Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

4 ago 2016

Leonard Cohen se despide de Marianne............................................ Diego A. Manrique

La musa del canadiense durante los primeros años 60 falleció en Oslo el jueves 28 de julio.

 Se conocieron en la isla griega de Hidra y mantuvieron una relación amistosa hasta el final.

Leonard Cohen y Marianne Ihlen en la isla de Hidra (Grecia)
La muerte llegó veloz.
 Unas semanas después de que se detectara que sufría de leucemia, Marianne Ihlen falleció en el Diakonhjemmets Hospital, en Oslo. 
Era la Marianne que Leonard Cohen había inmortalizado en So long, Marianne y tenía 81 años.

Se conocieron en Hidra, en el mar Egeo.
 Marianne Ihlen era la esposa del escritor noruego Axel Jensen, con el que habían tenido un niño.
 En aquella isla se había congregado una pequeña comunidad internacional de artistas y bohemios, que agradecían la tolerancia de los nativos y se beneficiaban del bajo coste de la vivienda y los alimentos.
En algún momento, Axel cambió de acompañante y Marianne se quedó sola
. Según la leyenda, estaba llorando en una tienda de ultramarinos del puerto de Hidra cuando un desconocido se apiadó, invitándola a unirse a sus amigos.
 Era Leonard Cohen y comenzaba un idilio apasionado que duraría, con altibajos, siete años.
 Cierto que hay otra versión de esta historia: que el noruego intimó con Lena, la entonces novia de Cohen, pero preferimos que esta historia no sea una simple comedia de intercambio de parejas ¿verdad?
 De cualquier modo, Marianne llegó a la vida del canadiense en un momento clave.
 Como Cohen ha explicado gráficamente, fue llegar a Hidra, tumbarse al sol y sentir que se derretía todo el frío de Montreal acumulado en sus huesos.
 La existencia en la isla era elemental: muchas casas no tenían electricidad o agua corriente; de hecho, la llegada del cable del teléfono fue celebrada con Bird on the wire”.
 Pero allí estaba Leonard para cuidar de Marianne y el pequeño Axel.
 Un Cohen de alta fertilidad literaria –dedicaría su poemario Flowers for Hitler a Marianne– y que comenzaba a componer canciones, acicateado por lo que escuchaba en una emisora de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
 Los cantautores del Greenwich Village neoyorquino estaban protagonizando una revolución estética y, aunque llegara tarde, Cohen quería unirse a sus filas. En esos momentos de cambio e incertidumbre, Marianne le proporcionó un apoyo total.
Leonard y Marianne alternaron Hidra con estancias en Montreal y Nueva York.
 El artista era, ya lo saben, un picaflor y no renunciaba a las caras bonitas que se cruzaban en su camino.
 La relación se fue agriando, aunque ambas partes intentaron remediarlo: en su forma original, So long, Marianne era Come on, Marianne, una invitación a volver a intentarlo.
 No estamos siendo indiscretos: cuarenta años después, una radiofonista noruega, Kari Hesthamar, habló con la pareja y lo contó todo en So long, Marianne- Ei kärleikshistorie (el libro se tradujo al inglés en 2014).
Además, el realizador noruego Jan Christian Mollestad convenció a Marianne para rodar un documental sobre sus vivencias.
 Fue Mollestad quién informó a Leonard Cohen que Marianne estaba ingresada y con el peor de los pronósticos.
 El cantautor respondió inmediatamente y, según Mollestad, esta es la esencia de su mensaje:
“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto.
 Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía.
 Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo.
 Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino.”
Según Mollestad, Marianne estaba consciente cuando él leyó la carta y extendió la mano.
 En los últimos momentos, el cineasta tarareó Bird on the wire y se despidió con un “so long, Marianne.”
 El de Marianne fue el destino de las musas: un amor que marca toda su biografía.


La carta que anunciaba la noticia

Jan Christian Mollestad informó a Cohen sobre la muerte de Ihlen con esta carta:
"Estimado Leonard
Marianne cayó en un sueño muy lentamente que la sacó de esta vida ayer por la noche.
 En total tranquilidad, rodeada por amigos cercanos.
Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con completa conciencia.
 Cuando la leímos en voz alta, sonrío de la manera como sólo Marianne puede hacerlo
. Elevó su mano, cuando mencionaste que estabas justo detrás de ella, tan cerca como para alcanzarla.
Le causó una tranquilidad profunda saber que conocías su estado.
 Y tu bendición para su viaje le dio una fortaleza extra
. Jan y sus amigos, que vieron lo que este mensaje significó para ella, te agradecerán profundamente por responder tan rápidamente y con tanto amor y compasión.
Durante su última hora, tomé su mano y tarareé Bird on a Wire, mientras ella respiraba tan ligeramente.
 Y cuando abandonamos la habitación, después de que su alma hubiese volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su rostro y susurramos tus eternas palabras
So long, Marianne."

 

3 ago 2016

Los peligros de peregrinar a Compostela en la Edad Media.............................. Rocío Aguilera Vázquez

Un libro retrata la vida de los caminantes en una época en la que la información era escasa

 
Ilustración de la gran abadía de Santa Fe de Conques.
El flujo de peregrinos que recorren el Camino de Santiago no ha parado desde la Edad Media. Es una de las pocas actividades que el hombre actual comparte con el del medievo —en julio de 2016 más de 45.000 personas lo terminaron—, pero la experiencia ha cambiado mucho
. ¿Cómo transitaban el sendero en una época en que no existían mapas detallados? El libro Peregrinar a Compostela en la Edad Media (Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico) intenta dar respuesta a la pregunta.
 El historiador Jaime Nuño y el ilustrador Chema Román cuentan en sus páginas los motivos que impulsaban a las personas a realizar el viaje, los peligros que sorteaban, y los pormenores del día a día del caminante.
Con láminas en gran formato a color e ilustraciones de apoyo que muestran aspectos más detallados de la lectura, los autores tratan de acercar el Camino de Santiago y las peregrinaciones a todos los públicos. 
“Desde la Fundación Santa María entendemos que la historia hay que socializarla y puede tener muchas maneras de llegar a los lectores.
 Una de ellas es la imagen y es lo que mejor llega a los niños, pero no es un libro exclusivo para ellos, está hecho para todos”, dice Jaime Nuño, quien explica vía telefónica que la obra forma parte de una colección de ejemplares que cuenta la vida de la gente de la Edad Media y que inició con Una aldea en tiempos del románico.
“Se recorren los mismos caminos pero el viaje es muy distinto”, asegura Nuño.
 Los motivos para peregrinar y el esfuerzo que se hacía para caminar el sendero son, para el autor, las principales diferencias entre la época medieval y la actual.
 “A los peregrinos de hace siglos los movía la espiritualidad, pero ahora se hace también como una emulación de un itinerario cultural”, afirma, aunque no niega que la religiosidad sigue estando presente.
 Además, en el medievo se peregrinaba por manda testamentaria (para recibir una herencia) o por disposición judicial (para purgar un delito).
 Para el autor, la travesía de la Edad Media era de ida y vuelta.
 Suponía un doble esfuerzo para las personas, se enfrentaban al doble de peligros, afrontaban el doble de gastos y mantenían un intercambio cultural entre españoles y extranjeros. “Eso se valora bastante menos ahora”, se lamenta. La información —excesivamente o la falta de ella— y las nuevas tecnologías han transformado también la experiencia.
 Los caminantes de aquella época no contaban con la información que tienen los peregrinos en la actualidad. El historiador explica esa tesis con un ejemplo.
 “Es como si ahora mismo alguien quisiera atravesar África de norte a sur sin un mapa”.

 

Un paseo por un puente de cristal en las alturas de Tianmen

En la montaña de Tianmen (China) se ha inaugurado este lunes un recorrido sobre un suelo de cristal a más de un kilómetro de altura.

La singular pasarela de cristal Coiling Dragon Cliff ha abierto este lunes en el Parque Nacional de Tianmen en Zhangjiajie, al noroeste de China. La ruta ofrece a los turistas unas maravillosas vistas del acantilado, con más de un kilómetro de altura.

 La singular pasarela de cristal Coiling Dragon Cliff ha abierto este lunes en el Parque Nacional de Tianmen en Zhangjiajie, al noroeste de China.

 La ruta ofrece a los turistas unas maravillosas vistas del acantilado, con más de un kilómetro de altura.

 

El recorrido sobre el suelo de vidrio, de metro y medio de ancho, tiene 100 metros de longitud. Los turistas caminan pegados a la pared rocosa de la montaña y sobre el vertiginoso precipicio. 

El recorrido sobre el suelo de vidrio, de metro y medio de ancho, tiene 100 metros de longitud.
 Los turistas caminan pegados a la pared rocosa de la montaña y sobre el vertiginoso precipicio.
Esta es la tercera pasarela de cristal que alberga el parque. Antes de mostrar lo más profundo del valle, era un puente de madera. La ruta serpenteante tiene un total de 99 giros. 

Esta es la tercera pasarela de cristal que alberga el parque
. Antes de mostrar lo más profundo del valle, era un puente de madera
. La ruta serpenteante tiene un total de 99 giros.

Los turistas más atrevidos hacen fotografías al borde de la barandilla, mientras que los que padecen vértigo evitan mirar hacia abajo y se pegan el máximo a la pared de la montaña. Los turistas más atrevidos hacen fotografías al borde de la barandilla, mientras que los que padecen vértigo evitan mirar hacia abajo y se pegan el máximo a la pared de la montaña.

Foto 6 de 6
Otra de las atracciones de cristal es el puente del Gran Cañón, el paso elevado de vidrio más largo del mundo.   
Otra de las atracciones de cristal es el puente del Gran Cañón, el paso elevado de vidrio más largo del mundo..
  

EE UU aprueba la primera misión privada a la Luna.................................. Nuño Domínguez

Un empresario obtiene el permiso del Gobierno para llevar cenizas humanas y otros objetos al satélite.

Representación de Moon Express

EE UU ha aprobado la primera misión espacial privada a la Luna.

 Se trata de Moon Express, un proyecto que pretende alcanzar el satélite con una pequeña sonda en 2017.

 Si la misión se lleva a cabo con éxito sería la primera vez que una empresa llega más allá de la órbita terrestre. 

El permiso ha sido concedido por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), la agencia gubernamental que regula la aviación civil del país, y sienta un primer precedente para otras misiones similares a la Luna, asteroides y Marte.
Moon Express tendrá una duración de dos semanas y llevará a bordo varios instrumentos científicos y carga comercial, entre ella cenizas humanas, según ha explicado a Reuters Bob Richards, el fundador de la compañía.
 La sonda estará equipada para enviar fotos y vídeos desde el satélite.
Richards es uno de los principales competidores en el Premio LunarX de Google. El concurso dará 20 millones de dólares a la primera empresa que envíe a la Luna un vehículo capaz de desplazarse 500 metros. El empresario explicó a Wired en 2013 que su objetivo final es explotar los recursos que hay en la Luna. Para conseguirlo pretende establecer un medio de transporte para que millonarios, gobiernos u otras organizaciones puedan llevar los objetos que deseen al satélite..

La FAA ha detallado en un comunicado que el vehículo aprobado, llamado MX-1E, incluye un sistema de transporte desde la Tierra a la Luna, un sistema de aterrizaje y otro que permite al vehículo moverse por la superficie del satélite dando “saltos”, y supuestamente recorrer la distancia necesaria para ganar el premio.
Hasta ahora no había ninguna agencia de EE UU específicamente capacitada para aprobar misiones como esta, pero el tratado sobre el espacio ultraterrestre de 1967 hace responsable al Gobierno de EE UU de cualquier viaje al espacio no gubernamental que despegue desde su territorio. 
En su comunicado, la FAA, que tiene entre sus competencias aprobar el lanzamiento de todos los cohetes espaciales de EE UU, dice que ha consultado con el Departamento de Estado antes de llegar a su aprobación final.
El magnate Elon Musk, cuya compañía Space X ya tiene importantes contratos de transporte espacial con la NASA, pretende enviar una misión a Marte en 2018, lo que supondrá un nuevo dilema legal para evitar colonizar el planeta con microbios terrestres de forma accidental. 
Otras empresas proyectan viajes a asteroides para extraer minerales o vehículos para renovar o reparar satélites.
Más que con la contaminación, la Moon Express ha tenido que lidiar con la protección de los sitios de aterrizaje de las misiones Apolo entre otros problemas legales, antes de ser aprobada.