La
literatura más clásica, la poesía y la relación de la diseñadora con los
escritores de la época marcaron su personalidad y gusto estético.
Retrato de Gabrielle Chanel de julio de 1962.
Douglas Kirkland Collection
"Los libros han sido mis mejores amigos”, le confesó en una ocasión Coco Chanel
a su amigo Paul Morand. La biblioteca de Chanel, además de descubrir a
una ávida lectora, adquiere un peso relevante en la forja de su
personalidad y gusto estético. Del 17 de septiembre y hasta el 8 de
enero de 2017, Ca’Pesaro International Gallery of Modern Art en Venecia
acoge la exposición
La mujer que lee, dedicada a desvelar nuevas facetas
de la inagotable biografía de Coco Chanel.
En esta séptima entrega del
ambicioso proyecto Culture Chanel,
concebido por el experimentado comisario Jean-Louis Froment, se aborda
la personalidad de la diseñadora desde una perspectiva inédita: a través
de su relación con los libros y la lectura.
"Los libros han sido mis mejores amigos”, le confesó en una ocasión Coco Chanel
a su amigo Paul Morand.
La biblioteca de Chanel, además de descubrir a
una ávida lectora, adquiere un peso relevante en la forja de su
personalidad y gusto estético.
Del 17 de septiembre y hasta el 8 de
enero de 2017, Ca’Pesaro International Gallery of Modern Art en Venecia
acoge la exposición La mujer que lee, dedicada a desvelar nuevas facetas
de la inagotable biografía de Coco Chanel
. En esta séptima entrega del
ambicioso proyecto Culture Chanel,
concebido por el experimentado comisario Jean-Louis Froment, se aborda
la personalidad de la diseñadora desde una perspectiva inédita: a través
de su relación con los libros y la lectura.
ampliar fotoLa diseñadora Coco Chanel, en 1964 frente a su biblioteca. foto: Henri Cartier Bresson
Sófocles, Shakespeare, Baudelaire, Rilke, Proust, Claudel,
Apollinaire, Cervantes y Mallarmé son algunos de los autores que
ocuparon un lugar importante en su librería del número 31 de la Rue
Cambon de París y que educaron su gusto por lo clásico.
Sus lecturas le
permitieron viajar en el tiempo y establecer un rico diálogo a través de
diferentes épocas.
“La vida que llevamos siempre cuenta poco, la vida
con la que soñamos, esa es la existencia que importa porque continuará
más allá de la muerte”, reza la nota escrita de puño y letra por Gabrielle Chanel (Saumur, 1883 - París, 1971) que abre la exposición.
La diseñadora Coco Chanel, en 1964 frente a su biblioteca. foto: Henri Cartier Bresson
Por primera vez se muestran algunos objetos personales de la
diseñadora junto a joyas y perfumes; libros, dedicatorias, fotografías y
obras de arte conforman las 350 piezas que ayudan a esbozar el retrato
de la Coco Chanel lectora.
Fue la poesía y su relación con los poetas de la época el eslabón
principal que le permitió crear una conexión directa entre el mundo de
la literatura y de la moda.
Las amistades que estableció con Jean
Cocteau, Max Jacob y Pierre Reverdy fueron relevantes en la construcción
de su imaginario.
La amistad con Cocteau fue muy fructífera e ilustra
bien las sinergias que se crearon entre estos dos universos
. Chanel
diseñó el vestuario de varias de las piezas teatrales en las que
participaba el poeta y artista, entre ellas el ballet Blue Train de Diaghilev, que contó también con la colaboración de Picasso.
Por su parte, Cocteau bocetó algunos de los diseños de Chanel para revistas internacionales.
La muestra explora con profundidad los vínculos de la diseñadora con
personajes que de alguna manera le ayudaron a moldear esa visión eterna
de la belleza y la moda que creó y que sigue influyendo hasta nuestros
días.
Desde su amistad con Misia Sert, la puerta de entrada al mundillo
artístico de la época, pasando por su relación con el movimiento
dadaísta en París.
Impulsada por Tristan Tzara y Francis Picabia, la
exposición establece una interesante analogía entre los flyers Dada y la
revolucionaria estética de su primer perfume, el No5 lanzado en 1921.
El romance de la diseñadora con el inglés Boy Capel merece un
capítulo a parte.
Apasionado de la literatura, el empresario compartió
su afición con ella.
La muestra expone por primera vez un cuaderno en el
que Capel anotaba citas e impresiones sobre sus lecturas.
Además, la relación que mantuvieron durante 12 años inspiró el libro
Lewis and Irène, de Paul Morand.
Después de su trágica muerte por
accidente en 1919, Gabrielle Chanel guardó como si fueran auténticos
tesoros sus libros.
Leerlos fue una forma de recordarle y estar cerca de
él
. Es en esa época cuando Misia y José María Sert se la llevan de
viaje a Venecia por primera vez y se convierten en partícipes del
flechazo entre la diseñadora y la ciudad italiana que acoge ahora la
exposición
Después de Moscú en 2007, Shanghái y Pekín en 2011, Cantón y París en
2003 y Seúl en 2014, Jean-Louis Froment y su Culture Chanel recalan en
Venecia.
Prendada por la belleza de su arquitectura, Coco Chanel
trasladó a su apartamento parisino su estética suntuosa y barroca que
expandió luego a sus joyas y a los bordados con hilo dorado de alguno de
sus vestidos.
La muestra se completa con una selección de piezas de Karl Lagerfeld,
actual diseñador de la firma francesa, que, al igual que los libros,
hablan del legado que Chanel dejó: la pureza de líneas, su gusto por el
clasicismo, su atracción por el barroco y su amor por Rusia y los
dorados de Venecia.
Kike Sarasola, fundador y presidente de Room Mate Hotels, el pasado miércoles en Madrid. LUIS SEVILLANOA Kike Sarasola
no le gusta que lo describan como hotelero.
Prefiere pensar que es más
que eso, alguien que ha creado una filosofía de empresa en la cadena de
hoteles que preside y que fundó hace una década, Room Mate Hotels
.
Una forma de trabajar que, dice, podría aplicar a cualquier negocio.
Hay una cosa segura: él no es un empresario al uso. Nunca ha escondido
su vida privada, es más, ha hecho bandera de ella.
También le gusta la
atención mediática, hablar de los planes de futuro de su compañía y, en
breve, se va a poner al frente de un programa de televisión.
Kike Sarasola, en una de las habitaciones del hotel Óscar de Madrid. luis sevillano
Recibe en la terraza del hotel Óscar situado en el centro de Madrid
.
La localización, además del diseño, es una de las bazas de los 23
alojamientos de la cadena repartidos en 16 ciudades de seis países.
Antes de la charla, Sarasola (Madrid, 1963) pregunta a los clientes con
los que se cruza en la piscina en este caluroso julio si están
disfrutando de su estancia.
Está cómodo con el papel de anfitrión.
Es hijo del reconocido empresario vasco Enrique Sarasola,
que amasó una de las grandes fortunas de España.
Su padre y la alta
competición le aportaron la disciplina a este madrileño que se describe
como alguien muy ambicioso y competitivo.
“No me dejo desfallecer por
los fracasos porque tengo 20.000 todos los días. El deporte me enseñó a
no creérmelos, como tampoco los éxitos”
, resume quien ha sido tres veces
olímpico (Barcelona, Atlanta y Sídney) en la disciplina de hípica.
Fue
su pasión por este deporte por lo que no llegó a terminar la carrera de
Económicas. La peste equina le obligó a irse con sus caballos, para que
no enfermaran, porque su principal meta de entonces era clasificarse
para Barcelona 92.
En 2003, se convertiría en el primer atleta olímpico
español en hacer pública su homosexualidad en la portada de febrero de
la revista Zero, en la que aparecía junto a su actual marido, Carlos
Marrero.
En ambas decisiones tuvo el apoyo de su padre, con quien empezó
a trabajar a los 16 años.
Kike Sarasola y Carlos Marrero, en la portada de febrero de 2003 de la revista 'Zero'.
“Él fue la mejor escuela, era una persona brillante
. Yo no soy ni una
décima parte de lo que era él”, recuerda de su progenitor. Debió de
resultarle duro que al principio no creyera en sus hoteles
. “Decía que
era un negocio en el que ya estaba todo inventado. Pero llegó a ver el
primero [el Mario, en Madrid]. Y, unos días antes de morir,
me dijo: ‘Tú dedícate a los hoteles”, recuerda ahora con orgullo
. Al
principio de la historia de la cadena, que fundó junto a Gorka
Atorrasagasti y Marrero, Sarasola dice que nadie lo consideraba
hotelero. Hoy espera que eso haya cambiado.
A Kike Sarasola
no le gusta que lo describan como hotelero. Prefiere pensar que es más
que eso, alguien que ha creado una filosofía de empresa en la cadena de
hoteles que preside y que fundó hace una década, Room Mate Hotels.
Una forma de trabajar que, dice, podría aplicar a cualquier negocio.
Hay una cosa segura: él no es un empresario al uso. Nunca ha escondido
su vida privada, es más, ha hecho bandera de ella. También le gusta la
atención mediática, hablar de los planes de futuro de su compañía y, en
breve, se va a poner al frente de un programa de televisión.
ampliar fotoKike Sarasola, en una de las habitaciones del hotel Óscar de Madrid. luis sevillano
Recibe en la terraza del hotel Óscar situado en el centro de Madrid.
La localización, además del diseño, es una de las bazas de los 23
alojamientos de la cadena repartidos en 16 ciudades de seis países.
Antes de la charla, Sarasola (Madrid, 1963) pregunta a los clientes con
los que se cruza en la piscina en este caluroso julio si están
disfrutando de su estancia. Está cómodo con el papel de anfitrión.
Es hijo del reconocido empresario vasco Enrique Sarasola,
que amasó una de las grandes fortunas de España. Su padre y la alta
competición le aportaron la disciplina a este madrileño que se describe
como alguien muy ambicioso y competitivo. “No me dejo desfallecer por
los fracasos porque tengo 20.000 todos los días. El deporte me enseñó a
no creérmelos, como tampoco los éxitos”, resume quien ha sido tres veces
olímpico (Barcelona, Atlanta y Sídney) en la disciplina de hípica. Fue
su pasión por este deporte por lo que no llegó a terminar la carrera de
Económicas. La peste equina le obligó a irse con sus caballos, para que
no enfermaran, porque su principal meta de entonces era clasificarse
para Barcelona 92. En 2003, se convertiría en el primer atleta olímpico
español en hacer pública su homosexualidad en la portada de febrero de
la revista Zero, en la que aparecía junto a su actual marido, Carlos
Marrero. En ambas decisiones tuvo el apoyo de su padre, con quien empezó
a trabajar a los 16 años.
Kike Sarasola y Carlos Marrero, en la portada de febrero de 2003 de la revista 'Zero'.
“Él fue la mejor escuela, era una persona brillante. Yo no soy ni una
décima parte de lo que era él”, recuerda de su progenitor. Debió de
resultarle duro que al principio no creyera en sus hoteles. “Decía que
era un negocio en el que ya estaba todo inventado. Pero llegó a ver el
primero [el Mario, en Madrid]. Y, unos días antes de morir,
me dijo: ‘Tú dedícate a los hoteles”, recuerda ahora con orgullo.
Al
principio de la historia de la cadena, que fundó junto a Gorka
Atorrasagasti y Marrero, Sarasola dice que nadie lo consideraba
hotelero. Hoy espera que eso haya cambiado.
Los números le avalan.
En los primeros cinco meses de 2016, Room Mate Hotels
ha facturado 25,7 millones de euros, un 48% más que en el mismo periodo
del año anterior.
Y esperan cerrar 2016 con algo más de 68 millones de
facturación superando el millón de huéspedes, para quienes trabajan unos
1.000 rommies —como se conoce a los miembros de su equipo—, Además, en
los próximos 10 meses va a abrir ocho establecimientos nuevos,
expandiendo mercado en Róterdam, Venecia y Roma.
Sarasola, como buen olímpico, planea su vida a cuatro años vista y
sabe exactamente dónde quiere estar en 2020.
“Habremos sacado el Room
Mate Playa y empezado el desembarco en Oriente”, lanza quien tiene una
espina clavada porque aún no ha conseguido abrir en Londres.
Quizá
también haya publicado su segundo libro, el primero, lanzado en 2013,
resumía su carrera en el título Más ideas y menos másters.
Pero antes de
eso se tiene que plantar frente a las cámaras de televisión en la
versión española de Hotel Hell (algo así como hotel infierno).
“Van a
ser 10 semanas de rodaje. Ahora mismo estoy asustado”, ríe. Este “actor
frustrado”, como también se define, ha hecho sus pinitos en cine y
televisión.
Incluso la película que produjo, Rosario Tijeras, estuvo
nominada a los Goya de 2006 como mejor ha hecho sus pinitos en cine y televisión. Incluso la película que
produjo,
“Lo que me preocupa es hacerlo
bien, que al público le guste. Pero estoy encantado de poder ayudar a 10
hoteleros a que cambien su negocio”.
Tiene unas semanas por delante
para ensayar, y aunque en los últimos 14 años asegura que ni un solo día
ha apagado el teléfono, este verano pasará unas horas desconectado
frente al televisor viendo al chef Gordon Ramsay, protagonista de la
versión estadounidense del programa que en España emitirá Discovery Max.
Kike Sarasola ha empezado el verano con buen pie
. Este julio se ha
hecho con el 70% de las acciones de Room Mate Hotels. El otro 30% está
en manos de Sandra Ortega, hija del fundador de Inditex.
“Esa historia nace con Rosalía [Mera,
exmujer de Amancio Ortega], que en paz descanse.
Vino a conocer los
hoteles, nos llevamos fenomenal y se enamoró del concepto porque lo
entendió
. Me apoyó en el momento en el que empezaba”, recuerda con
agradecimiento
. Tras su fallecimiento en agosto de 2013, hoy es Sandra Ortega quien controla el 30% de la compañía a través del fondo ROSP Corunna.
Este mes también ha firmado un acuerdo entre la Confederación Española de Agencias de Viajes y su empresa Be Mate,
sus apartamentos con servicios de hotel.
Cuando lanzó esta plataforma
en 2014 parecía ser el único en el sector que simpatizaba con la
filosofía de Airbnb.
“Me tildaron incluso de traidor”, dice.
Este
acuerdo parece darle la razón en que los apartamentos turísticos en
España no son una moda pasajera, sino “una oportunidad para todos”.
Una
visión que ya premió en 2015 el Consejo de Ministros al otorgarle la
Medalla de Oro a la Innovación Turística.
Al recibir la noticia, a
Sarasola lo primero que se le pasó por la cabeza fue un “guuuaaau”. Y
luego sus noches sin dormir.
“Como soy hotelero y, además, tengo apartamentos turísticos, puedo
hablar de esto”, sentencia.
Así que a los políticos les pide menos
normas para poder abrir un hotel y que se regule el otro sector.
Desde
pequeño ha vivido de cerca la política, su padre era un estrecho
colaborador de Felipe González.
“El 23F, mi padre fue a buscar a Carmen
Romero [exmujer del presidente] y a sus hijos. La noche del golpe de
Estado yo hice de baby sitter de los hijos de González y de los de
Enrique Múgica [entonces presidente de la Comisión de Defensa]”,
recuerda.
Una anécdota que da paso para hablar de la actualidad
política, otra de las pasiones de Kike Sarasola. Confiesa que ha dejado a
un lado al Partido Socialista, y hoy da su apoyo público a Albert
Rivera y Ciudadanos.
Convencido de que se han acabado las mayorías
absolutas y el bipartidismo, a los políticos les pide “que se sienten,
negocien, pacten y se pongan a trabajar”.
Lo dicho, él es un empresario
atípico, y no solo porque se haya sacado la corbata y metido en una
bañera para posar.
Anuncios en la Red
Kike Sarasola y su marido, Carlos Marrero, con la imagen con la que anunciaron en Instagram en nacimiento de su segundo hijo.
Amigo de los hijos de Adolfo Suárez, cuando supo que el expresidente estaba a punto de morir Kike Sarasola pidió en su cuenta de Twitter un reconocimiento público para el político.
Tras su muerte, él fue uno de los primeros en reclamar en la red social el cambio de nombre del aeropuerto de Barajas.
Sus comentarios se hicieron virales. “Ahí comprendí el poder que tienen las redes sociales”. En su Instagram
reveló que había nacido su segundo hijo.
En noviembre de 2015, nacía en
California (EE UU) Enrique Jr. gracias a la maternidad subrogada.
El
mismo método que siguió para tener en 2012 a su primera hija, Aitana (nombre
que ha dado al hotel de Ámsterdam). Sarasola y su marido, Carlos
Marrero, decidieron anunciarlo así para normalizarlo, el mismo motivo
que les llevó a hacer pública su homosexualidad en una portada de
revista.
Para ellos es toda una declaración de intenciones.
Sarasola
cree que la maternidad subrogada es un tema pendiente en España, y está
en contacto con asociaciones porque quiere que más pronto que tarde sea
una realidad en este país.
Concedan a los niños el derecho a la pequeña transgresión que es leer un título gamberro.
Una tarde de ‘cuentacuentos’ en una tienda de Madrid. jaime villanueva
Yo escribía para niños.
No sé si ahora lo haría. De hecho, las nuevas ediciones de mis Manolitos
se han publicado en una colección de adultos.
No quiero problemas. Así,
si uno de tantos comités inquisidores que han surgido en España señala
uno de mis libros como inadecuado podré defenderme.
Mi franja de edad es
la de los antiguos humoristas: “Para todos los públicos”.
Mi primer
librito se publicó en 1994, en otro país, también se llamaba España,
pero era otro.
Ya por entonces viajaba yo a EE UU y me frotaba las manos
por pertenecer a una sociedad que sí admitía la incorrección.
Contaba
con un batallón de fieles que iban a comprar los Manolitos a
las librerías y en muchos casos los leían con los mayores de la casa.
Muchos maestros me dan las gracias porque se sirven de estos libros para
animar a la lectura y hacer trabajos de redacción.
Y yo siento la
alegría de haber contribuido a que tantos niños se hicieran lectores
.
Hace tres años publiqué un título nuevo y lo presenté en la librería
Méndez de Madrid. Los libreros alucinaban porque nunca habían visto
reunida a tanta juventud en el pequeño espacio de la librería.
Cuando llegó el turno de preguntas, ese público veinteañero que me leía
con devoción 15 años atrás me agradecía el haber formado parte de su
infancia.
Estoy segura de que pocos escritores han probado la
experiencia de tener un público rendido, no hacia ti sino hacia tu
personaje.
Eso sí, con algunas traducciones llegaron los sinsabores, sobre todo,
en la edición americana. Para que se hagan ustedes una idea: hay un
capítulo muy popular en el que Manolito va con el colegio al Museo del
Prado, se coloca con sus amigos delante de Las Tres Gracias de
Rubens y comienzan a decir disparates. Cosas de críos. El ilustrador
Emilio Urberuaga dibujó a los tres chavales mirando el cuadro, que pegó
en la ilustración a modo de collage. Pues bien, en la edición americana
las tres señoras desnudas desaparecieron. En su lugar, pusieron otro
cuadro, no recuerdo cuál. Y así fue todo, ese pequeño libro de 100
páginas es posiblemente el más censurado de la historia de la literatura
infantil publicada en inglés. Claro que no soy la única: tengo el
orgullo de compartir la tijera moralista con Huckleberry Finn,
que ha sobrevivido gracias a la defensa de los novelistas americanos,
porque en muchos centros de enseñanza es un libro proscrito.
Los recortes que sufrieron mis libros eran cómicos pero yo viví las
acusaciones que me hicieron como una pequeña tragedia.
En el país del
corredor de la muerte, Guantánamo, una policía brutal, películas
sangrientas a las que un menor puede asistir si va acompañado de sus
padres; en el país de la Asociación Nacional del Rifle, del candidato
payasesco que defiende levantar un muro para frenar la entrada de mexicanos;
en el país en el que un candidato a la presidencia puede defender la
tortura; del invento de las armas de destrucción masiva y la ocupación
de Irak, un pequeño libro de no más de 100 páginas contenía, según los
vigilantes de la moral infantil, toques de racismo, sexismo e incitación
a la chulería.
Pero cuidado, cada vez hay menos motivos para sentirse tranquila en un
país de apariencia menos puritana como es el nuestro.
Poco a poco, nos
vamos poniendo al día.
Hemos encontrado vías idóneas para canalizar una
ira que no sé de dónde viene, en ocasiones son las redes, en otras, la
plataforma change.org, que comenzó defendiendo causas muy nobles, pero
que ha abierto sus puertas a reivindicaciones que tienen como fin
censurar, demoler, castigar, en resumen, amedrentar.
Hace unos días, más
de 30.000 personas, orgullosas todas ellas de su capacitación para
distinguir entre el bien y el mal, promovieron la retirada de un libro juvenil,75 consejos para sobrevivir en el colegio,
de la autora María Frisa.
Esas personas, tan justas, no habrán pensado
ni por un momento en que su acto tiene un nombre, linchamiento, y que el
peor ejemplo que un hijo puede recibir es el que proviene de unos
padres linchadores.
Esas personas no saben que en las sociedades
abiertas los libros no se prohíben ni se censuran.
Desconocen que los
niños aprenden a ser buenos, considerados y tolerantes observando estas
cualidades en sus padres.
De los libros les llegan otras enseñanzas: el
saber estar solos, el arte de la ironía, la distinción entre ficción y
realidad y la capacidad de ponerse en el papel de otros.
Esos padres de
niños sobreprotegidos parecen desconocer que los psicólogos alertan
contra un peligroso aumento del narcisismo en las nuevas generaciones.
Y
ese mal no proviene de los libros, se lo aseguro.
Así que ocúpense los
justos de educar con el ejemplo y concedan a sus niños el derecho a la
pequeña transgresión que supone leer un libro gamberro.
Dejen que los
niños se acerquen a los libros, a todos, que no muerden.
La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), afirmó
ayer que la banca europea tiene un capital suficiente para afrontar un
escenario hipotético de fuerte crisis económica ya que se ha
recapitalizado desde 2014
. Los seis grandes bancos españoles
que se han sometido al examen han superado la prueba sin problemas:
Bankia logra un 9,6%; Santander y BBVA un 8,2%, el Sabadell, 8,04%,
CaixaBank, 7,8% y Popular, 6,62%. El aprobado está en el 5,5%.
La EBA quería saber si los bancos europeos podrían soportar una nueva
tormenta económica con caída del PIB, depreciación de las carteras de
deuda soberana en que tienen en sus balances y una caída del valor de
los inmuebles. Para eso ha sometido a un examen a los 51 mayores bancos
de Europa a los que les ha recortado la ratio de capital en función del
impacto de estos parámetros en sus cuentas.
La conclusión de la EBA es que, pese a algunas excepciones, como el
Monte Dei Paschi y el Allied Irish Banks, que suspenden, y el UniCredit,
que aprueba justo, el sector está robusto porque se ha reforzado desde
2014, cuando se hizo la prueba anterior.
Este optimismo es compartido por el Banco de España, que contempla
con satisfacción que sus seis bancos analizados, han pasado la prueba
sin problemas, como adelantó EL PAÍS el miércoles pasado.
El último español clasificado, el Banco Popular, ha obtenido un
6,62%.
Sin embargo, esta entidad ha ampliado capital en 2.500 millones
en junio pasado, por lo que si hubiera tenido en cuenta este dinero que
ya está en su balance, alcanzaría una ratio del 9,95%.
Problemas no detectados
El problema con estas pruebas es que, en ocasiones anteriores, no se detectaron las debilidades. Ya en 2011, 2012 y 2014
hubo pruebas de esfuerzo y después surgieron dificultades: la banca
española aprobó mayoritariamente en 2012 y posteriormente necesitó
ayudas públicas, que forzaron al Gobierno a pedir el rescate bancario a
Bruselas.
En esta ocasión la EBA solo ha analizado 51 bancos, comparados con
los 124 que se estudiaron en 2014, lo que algunos analistas consideran
una oportunidad perdida para evaluar el verdadero alcance de la
fragilidad del sistema bancario europeo.
No entra, por ejemplo, ningún
banco de Portugal ni de Grecia.
Pero los estudiados constituyen en torno
al 70% de los activos del sector bancario europeo, según la EBA, igual
que en 2014.
El Monte del Paschi di Siena (MPS) obtiene el peor resultado, con un
-2,44%
. La entidad italiana, el banco más antiguo del mundo, fue el
único que suspendió hace dos años y se vio obligado a realizar dos
ampliaciones de capital por un valor total de 8.000 millones de euros.
En esta ocasión no se indica qué bancos han aprobado o suspendido, como
sí se hizo en los otros dos exámenes posteriores a la crisis financiera,
en 2011 y 2014, para medir el efecto potencial de un nuevo sobresalto
económico.
Pero los expertos señalan que una ratio de capital por debajo del
5,5% en el escenario adverso indica debilidad.
Los bancos con un
resultado más bajo en el escenario adverso serán presionados para
presentar planes de recapitalización.
Según los analistas de Barclays, “cualquier banco con un colchón
inferior a los 200 puntos básicos sobre el 5,5%” es decir, por debajo
del 7,5%, “afrontará un escrutinio extra por los reguladores y los
mercados.
Esto implicaría que Deutsche Bank, BNP Paribas y UniCredit son
también vulnerables”, apunta esta entidad.
El único otro banco que obtiene una ratio inferior al 5,5% es el
irlandés Allied Irish Banks, que alcanza un 4,31%.
En la anterior
prueba, en 2014, un total de 24 bancos suspendieron y tuvieron que
aumentar capital. Pero, de los 51 analizados este año, solo el MPS había
suspendido en 2014.
En primera línea de fuego estaban los bancos italianos, cuyas
acciones han caído un 55% en los últimos 12 meses
. La caída en ese mismo
periodo, en el caso del MPS, ha sido del 84%.
Pero los otros cuatro
bancos italianos estudiados han superado la prueba, a pesar de que el
sistema financiero del país está sufriendo bajo la presión de 360.000
millones de euros en préstamos susceptibles de impago.
También había expectación en torno al Deutsche Bank, la entidad
alemana que se ha desplomado en Bolsa después de una serie de escándalos
y dificultades de su banca de inversión en un contexto de tipos bajos.
Pero ha superado la prueba con una ratio del 6,62%.
Para Deutsche y BNP Paribas una de las mayores desventajas ha sido
que en este examen se ha tenido en cuenta las posibles pérdidas por
litigios y escándalos.
En el caso de los españoles, este apartado les ha
castigado porque se ha descontado los ingresos por cláusulas suelo.
Comparando los resultados por países, los bancos españoles estudiados
(8,6%) estarían por encima de los austriacos (7,3%), los irlandeses
(7,5%), los italianos (7,7%) y los británicos (8,5%), y por debajo de la
media del Mecanismo Único de Supervisión y de los holandeses (9%), los
alemanes (9,5%) y los franceses (9,7%).
Pero la EBA advierte de que el muestreo no es significativo para
comparar países, ya que de algunos solo se han estudiado uno o dos
bancos, algo que ha disgustado a algunos supervisores que creen que
todos los países deberían someter a examen, al menos, a una entidad.