Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 ago 2016

¿Por qué a los niños no les gusta la verdura ni el pescado?......................................... Ana Camarero

Hay una explicación física, incluso genética, pero también se debe a hábitos sociales.

Padres y madres se quejan habitualmente de lo difícil que es incluir el pescado y las verduras en la dieta de sus hijos
. Que niños y jóvenes no tengan estos alimentos entre sus preferidos tiene una explicación física, incluso genética, pero también está asociada estrechamente a los hábitos sociales y culturales.
No todas las verduras ni todos los tipos de pescados consiguen hacerse un hueco en los gustos de los más pequeños de la casa.
 Una circunstancia que, según Francisco J. Sánchez Muniz, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), está relacionada con que “la sensibilidad a los sabores tiene un componente genético indiscutible”.
Sánchez Muniz indica que “la percepción gustativa y olfativa está muy desarrollada en los niños, sobre todo, en los de corta edad. 
Eso explica la dificultad de introducir nuevos alimentos tras el destete o a la vez que el niño toma los biberones”.
 Además, “esa sensibilidad es particularmente alta a aquellos alimentos o compuestos químicos relacionados con un posible daño para nuestro organismo (señales nociceptivas). 
Muchos alcaloides son muy amargos y muy tóxicos.
 Esto explica que la sensibilidad al amargo sea elevada en todas las personas, pero especialmente en niños pequeños y madres gestantes.
 Esta sensibilidad va reduciéndose a medida que cumplimos años, muy posiblemente por la pérdida de receptores o, más bien, por la dificultad de los receptores de transformar los estímulos sápidos (y olfativos) en señales nerviosas que lleguen a las áreas sensoriales cerebrales y allí sean interpretadas”. 

El catedrático explica que, “normalmente, los sabores dulces y algo menos los salados, son bien aceptados. 
El sabor fuertemente amargo provoca un rechazo universal y los sabores amargos suaves o moderados (de muchos alimentos) son buscados y deseados”.
 Sánchez Muniz señala que en relación al consumo de verduras, “los niños rechazan normalmente espinacas, coles de Bruselas, acelgas, berenjenas, rábanos o pepinos.
 Las verduras de hojas verdes oscuras suelen ser más amargas. Zanahorias, tomates maduros, patatas y batatas son una buena opción para consumir hidratos de carbono y fibra dietética”.
 En cuanto al pescado, entre los mejor tolerados en estas edades estarían “los pescados blancos frescos de sabor suave, como el lenguado, el gallo, la pescadilla, la merluza y la trucha”.
Estos consejos son bienvenidos para incrementar el consumo de unos alimentos que en los niños y adolescentes españoles se alejan del patrón alimentario mediterráneo recomendado, según recoge el estudio científico Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España (ANIBES), realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN).
 Los datos publicados en este informe indican que chicos y chicas consumen 117 y 128 gramos diarios de verduras y 37,8 y 41,9 gramos diarios de pescados.
 Cantidades que distan bastante de las recomendadas para este grupo de población y consideradas “saludables” para niños y niñas, que serían 137 y 148 gramos de verduras y 55,2 y 80,4 gramos de pescado, respectivamente.

José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), indica que el consumo de estos alimentos, “en general, está por debajo de las cantidades recomendadas: frutas y verduras a diario (cinco raciones) y pescado (2-3 veces a la semana).
 Su consumo es menor en los niños pertenecientes a grupos socioeconómicos más bajos, aunque se incrementa durante el curso escolar, dado que el comedor escolar corrige en parte este déficit, pues el pescado está presente 1 o 2 veces a la semana y la verdura diariamente”.
Los expertos coinciden en destacar la importancia nutricional que tienen estos alimentos en el desarrollo de niños y jóvenes. 
Por eso es necesario incorporar una serie de pautas para lograr que tanto las verduras como el pescado adquieran una mayor presencia en la dieta de este grupo de población.
 El doctor Moreno Villares recomienda que estos alimentos “estén presentes en la mesa de la familia y del colegio de forma habitual y que se elaboren con un poco de “alegría”.
 Ser imaginativos y buscar la manera de hacer atractivos ambos alimentos.
 También que los niños y adolescentes los conozcan, acompañando en la compra, ayudando en la cocina, etcétera. 
La exposición temprana a los sabores – en el primer año de vida- es una buena garantía de la diversidad de la dieta. 
Los padres son responsables, primero de consumirlos ellos mismos y, segundo, de que formen parte de la dieta habitual de la familia. No se trata tanto de hablar sobre las virtudes de ambos alimentos como de hacer (¡comérselos!)”.

La nutricionista y doctora en Farmacia Amil López Viéitez, fundadora del proyecto Dieta Coherente, indica que “un pescado se considera magro cuando tiene menos del 2% de grasa, semigraso entre el 2% y el 7%, y graso o azul con más del 7% de contenido graso. 
Mientras que en la carne abundan las grasas saturadas, en los pescados es mayor la cantidad de ácidos grasos insaturados beneficiosos para la salud, como el Omega 3, que es antiinflamatorio, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, mejora la memoria y la concentración”.
 Además, prosigue López Viéitez, “el pescado es una importante fuente de yodo, hierro (no tanto como las carnes rojas), calcio, fósforo, magnesio y cobre, además de vitamina A, D y B12.
 Por su alto contenido en agua y su baja cantidad de grasa, tiene muy bajo valor calórico”.
En cuanto al consumo de verduras, la doctora López Viéitez subraya que “aportan principalmente fibra, vitaminas y minerales. Contienen mucho potasio y poco sodio.
 Las verduras de hoja verde son ricas en calcio, magnesio y vitamina K.
 Las verduras de color, como los tomates, zanahorias y pimientos, son excelente fuente de antioxidantes y vitamina A, importantes para la salud de los tejidos, piel y mucosas.
 Aportan hidratos de carbono de absorción lenta y fibra dietética previniendo el estreñimiento y enfermedades intestinales”.

 

El joven genio que desnuda las matemáticas.................................................... Ágata Timón (ICMAT)

Su primer gran trabajo fue reducir una de las conjeturas de Langlands, de casi 300 páginas, hasta dejarla en 37.

PETER SCHOLZE | Premio Mejor Matemático menor de 35 años.

 
Peter Scholze, premio mejor matemático menor de 35 años.
A Peter Scholze no le gusta conceder entrevistas.
 “Muchas veces no sé qué decir”, admite sincero.
 En nuestra conversación, en una de las aulas de la Universidad Técnica de Berlín, su mirada se dirige constantemente al suelo. 
Deja largos silencios antes de contestar, pensando bien sus respuestas
. Es educado, pero es evidente que no está cómodo con la atención de los medios.

 

Sin embargo, es una de las estrellas de la matemática internacional.
 Con solo 28 años, este investigador de la Universidad de Bonn está considerado uno de los matemáticos más relevantes del mundo, y su extraordinario talento y originalidad son destacados por sus colegas del campo de la geometría algebraica y aritmética, dónde ha hecho sus principales contribuciones.
 Por estos trabajos ha recibido uno de los diez premios a jóvenes investigadores europeos en el Congreso Europeo de Matemáticas (7ECM), que se acaba de celebrar en Berlín.
La demostración del Último Teorema de Fermat, de Andrew Willes, fue una de sus grandes inspiraciones para perfilar su gusto matemático.

A los 24 años se convirtió en el catedrático más joven de la historia de Alemania. 
También ha sido el científico más joven en obtener el premio Leibniz, la mayor distinción germana en ciencia, que tiene asignados 2,5 millones de euros para invertir en una investigación futura.
 “No es el motivo por el que hago esto pero desde luego sienta bien ser reconocido por lo que haces.
 Es una confirmación de que estoy yendo en la buena dirección, que debo seguir por ahí”, asegura.
De padre físico y madre informática, estudió en el Heinrich Hertz Gymnasium, un instituto berlinés especializado en ciencias y matemáticas.
 Dice que la demostración del último teorema de Fermat, de Andrew Willes, fue una de sus grandes inspiraciones para perfilar su gusto matemático. Cuando se enteró del descubrimiento, empezó a leer sobre las sofisticadas herramientas que usaba el matemático británico: curvas elípticas, formas modulares... Entonces él tenía solo 16 años y no disponía de la base de conocimiento necesaria para entender ninguno de esos conceptos, pero fue capaz de entrever la belleza de esas formas, y se sintió fascinado por ese tipo de preguntas. 

“Desde siempre me han gustado las matemáticas. 
Me gusta su precisión”, declara. “Pero no creo que sean solo un lenguaje, creo que son una ciencia, con su propio tipo de experimentos. 
En mi campo, muchas de las conjeturas vienen de hacer pruebas con números.
 Creemos que son ciertas porque lo hemos comprobado con un ordenador
. Eso tiene una naturaleza empírica”, reflexiona.
Tardó solo tres semestres en finalizar el Grado de Matemáticas y el máster, en dos semestres más.
 Aplicando las ideas de la tesis del máster realizó su primera contribución científica al simplificar una compleja demostración de una de las conjeturas de Langlands
. El llamado Programa de Langlands es una red de conjeturas que pretenden relacionar conceptos de las matemáticas hasta hace poco separados: objetos aritméticos (los cuerpos de números) con objetos analíticos (formas automorfas); y es un tema central en la teoría de números moderna
. Scholze redujo una demostración de casi 300 páginas a 37. 
“Una vez lo entendí, me sorprendí de lo fácil que realmente era el problema”, dice.

Esta posibilidad de enunciar de forma más sencilla ideas matemáticas complejas fue su motivación para crear la teoría de los espacios perfectoides, que fue su tesis doctoral.
 Scholze diseñó esta teoría para entender mejor las propiedades de un cuerpo de números llamados p-ádicos, propuestos a finales del siglo XIX para resolver problemas diofánticos (hallar soluciones de ecuaciones polinómicas tales como 3x³y+2x²y²=7).
 “Con los espacios perfectoides quise capturar algunas de las propiedades extrañas que tienen los números p-ádicos, y relacionarlos con una situación más geométrica”, explica.
 Esta nueva herramienta le ha resultado muy útil para resolver cuestiones aritméticas que llevaban décadas planteadas.
Según los expertos del campo, la teoría de los espacios perfectoides tiene un gran potencial y se espera que pueda dar lugar a importantes avances en el programa de Langlands.
 Para Scholze es aún una vía de investigación por explorar: 
“Sigo trabajando en las aplicaciones de la teoría de los perfectoides”, relata.
 Pero “también pienso en otros temas.
 Me gusta aprender cosas nuevas e interesantes de cualquier otro campo”, afirma.
 Aunque dice que no sabe qué estará haciendo dentro de dos años, su objetivo es entender de forma profunda las matemáticas en general.
 “Intento entender conceptos y estructuras básicas que hacen que las cosas funcionen. Estoy todavía en la fase de aprendizaje”, reconoce.

El muerto cuenta cómo es............................................... Jordi Pérez Colomé


Javier Chávez, maquillador de difuntos, posa en el tanatorio de Getafe.
"¿Vas a tocarlo?", me pregunta Javier Chávez, que maquilla cadáveres. Mejor no.
Llega un ataúd sin la tapa. Dentro hay un cuerpo envuelto en sábanas de hospital arrugadas.
 Eran las sábanas de vivo y parece lo primero que han pillado. Sacan el cuerpo entre varios, agarrando de la tela.
"Quitadle el camisón", dice Chávez.
 Queda un cadáver amarillo con un pañal. Es final de mañana: "Habrá muerto a las 6".
 Está colocado en una mesa de operación con una pequeña plataforma de metal que deja un canal debajo: por allí corren los líquidos de limpieza -u otros- hacia el desagüe.

Javier Chávez, maquillador de difuntos, posa en el tanatorio de Getafe.
"¿Vas a tocarlo?", me pregunta Javier Chávez, que maquilla cadáveres. Mejor no. Llega un ataúd sin la tapa. Dentro hay un cuerpo envuelto en sábanas de hospital arrugadas. Eran las sábanas de vivo y parece lo primero que han pillado. Sacan el cuerpo entre varios, agarrando de la tela.
"Quitadle el camisón", dice Chávez. Queda un cadáver amarillo con un pañal. Es final de mañana: "Habrá muerto a las 6". Está colocado en una mesa de operación con una pequeña plataforma de metal que deja un canal debajo: por allí corren los líquidos de limpieza -u otros- hacia el desagüe.
"Tiene algo de rigidez", dice Chávez.
 Le dobla el codo, las muñecas, los dedos. Los ruiditos. Sigue con el desinfectante en todos los orificios del rostro y en las axilas y partes íntimas, sin tocarlas.
 Le levantan las pestañas y unos ojos azules miran de repente hacia arriba.
 El movimiento de un brazo y el ojo abierto repentino de un muerto son experiencias, para mí, innovadoras.
¿Cómo dices de qué trabajas?, pregunto a Chávez.
"Depende de si estoy en una discoteca", bromea. Lo explica por etapas:
 "A la anatomía", empieza. ¿Cómo?, le contestan: "Con las personas", añade.
 Siguen sin entenderle. "Con las personas que marchan", insiste Chávez.
 Al final usa el término científico: "Me dedico a la tanatopraxia". Cuando lo aclara le dicen "vale, vale, vale". Pero enseguida quieren saber más.
El cuerpo llega con la boca entreabierta.
 Los labios y la barbilla están duros. "Ahora nos va a contar cómo es él"
La nariz se limpia con algodón y se aspira.
 La higiene de la boca es más delicada
. El cadáver llega con la boca entreabierta. Los labios y la barbilla están duros. "Ahora nos va a contar cómo es él", dice Chávez
. Coge papel y pasa el dedo por las encías, con un leve masaje, para reanimar la expresión
. Con una pinza empieza a sacar suciedad de la lengua
. Rasca fuerte y saca sustancia: "Por si ha vomitado", dice. Hay que evitar bacterias y olores
. Luego le afeita. Le coge la mejilla por dentro de la boca para estirar la piel: "Nunca hacia abajo, siempre hacia arriba o hacia el lado", explica
. Si le corta, ya no sangra. Pero saldrían manchas al rato.

El proceso es sin aspavientos.
 Chávez recuerda uno de sus mejores trabajos.
 Una abuela murió mientras su familia estaba de vacaciones. "Llevaba 10 días en casa en verano y estaba en descomposición", dice.
 El maquillaje esa vez le llevó 5-7 horas de trabajo.
 "Qué lástima no haberte traído unas fotos", dice. "La epidermis se despegó de la dermis", añade. Qué lástima. "Mándamelas por email", digo en un acto de valentía periodística por afán de contrastarlo todo. Chávez declina.
Chávez aspira a revivir la expresión de esa persona.
 Pero no habla con nadie de la familia ni ve fotos. ¿Cómo sabe el peinado? "El pelo te habla cuando lo mojas", dice. Se abre hacia un lado, hacia atrás.
 Solo se ha equivocado una vez. Dejó a una joven con el pelo liso y lo llevaba rizado.
 La familia se lo advirtió: "Ningún problema. Le puse un poco de espuma y ya".
Chávez llegó a la tanatopraxia porque su hermano preparaba cadáveres para los estudiantes de anatomía de la universidad.
No se arrepiente: "No solo me siento orgulloso, me siento feliz", dice. Hay dos motivos por los que cree que su trabajo es precioso: primero, "voy a dejarle preparado para que su familia le vea por última vez", y segundo, "mis manos son las últimas que van a tocar a esa persona".
El día que hablé con Chávez estaba con siete alumnos de maquillaje de muertos.
 A la mayoría les había intrigado el mundo de la muerte. Una chica era aún peluquera, sobre todo de mujeres mayores
. Sus clientas, al enterarse, se hacían las finas: "Ay, hija, ¿te irás con los muertos?". La peluquera tenía una gran respuesta: "Pero si son como tú, solo que sin respirar".
Es la hora de darle la forma final.
 Se seca el pelo con secador, se le da un masaje con crema, se le peina el pelo.
 Se coloca un cubreojos debajo de las pestañas para disimular el hundimiento de la cavidad.
 Ahora hay que taponar las vías. Chávez me pide que no explique el detalle: "Deja algo de sombra; es como si a quien se va a operar se lo cuentan todo", dice.
 Es realmente desagradable. "No han traído la dentadura", lamenta Chávez.
 Le pone en su lugar un formaboca, que levanta los labios y un poco los mofletes.
El cuerpo vuelve al ataúd con la mortaja, que es una bolsa con cremallera hasta el cuello.
 En Madrid, casi nadie viste ya a los cadáveres.
Para levantarle la cabeza, Chávez crea una corona con un periódico de papel, que recubre de blanco. La metáfora de que el papel muere no podía tener una evidencia mejor.
Lleva la caja desde la luz blanca del fluorescente hasta una sala con luz amarilla, como la del velatorio, donde maquilla
. Hay maquillaje para muertos, pero Chávez usa una marca para vivos.
 Con crema grasa da tono a los labios, un poco de color y evita deshidratación.
 Quita los brillos -un cadáver brilla- con polvos traslúcidos. Tapa algún desperfecto de la piel y le echa bastante colonia Gucci, la de verdad. "¿Te gusta?", me pregunta Chávez.

El acomodamiento cadavérico ha terminado.
El mismo Chávez lo lleva a la sala del velatorio.
 Fuera están los sofás y las mesas, donde la familia pasará horas
. Chávez coloca las cuatro bombillas con forma de cirio alrededor de la caja. Entra un momento en la sala familiar para avisar por teléfono -está todo a punto- y sale por la puerta de atrás.

7 ago 2016

Efectos del ácido Hialurónico

El ácido hialurónico es un polisacárido, perteneciente al grupo de los glicosaminoglicanos, presente en los diferentes tejidos de todas las especies animales (en la matriz intercelular de los tejidos). Desempeña una importante función en la estructura de la piel, siendo responsable de la elasticidad de la misma.
 Tiene la capacidad de retener a su alrededor una gran cantidad de agua aportando volumen a los tejidos.
Usado desde 1996, puede ser de origen animal (de la cresta de las gallinas y del globo ocular de los peces) o de origen biológico (extractos de cultivo de bacterias).
 Corresponden a este grupo: Juvederm, Achyal, Perlane, Restylane, Rofilan e Hylaform. Es necesario advertir que los preparados inyectables para estética contienen impurezas en mayor o menor grado.
No necesita test de alergia y se inyectan superficialmente en la piel integrándose de manera natural en los tejidos sin producir fibrosis por reacción a cuerpo extraño y, por lo tanto, sin alterar las características de la piel.
 Es más, tienen un efecto beneficioso para la misma proporcionando una mayor hidratación y aportando, mientras dura el efecto del implante, volumen a la dermis. 
Es decir, actúan por relleno e hidratación tisular.
La infiltración debe ser realizada con cierto grado de sobrecorrección y se repetirá cada cuatro u ocho meses. Se aplica para modelar el contorno facial, corregir pliegues, arrugas y dar volumen a los labios.
 También lo utilizamos en forma de mesoterapia.
Se han encontrado reacciones adversas tipo reacción inflamatoria prolongada y alergias en aproximadamente un 3% de los pacientes. Por ello se desaconseja en personas que hayan tenido o tengan alergia a las proteínas del pollo o los huevos.