, pueden dejarnos muchos
momentos gloriosos. Hay mucho que pulir, sí -el concepto, de hecho-,
pero es un programa que promete. Ojalá no sea un Quiero ser II y acabe en Divinity.!!!Por favor !!! Que lo quiten ya!!! La Madre y la hija tienen ya olor a naftalina"""
El ministerio solo admitió un 16% de las casi 9.000 denuncias contra juzgados por funcionamiento defectuoso.
“El auto dice que es el 1º B y es el 1º B…”, –sentenció el funcionario de la comisión judicial de desahucios.
Mientras el cerrajero se ponía manos a la obra, los vecinos
explicaron a la comisión, escoltada por policías, que no era ese el
piso, que el que tenía deudas con el Banco Pastor era el bajo B. –“Aquí dice que es el 1º B, procédase…”, –cuenta un vecino que le espetó un miembro de la comisión. Un furgón de mudanzas esperaba a las puertas del bloque. El cerrajero
y los otros operarios que iban con la comisión apenas tardaron un par
de horas en dejar el piso expedito de “enseres, muebles y otros efectos
personales”. Ni por lo más remoto imaginó Artemio E.M.E., un profesor de
instituto de Granada, que la justicia irrumpiría en su casa como una
apisonadora, sin estar él, le cambiaría la cerradura y tiraría sus
enseres al vertedero. Meses antes Artemio recibió en su casa un aviso del juzgado de que iba a
desahuciarle. Contactó con el órgano judicial y le alertó del equívoco. Su piso no debía nada a nadie. Un funcionario le comentó entonces a
Artemio “que haría constar en la carátula del expediente” el número
correcto del piso afectado, “para que, cuando vaya la comisión judicial,
no se equivoque”, le indicó. Su piso era el 1º B, y el afectado, el moroso con el banco, el bajo
B. Ambas viviendas se hallan en el número 3 de la plaza Obrero Castro
López, en Granada, según describe Artemio en la denuncia que interpuso
ante el Consejo del Poder Judicial por el grave error judicial que
padeció. Al funcionario debió olvidársele la anotación en la carátula,
ya que el 11 de noviembre de 2013 Artemio perdió durante casi un día su
casa (y más cosas) por orden del Juzgado de Primera Instancia 11 de
Granada. Fue una actuación “incomprensible y brutal”, refiere.
Ni por lo más remoto imaginó Artemio E.M.E., un
profesor de instituto de Granada, que la justicia irrumpiría en su casa
como una apisonadora, sin estar él
El propio secretario del juzgado le visitó en su casa para pedirle
disculpas y ordenar que se le devolviera todo lo arrebatado . Pero ya era
tarde: “los operarios habían tirado al vertedero sus enseres
personales: ropa, zapatos, herramientas, útiles de limpieza, colchones,
sábanas, etcétera”. Artemio tasó “los daños y perjuicios” del errático
desahucio “en 36.332 euros”. El Consejo del Poder Judicial
le ha dado la razón y sostiene que debe ser indemnizado porque la
comisión de desahucios se equivocó de casa sin realizar una mínima
averiguación, y pese a la alerta vecinal. El de Artemio no es un error aislado. El Ministerio de Justicia
es muy restrictivo a la hora de pagar por errores judiciales . Justicia
no ha podido facilitar los millones que tiene que desembolsar para
reparar errores judiciales. Desde el año 2000, se han presentado 8.800
reclamaciones por funcionamiento anormal de la justicia. De ellas, solo
ha estimado como indemnizables 1.420 casos. El ministerio no especifica
en su estadística los desahucios erráticos, los incluye dentro del
epígrafe “otros” errores. 213 quejas y reclamaciones constan entre los
años 2006 y 2015 bajo ese epígrafe, según datos del Ministerio de
Justicia . Aproximadamente la mitad fueron lanzamientos erráticos. Otro ejemplo en el que la justicia mostró su faz más ciega y sorda,
obviando asimismo la alerta vecinal, lo padeció Roberto F. F. Por orden
del Juzgado número 4 de León, el 29 de julio de 2014, la comisión de
desahucios irrumpió en su casa de Pola de Gordó y se la puso patas
arriba. Sin estar él presente, le cambiaron las cuatro cerraduras de su
vivienda. Vigilaban seis guardias civiles. Roberto acudió corriendo al
juzgado y al banco, escritura en mano, y logró que le dieran las llaves
de las nuevas cerraduras. 3.000 euros en daños. Horst Otto E. E. pidió, por su lado, al ministerio 500 euros de los
gastos del viaje (y rotura de la puerta) que tuvo que realizar desde
Alemania tras avisarle un vecino de que le habían desahuciado de su casa
de Alcudia (Baleares) por orden de un juzgado de Inca. La afectada era
otra casa, no la suya. Los vecinos también alertaron del error, pero la
comisión hizo oídos sordos. José María L. H. llegó a su casa cansado de trabajar. Y al ir a abrir
la puerta vio “dos cortes de 30 centímetros cada uno al lado de la
cerradura”, y sus llaves no entraban. Asustado, fue al cuartel de la
Guardia Civil de Arges (Toledo), donde le informaron más tarde que había
sido desahuciado por el juzgado 4 de Toledo. “Pero si mi casa no era,
es la colindante”, les dijo a los guardias. 629 euros le costó una nueva
puerta. Denunció el caso en los tribunales y ganó. El Ministerio de
Justicia, al tratarse de una sentencia judicial, le ha pagado sin más
trámites. El Audi destrozado. El juzgado 2 de Valdemoro ordenó en
octubre de 2004 el decomiso de un Audi de alta gama en el marco de una
operación antidroga. El vehículo era de una persona que nada tenía que
ver con la operación, y quien durante años pidió insistentemente al
juzgado su devolución, sin éxito. El juez se lo entregó para su uso a la
Guardia Civil antidroga. Diez años después, la Audiencia de Madrid
ordenó por fin devolvérselo. Pero el coche ya no existía. Estuvo años
estacionado prácticamente en la calle, tras cansarse los agentes de él.
Los cacos le robaron piezas. Estaba tan deteriorado que la Delegación
del Gobierno en Madrid ordenó su destrucción en febrero de 2010. Su
dueño pide 21.000 euros de indemnización. El Poder Judicial le ha dado
la razón.
Cuando el juez yerra y le da el dinero al moroso.
Conseguir tras meses o años que un inquilino pague por fin sus deudas,
aunque sea gracias a la intervención del juez, resulta alentador siempre
y cuando el juzgado no se equivoque y entregue el dinero que
forzosamente ha consignado el moroso al propio moroso. Tras dos años de
pleito, Jesús Ángel P. C. consiguió que el juez obligase a su inquilino a
consignar los 28. 300 euros que le adeudaba en rentas y otros gastos. Un funcionario del Juzgado 1 de Ferrol, con la firma del juez, escribió
lo siguiente en un mandamiento de pago, una vez concluido el proceso:
“que el dinero que ha sido ingresado (consignado) en esta cuenta por
Pepo Ferrol, S.L.” sea entregado “a Pepo Ferrol”, el moroso. Entiende Jesús Ángel que se le “ha privado”, por “un funcionamiento
defectuoso de la Justicia”, de “un dinero que ya tenía en su poder por
el pago del deudor” y que, en lugar de “hacer lo procedente, dárselo a
su legítimo dueño” se le ha entregado “al propio deudor”, con la
desgracia de que el dinero se evaporó en manos del deudor y ya no se
pudo “recuperar”. “Fue un proceder anómalo”, según lo define el Consejo
en un informe en el que da la razón al denunciante. Un caso parecido denunció la firma Laura Otero, S. A. El asunto lo
llevó el Juzgado 2 de Castuera (Badajoz). Había una sentencia que decía
que la firma García León Exonra debía pagar a Laura Otero, S. A., 30.000
euros. El juez había logrado trabarle el dinero de unas cuentas. Bastaba entregarlo al acreedor. Pero se equivocó y libró un “mandamiento
de pago a favor de García León Exontra”. Corría mayo de 2014. Cuando
advirtió el entuerto, el juez intentó recuperarlo, pero también era
tarde. El procurador dijo que había dado al cliente los 30.000 euros y
que este no había vuelto a dar señales de vida (ni del dinero).
Ampliar fotoUn juez muestra las puñetas de su toga. EL PAÍS
La Policía demuestra que los cuatro nadadores estadounidenses inventaron el asalto en Río
Así fue la noche más mediática de los atletas.
Las cámaras de seguridad muestran el recorrido de los nadadores.EPV
Corría la noche del sábado en Río y el nadador Ryan Lochte,
compañero de cuarto de la leyenda de la natación Michael Phelps, tenía
una medalla de oro que celebrar.
La Casa de Francia, uno de los lugares
patrocinados por los países visitantes durante los Juegos, estaba de
fiesta y el estadounidense, acompañado por los también nadadores Gunnar
Bentz, Jack Conger, y Jimmy Feigen, decidió ir.
Eran casi las dos de la
madrugada del domingo y había una larga fila para entrar al evento,
cuyas invitaciones rondaban los 600 reales (unos 186 dólares).
Lotche y
compañía esquivaron la cola y entraron con aire de vencedores. Al fin y
al cabo, eran las estrellas de la noche.
Los nadadores bebieron y mucho, como reconocieron después. Lochte
llegó a compartir en una red social un vídeo del lugar
. La fiesta era
enorme. Unas mujeres aparecieron, flirtearon y se besaron con los
atletas.
Después, se contaron los detalles en el taxi que las llevó de
vuelta a casa.
El taxista oyó la conversación y acabó siendo una de las
piezas clave de la investigación al relatar a la policía los diálogos.
“Eso indicaba que uno de los atletas tenía un motivo para no divulgar la
historia verdadera”, afirmó el jefe de la Policía Civil, Fernando
Veloso.
Lochte mantiene una relación desde marzo pasado con la modelo
Kayla Rae, según la prensa norteamericana.
Los nadadores dejaron la fiesta muy animados cuando faltaban 15
minutos para las seis de la mañana– y no a las cuatro, como inicialmente
declararon – y pidieron un taxi.
En el camino de cerca de 40 kilómetros
que separaba el baile, en la turística Laguna Rodrigo de Freitas, de la
Villa de los atletas, los nadadores hicieron una parada.
Necesitaban ir
al baño. El taxista entonces aparcó el coche en el lateral de una
gasolinera de la avenida de las Américas, ya en Barra da Tijuca, cerca
del Parque Olímpico.
Lochte estaba exaltado, confirmó uno de los
compañeros a la policía, y parte del grupo acabó haciendo pis en la
calle
. Arrancaron una placa del puesto y al llegar a los baños rompieron
espejos, jaboneras y la propia puerta.
La policía no aclaró si todos
participaron o fue solo Lochte, el más agitado, pero confirmó que el
medallista había consumido mucho alcohol.
La confusión llamó la atención de los trabajadores de seguridad de la
gasolinera, dos agentes (no fue confirmado si son policías militares o
agentes penitenciarios) que estaban trabajando.
Ellos, en portugués,
intentaron advertir a los nadadores sin mucho éxito.
Querían evitar que
se fueran antes de que la policía llegase y que pagaran los daños.
Lochte y compañía no tenían ninguna intención de obedecer, según la
policía, y pidieron al taxista que los sacase de allí, pero el conductor
se negó.
No quería problemas y menos aún con hombres armados.
La
situación se salió de control.
Al menos uno de los guardas acabó mostrando su arma para obligarlos a
quedarse quietos.
El vigilante ordenó, ayudado por una persona (ahora
testigo) que se ofreció como intérprete, que se sentaran en el suelo.
Todos obedecieron, menos Lochte, que estaba decidido a quedarse de pie.
La escena tiene cierta similitud con la que el nadador describió en una
televisión de EE UU después de que el escándalo del supuesto asalto
fuese divulgado, solo que en la versión del atleta él se colocaba como
víctima de un robo por parte de falsos policías que lo habían obligado a
salir del taxi y tumbarse en el suelo.
“Pararon
nuestro taxi y esos sujetos salieron con un distintivo de la policía,
sin el luminoso ni nada además de ese distintivo, y nos quitaron del
coche.
Sacaron las armas y dijeron a los otros nadadores que se
acostaran en el suelo.
Ellos lo hicieron. Yo me negué, no habíamos hecho
nada malo”, relató Lochte.
En su versión no había mención ninguna al
vandalismo.
La policía afirmó que dudaba mucho que “una persona normal”
hubiera podido confundir la situación filmada por las cámaras de
seguridad con un crimen violento.
Los nadadores Jack Conger y Gunnar Bentz en la comisaría de Río. UESLEI MARCELINOREUTERS
El conflicto acabó resolviéndose con dinero: 100 reales (31 dólares) y
una multa de 20 dólares.
La cantidad, según lo que el dueño de la
gasolinera declaró a Globo, no cubre los gastos de los daños
que causaron, pero permitió a los nadadores volver a la Villa antes de
que llegase la policía.
Foto en los aros olímpicos
Siete de la mañana. El sol ya comenzaba a calentar y varios atletas
salían del recinto hacia los entrenamientos.
Lochte y sus amigos fueron
grabados por las cámaras de seguridad pasando el control de acceso a la
Villa.
Llevaban las mismas pertenencias que mostraron en el control de
metales de la fiesta.
Aún eufóricos, se subieron a los aros olímpicos
que hay frente a la entrada del condominio de los atletas y se tomaron
varias fotos.
En algún momento Lochte llamó a su madre para contarle una parte de la historia: esa en la que le habían apuntado con un arma en la cabeza.
Y la señora Lochte entró en pánico.
Tardó pocas horas en narrar el
incidente a los periodistas y la noticia llegó hasta Australia mientras
los nadadores dormían.
No se sabe quién alentó a Lochte a maquillar el
episodio hasta que se convirtió en un escándalo mundial,
y a arriesgarse incluso a una denuncia por falsedad, con pena de hasta
seis meses de prisión o multa.
Pero la mentira fue tan precaria– Lochte y
Feigen, los únicos que habían declarado hasta entonces entraron pronto
en contradicciones – que en cuatro días se derrumbó.
La farsa, aunque las autoridades brasileñas y estadounidenses afirmen
que no causará fricción diplomática ninguna, hirió el orgullo de los
brasileños, cansados ya de lidiar con las verdades del día a día como
para tener que asumir falsos episodios de violencia en plenos Juegos
.
Muchos de los que pasaban este jueves por mañana cerca de la puerta de
la comisaría y observaban la multitud de periodistas esperando los
detalles del caso gritaban todo tipo de insultos contra los nadadores,
principalmente “liars”, mentirosos en inglés.
"Sería noble y
digno por su parte pedir disculpas a los cariocas, que han visto el
nombre de su ciudad manchado por una versión fantasiosa", comentó el
jefe de la Policía Civil,
Lochte, señalado como el responsable del incidente, es el único que
está en Estados Unidos y será interrogado de nuevo por la Policía Civil a
distancia, con la colaboración del FBI.
El nadador, con 12 medallas
olímpicas, no reconoció haber mentido.
Tampoco parecía muy preocupado
con el asunto, al menos hasta el último martes.
Mientras la policía y la
Justicia brasileña investigaban para resolver el enigma, él publicaba
en su cuenta de Twitter: “Mi cabello [verde por el efecto del cloro de
la piscina] volverá a su color normal mañana”.
Feigen donará 11.000 dólares a causas benéficas como compensación
Agencias
El abogado de Jimmy Feigen ha anunciado que el nadador olímpico
donará 11.000 dólares a causas benéficas en Brasil como compensación por
haber mentido sobre el supuesto asalto que sufrieron en Río de Janeiro.
Según ha relatado la cadena estadounidense ABC News, el letrado, Breno
Melaragno Costa, ha llegado a este acuerdo con las autoridades
brasileñas tras mantener un encuentro con el juez que lleva el caso y
con funcionarios del Ministerio Justicia.